Jueves, 07 Abril 2022 20:42

La ruta del hidrógeno en Colombia

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La agenda del gobierno le apuesta al hidrógeno como estrategia clave en su plan de descarbonización y eficiencia energética como respuesta al plan mundial planteado en el acuerdo de Paris en 2015.

Por René Sierra

El pasado cuatro de abril, mientras los ambientalistas celebraban el último informe de la ONU sobre el cambio climático, que indica que las tecnologías eólica y solar son las dos mejores vías para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero, en Canadá, el gigante energético Suncor Energy anunciaba al mundo su decisión de dar marcha atrás todas sus inversiones en energía eólica y solares para centrarse en la producción de hidrógeno y combustibles renovables.

La decisión de Suncor se da luego de invertir, por 10 años, en proyectos de energía renovable en tres de las principales provincias de Canadá y, tras determinar, que su apuesta en este sentido no era económicamente viable para la compañía. Entre otros aspectos, debido a los altos costos de las celdas fotovoltaicas, que hacen de la tecnología poco rentable a la hora de implementarse a gran escala.

Entenderé este anuncio en la industria ya fue ampliamente divulgado por nuestra prensa local y mi intención acá no es la de entrar a controvertir la hoja de ruta ya trazada por este gobierno en materia de renovables.
Sin embargo, consideraría saludable que la decisión tomada por Suncor Energy se analice con detenimiento, habida cuenta de la puesta en operación de los dos primeros pilotos de energía renovable iniciados por Ecopetrol y Promigas en Cartagena y que integra, entre otros, la instalación de un electrolizador y 270 paneles solares en Reficar. Esto, más aun conociéndose que Enbridge, otro gigante en la industria, actuaba como el principal socio estratégico de Suncor Energy en sus inversiones en eólicos y fotovoltaicos desde el 2012. Analizar este escenario podría ayudarnos a evitar caer en los errores ya cometidos por otros en la industria.

En nuestro caso, documentos del MinMinas muestran que la producción de hidrógeno azul es considerada una alternativa de transición al hidrogeno verde. Es decir, nuestra iniciativa en la producción de hidrógeno está enfocada a corto plazo en el uso de fuentes renovables de energía, por considerarse generadores sostenibles, que podrían llegar incluso a eliminar la participación de los combustibles fósiles en nuestro sistema energético, así la realidad en el mediano término sea diferente. En este orden de ideas, el MinEnergía mantiene la región Caribe norte, que comprende los departamentos de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Sucre, norte del Cesar y Bolívar, así como los departamentos de Boyacá, Santander, Norte de Santander, sur del Cesar y sur de Bolívar en los Andes, como las áreas con mayor favorabilidad para producir hidrógeno verde. La primera, a partir de energía eólica y solar y la segunda por fuente solar. A hoy, los trabajos adelantados en energía renovable incluyen más de 20 nuevas granjas solares de gran escala, 10 proyectos de auto generación, 1 parque eólico, y alrededor de 2,500 proyectos de renovables a pequeña escala.

Pero si bien nuestra apuesta inicial está enfocada a la producción de hidrógeno por fuente renovable, esto no quiere decir que en el mediano plazo no accedamos a otras fuentes de producción de hidrógeno. Es decir, lograrlo a través de la gasificación termoquímica de la biomasa, por disociación térmica y electrónica del agua, a partir de la gasificación del carbón y especialmente obtenerlo de hidrocarburos o fuentes fósiles, conociéndose que el gas natural y el petróleo están actualmente asociados con el 45% del total de la producción actual de hidrógeno a nivel mundial. Así quedó planteado en el documento conocido como La Ruta del Hidrógeno, elaborado como respuesta a la ley 2099 o ley de transición energética, que abrió la puerta a la autogeneración a pequeña escala y generación distribuida del hidrógeno en Colombia.

En este sentido, la agenda del gobierno le apuesta al hidrógeno como estrategia clave en su plan de descarbonización y eficiencia energética como respuesta al plan de descarbonización mundial planteado en el acuerdo de Paris en diciembre de 2015 (COP21). Solo falta esperar que los tímidos avances logrados, hasta ahora, no se estanquen por simple interés político.

Pero para hacer este tema un poco más entendible, quiero exponerle una vez más al lector de a pie, que el hidrógeno se puede lograr de varias formas: A través de combustibles fósiles, de manera térmica, por gasificación termoquímica de la biomasa, fuentes de energías renovables no convencionales o por energía nuclear. Todas, a excepción de la nuclear se pueden considerar en nuestro país. Igualmente anotar que, de acuerdo a la fuente de donde se logre, estas están clasificadas mundialmente por un código de colores. Esto es; hidrógeno verde, para identificar al producido por energía renovable no convencional que se obtiene a través de biomasa, generación hidroeléctrica, eólica, calor geotérmico, solar y mareomotriz, entre otras fuentes. Hidrógeno azul identifica al combustible fósil que contempla la captura y almacenamiento de carbono; y el color gris, al hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles, principalmente gas natural y carbón, sin contemplar captura y almacenamiento de carbono; éste destinado principalmente al uso industrial.
Por último, el obtenido a partir de electrólisis o energía nuclear es normalmente identificado como nuclear, con letra escrita en color negro.

Nota: Recibí una veintena de mensajes a favor y en contra del contenido editorial escrito sobre el dilema de desarrollar fracking o enterrar las reservas. De estos, hubo uno enviado por un profesor universitario que llamó mi atención. En éste se me invita a releer los 14 contratos firmados para hacer fracking en Colombia, al tiempo que me indica que, con este método “al país le corresponderá de participación en la producción el 1, 2 o 3 % como máximo, lo cual no nos da seguridad energética”. El mensaje agrega que “hacer fracking era quizás viable cuando el negocio era 50/50 o 70/30, y cuando las regalías eran del 20%, pues ahora son del 7% y con descuentos; esto, con el agravante de que luego las multinacionales logran descuentos de la DIAN por concepto 015766 del 2005”. Así mismo, sostiene que hoy la industria petrolera tiene tantas prebendas tributarias, que la tasa real de impuesto no es del 31%, sino del 8.82%. En resumidas cuentas, el mensaje da a entender que los gobiernos en Colombia se han bajado los pantalones, a tal punto, que a los colombianos les tocarán ahora agacharse al máximo a expensas de recibir una borona en esta apuesta. Y si bien mi postura en la nota en referencia apunta a la conveniencia de apostarle al fracking para lograr recursos importantes, que podrían invertirse en proyectos de energía renovable, encontré interesante exponer el contenido del mensaje, por conocer de la confiabilidad de la fuente. El lector, en últimas, merece conocer las dos caras de la moneda.

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