Martes, 05 Julio 2022 14:20

El fin del dinero gratis

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Entendemos perfectamente las penalidades que está soportando la gente para tener que capear la inflación.

Por: Carlos Noriega

Tras la histórica conferencia conjunta entre el Banco Central Europeo y la Reserva Federal, el pasado miércoles durante el ECB Forum on Central Banking, quedo claro que la era del dinero gratis ha llegado a su fin.

Durante la anómala deflación sufrida en el 2020, momento más duro de la pandemia COVID-19 en términos económicos, el consenso de varios bancos centrales era que la inflación, de llegar a rebotar en la reactivación, obedecería a los cuellos de botella sobre la oferta gracias a la parálisis por las cuarentenas. Concluyendo a su ve que, una vez superados estos problemas puntuales, la inflación debía regresar -posiblemente- a los niveles del 2019.

Sin embargo, y como expusieron Christine Lagarde -presidente del BCE- y Jerome Powell -presidente de la FED-, este supuesto escenario macroeconómico de retorno a la baja inflación no solo no volverá, sino que se marca el inicio de una nueva etapa de fuerte lucha contra la inflación con todas las armas posibles.

 

Cambios estructurales en la política monetaria

Uno de los principales énfasis que señalaron los integrantes del panel fue la necesaria reestructuración que deberían hacer los bancos centrales a la política monetaria -además incluir el ritmo de ese cambio-. Citando a Lagarde:

Adaptar la política monetaria de manera gradual es apropiado en los tiempos de muy alta incertidumbre. Pero conforme las incertidumbres se vayan despejando en distintos frentes, deberemos ser menos gradualistas y más asertivos.

Arrojando algo de lenguaje franco. Ella indica que se debe abandonar la gradualidad en mecanismos como las subidas a la tasa de intereses, cuando la incertidumbre sobre los mercados y los cuellos de botella ya no tengan tanta presencia y en cambio realizar las subidas a la exigencia de las circunstancias. Pero, para angustia de muchos, esto no acaba aquí.

 

Toca ajustar las cuentas publicas

Haber puesto a trabajar codo a codo la política monetaria y la política fiscal durante la pandemia, permitió a muchos países sortear de “mejor” forma la crisis económica y social que desato la cuarentena. En lo personal, considero que eso mismo es lo que hoy nos lanzó hacia esta nueva era de incertidumbre inflacionaria, debido a la cantidad de dinero inorgánico inyectado a la economía, junto a la flexibilización frente a los topes de las deudas públicas.

Al margen de mi opinión, otro de los puntos en común del panel es la necesaria colaboración entre Bancos Centrales y Gobiernos para alinear la política fiscal y monetaria. Una decisión muy difícil y demasiado impopular que la mayoría de gobiernos aplazaran hasta que estén padeciendo las implacables consecuencias de la inflación o vean seria la amenaza de una hiperinflación.

En este sentido, Colombia, será parte de esos países donde se presencie el choque entre ambas políticas, el Banco de la República hace poco realizo el alza más fuerte en la tasa de intereses llegando 7,5%. Cifra que demuestra la alineación que tiene con las recomendaciones internacionales, pero que choca fuertemente con el nuevo gobierno de Petro. Ya que tal y como lo anuncio su cepalista Ministro de Hacienda, habrá más gasto público no solo en inversión sino en burocracia -con la creación de dos nuevos ministerios-.

 

Solo se augura dolor

Entendemos perfectamente las penalidades que está soportando la gente para tener que capear la inflación. Pero tenemos las herramientas necesarias para detener la alta inflación y estamos decididos a utilizarlas (…) Muy probablemente todo este proceso será hasta cierto punto doloroso. Pero el mayor dolor vendría de no ponerle fin a la inflación y volverla a estructural.

 

Jerome Powell

Parte de la importancia del buen manejo de las tasas de intereses reposa, además de controlar la inflación, en sostener la creación de empleos estable o en aumento, y es allí donde la palabra dolor cobra su sentido. Ambas organizaciones están dispuestas a sacrificar miles de empleos para poder frenar a la bestia, antes de que destruya lo poco que se ha reconstruido tras la pandemia.

Y esto es algo que también nos repercute de manera formidable desde varias caras. La primera es que el mundo entrará en una recesión que pilla a Colombia en una situación fiscal, social y económica bastante compleja. La segunda, es que al no estar en línea la política fiscal y monetaria en pro de frenar a la bestia de manera interna, cuando venga la revaluación del poder adquisitivo del Dólar y el Euro, se terminará de reventar el endeble piso del Peso.

Sin duda, estamos envueltos en un escenario bastante complicado y desalentador. Cada gramo de astucia e inteligencia será puesto a prueba sin clemencia alguna en los próximos años, partiendo con la dificultad de no tener el dinero gratis como salvavidas.

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