Sábado, 18 Febrero 2017 00:10

Crece mercado de ropa y calzado con marca fraudulenta

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A quienes les quieren hacer el gasto a la industria doméstica les están metiendo gato por liebre y hasta el momento nadie desde el gobierno dice nada. Todo indica que lo único que estrenaron los colombianos en 2017 fue el IVA del 19%.

En Colombia las prácticas desleales de comercio le han dado por la cabeza, y de qué forma a los empresarios legalmente constituidos, que generan puestos de trabajo y que pagan impuestos indiscriminadamente. Lamentablemente a esos empresarios que se la juegan por un país precarizado económica y socialmente les está entrando ropa y calzado de China, bienes que llegan a precio de huevo y que luego son remarcados o a los que se les pone una marquilla falsa para cobrar como si fuera nacional o americano. Trampa y más trampa para el colombiano de a pie o para que el consolidó un sello.

Algunos argumentan que inclusive ya remarcar no tiene sentido porque la gente no gana sueldo para vestir con marca por chimba o fraudulenta que esta sea porque una gran mayoría preguntan directamente por el calzado o las confecciones que vienen de la lejana China o del sudeste asiático.

A finales de 2016 los empresarios fabricaron menos porque de manera visible los empresarios chinos ingresaron a Colombia con prendas y zapatos de menor valor al nacional, y paralelo a eso aumentaron las importaciones directas de exógenos y colombianos que optaron por cerrar fábricas y dedicarse a comprar en la tierra del dragón. Simultáneamente los legales y golpeados empresarios compitieron con el contrabando y debieron guardar inventario por la caída en el consumo que puede agudizarse este año pues ya está en vigencia el IVA del 19 por ciento, al parecer lo único que estrenaron lo colombianos en 2017. Lo anterior redundó en una menor fabricación de confecciones y de calzado, lo cual era una tendencia en noviembre cuando visitamos el tradicional y siempre empresario barrio El Restrepo.

El problema de falsificar marcas o de remarcar no es un lío exclusivo de Bogotá toda vez que el lío se reporta en todas las ciudades colombianas castigando de manera injusta a los formales que remuneran salarios, que pagan arriendos, servicios públicos e impuestos entre otros rubros.

En charla con Diariolaeconomia.com, el empresario del calzado y de las soluciones para la industria del cuero, Helmunth Ardila Cote, aseguró que en la industria hay un elevado porcentaje de falsificación de marca porque el mercado adolece de drasticidad lo cual lleva a múltiples falencias dejando por el piso el famoso código que fue creado para los fabricantes al amparo del gobierno para poder tener controles, pero lastimosamente, dijo, no hay verificación oficial para certificar que lo que llega a las tiendas o a las vitrinas es original y hecho en Colombia.

“En el tema de remarcación es peor porque puede haber una empresa haciendo la importación y usurpando marcas, negocio detrás del cual hay dineros ilícitos o lavado que es ya muy común en el contrabando y en todas estas prácticas deshonestas. La verdad hay algo muy cuestionable y es que tampoco hay control en las tiendas en donde se venden estos productos como pasa en los San Andresitos en donde venden marca por debajo del precio de los fabricantes originales o importadores legales, dándole origen a la remarcación, a la subfacturación y todo lo que tiene que ver con el contrabando técnico que tiene desangrado fiscalmente al país”, declaró el señor Ardila Cote.

Agregó que si bien hay unos aranceles, unas salvaguardas y unos beneficios para la industria, lo cierto es que hay una industria desprotegida que tiene amenazados el diseño y desarrollo de los productos que hay en Colombia en donde hay un talento tan grande que puede pensar en crecer en el mercado interno y en el ámbito internacional.

Insistió en que si no hay control desde el ministerio de Comercio que es el ente que ayuda a regular la industria, el empresario seguirá solo y en medio de la nada porque en su opinión las cámaras de comercio son entes que tan solo sirven para cobrar el registro o la renovación pues el radio de estas en favor de la industria es muy reducido.

En el punto en el que están hoy los empresarios, urgen de apoyo y acompañamiento para afianzar la fuerza empresarial, sectorial y gremial que tanto demanda una empresa. Sobre ese punto, aseveró que en Colombia hay muchas agremiaciones y asociaciones, pero demandó más oficio, más trabajo y más compromiso para impulsar la productividad, la defensa de la industria nacional y un mayor impulso de la marca regional con lo cual habrá más empleo y muchas más oportunidades de progreso y mejoras sociales así como fiscales.

Para el también Director de la firma Soluciones y Mantenimiento HAC S.A.S, Symhac, un trabajo aunado y bien articulado puede conllevar a mayores oportunidades, inclusive a explorar nuevos convenios con otros países tal y como ha pasado con Brasil, Italia y México.

Insistió en que fortaleciendo el sector del calzado, el cuero y sus manufacturas será posible cualificar y cuantificar capital humano en un renglón que se volverá atractivo tal y como se hace en el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA. Vio con preocupación que algunos ven el sector alicaído y con la posibilidad de empeorar lo cual no es cierto porque se ha hecho un trabajo importante que absorbe mano de obra que se ve afectada por una competencia desleal con el producto re-manufacturado y con las remarcas lo cual frena el crecimiento país.

“Actualmente estamos fomentando una cultura de pobreza y de tristeza, sin dejar de lado el creciente vandalismo, inconvenientes que podrían morigerarse si entre todos trabajamos en el desarrollo de un sector, para apoyarlo, para que tenga talla mundial como se vislumbró desde la locomotora sobre la base de un diagnóstico y con un plan de negocios concebido en el Ministerio lo cual facilita sin duda la creación de mecanismos de control y el uso eficiente de las herramientas legales para hacer una verdadera y pujante industria. Aquí hay que tener claro que las leyes y las normas no pueden seguir siendo un emblema, deben tener aplicabilidad”, apuntó el empresario.

Un aspecto a tener en cuenta es que los empresarios y este santandereano en particular, reconocen los esfuerzos de la Policía Fiscal y Aduanera, POLFA, así como de la Dian que han dado golpes a los contrabandistas, pero consideró que si acompañando esas acciones, hay incentivos tributarios para los fabricantes colombianos habría menos ilegalidad y sí por el contrario un enorme desarrollo.

Una de las consignas de Ardila es que el país se debe construir entre todos, es decir entre el gobierno, los empresarios, los gremios, los empleados y gerentes, incluyendo también a la señora que vende empanadas.

Ojo a la hora de comprar

Analizando el mercado colombiano y viendo las unidades que se pueden manejar, el empresario dijo que hay muchos casos en los cuales a las personas les ofrecen una cosa y les venden otra, es decir que los engañan por esos procesos de re-manufacturación que hacen algunas empresas por fuera del país para bajar costos o por el remarcado. En este caso, invocó esa solidaridad, ese respaldo nacional que dice, colombiano compra colombiano porque solo así se fortalece un país.

La situación es tan consecuente que inclusive el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere reactivar la industria en su país, es decir que las marcas y los fabricantes se queden en su territorio y no permitir que las empresas migren para generar empleos por fuera de Estados Unidos y de paso dejando escapar recaudo fiscal, tan necesario en estos tiempos de crisis.

“Lo que hace Trump es legítimo, es una buena política porque fortalece su entorno para propender por una economía sostenible y aquí debemos hacer lo mismo aprovechando bendiciones como la variedad de climas, el desarrollo de producto, el excelente diseño y el capital humano que puede todo junto, hacer de Colombia un mejor país, no podemos dejarle toda la responsabilidad a los gobernantes aquí nos toca saber que deberes tenemos para asumir que derechos nos arropan”, dijo.

Comentó también que un problema adicional es la situación de frontera por cuanto hay muchos empresarios fabricando confecciones y calzado a precios muy bajos en el vecino país e internándolos en Colombia en donde cobran las prendas o los zapatos a tarifa de manufactura local, situación que rompe las reglas de juego porque es una jugada que va en contra de quienes compran insumos nacionales y de quienes pagan salarios en pesos colombianos.

Ardila Cote pidió una política pública para la frontera que tenga en cuenta todos los entornos sociales, pero a nivel nacional para el sector que más se vea afectado. Expuso que de nada sirve fabricar en Bucaramanga, si a unas horas ya están poniendo en venta productos mucho más económicos que compiten deslealmente porque se fabrican a menor precio en Venezuela.

Dijo que en Colombia no todo puede quedar en ferias y eventos en donde se revelan unas cifras de exportación que resultan ser mentirosas y acomodadas pues el país debe tener claro cuáles son los mercados objetivos y como se pueden atacar y no decir que se surte con calzado a una cadena de tiendas en dónde un fabricante nacional se demora un año para hacer la entrega porque no hay capacidad, tiempo ni respuesta y menos infraestructura para cumplir.

“Si miramos las islas del Caribe, hablamos de tiendas más pequeñas en donde el diseño colombiano gusta, el desarrollo se puede amoldar con buen producto y se pueden atender esos negocios adecuadamente, con puntualidad y matriculando producto y marca, pero por encima de todo generando utilidad. Eso nos fortalece, pero hay que investigar, evaluar y buscar el acompañamiento para ir a una rueda de negocios de la mano de los gremios en donde se logre hasta la transferencia de tecnología porque no nos podemos quedar atrás, eso es como el que no tiene celular, es un mal necesario”, expresó Ardila Cote.

Finalmente sobre el remarcado, dijo que el país no se puede decir mentiras porque el porcentaje sin haberse cuantificado, se sabe que es alto con el agravante que siempre habrá un consumidor, de alguna manera irresponsable o sin suficiente dinero, que buscará ese producto.

Explicó que anteriormente adquirir un vestido de paño exigía tener una buena suma de dinero, pero hoy en tiendas como Arturo Calle es posible comprar un traje con un 30 por ciento de lo que costaba anteriormente, lo cual muestra que si se puede desarrollar un producto favorable en el mercado de acuerdo a las necesidades del consumidor y a las necesidades del mercado.

“Uno puede estar en un mercado objetivo y sostenerse, factor que hace sólida esa idea de construir país y así es viable combatir esa industria ilícita de la remarcación. Mire el ejemplo de las tiendas Zara que facturan un cifra incalculable en el mundo, ellos fabrican en China, India y Perú, pero los desarrollos y diseños son de ellos y buscan la manera de alternar en los países más marginados luego porque aquí no lo podemos hacer, el asunto es idear y crear modelos productivos que generen inclusión, que den utilidad, identidad y que eviten problemas socioeconómicos”, concluyó Helmunth Ardila Cote.

Inexmoda expresa preocupación

A su turno el Director del Instituto para la Exportación y la Moda, Inexmoda, Carlos Eduardo Botero, dijo en este medio que de manera preocupante las ventas ilegales y subfacturadas que vienen de China se viene disparando en Colombia a tal punto que en confecciones y calzado el 30 por ciento de lo que se consume es de contrabando y con tendencia a subir la tasa. Cabe precisar que en 2016 la industria de la moda vendió en promedio 16 billones de pesos, pero esa cifra no fue mayor por los impactos del contrabando y las prácticas de remarcar ropa que vienen articuladas.

Desde su análisis, el asunto es muy grave porque tiene el valor de una reforma tributaria en vista que ese comercio ilícito, posiblemente sobrepasa los cinco billones de pesos, es decir una factura muy costosa para la economía, para el desarrollo de una industria legal, para el empleo y para la sostenibilidad de un cumulo de factorías que quieren hacer las cosas al derecho.

Botero señaló al narcotráfico y a todo lo relacionado con lavado de activos como el gran responsable de esa tragedia que ya tiene empresas en banca rota, gente desocupada en la calle y al gobierno estudiando de donde recupera ese faltante que posiblemente esté en lo poco que les queda en el bolsillo a los colombianos asalariados.

Ante la caída del ingreso y la misma situación apremiante de los hogares que están comprando menos, es triste reportar que en el país se está afianzando una cultura de comprar barato así sea falsificado.

Para el dirigente gremial y empresarial estas bandas atemorizan a cualquiera, y es quizás por ello que tienen el control de un mercado leonino porque aparte de asustar con un poder que compra hasta conciencias, saben hacer uso de sus habilidades en el lóbrego mundo del hampa que no mide efectos ni situaciones como la precariedad económica de las familias colombianas cada vez más arrinconadas por la falta de remuneración y las menores oportunidades.

Un problema que puede aumentar los dolores de cabeza de la industria por todo este tema de comercio ilegal es el cierre de las fronteras como es el caso de México y Estados Unidos, factor que se sumaría al producto que se importa desde la China. Sobre el país asiático, Botero expuso que de esa nación está llegando ropa de todo tipo, es decir buena, regular y mala, pero a precios que arrasan a cualquier sector en Colombia que no tiene la manera ni los incentivos para competir.

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