Por María Eugenia Martínez Rodríguez
Otros tiempos fueron los años 70’ cuando nuestro país vivía una época de mediana paz, donde no existían los alarmantes índices de violencia e inseguridad, donde nuestras casas no tenían rejas , donde se podía salir de noche y disfrutar de una velada , visitar un restaurante, ir a un cine , reunirnos con los amigos, hacer bailes los fines de semana en nuestras casas con las compañeras y compañeros de colegio, ir a comer, pasear por carretera , en fin un entorno de época donde la vida era más relajada y bonita, creo que esos años no volverán, nuestro país cada día avanza hacia el atraso, no se recupera, el problema es estructural, falta de políticas serias, pensadas, aterrizadas, lejos de rencores , intereses individuales, de temperamentos desafiantes y poco conciliadores, donde se preocupan por el “yo” no por el interés general y esto sucede en todas las esferas, desde los gobiernos, empresarios trabajadores hasta el vendedor ambulante y ese comportamiento y forma de proceder se origina porque hemos perdido el rumbo, pero igual archivado los valores.
Pero hay gente que todavía piensa coherente, sensatamente y que calladamente trabaja por alcanzar metas que les sirvan a todos y no lo digo solo por este proyecto de ley que presento el Representante Manzur, lo digo por los que hacen las cosas bien, que son justos y equitativos.
El tema que me ocupa después de esta introducción no puedo perderlo de vista lo que me lleva a escribir este artículo en este espacio tan generoso que me brinda ”Diariolaeconomia.com” para opinar sobre el proyecto de ley del senador Wadith Manzur I. sobre eliminar los impuestos a los combustibles.
En los años 70’ los combustibles eran muy baratos, los gobiernos consideraban que con ellos, literalmente, se movía la economía del país, hoy so pretexto de que con los impuestos a los combustibles se apoyan programas sociales los combustibles son “artículos de lujo”, el gran reparo a esa excusa poco creíble es que los famosos programas de asistencialismo apuntan a precarizar la mano de obra, patrocinan la pereza y lo más grave, remuneran la pobreza, un favor por votos y popularidad que nos hace verdaderamente vulnerables.
He participado en varios comentarios en radio y prensa referentes a este proyecto de ley para eliminar los impuestos a los combustibles, existen diferentes opiniones algunos partidarios de seguir cobrando esos impuestos so pretexto que con ellos se apoyan programas sociales, pero vemos cómo la gran mayoría del pueblo no soporta tan altas alzas mes a mes y pide a gritos la eliminación de esos impuestos , yo me pregunto acaso con combustibles sin impuestos y además sin arandelas no se beneficia todo los ciudadanos ?
Igual, hay temas como la sobretasa a la gasolina y en las ciudades como Bogotá los recursos canalizados no son destinados a la malla vial sino a sistemas como Transmilenio, un negocio de pocos en tanto los que pagan el gravamen deben transitar por huecos y calles lamentables. Ahora bien, la trepada en el costo de los combustibles se agudizó por la orden que dieron los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, FMI y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, organismos que son muy buenos para dar consejos, pero ineficientes a la hora de corroborar la realidad fiscal, social y económica de cada nación. Es posible que las entidades ignoren que en Colombia se roban al año más de 50 billones de pesos, mucho más que el impacto de las coaccionadas alzas, válgame Dios.
Y yo le digo al gobierno de manera elemental, sin dañar mi cabeza, ¿por qué no cambiamos la forma de apoyar al pueblo para que realmente todos nos beneficiemos por igual?, así evitaríamos tanta manipulación de los dineros donde no se favorecen todos los colombianos con mayores necesidades. Partamos de algo lógico, el mejor subsidio es un buen empleo, el mejor ejemplo inclusive es dignificar la vida y llevar pan a la mesa familiar con el sudor de la frente, pero nada con obsequios de dinero que al Estado no le cuestan nada, esa plata es de la gente decente que con mucho esfuerzo tributa, debería darles vergüenza a los ministros de Hacienda que pensaron que regalar era una política, no, las ayudas se dan remunerando a los nacionales que coadyuven con la construcción de un mejor país.
Es hora de hacer las cosas al derecho, el Sisbén opera y ayuda, el Congreso debería tramitar una Ley para acabar con la mendicidad que tan solo utiliza niños los cuales son drogados o llevados a la muerte por inanición, es hora de parar la pedidera de plata de los ancianos alcohólicos y no permitir la mentira como socolor para el engaño, en otras palabras, ponerle punto final a los tramposos y enlabiadores. A los sufridos y maltratados por la vida hay que ayudarles, pero con trabajo y seguridad social.
Retomo, dentro de las estructuras de precios tenemos una cantidad de impuestos que son los que encarecen el galón de combustibles, verbigracia, IVA, Impuesto Nacional a la Gasolina y al Biodiesel, Impuesto al Carbono, IVA al mayorista, la mal ejecutada sobretasa, no sobra decir que otro ítem que encarece el producto tiene que ver con la no conexión a la a la línea de poliducto lo que lleva a asumir una tarifa de fletes, hoy en franco repunte, entre plantas, también pesa en la ecuación el asumir una tarifa de transporte por poliductos y los costos de la cesión, esto se cobra en zona de frontera para apoyar a los pimpineros en planes de reconversión sociolaboral, con un detalle, ya no existen los pimpineros.
Ecopetrol debe asumir una tarifa de Compensación en el transporte donde no exista línea de poliducto esto lo dice la ley 191 de 1995 en su articulo 55 en Zonas de0 frontera, esta tarifa de compensación la tiene Nariño y en aras de la equidad debe extenderse a todo el país.
Otro ítem que encarece los derivados del petróleo tiene que ver con las mezclas con biocombustibles, la pregunta es, ¿será necesaria tanta mezcla?, sabemos y estamos conscientes que los combustibles deben ser amigables con el medio ambiente, clareo ni más faltaba, empero que asalta una duda ya que desde mi punto de vista tanto revuelto encarece el producto sin saber si solo beneficia a los productores de aceite de palma, materia prima esencial para fabricar biodiesel o a los cañicultores que ponen el etanol.
Para terminar no dejo de cavilar y hacerme nuevas indagaciones, ¿será que si se le quitan los impuestos a los combustibles y se revisan los demás ítems que los encarecen bajaran los costos de la canasta familiar, los insumos para el transporte, los costos logísticos y otros? porque así como vamos, día a día, el pueblo martirizado por tantos impuestos solo tendrá un beneficio real y seguro, el oxígeno que respira, elemento que nadie cobra, o será que con esta reflexión aparecerá un vivo que diga que hay que cobrar el oxígeno que respiramos, nada raro en este pueblo del Sagrado Corazón en donde se roban hasta un hueco y proponen cualquier “tochada”.
Puede que no acierte en todo lo que digo, pero la idea es que los colombianos podamos vivir mejor, es innegable que mucha gente aguanta hambre y no quiero justificar nada pero un padre o madre de familia que ve que sus hijos padecen necesidades sin la forma de paliar la situación por la falta de oportunidades y escazas plazas de trabajo puede inclinarse por hacer lo que no es correcto y allí es donde se origina la inseguridad y la violencia, que paradójicamente se puede resolver devolviendo las personas al campo en donde está el verdadero futuro del país y del mundo, hoy el globo demanda comida y materias primas de la ruralidad, nos falta un poquito de eso que llaman sentido común para enderezar la situación y retomar el optimismo.