Sábado, 31 Agosto 2019 00:12

Sector del mueble no reacciona, ¿se apoltronó la desaceleración?

Por

Los fabricantes de salas, comedores, alcobas y otros bienes que vienen de la madera aseguran que las ventas siguen, en casos puntuales, por debajo del 50 por ciento. Aumenta reparación de muebles.

Posiblemente el debate que suscitó la eventual desaceleración de la economía en Colombia entre el Banco de la República y el gobierno no se constate en las meras tesis estatales, el asunto se escucha y se ve por fuera. Para muchos la caída en las ventas es un indicador alarmante que pone a muchos a pensar porque para el caso de los muebles no pocas empresas cerraron sus puertas para siempre, recordando el bello tema “Las Acacias”. Hay firmas, y en otros sectores de la producción, que reportan contracción de la demanda interna y una tendencia de adquirir muy por debajo de los índices históricos porque en opinión de varios, en Colombia se perdió el poder de compra, como quien dice que los trabajadores no ganan suficiente porque lo que les llega por hacer parte de la fuerza laboral no alcanza ni para cubrir las necesidades más básicas.

Colombia sigue en una senda poco grata porque su crecimiento continúa siendo lánguido, amén de las fiestas que se hacen en algunas esferas ya que ven el tres por ciento casi de siempre como una variable de crecimiento suficiente, lo malo es que no se observa el devenir ni la coyuntura, hoy el mundo puede estar haciendo un ingreso poco grato a una desaceleración de los mercados, que según los más versados puede llegar con cargo a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El tema es ¿cómo estamos?, ¿si llega una recesión o crisis mundial de la economía, estamos vacunados?, ¿el déficit en cuenta corriente nos puede condenar?, ¿estamos listos para afrontar un desplome?, en fin, preguntas hay muchas, pero respuestas muy pocas lo cual alimenta ese contexto de incertidumbre que tiene a más de uno bailando en una pata.

En un recorrido por el sector que se hizo mucho fácil por la Feria del Hogar en las instalaciones de Corferias pudimos constatar que hay líos con las ventas, pero igual que los productos suntuosos como algunos tipos de cama y colchón siguen dinámicos, o por lo menos conservando a sus clientes gracias a la calidad, confianza y fidelidad.

Al buscar muebles de calidad y a unos precios relativamente cómodos, muchos recomiendan ir al eje del mueble en Bogotá por excelencia, al barrio Doce de Octubre, sector que logró extenderse hasta los barrios Gaitán y San Fernando y en donde hay más de 1.200 empresarios con todo tipo de oferta, variedad y presupuesto. Eso sí la calidad de producto fabricado en este punto de la capital es, como dicen los más exigentes, a toda prueba.

Este barrio que nació con la localidad de Barrios Unidos en 1950, en esos momentos turbios de la política y el orden público pues era el tiempo de las pandillas, de los reclamos y de los todavía lamentos que desprendían de aquel terrible 9 de abril cuando con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, estalló el “Bogotazo”. A dos años de ese insuceso, las invasiones de la Bogotá rural, esa de las haciendas San León, hoy barrio Los Alcázares, y otras como la del ex presidente, Miguel Abadía, así como Quinta Mutis de propiedad de los hermanos Dominicos y la enorme hacienda El Salitre propiedad de José Joaquín Vargas, fueron tomando un orden urbano y comunitario que le dio expansión a ese dinámico sector en el noroccidente de la capital.

Hace 25 años la señora Ligia Rojas, nacida en Guachetá, Cundinamarca, y el señor, Carlos Macías, un valluno de pura cepa nacido en Alcalá, optaron por dedicarse a una pasión y a un arte que tenían en las venas. Ellos con mucho ímpetu y deseo de progresar le dieron vida a la fábrica de muebles Avanti, que si bien partió de ceros, fue creciendo por el talento en fabricación y diseño, pero igual por esa característica de muy buenos vendedores.

Muebles AvantiEn charla con Diariolaeconomia.com, la hoy propietaria de Muebles Avanti, Mary Bermúdez, aseguró que actualmente resulta muy difícil hacer empresa en Colombia porque hay temas como los impuestos, el IVA, la competencia, que es mucha, sin dejar de lado que hubo mucho padecimiento con los muebles traídos de China, de tan regular calidad que muchos empresarios que compraron estos enseres se quedaron con el inventario porque la gente notó que el producto no era bueno y que no reunía las calidades ni ofrecía garantías como sí pasa con los muebles hechos en Colombia.

Aseguró que hay una contracción en la economía que se refleja en una alarmante caída de las ventas pues al hacer la comparación con 2018, los despachos en lo corrido de este año dejan ver caídas en algunos meses que oscilan entre el 50 y el 60 por ciento, situación compleja que refleja la dura situación del país, pero que igual invita a sostener un mercado para salvar puestos de trabajo y una marca consolidada.

“Las ventas del año pasado fueron complicadas, muy difíciles, pero con todo y eso, a partir de julio, mejoró la situación hasta noviembre, sin embargo de diciembre hacia los primeros cinco meses de 2019 el contexto fue nuevamente de dificultad.
Tan solo en mayo hubo un mejor comportamiento, pero las compras en los colombianos han mermado de manera importante”, declaró la señorita, Mary Bermúdez.


Comedor AvantiEl tema se ha puesto tan difícil que los fabricantes de muebles ya no fabrican para vender y acumular inventario y pérdidas sino que venden para fabricar, es decir sobre diseño porque los clientes llegan con una idea en la cabeza y buscan que los maestros de la madera la plasmen, asunto bien complicado, pero que debe hacerse porque igual hace parte del portafolio de la empresa.

Por la situación del sector y por unas ventas sosas que no permiten un generoso flujo de caja, la empresa no invierte como debiera en innovación o en tecnologías, siguiendo con ese formato tradicional y artesanal de manufacturar muebles que generalmente van al mismo segmento de clientes, empero la innovación sí es visible en diseños, tendencias y nuevos estilos, sin dejar de lado las telas y los accesorios. La tendencias, agregó, están en el listado de posibilidades, pero aclaró que usualmente al cliente de Avanti no le gustan mucho esas propensiones en donde se imponen modas como el natural, el blanco, el decapé y los capitoneados como pasa en tapicería, de todas maneras la fábrica maneja una línea que moderniza el mueble.

Sala AvantiUna sala de las que fabrica Avanti, con unas calidades exquisitas y para un muy gusto puede costar más de 6.9 millones de pesos que no resulta costosa si se tiene en cuenta que se trata de un mueble nacional que utiliza insumos de la mejor calidad dentro de lo que se cuentan las telas de Lafayette de gama alta y claro está, materiales siempre en madera flor morado, de las más finas que hay.

Los años de competencia fueron pasando factura y de los cincos almacenes, Avanti se quedó con un solo punto de venta en el sector del Doce de Octubre, ese dinámico sector de los muebles en Bogotá. Hasta hace diez o quince años la factoría empleaba a 50 personas, hoy hay cinco trabajadores que le meten todo el empuje y el compromiso para retomar los buenos tiempos, aunque los de hoy son amables porque por primera vez y en la administración de Mary, la empresa logró llegar con su imponente muestra a la Feria del Hogar, un deseo de años que por fin se cumplió.

“Desde 2014 las cosas se empezaron a complicar, nos vimos obligados a reducir la empresa, pero la apuesta sigue y por eso estamos en estos eventos porque la idea es seguir creciendo, mostrar calidad y precio porque no descarto que a futuro incursiones en el mundo de las exportaciones, igual es una tendencia y por ello jamás se debe desestimar el mercado internacional, por el contrario hay que alistar todo para cuando llegue la hora, esa opción está ahí, pero hay que reforzar primero el asunto nacional para dar ese gran paso”, apuntó Bermúdez.

La guerra comercial es una preocupación porque si bien la devaluación tiene frenadas las importaciones, lo cierto es que hace unos seis o siete años hubo una tremenda afectación con la importación de muebles chinos puesto que la gente se lanzó a comprar masivamente esos enseres, castigando duramente al producto nacional que vio cómo se desplomaron sus ventas. Por fortuna vinieron las devoluciones, las exigencias por mayores garantías y al ver la situación la gente volvió a creer en el producto colombiano y reactivó las compras.

Agregó que las empresas hoy están apuradas porque con los niveles del dólar se encarecieron algunas materias primas importadas, una situación difícil para el fabricante porque los componentes importados aumentan el costo de producción.

Actualmente un comedor traído de China puede costar 1.2 millones de pesos cuando el valor real del mismo con calidad nacional es de 3.8 millones que es en madera flor morado, maciza, con dos años de garantía, con servicio posventa y con todas las asistencias, pero que muchas veces se hace de lado porque lo más barato gana la partida, dejando de presente que lo barato sale caro como ya ha pasado.

“Al Presidente de la República, Iván Duque, le pido que nos ayude con el tema tributario porque un IVA del 19 por ciento para nosotros que dependemos de las ventas es terriblemente fatal porque cuando uno cobra dos millones de pesos y le sube cerca del veinte por ciento a un cliente es muy difícil porque se pierde la venta y sí se hace con dinero plástico, igual hay pérdida porque los tributos son demasiado elevados, y ese tema nos perjudica, nos ataca y nos quita competitividad, aspecto que en ocasiones ha sacado gente del mercado porque en ese escenario cobra vigencia la competencia con China y ahí no hay nada que hacer pues no hay acompañamiento, no hay apoyo y caso opuesto se dan las condiciones para que se posicione el producto importado, algo que no se compadece con el esfuerzo de los que fabricamos y generamos empleo”, dijo la empresaria.


En medio de todo, Mary Bermúdez, es una fabricante feliz porque ante tantas arremetidas y tsunamis económicos, de moneda, contrabando o importaciones, sabe que está en el mercado con un excelente producto, con unos espectaculares clientes y con gente que los sigue buscando lo cual demuestra que hay armas para competir y reduce a cero los miedos, sencillamente porque la empresa sabe el tipo de producto que maneja.

Otro factor que juega a favor de la industria nacional del mueble es que hay unos artesanos de la madera muy reconocidos, ello expresado en una carpintería de lujo y en unos tapiceros que generan orgullo. A lo anterior se suma un número importante de diseñadores y de fabricantes que como Avanti siempre al consumidor con los mejores acabados y con unos muebles hechos para disfrutarlos y mostrarlos porque como dice, Mary Bermúdez, el arte se exhibe.

Un segmento que se mueve de manera interesante es el mueble de diseño especial porque hay grandes almacenes que no manejan el negocio, lo que no sucede en Avanti en donde el cliente se va con el mueble que quiere y con el que sueña, no con el que le toca.

Otro llamado la hizo la empresaria a las grandes superficies y almacenes que comercializan muebles en Colombia pues lo ideal sería que lograran un acercamiento con los industriales nacionales de la madera para poner en exhibición y venta muebles nacionales, dejando de lado esa tendencia importadora que tanto lesiona a quién hace su tarea de la mejor manera. Esa propuesta de llegar a esas plataformas gigantes, comentó, sería importante si se lograran concretar a precios justos en donde todos ganen porque hay unas plataformas que remuneran muy mal el producto, quedándose con un esfuerzo ajeno que lesiona a los fabricantes más pequeños.

“La idea es crecer y superar lo que hicieron mis padres porque nosotros como empresarios nacimos, crecimos y casi que nos morimos a edad temprana por culpa de tanta carga tributaria y coyunturas por las que ha pasado el país”, dijo.


En Colombia la gente compra de todo, pero es bueno decir que hay épocas para algunos muebles, razón por la cual en algunos tiempos se venden más alcobas, en otros salas y comedores, pero lo cierto es que al colombiano le quita el sueño estrenar y es allí en donde clientes como los pensionados se hacen importantes en la compra de muebles porque cuando deciden una compra, siempre se llevan lo mejor.

 

El remiendo también da plata


La situación está tan apretada que hoy en el sector de muebles un servicio que entró en el portafolio como una real tendencia fue el de la restauración de salas, comedores y alcobas que representan entre un diez y un quince por ciento adicional en las ventas mensuales.

Las refracciones de alguna manera están salvando la papeleta, pero el trabajo no es fácil porque el cliente llega con el mueble o los muebles totalmente desbaratos, en tan precario estado que lo único útil es el esqueleto, lo gratificante es que ese mueble que entró en harapos sale prácticamente nuevo y el dueño queda súper contento. La refracción de un sofá puede costar entre 900.000 pesos y millón cien mil pesos, un ahorro importante porque ese mueble nuevo cuesta 2.1 o 2.2 millones de pesos.

“Muchas refracciones se hacen por apego sentimental al mueble, pero no hace falta el tacaño que quiera que le rehagan su mueble por 200.000 pesos, igual a mucha gente le gusta invertir en la refracción de unos buenos muebles. Hay clientes que nos compraron producto hace quince años, nos buscan para que les arreglemos los muebles y poderlos ver tal cual los compraron. Este es un buen ingreso mensual”, señaló la dueña y gerente de Avanti, la fábrica de muebles del diseño actual.


Indicó que sus progenitores fundaron la empresa cuando había más dinámica en la economía porque las ventas fluían de la mejor manera y muchos fabricantes agotaban sus inventarios porque estaban presentes épocas claves como la navidad, el año nuevo y otras que tenían que ver con Semana Santa, matrimonios, primeras comuniones, grados y ocasiones especiales, que en el país se dan casi todo el año.

La empresa llegó a ser tan próspera que tuvo en su mejor momento cinco almacenes, pero luego de mucho trabajo y de pasar por situaciones complejas como la competencia con China, los bajonazos en la compras, la cascada de impuestos y otras situaciones, Mary Bermúdez, optó por hacerse al negocio de sus padres para seguir con la tradición y dejar que ellos sus referentes en la vida dieran un paso al costado para descansar como se debe, en plena consciencia y proyectando felicidad.

Artecto, no hay duda, las obras de arte se firman

Artecto en la Feria del Hogar

La fábrica de muebles Artecto es prácticamente icónica en la industria del mueble, desde luego reconociendo los trabajos de Salvador Camacho Roldán que en 1830 con su visión empresarial catapultó el comercio y los negocios de la vieja Bogotá con su ferretería en donde literalmente se encontraba de todo, desde libros hasta medicinas para las enfermedades tropicales, sin duda fue el dueño del gran comercio en el siglo XIX y un hombre esencial para el pensamiento y la intelectualidad. Su inteligencia y capacidad académica lo hizo uno de los más prestigiosos fundadores de la Librería Colombiana.

En 1900 falleció el abogado, el sociólogo el Presidente designado y comerciante, pero ya entrado el siglo XX la nueva empresa, Camacho Roldán Hermanos, incursiona en la fabricación de muebles que fue el hit de la época ya que sus creaciones fueron apetecidas por las clases aristocráticas, refinadas y afamadas de Bogotá. En esa época todos querían un mueble diseñado y fabricado por Camacho Roldán Hermanos, el nombre de la distinguida empresa.

Con este medio habló la Gerente General de Muebles Artecto, Amparo Villareal, quien precisó que en Colombia quien no adquiera la marca, no tiene muebles porque hay una historia que pasa de los 57 años en donde la calidad, la durabilidad y la exclusividad han marcado una nota bastante importante.

La firma da el gran paso en 1962 y según la señora Villareal, la empresa ha sido vanguardista en introducir en el mercado los mejores muebles y los mejores diseños para un consumidor de alta exigencia que por lo general busca exclusividad y altísima calidad.

“Artecto es una empresa de grueso calibre y por sus orígenes podemos decir que es una herencia muy grande que tenemos nosotros pues hay un comienzo en el siglo XIX y una refundación en el siglo XX. Nosotros seguimos luchando, continuamos haciendo empresa y tenemos que decir que el año no ha resultado fácil para la empresa y en general para todos los que trabajamos la madera. Este año hemos traído unos diseños muy hermoso y exclusivos a la Feria del Hogar caracterizados por su innovación y por el hecho de recuperar una tendencia que estaba en el olvido, la verdad, la muestra ha gustado muchísimo”, declaró Amparo Villareal.


Muebles ArtectoUna ventaja de Artecto es que sus fabricaciones son 100 por ciento nacionales ya que la firma apoya el producto colombiano lo cual incluye maderas, cuero y otros insumos, haciendo que el producto siga siendo de tipo exportación. La empresa se la ha jugado a fondo por las materias primas locales y por la mano de obra colombiana que dicho sea de paso, es artista inmejorable en diseños de madera.

Esta empresa no ha sentido la amenaza de China porque la fabricación de Artecto es tan exigente que no encuentra competencia en unos muebles que no reúnen las condiciones para quitar mercado. La vocera indicó que el temor por los muebles chinos lo debe tener China porque si saben más de muebles y de historia empresarial, con seguridad la marca termina decorando las casas de los empresarios y magnates chinos. “La verdad estamos fuera de serie”.

Artecto exportó a Estados Unidos, Panamá y Venezuela, pero en estos momentos las ventas al extranjero están quietas por la actual situación del país, empero la idea es retomar la actividad exportadora y seguir ofreciendo en el mercado colombiano unos muebles de enorme calidad y amparados comercialmente con el lema “colombiano compra colombiano”.

Indicó igualmente que hay que adquirir muebles de calidad porque usualmente lo barato sale caro lo cual invita a comprar producto nacional con calidad total y comprobada y no unos muebles que a los seis meses están pidiendo cambio.

Agregó que la incertidumbre que ronda la economía colombiana no es de hoy sino de unos años atrás lo cual es triste y doloroso porque los empresarios colombianos siempre han querido crecer y sacar una nación adelante. Consideró que el país tendrá que esperar un año más para poder despejar dudas y así enderezar las cuentas. Destacó que en medio de la situación y de la contracción, la gente está comprando.

“La gente de gusto nos sigue buscando, hablan muy bien de la marca, añoran el producto y destacan la historia de la empresa pues seguimos fabricando los mejores muebles que resultan muy especiales para quienes conocen de calidad y buen gusto”, escribió Amparo Villareal.


Muebles ArtectoArtecto cuenta con una serie de productos que van de acuerdo a los materiales, los gustos y los presupuestos. La firma trabaja diseños exclusivos y brinda facilidades de pago a quienes deciden llevar lo mejor a sus hogares. Artecto recibe, efectivo, tarjetas de crédito, débito y cheques. Igual maneja la tarjeta Codensa, luego no hay excusa para no llevar muebles Artecto.

Un espectacular comedor de ocho puestos puede costar 7.2 millones de pesos, pero igual puede bajar a 6.5 o 6.2 millones de pesos, de acuerdo al trabajo que demande, dejando claro que las calidades son las mismas pues tan solo varia el precio por el estilo y el diseño del mueble.

“La gente compra nuestros muebles porque sabe que lleva calidad, porque tiene servicio, porque tenemos producto y manejamos líneas muy finas de pintura. En Artecto seguimos haciendo todo de la mejor manera para llegar a todos los hogares colombianos porque tenemos valores agregados, pero hay unos que marcan diferencia y son el amor, el compromiso y la entrega con la que trabajamos, somos una empresa totalmente colombiana al servicio de los colombianos”, expuso.


La situación hizo que la gran empresa generadora de empleo prescindiera de muchos de sus trabajadores, actualmente emplea a más de setenta personas y ello porque a las pymes les ha costado sostenerse pues aseguró que a la pequeña empresa le toca trabar doble porque ni cuenta con incentivos, apoyos ni nada que le dé oxígeno a quien erige empresa en el país.

Portobello y Essenza, el mueble está en problemas

Muebles Essenza

La empresa Essenza que a su vez involucra la marca Portobello, manifestó que los momentos de la industria del mueble no son los mejores y dijo que hay una fuerte caída en las ventas a tiempo que expuso su preocupación por una devaluación aguda y compleja que encarece los productos con componente importado.

La Gerente Comercial de Muebles Essenza, Lady Ramírez, afirmó que el año va muy lento en ventas lo cual hace que las cosas sean mucho más difíciles para el sector de los muebles.

“Todo esto muestra que la economía está bastante quieta y la verdad, nosotros nos mantenemos porque tenemos muy buenos productos y tenemos como característica fabricar muebles de muy buena calidad, con excelentes diseños y unos acabados de ensueño”, declaró la señora Ramírez.


Consideró determinante que el comprador de muebles apoye la industria nacional pues de ello depende el futuro de muchas familias reconociendo que en el sector hay incontables empresas llenas de magia y creatividad en el complejo arte de la madera y su transformación. Empero deploró que son muchos los empleos que se han perdido en una industria que lucha contra impuestos, globalización, contrabando, China y una competencia cada vez más tenaz.

Reveló que las ventas de Essenza han caído por encima del 50 por ciento en el último año, una cifra que muestra las complicaciones de la empresa, pero igual del sector que sigue viendo cómo se desploman los despachos, asunto mucho más apremiante si se tiene en cuenta que el mueble no es un producto prioritario. En Colombia la venta está atada al estrato, dijo, y por ello en las capas medias, la rotación de muebles suele darse cada tres o cinco años en promedio.

Dijo que aún en medio de la devaluación el tema China sigue siendo una preocupación para los fabricantes nacionales de muebles porque el mercado sigue inundado de producto importado, pero indicó que la calidad colombiana no tiene apuros con ese tipo de competencia porque ya ha sucedido que a muchos les han metido gato por liebre.

La guerra comercial allí se hace mucho más dura para los países de América Latina porque los productos que China no logre ubicar en Estados Unidos llegará al hemisferio en donde Colombia no es una excepción.

Sala EssenzaEsta empresa bogotana con 30 años en el mercado genera en promedio 25 empleos, pero como sucedió con todas, llegó a fomentar mucho más trabajo y luego tuvo que sacar gente.

La fábrica que tiene asiento en el barrio Venecia al sur de Bogotá, maneja un producto de gama media alta y un comedor de muy buenos acabados puede costar en Essenza 6.2 millones, un enser que no es caro teniendo en cuenta que tiene garantía, durabilidad a toda prueba, calidad y diseños únicos.

“A la gente le cuesta comprar el producto nacional, de un lado porque está llegando mueble muy económico de China y segundo porque en Colombia hizo carrera la cultura de lo fácil, dejando de lado ese reconocimiento de calidad. Otro factor es que el ingreso promedio nacional no es tan robusto lo cual hace que la gente termine buscando el producto de sus posibilidades así lo tenga que sacar en un tiempo relativamente corto”, explicó Lady Ramírez.


La única salida a este problema de ventas es seguir innovando, produciendo muebles de calidad, llenos de garantía y con altos componentes de valor agregado lo cual acompaña un precio que no es elevado frente al factor calidad y durabilidad.


Finalmente la empresa busca para la fabricación de sus muebles maderas certificadas y extraídas de sitios permitidos porque hay consciencias que no se puede patrocinar la tala irresponsable de árboles en donde queda muy expuesto el medio ambiente y los ecosistemas.

Actualmente las fábricas están elaborando muebles prácticos, modulares y fáciles de instalar, nada que complique al cliente. En medio de los nubarrones que se ven la industria y en particular, muebles Essenza pide no perder el optimismo porque confía en que las cosas van a mejorar y para ello estimó hay que evitar la generación de altos inventarios.

Comedor EssenzaEn tendencia hay mucha innovación porque en madera se imponen los tonos dorados, los ocre, taupe y el tono champaña. Han dejado de prevalecer los tonos caramelo, coñac, miel y los tradicionales que están en retiro, pero como suele pasar en muebles, las modas en color van y vienen.

En medio de turbulencias, de problemas exógenos y domésticos, sobrellevando coyunturas y remando en contra de la corriente, los empresarios de Bogotá aprendieron a ser aguantadores y a enfrentarse a todo tipo de desafíos, pese a que muchos colapsaron con momentos inoportunos para los fabricantes como sucedió en 1991 con la apertura económica y ahora con el tremendo impacto de la globalización, que ha tenido unos impactos tan fuertes que impulsó el proteccionismo de Estados Unidos y el caso de Inglaterra que no en vano se matriculó en el famoso Brexit.

Aún en medio de esas circunstancias, los empresarios siguen adelante porque saben que solo con productos de calidad es posible seguir en las grandes ligas del mercado pues la gente, pese a todo, sigue buscando calidad y productos que duren y perduren. Por fortuna a los colombianos nos encanta estrenar, y para ello se hacen reingenierías en el ingreso, pues la idea siempre es disfrutar ese delicioso olor a nuevo, a tapicería o madera recién transformada, una sensación que no se compara con nada.

Continuar leyendo: Sector del mueble: El arte, la calidad y el estilo siguen vigentes

Visto 2024 veces