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Sábado, 21 Enero 2017 03:35

Por menor ingreso, China viste y calza a Colombia

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Los apretados salarios están haciendo que más gente acuda a los centros de mercadeo de mercancía china en donde los precios le ponen la pinta a las familias cada vez menos solventes y con menor poder de compra.

El final de año y el arranque de 2017 no dejaron una grata experiencia en el comercio de sectores tan populares como el tradicional barrio El Restrepo de Bogotá en donde se surten almacenes de muchas partes de Colombia. Hay datos de empresas que vendieron 12 por ciento, 30 por ciento y hasta un 40 por ciento menos comparado con igual periodo de 2015. La explicación se da casi que sola toda vez que las altas tasas de interés, el impacto tributario que tuvo un efecto psicológico y el desempleo, hicieron que los comerciantes vendieran menos.

Quedó demostrado que una gran parte de colombianos prefirieron esconder la tarjeta de crédito o comprar saldos y mercancías en inventario porque muchas colecciones se quedaron esperando clientela. Lo grave del asunto es que las mejores ventas fueron hechas por importadores chinos que vistieron y calzaron a grandes y chicos porque el presupuesto solo da para comprar barato.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el gerente de la empresa Calzabien, Miguel Ángel Gómez, aseguró que año tras año la economía viene perdiendo ritmo a tal punto que la gente está buscando opciones por fuera de la economía formal o adquiriendo el producto chino que llegó para solventar la crisis de los hogares que no solamente ganan un bajo salario sino que en adelante tendrán que pagar tres puntos adicionales de IVA. La realidad, enfatizó el empresario, es tan cruda que a la gente le tocó buscar lo más económico para ponerse en los pies y para vestirse, lo lamentable es que esa opción solamente la ofrece el producto chino.

“Venimos experimentando esta situación desde hace un tiempo atrás, yo creo que ya llevamos muchos años donde notamos una decadencia mes a mes y año a año en las ventas del calzado, sobre todo en esta línea clásica, de zapatos elegantes en cuero. Hay que decirlo, la caída es bastante fuerte y eso golpeó considerablemente las ventas”, declaró el señor Gómez.

Este sector capitalino que llegó a tener más de 12.000 factorías de calzado y manufacturas en cuero está hoy por debajo de las 3.000 empresas y camina a un cierre casi que total, es decir que el sector se desplaza peligrosamente por la cornisa.

En opinión del empresario, a la economía colombiana la tiene fracturada y en camilla las famosas importaciones masivas de calzado por parte de las grandes cadenas y manifestó que mientras no haya un interés real y contundente por parte del gobierno para frenar la cantidad de zapato que está llegando, sobre todo en condiciones de subfacturación y contrabando, no habrá posibilidades que los empresarios nacionales cambien el infortunado panorama.

Tildó de muy lamentable el hecho el proceso de desindustrialización por el que pasa Colombia que tristemente encontró en las importaciones una salida muy cuestionable para reemplazar la industria nacional. Advirtió que tal y como están las cosas y ante la caída alarmante en rentabilidad las industrias de calzado, de confecciones y de otro tipo de empresa como la de vestuario, estarán desapareciendo.

“Yo creo que estamos ya con los días contados, pienso que en cuatro o cinco años ya no habrá industria en Colombia pues ¿para qué? Ya eso no tiene sentido, ese es el panorama que tenemos”, indicó en esta charla.

La mixtura macroeconómica no es afortunada y no permite vislumbrar mejores horizontes, es por eso que los empresarios ven dificultades de demanda por la devaluación, la inflación, los bajos salarios, el nuevo IVA y las altas tasas de interés. A lo anterior se adiciona los altísimos costos de producción y el no menos preocupante efecto del contrabando y el lavado de activos. Como dice el viejo dicho, la situación da para decir, “apague y vámonos”.

Gómez sostuvo que de hecho hay una desigualdad total entre el modo de producción en Colombia, donde los costos son muy altos porque el empresario no tiene una mano de obra masiva, barata que es común en los países asiáticos. Añadió que igualmente se adolece de tecnología, razón por la cual a quienes fabrican en Colombia los están avasallando.

El hoy de la industria del calzado, del cuero y sus manufacturas como el de las confecciones es opaco y lejano del optimismo porque compite con productos que llegan a bajo valor. Lo triste, comenta, es que la gente ya no les mira su modelo, su diseño y su laboriosidad, sino el precio y eso está haciendo precisamente que haya un cambio en la cultura del comprador el cual compra porque le dan barato dejando de lado el concepto de calidad.

“Ese es un cambio que ya se ha evidenciado, hace diez o quince años atrás la gente buscaba calidad, se veía el producto del cuero como lo mejor, entonces la gente exigía y demandaba lo mejor, otrora la gran mayoría buscaba diseño, buscaba moda, hoy en día se busca una moda pero una moda barata, pasajera, una moda tan solo para el momento y listo”, apuntó el fabricante.

El hecho recalcó es que la gente se está vistiendo y se está calzando de acuerdo a su ingreso. Reconoció que los ingresos del promedio del colombiano son muy pequeños, muy reducidos y eso hace que la gente distribuya su dinero de una manera austera, decir echando mano de lo más económico.

“A eso nos condenaron porque acá al gobierno no le importa que el pueblo colombiano se esté vistiendo mal o bien, no les importa nada porque ellos, desde el ejecutivo, lo que quieren es que llegue producto y ya, que haya como satisfacer las necesidades del consumidor, pero no importa la calidad, esa es una cuestión que está muy clara”, agregó.

Las tasas de interés fueron otra respuesta al frenazo en las ventas pues muchos optaron por no hacer uso de su tarjeta de crédito el que consideran aún muy elevado. Aclaró que pese a que el nuevo IVA del 19 por ciento hasta ahora empezó a funcionar, lo cierto es que ya en algunos materiales que se han comprado en los últimos días ya se está cobrando la nueva tarifa impositiva al valor agregado.

Explicó que el problema es que el pequeño negocio no puede recuperar ese IVA por que si ese fabricante le sube al zapato o al producto que venda en el almacén para tratar de recuperar ese IVA, sencillamente no tiene ventas.

“Ese es el problema que no se quiere ver, acá en este momento nosotros no podemos subir precios. En la mayoría de los negocios vendimos un poco más barato que en diciembre de 2015, entonces ahora que se empiezan a adquirir las materias primas con el diecinueve por ciento y se le da el aumento al trabajador, el decretado por el gobierno, pues va a ser muy difícil que la empresa pueda aplicarle ese porcentaje al precio del zapato y ahí vamos a tener un problema porque eso es lo que no deja prosperar al pequeño negocio en Colombia”, afirmó Gómez.

Recalcó que una realidad preocupante en Colombia es que no hay poder de compra porque a los colombianos los llenaron de impuestos regresivos que contrario a dinamizar la economía lo que hacen es ponerle el freno de mano al crecimiento dejando grandes nubarrones en los empresarios que paulatinamente van cerrando las persianas de sus negocios y como el tema antológico de “Las Acacias”, sus puertas se cerraron para siempre.

A criterio de este empresario, el mandato de las calificadoras o de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE, es promover economías castigadas que desincentiven la industria para reemplazarla por importaciones de productos chinos a asiáticos de regular o pésima calidad.

Como quiera que sea los productores de calzado o de textiles no pueden producir a pérdida y lo más seguro es que incrementen el valor de sus productos porque tienen que generar ganancia para remunerar trabajadores, pagar servicios y justificar una capacidad instalada. En el caso de este empresario el aumento no será tan alto, pero tendrá sus consecuencias porque año tras año se hace más evidente que la gente compra menos porque el poder adquisitivo viene reduciéndose alarmantemente y si por el contrario suben los servicios básicos, las tasas de interés, los insumos y todo lo que sea esencial, es decir que la gente de capas medias o de estratos bajos está cada vez más acorralada y sin opción, la opción sin duda alguna, es China.

“Molesta decirlo, pero en Colombia lo que se hizo fue una sinvergüenzada porque no hay un estímulo, para el productor como tampoco para el comprador que como le dije perdió con el tiempo el poder adquisitivo”, subrayó el empresario.

El señor Miguel Ángel Gómez, no ahorró palabras para expresar su preocupación, su angustia y su antipatía por el proceso de descomposición social que experimenta Colombia porque cada vez hay menos clase media y caso indignante se observa más gentes, nuevas familias ingresando a los índices de pobreza.

De manera tajante aseguró que ya se ve clase media porque a punta de impuestos y medidas impopulares la pusieron a pagar una factura ajena pues no en vano esta capa d la sociedad es la que prácticamente paga todo en el país y a la que le cargan los recibos más onerosos en servicios públicos y en artículos de primera necesidad. “A la clase media la pusieron a apagar los incendios fiscales de los gobiernos”.

La clase media, una especie en vía de extinción por la cascada de impuestos y obligaciones, dejó de comprar calzado y textiles buenos, ahora, como comenta el empresario, le toca esperar que llega en los contenedores de oriente para calzarse o vestirse a muy bajo costo omitiendo esa exigencia de años atrás, la calidad. Desafortunadamente la clase media no puede mantenerse a flote en un país que la maltrata y la satura con cargas impositivas que ya se hacen impagables.

Una mala temporada

El cierre de año para empresas como Calzabien y otras que llevan años en el mercado del Restrepo no fue el más afortunado porque hubo caída en las ventas que llegaron al 12 por ciento, pero otros empresarios dieron datos que ponen a pensar porque el desplome en ventas alcanzo el 30 y hasta el 40 por ciento.

Esa caída es sin duda alguna marca una tendencia porque las ventas habían mermado considerablemente en 2015. Son ya varios los años en los que el cierre de año no es alentador.

“Llevamos ya muchos años en los que no somos capaces ni siquiera de emparejar las ventas y si le agregamos el porcentaje del costo de vida, no podemos decir que vendimos igual que el año pasado, siempre estamos por debajo, y esto lo estamos viendo año tras año”, comentó Gómez.

Para este empresario, lo que pasa con la industria es más que apremiante y organismos o entidades como la Organización Mundial del Comercio deberían medir los impactos de las economías de escala y altamente competitivas con las de los países emergentes porque si no hay coherencia se destruye la industria, el progreso y el empleo.

“No se trata de ponerse la mano en el corazón, se trata de que mientras Colombia siga con tratados suscritos con la Organización Internacional del Comercio, las soluciones son mínimas porque ellos son quienes dictan los parámetros para que los países en vía de desarrollo se sometan a esos parámetros, nosotros no tenemos nada más que hacer, lo único que pedimos es que haya una política de apoyo a la industria nacional y que se rompa con ese esquema vicioso de estar abriéndole las puertas al contrabando y a ese tipo de comercio que viene de otros países. Necesitamos una política nacionalista a la producción, de protección a la empresa nacional, eso es lo que se debe hacer, pero no tenemos gobiernos que lo hagan”, afirmó.

Como a muchos otros empresarios, la reforma tributaria que hizo trámite en el Congreso defraudó a Miguel Gómez porque con los tres puntos adicionales de IVA, el ejecutivo contribuyó a parrandearse la economía por la contracción que ya se siente. Para colmo de males los evasores y los que le hacen trampa al estado. Que no son pocos hicieron la fiesta porque evadieron penas y cárcel por dejar de lado sus obligaciones.

Gómez y otros empresarios consultados afirmaron que la famosa reforma tributaria se convirtió en un enorme problema para la competitividad porque se redujo a extenderle los tributos a los pequeños empresarios y al pueblo para llenar un hueco fiscal que se generó por precarios manejos en la política económica que premio minería y petróleo y desconectó otros sectores productivos para luego pasarles una muy cara cuenta de cobro.

El hueco fiscal, argumentan los empresarios, es la consecuencia de la evasión gigante que hay en Colombia y viéndolo así, la reforma tributaria fue un premio para los grandes capitales que no fueron amparados por las medidas supuestamente estructurales, aseguran que la tributaria no fue más que un saludo a la bandera.

El gerente de Calzabien expuso que en el país hay muchas empresas o entidades que jamás las tocaran, entidades sin ánimo de lucro y otras como las iglesias que canalizan muchos recursos y no fueron objeto de responsabilidad fiscal.

La reforma tributaria como todas las que se hacen en Colombia, dijo el empresario, se concentran en gravar a los más pobres, a los trabajadores y a los empresarios que generan empleo y progreso. En cuarenta años de empresario, el señor Gómez no había visto una precarización tan grande de la industria ni una política pública totalmente desagradecida con quienes pusieron los cimientos de la nueva Colombia. Hoy el país que habla de ingresar al OCDE y de quedar bien con las calificadoras, pero no se ocupa según el empresario de un verdadero fomento que devuelva la grandeza industrial y los miles de empleos que se llevó la apertura económica y los que está atomizando ese relicario de tratados de libre comercio.

Visiblemente cansado y tocado por el inexorable paso de los años, don Miguel pasa su mano por la cabeza y hace una remembranza; en los buenos tiempos se ofrecía empleo y se pagaba bien, hoy de manera increíble él y su señora esposa son los operarios, lo grave es que ya se está debiendo el sueldo porque las ventas se desplomaron y las que se hicieron absorbieron el producto chino. Como quien dice, el gobierno toma medidas y pone a los empresarios en calzas prietas.

 

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