Sábado, 28 Noviembre 2020 03:27

El estado tiene que ser más amigo de la educación y las empresas: MMC

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La Fundación Social Mauricio Molano Camacho sostuvo que Colombia tiene potencial para sus empresas y el emprendimiento, pero indicó que falta más acercamiento gubernamental.

La Fundación Mauricio Molano que espera ser la institución líder en el apoyo al desarrollo individual y al desarrollo social en Colombia en un tiempo relativamente corto consideró que Colombia urge, no solamente de políticas estatales para el desarrollo económico sino de todo un entorno de solidaridad y cooperación para hacer de la vida de los más vulnerables una opción y el inicio de una empresa o un emprendimiento.

La fundación fue clara al decir que el mundo está lleno de oportunidades y sostuvo que por tal motivo es perentorio rodear a las personas para llevarles educación empresarial, formación financiera y crear en ellas toda una cultura de progreso en cadena. Es por ello que la entidad no concibe el término crisis por cuanto ve en cualquier circunstancia las oportunidades que con trabajo y compromiso redundan en nuevas empresas y en corporaciones abismales como lo ha mostrado la historia mundial.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la reconocida Fundación para el Desarrollo, Mauricio Molano Camacho, aseguró que hoy hay varios retos y uno de ellos es hacer que la gente quiera y conozca a su país, que le dé importancia a las regiones y no parta para otras latitudes, restándole oportunidad de crecimiento a una Colombia que muchas veces no enamora por las políticas fiscales que impactan la utilidad de las empresas sin dejar de reconocer que muchas veces le pone palos en la rueda al emprendimiento. Sobra decir que del total de empresas que nacen en Colombia anualmente es mayor el número de las que sucumben.

El economista y hombre de educación afirmó que actualmente muchos van a Estados Unidos y a Europa porque no quieren saber de Colombia, pues hay gente saturada de la precaria política, de la corrupción, la inseguridad, los odios, la falta de colaboración, carencia de sentido común y la falta de regar verdaderas semillas de bien, amén que hay personas bondadosas haciendo mucho por la humanidad, empero, dijo, hay un sistema y un entorno difícil que trunca iniciativas o crea dificultades, una situación que con empuje y entusiasmo algunos superan para llevar los proyectos y los planes a feliz término. La idea, matizó, es que todos lo puedan lograr.

Para escuchar planteamientos e ideas, la fundación creó las tertulias virtuales “Chocolate Santafereño con ponqué y colaciones”, una reunión en la web para explorar lo mejor de cada quien, pero igual para dar ideas y plantear soluciones. La reunión se hace los días sábados a las tres de la tarde y tiene como normas entrar y salir cuando se quiere. Todos los participantes opinan de lo que quieren, y por ello hay más de 300 personas entre colombianas y de cinco países diferentes que ya interactúan pensando en la sociedad y el tipo de naciones que el mundo necesita.

Al amparo de la MMC nació el Banco de Talento y Servicios y la Universidad Élite que hace trabajos en común acuerdo con la Universidad Minuto de Dios.

 

“Un aspecto debe quedar bien claro, la economía no es la bolsa de valores, es tan solo la tranquilidad, las soluciones y los manejos que yo le dé a mi casa, es decir, qué compro, qué cambio, cuanto ahorro, a qué niveles puedo endeudarme, que tipo de gastos tengo, cuáles son mis ingresos, como debo administrarlos. La economía no es nada diferente a administrar muy bien una vivienda y un hogar”, apuntó el señor Molano Camacho.

 

En opinión del empresario, actualmente hay un abismo entre la educación superior con el estado, pero igual un distanciamiento entre las políticas de desarrollo del ejecutivo con el sector real, algo que demanda trabajo porque no es nada imposible si hay diálogo y propuestas llenas de coherencia.

Estimó urgente hacer que el estado sea amigo de los empresarios para crear conjuntamente políticas de desarrollo dentro de las cuales se le dé todo el relieve a la educación básica primaria, a la vocacional, pero con mayor intensidad a la educación superior porque hay muchos profesionales saliendo de las facultades sin perspectiva alguna.

Añadió que los egresados del país no tienen espacio para ejercer y por ello migran o terminan en otro tipo de actividades. Informó que Ponqué Ramo, la Alcaldía de Madrid, la Alcaldía de Bogotá, la Uniminuto, Universidad Élite y la FAO con unos programas que igual arrancarán pronto con la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, darán luces para contribuir con oportunidades para los colombianos que le apostaron al estudio.

Para ello la fundación instó a llevar a cabo un trabajo articulado con la sociedad civil y por ello dijo que apalancará algunos oficios con el Foro de Presidentes al igual que con los amigos de regar semillas de emprendimiento, de hacer trabajo comunitario, brindar oportunidad, facilitar el conocimiento y propender por la innovación para impulsar a Colombia como un destino de inversión, pero igual como el origen especial de empresas con ofertas atiborradas de valor agregado, calidad y diferenciación.

Hay que decir que el centro conceptual, estratégico, ideológico y de acción de la Fundación Social Molano parte de la obra de sus bisabuelos, especialmente las bisabuelas que fueron de enorme reconocimiento por su trabajo como líderes sociales y metidas de lleno en el tema económico así como en la parte educativa.

Cabe precisar que el señor Rafael Molano Olarte y su señora, la respetable maestra y mujer de empuje Ana Luisa Camacho de Molano, son los padres de Mauricio Molano Camacho, fundadores de Productos Ramo.

El contertulio apuntó que la Fundación Retorno Rural, creación de los empresarios Rafael Molano Olarte y Ana Luisa Camacho de Molano, fue una herramienta muy útil para servir a Boyacá y a Colombia en general. Resultó, toda una apuesta por el tejido social y desde luego la inspiración, para erigir la Fundación Mauricio Molano Camacho, que calcó la idea para operar de manera independiente.

 

“En su momento la fundación de mis padres es creada para apoyar proyectos sociales, básicamente los que lideran las mujeres, en especial las de la ruralidad”, indicó Molano Camacho.

 

Siendo hijos del emprendimiento, del empresariado y el éxito, los hijos del matrimonio Molano Camacho recibieron el mejor ejemplo, fueron educados bajo una estricta escala de valores y aprendieron a darle importancia a todas y cada una de las acciones humanas desde el sector primario hasta la transformación, la industrialización, el comercio y la satisfactoria generación de empleo.

La primera parte de la espectacular historia de la familia que le dio vida a Ponqué Ramo empieza con la abuela paterna en el corregimiento de San José de Suaita fundado en 1924, paraje de montaña ubicado en la cordillera oriental, dándole especial decoro a la hoya del río Suárez, el sitio en donde crece la caña panelera, pero igual un café de muy buenas propiedades.

Según Mauricio Molano Camacho, en ese corregimiento nace gratamente la eterna receta de ponqué Ramo, la que le daría vida a un imperio de aroma, sabor y exquisitez, que marcaría una historia empresarial de grueso calibre a partir de un emprendimiento y de la audacia industrial de sus fundadores.

La familia Molano tuvo no solamente influencia en Santander sino en Boyacá, toda vez que tuvieron igualmente una finca en Arcabuco, fértil municipio boyacense en donde pudo implementarse tecnología y mecánica revolucionaria para la época que permitió generar electricidad gracias a una quebrada que a su vez movía un molino en donde los campesinos adelantaban la molienda de sus granos.

Arcabuco, tierra de mantecadas y amasijos gracias a las fórmulas entregadas por el linaje Molano, con unas bisabuelas llenas de compromiso, fueron las fundadoras de ponqué Ramo y no tuvieron reparo alguno en ayudar a las mujeres de la región para dignificar su vida con un negocio dinámico y con muy buena demanda.

Hoy San José de Suaita mantiene las ruinas de la fábrica de hilados y tejidos que llevaba su nombre. Este corregimiento fue un complejo agroindustrial creado en 1908 cuando recién iniciaba el siglo XX salpicado de inconvenientes que desprendieron de la Guerra de los Mil Días. Esta jurisdicción hace parte del municipio de Suaita una cabecera municipal fundada en 1699 en donde quedó el rastro de los indígenas Guanes, un sitio muy particular porque hace dos siglos las tierras literalmente quedaron a nombre de la Virgen de la Candelaria por voluntad de su dueño, don Juan Crisóstomo de Echeverría, generando un lío jurídico porque hoy nadie sabe de quién son las tierras, claro está que no cualquiera se da el lujo de decir que es inquilino de la Patrona.

Garagoa y su lucido aporte

Otro escenario de éxito y laureles para la mujer Ramo y para Colombia por ser esta empresa y sus fundaciones un patrimonio social, fue Garagoa, ese pueblo cálido y amable del hermosísimo Valle de Tenza en dónde nació la señora Ana Luisa Camacho en 1924, hoy viva, dinámica y con 95 años de edad. A esta altura de su inmejorable vida, la gran dama boyacense evoca aún los inicios de una vida, de una unión y de una empresa.

Garagoa, otra joya paisajística del suroriente de Boyacá fundada en 1556 guarda historias que de alguna manera dicen porque una industria añeja, tenía todo para ser enorme y marcar un hito en la historia económica y empresarial de Colombia.

A la fecha esa población suma más de 16.000 garagoenses y dentro de ese censo el nombre de la muy especial Ana Luisa sigue resonando en el ayer y en el hoy, no solamente en Garagoa sino en todo el Valle de Tenza.

Ana Luisa Camacho Gómez, tiene una historia casi extraída del realismo mágico, fue y es una mujer brillante, inquieta y con muchos conocimientos. Hace parte de una familia afortunadamente pertinaz pues su hermana fue la educadora del pueblo, no en vano estuvo en tres instituciones, entre ellas la industrial y la anexa para formar maestros. La política picó a la familia en esos tiempos y la tía logró ser concejal y alcaldesa. El recuerdo sigue vivo entre todos porque en esos tiempos, de la mano de una fémina, todo funcionó.

Buscando mucho más en su vida y mirando oportunidades, Ana Luisa Camacho, deja Garagoa, llevando el ejemplo de sus padres y abuelos, muy en especial el de su abuelo Julio Roberto Gómez Mora, abogado de la Universidad del Rosario que gastaba dos días a caballo desde Garagoa a Chocontá para formarse y consolidarse como el jurista de los pobres. Este jurista fue una persona que atendió litigios sin cobrar, eso fue en 1943.

Dejando en Boyacá una familia de gobernadores, clérigos, escritores, filósofos, abogados y gente ilustre doña Ana Luisa partió a Bogotá para ingresar a la escuela comercial más importante que fue la de Moisés Victoria.
Llegó a ser la mejor alumna. Por eso la Primera Dama de la época, la señora Bertha Hernández de Ospina, esposa del Primer Mandatario Mariano Ospina Pérez, pidió una persona con todas las capacidades y es así como Ana Luisa llega a Palacio en donde tuvo que soportar el pánico que produjo el embate a la casa presidencial tras los hechos del nueve de abril de 1948. La turba alicorada y enfurecida quiso incendiar y destruir el palacio, tarea ignominiosa que estuvo a punto de lograr. Su novio Rafael Molano Olarte, cofundador de Ramo pasó horas de angustia ante la incertidumbre que desató un día violento que terminó con una ciudad destruida y gran parte de su población en el campo santo.

 

“Yo gateaba por entre los ponqués y todavía veo los rostros de mi madre y de mi padre, persona rebelde que jamás aceptó el bufete de abogados del abuelo porque siempre quiso ser diferente”, señaló.

 

Luego de una aventura por varios colegios, el señor Molano recibe una visita de la abuela paterna que venía de Santa Rosa de Viterbo en Boyacá en donde prácticamente nace una gran idea y prende motores una industria atávica en Colombia, una empresa que tiene raigambre en el empuje de las mujeres, abuelas madres y esposas que redundó en la fundación de Productos Ramo en 1950.

Dentro de los recuerdos frescos que tiene Mauricio Molano Camacho de su progenitora es la afición por subir árboles y techos, ver el mundo desde arriba, observar todo desde las alturas lo cual la hizo visionaria, exploradora, emprendedora y propietaria de una superlativa responsabilidad social, llamada por la familia sensibilidad social.

En la familia Molano Camacho hizo curso el término, dividendos intangibles, una expresión que regalaba sonrisa y satisfacción porque era el igual de la obra social.

Premio Nacional Ana Luisa

 

Educada con Madres Vicentinas en donde mostró su brillantez con respuestas contundentes. La mejor estudiante, manejaba códigos, y un lenguaje interpretativo que les daba solución a todos los interrogantes de sus interlocutores. No quiso ser esposa de terratenientes ni tener una vida fácil o llena de comodidades, siempre anheló y logró ser un producto extraído de su capacidad y de una inteligencia que afloraba de manera inherente.

Doña Ana Luisa, como ya se dijo, nació un 14 de noviembre, su onomástico coincide con el día que falleció la maestra de escuela Policarpa Salavarrieta, heroína ejecutada en la plaza mayor de Bogotá, conmemoración obligada en varios sitios, no solo de Cundinamarca, de Guaduas su terruño, sino de otros sitios, impactados por el poder de los austeros virreyes, que persiguieron la causa independentista, hasta llevarla al cadalso.

Hoy puede decirse que el 14 de noviembre será una cita obligada porque ese día será entregado el premio Ana Luisa, un reconocimiento a las mujeres líderes y dignas de admiración y palmas por sus obras y proyectos cristalizados.

El tema mujer es la base de una fundación que le apuesta al trabajo social y económico de muchas féminas que con iniciativas y amor pudieron llevar grandes soluciones y atender las necesidades de muchos seres humanos.

El premio más allá de ser un encomiable y merecido reconocimiento hace gala de Ana Luisa Ayer, Ana Luisa hoy y Ana Luisa por siempre, una imagen perenne.

Será inmarchitable la imagen del emprendimiento en sus inicios, un hijo gateando, Mauricio, otro en brazos y un prenatal. En ese momento cuatro ponqués eran llevados al horno eléctrico. Hace 70 años, la intelectual, lectora, inquieta exploradora, palaciega y tozuda Ana Luisa, dejaba en el ambiente el inicio de una deliciosa historia, se podía oler el aroma del éxito que hacía agua la boca de los vecinos del barrio Los Alcázares y después, en 1964 lo propio pasaba con la comunidad del Ricaurte en el sector de Grasco cuando el negocio llegó a la zona industrial en la carrea 33 con calle sexta.

 

“Mi madre salió de la Presidencia de la República en donde fue mujer de confianza del Presidente y llegó a las altas esferas de Bavaria. Fue muy amiga de dar más que de recibir, su generosidad era total.
Emprendedora, nutricia, transformadora y armonizadora, educó con todo el amor ocho hijos. Apoyó con el corazón a la Fundación Minuto de Dios, parroquias y obras sociales. Qué bueno saberla máxima y desprendida”, declaró el presidente de MMC.

 

En una casa hermosa, con la arquitectura delicada, elegante y victoriana de los años 30, características de barrios de élite como Teusaquillo y Palermo, opera la Fundación Mauricio Molano Camacho que ve en las redes sociales el soporte de su labor, la misma que cubrirá el territorio nacional y otros países utilizando la más alta tecnología en función de la responsabilidad social.

Por un arduo trabajo, colombianos de distintas regiones reciben el beneficio de los programas directos de la Fundación y de los apoyos a la gestión, el desarrollo y la financiación de la acción de otras fundaciones comprometidas con el desarrollo social.

Al llegar a la casa de puerta frontal y algo estrecha, se pasa un quicio que abre un panorama mucho más amplio dejando ver la casona en su inmensidad. Era la casa de las tías, quizás por ello es imaginable el aroma de café y tortas el cual sigue vigente en la vieja casa del sector de Teusaquillo. Dicen que pasadas las seis de la tarde el escenario es totalmente paranormal porque vienen los fantasmas ancestrales que abren y cierran puertas, a fuerza espiritual logran hacerse visibles y hacen que la casa, estando sola, tenga la mejor vigilancia, la de sus dueños y dueñas, negados a dejar el mundo de los mortales.

Un trabajo para una mejor sociedad

La Fundación MMC, adoptó un modelo de emprendimiento llamado Elvis porque sus letras llevan a lo que significa la iniciativa. E de emprendedor, L, Liderazgo, y VIS de Visionario.

Allí es concebida la Universidad Corporativa y la Academia Iberoamérica de Mentoring y Coaching Comercial, con el fin de potenciar el conocimiento gracias a la experiencia y el coaching, toda una síntesis de aprendizaje y entrenamiento para obtener metas, resultados y logros en la vida profesional, comercial o empresarial. Se trata esencialmente de llevarles a los emprendedores o nuevos empresarios, la experiencia y el liderazgo de los industriales o la hoja de ruta de razones sociales ya posicionadas en el olimpo del triunfo.

Según Molano Camacho, el carácter visionario es el que demandan los seres humanos y las empresas para avanzar exitosamente en todo tipo de mercado o actividad económica.

 

“Mi madre fue una visionaria, innovadora y emprendedora, ella inspiró la idea de capacitar personas en distintos campos, pero sobre pilares de éxito. Una meta que tiene la Fundación para el Desarrollo Social Molano es llevar el modelo fuera de Colombia y compartir las mejores experiencias con universidades del exterior”, expresó.

 

El hombre ha estado amenazado por plagas y guerras

Al hablar de coyuntura, el presidente de la Fundación Mauricio Molano Camacho, en la vida de los seres humanos generalmente ha habido, por diferentes hechos, un antes y un después. La historia dice que el hombre fue víctima de calamidades y enfermedades tal y como lo dicen los cronistas y la Sagrada Biblia, pestes en Egipto, peste de Justiniano en la antigua Roma, la peste negra, la gripe española y otras.

 

“Los humanos estamos programados para enfrentar enfermedades y amenazas que suelen darse por coyunturas diversas y por ello es vital prepararse para enfrentar todos los peligros razón por la cual la Fundación Social Molano pertenece al holding Mente Maestra Creadora, MMC. Aquí sabemos que hay ciclos naturales, conocemos los impactos del cambio climático, las nuevas patologías, los riesgos de la agricultura química, los sismos y muchas otras amenazas que aparte de médicas o de tipo natural, pueden darse en la economía como por ejemplo los tiempos de caída en los indicadores de valor”, comentó.

 

La Fundación cuenta con el saber de idealistas, utopistas y goza de una visión positiva que generó en conjunto la llamada Regla de oro la cual fue enseñada de manera negativa pues dejó de lado el positivismo, una realidad que aplica hoy con Organización Mundial de la Salud, OMS, entidad que ve en la salud, en medio de las más grandes vicisitudes, su lado objetivo y amable.

La humanidad, puntualizó el economista, siempre estuvo arrinconada por múltiples problemas, los que fueron llevando a los individuos a enfrentar temas como la muerte, la enfermedad, la vejez, la crítica, el abandono y la pobreza, grandes temores.

Hay situaciones lamentables que deben corregirse

Un tema que tiene preocupado al presidente de la Fundación Mauricio Molano Camacho es el nivel de desigualdad y la necesidad de hacer correctivos en la economía para enderezar por esa vía los indicadores sociales hoy para el lamento, dejando claro que este fue un problema que empezó hace varios años.

El escenario social por desigualdad, anotó, es alarmante porque es muy fácil ver en las calles bogotanas y en las de todo el país niños llorando de hambre, una situación que invita a trabajar porque esa no es una consecuencia de la pandemia sino una herencia de las pésimas administraciones y de un modelo económico bastante desigual. No es coherente, manifestó, que en pleno siglo XXI haya gente tratando de sobrevivir con un dólar o menos al día.

En su análisis concluyó que no hay crisis, palabra que tildó de prohibida, habida cuenta que es una ley convertir círculos viciosos en virtuosos, problemas en proyectos, preocupaciones en ocupaciones y así mismo superar momentos como temores, depresiones y presiones de éxito.

Las crisis no son más que ciclos que perfectamente conoce el ser humano y que debe leer con acierto a través del conocimiento para trabajar en prevención. Algo similar ocurre con el péndulo de derecha e izquierda porque hay izquierdas y derechas respetables, un ejemplo Jesús de Nazaret que se opuso a dos poderes, el romano y el judío sin que fuera un peligro.

 

“El punto es saber reaccionar a las amenazas, un ejemplo es Ramo en donde la situación pandémica se ha llevado sin despedir una sola persona, logrando aumentar las ventas todo porque hubo precios sociales como lo pregonó su fundador y que tenía que ver con productos de altísima calidad, pero accesibles”, precisó.

 

Ramo camina al éxito, sin importar las coyunturas y por eso la marca tiene distribución en más de ocho países, no en vano la marca está en Estados Unidos, Australia, Canadá, México, Chile, Costa Rica y Perú, estos dos últimos en reciente ingreso. En Colombia la marca es muy de las familias y logró conquistar el gusto de todas las generaciones desde su incursión en todas las regiones. Actualmente la empresa está en Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca.

Molano Camacho recuerda con visible orgullo que algunas multinacionales quisieron comprar Productos Ramo y tener el control de la firma y asegurar un mercado atractivo. “Fue posible cristalizar el sueño y el reto de mi papá, no quisimos vender y optamos por ser multinacional”.

Como buen lector, Molano Camacho es admirador de grandes autores, los clásicos rusos y muchos, no menos le atrae el pensamiento de Mahatma Gandhi, quien nació en la opulencia la que rechazó para darle vida a un movimiento pacífico por el respeto y la libertad, pero en medio de sus divagaciones y enseñanzas siempre reconoció que las grandes lecciones de su vida las aprendió de su señora madre, entre ellas respetar a los seres vivos y a quienes tuvieran otro tipo de credo.

Ha visto el tiempo y raudo paso, un factor para cavilar sobre lo rápido que suceden las cosas. El hombre dio saltos pasando de la edad de piedra a la del hierro, luego a la caza, pesca y agricultura, a las revoluciones industriales y en nuestros tiempos del computador elemental y los juegos de “marcianitos” al sistema de 5.0, inteligencia artificial, robótica y blockchain entre algunas de las ofertas en portafolio. De menara tajante considera que en la actualidad el hombre está al servicio de la tecnología y no al contrario como debiera ser.

Molano fue muy contundente al decir que la cultura no puede estar ausente del ser humano. Dentro de los planteamientos de MMC, la cultura es fundamental porque con ella la comunidad puede mejorar en aspectos vitales como los educativos, políticos y otros trascendentales en la buena convivencia.

 

"La cultura es fundamental, hace parte del ADN de la sociedad, sencillamente la cultura es un activo que vale mucho y por ello lo malo de ésta es no tenerla", conceptuó el experto.

 

Una gestión que merece sus premios

Un razonamiento de Molano Camacho es que Colombia y sus autoridades mostraron de alguna manera desagradecimiento con Rafael Molano, el gran gestor de Ponqué Ramo como industria. En 2007 hubo un reconocimiento por parte de la Universidad del Rosario y pare de contar.

Para la señora Ana Luisa Camacho de Molano, hubo un reconocimiento por parte de la fundación MMC que si bien es de la casa no deja de ser de total admiración, respeto y gratitud.

Hace unos días fue aprobada por la Presidencia de la República la Orden al Mérito Industrial concedido a Rafael Molano Olarte y a la señora Ana Luisa Camacho de Molano. El decreto ya fue publicado y tan solo resta la entrega de dicha distinción por parte del Presidente de la República Iván Duque Márquez, acto que fue aplazado por la situación en San Andrés Islas, Providencia y Santa Catalina.

El premio reconoce 70 años de industria, apoyo al crecimiento y el fomento de empleo en una empresa que nació en 1950, dos años después del Bogotazo y en momentos en los que aún se sentía el guayabo de la gran depresión, pero igual de la Segunda Guerra Mundial.

Eran tiempos, explicó, en los que aparecieron los Baby Boomers, la misma generación plateada, nacida entre los años 1946 y 1960. Actualmente muchos de los “plateados” están pensionados, en uso de buen retiro y recordando que fueron sin duda la generación con mayor poder adquisitivo.

No se puede dejar de lado que Mauricio Molano Camacho, presidente de la Fundación que lleva su nombre y socio de productos Ramo fue reconocido como empresario benemérito, por la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. Este premio lo recibirá la misma persona que invita a los colombianos y a todos los seres humanos a luchar por la grandeza más no por la fama.

La Fundación Social Mauricio Molano Camacho adelanta trabajo en la localidad de Mártires con trabajadoras sexuales a las que asiste y ayuda, una tarea muy afín a la de la Fundación Retorno Rural que acordó con mujeres de Santa Rosa de Viterbo en Boyacá la fabricación de prendas de trabajo y por ello en 30 años, las costureras han despachado 40.000 uniformes por año para la compañía.

La idea es articular empresariado para unir fuerzas y contribuir con trabajo voluntario y con recursos en la reconstrucción de un país que está muy lejos de la equidad y caso opuesto sin mayores oportunidades y con una brecha entre ricos y pobres demasiado amplia, con tendencia a seguir aumentando.

 

“Es fundamental trabajar en liderazgo para que el niño y el joven puedan proyectarse porque justo en esas edades está el futuro del país. El mejor tiempo debe ser el de hoy porque si lo bueno se quedó en el pasado no hay mucho por hacer. Los hombres tienen que buscar el sentido de la vida, hay que servir y ese es el camino de la vida, tan solo hay que dar, brindar con amor, perdonar y agradecer en vida, es muy importante cuidar el último adiós”, concluyó el presidente de la Fundación Mauricio Molano Camacho.

 

La entrevista que empezó y terminó con aroma al muy delicioso y perpetuado ponqué Ramo siguió el camino de quien firma porque sabe que fue su pasado, su presente y con seguridad el más rico futuro.

El trabajo de la Fundación es exhaustivo y así lo muestra la lista de proyectos y ejecuciones que fue extendiéndose paulatinamente.

A la fecha hay proyectos determinantes para la población pues están el Proyecto Nutricional de Soya, procesos de seguridad alimentaria y sistemas de auto-abastecimiento en Santa Rosa de Viterbo.

Con financiación de la Fundación ORDESA de Barcelona se adelantó un programa de seguridad alimentaria y nutrición, con componentes de desarrollo empresarial y comunitario que se concretaron con la construcción de una planta de procesamiento de soya, gestionada por la cooperativa de padres de familia y destinada para la nutrición y el desarrollo de 600 niños de colegios y escuelas veredales.

De igual manera, sin costo alguno y con voluntarios de la fundación fue elaborado el plan de desarrollo para el municipio. Durante dos años la Fundación financió en sus instalaciones en Santa Rosa un servicio gratuito de asistencia sicológica y familiar.

La fundación desarrolló programas alrededor de la discapacidad en alianza con la sociedad civil de Duitama y el club de deportistas en sillas de ruedas. Fue viable entrenar a las personas en el programa Agro-Urbis de Cultivos Urbanos y Periurbanos en patios y terrazas, pudiendo sembrar con ellos el primer cultivo.

En Santa Rosa de Viterbo fueron identificados 76 niños en condición de discapacidad a los que se les ofrecieron talleres de arte.

La ciudad de Duitama también entró al plan de acción y por ello hubo trabajo con los artistas y artesanos de pueblito Boyacense en la próspera ciudad. En Duitama se desarrollaron cursos de arte y joyería para población con discapacidad, en colaboración con el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA.

Gracias a las alianzas con universidades, alcaldías y la sociedad civil, la Fundación sacó adelante programas de capacitación en Boyacá.

De ello se han beneficiado municipios como Siachoque, Garagoa, Firavitova, Ráquira y Pesca. Acciones similares se han realizado en barrios de Bogotá y en el municipio de Mosquera en Cundinamarca.

Dentro de las actividades recientes se destacan el proyecto de Escuelas Corporativas y el proyecto SENTIELLAS que beneficiará a 200 mujeres en condición vulnerable en la localidad de los Mártires en Bogotá.

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