Domingo, 22 Septiembre 2019 01:34

Restaurantes, o entran en la tecnología digital o desaparecen: Analistas

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Al término del Congreso Nacional de Acodres, esta fue la gran conclusión, pero también quedó la sensación que a los gremios les tocó cambiar el trillado discurso.

El mundo gira, los años pasan de manera inexorable y la vida nos va cambiando con nuevas propuestas, modas y maneras de vivir. En estas épocas de cuarta revolución industrial en donde el mundo digital y la inteligencia artificial se imponen casi como dando órdenes implacables, las empresas de bienes y servicios empezaron a cambiar el chip porque el tema ya no es como pensemos sino como lo considere el que compra, sin duda alguna el gran jefe o patrón.

Escuché y con mucho juicio una conferencia en el , y la verdad, no podía quedar así en el aire, no, hay temas que están dando vueltas en su andamiaje y la era digital indiscutiblemente manda más que los gobernantes, que los tiranos o los que posan de dioses con pedestales endebles y seguidores inanimados. En fin, la robótica, la cibernética, las plataformas, la información y las comodidades vía web llegaron para quedarse, o por lo menos para durar largo rato en un trono binario y en un reinado creado, en este caso, sí, por inteligentes y vanguardistas.

Esta nota centrada en los restaurantes, inclusive ya tiene ejemplos asombrosos pues hay empresas que aumentan ventas y pedidos en línea, complacen a ese gran jefe y como si fuera poco empezaron a ahorrar incomodidades en vista que los meseros, como sucede en Japón, son robots, prestos a dar todo de sí, a no cobrar salario y menos a esperar propinas. Es un hecho, el cuento es otro.

experto en marketing, catedrático, escritor y CEO de SMRestauranting, Diego CoquillatEn diálogo con Diariolaeconomia.com, el experto en marketing, catedrático, escritor y CEO de SMRestauranting, Diego Coquillat, dijo que en medio de todos los problemas que la gente y el mundo tienen encima, hay soluciones que literalmente están a la mano en vista que se encuentran en la web, la mejor valla, el mejor y más contundente aviso publicitario y un voz a voz que hace mucho bien a la hora de hacer reingeniería a los negocios, haciendo uso de las herramientas digitales.

El tema es sencillo, aseguró, quien no esté en las plataformas tecnológicas, aquél que siendo miembro del sector real de la economía como dueño de un restaurante e inclusive como empresario del sector que sea y no esté metido en el reto digital, puede estar firmando con lamentable autenticación su sentencia de extinción pues el mercado es infalible y sacará de circulación a todo aquel que no haga bien su tarea o le haga el quite al sentido común, y eso son las redes sociales sensatez.

 

 "La realidad es una, apuntó, porque la puerta de un restaurante, hoy, no es de madera ni de cristal, es digital."


Dijo que luego de escuchar las circunstancias del sector gastronómico en Colombia no logró sorprenderse porque las quejas y los inconvenientes son los mismos de cualquier lugar del mundo, es decir que los problemas no son muy diferentes y cada país, expuso, tiene una envergadura en ese asunto.

“Ese tipo de circunstancias son propias del sector de restaurantes y desde luego hay aspectos como la digitalización y la tecnologías que nos pueden ayudar a darle un vuelco a todo ese entorno, y que desde luego, teniendo una identidad gastronómica como la tiene este gran país, teniendo una cultura interesante y una suma de muchos valores añadidos en donde entra el concepto digital y el turismo, no muestra más que una apuesta ganadora al cien por ciento, y esa condición y esa opción no la puede dejar escapar Colombia ni nadie en América Latina porque de lo contrario será otro quién tome esa posición”, declaró el muy amable señor Coquillat.


Sostuvo que sin lugar a dudas en la tecnología reposan muchas de las soluciones que Colombia dentro del sector de la hostelería puede encontrar. La realidad es una, apuntó, porque la puerta de un restaurante, hoy, no es de madera ni de cristal, es digital.

Un ítem importante y que no se puede perder de perspectiva, agregó, es que los restaurantes y los grandes, medianos y chicos empresarios de la gastronomía deben asumir que hoy el dueño no es quien compra y adecua una carta o un establecimiento sino quien visita, pide y paga, ahí, dijo está el secreto del éxito, porque si al que deja su dinero no se le mira con el relieve que merece, no habrá negocio que tenga prospectiva.

En su opinión todos los restaurantes tienen un montón de jefes que son sus clientes porque ese comprador hoy tiene medios digitales que le dan un poder enorme, en algunos casos, inclusive, mal utilizados.

“Hay que entender que la comunicación de hoy no la hace el restaurante, la está haciendo el cliente quien es que narra su propia, y si eso es llevado a positivo y se logra gestionar, será la mejor base para captar y fidelizar nuevos clientes. El hecho de gestionar esa reputación online es absolutamente fundamental en el sector para conquistar algunos clientes porque si yo hago hoy un comentario sobre un restaurante en Bogotá, seguramente ese concepto podrá influir en una persona de Madrid en España que dentro de un mes estará en los manteles del comedor bogotano, y todo por esa conexión que permite cuidar, gestionar y promover la reputación a través de las propinas digitales, expresadas en comentarios y opiniones es un aspecto absolutamente fundamental para lograr posicionamiento y abrir las más herméticas puertas digitales”, apuntó el experto.


restaurante a la carta digitalLas cifras no mienten y el uso de plataformas está mostrando que en los restaurantes el cambio llegó para afianzarse. El sector de restaurantes en España paso hace diez años de 250.000 opiniones a más de 10 millones de opiniones por el entorno digital.

Coquillat consideró que no hay ningún sector en el mundo que genere mayor contenido digital por parte de sus clientes que la gastronomía, dato que está muy por encima de cualquier otro frente productivo porque para el capítulo hostelería, el comentario es algo que hace parte del entorno porque a la gente le gusta compartir.

El CEO Reflexionó sobre ese aspecto y dijo que si los empresarios son capaces de poner ese activo intangible en valor y si pueden sumar reputación online, tanto de país, de ciudad, de industria, de gremio y de restaurante en sí, la apuesta será ganadora y ese feliz resultado no admite la mínima duda porque es el cliente el que está contando la historia de un sitio o de un lugar en donde vive experiencias lo cual genera y estrecha lazos de fidelidad y de credibilidad enormes.

Al preguntársele sobre el lamentable desperdicio de la llamada cuarta revolución industrial, Coquillat manifestó que después de observar toda el despilfarro y la falta de aprovechamiento de la red, se puede concluir que muchos en la región no han llegado ni siquiera a la segunda revolución industrial luego de ver la realidad y de hacer la comparación con Europa y puntualmente con España.

“Llevo dos días en este Congreso en Bogotá y he podido percibir que la gente se sigue haciendo la pregunta en el sentido de si esto sirve para algo o no, y eso es muy preocupante, hay que pasar esa fase y hay que empezar a actuar porque aquí no se guarda ningún escrito, no hay libros ni documentos axiomáticos sobre lo obvio, prueba y error, no, América Latina y Colombia sigue en un 2.0 por ciento de no poder entender hacia dónde va todo esto porque no hay una inversión real de recursos y en medio de todo hay que reconocer que se abrió una buena oportunidad, pero reitero, si esta oportunidad no la cubre Colombia, con toda seguridad la cubrirá cualquier otro país”, sentenció Coquillat.


Sobre la salida de franquicias de comida y la salida de restaurantes para otras latitudes ante las dificultades o la precariedad a la hora de hacer las cosas, o trazar la estrategia, el tema es lamentable y doloroso porque esos son trenes que cruzan y no vuelven otra vez con lo cual urge tomar medidas necesarias, empezando por las propuestas que surjan del gobierno para accionar y sacar los buenos propósitos adelante.

Comentó que notó en las personas del gobierno, empezando por el ministro de Comercio, una predisposición muy buena por impulsar el sector gastronómico desde lo digital y desde luego, estimó, este es un tren que ni Bogotá ni Colombia pueden perder porque realmente se está hablando de posicionar un mercado que crece en todo el mundo como es el turismo gastronómico y que es de lejos un nicho de mercado único y diferencial en donde hay oportunidades necesarias para el bienestar del país y de los colombianos.

El crecimiento del turismo en Colombia y las mayores visitas de extranjeros, precisamente obedecen a ese auge de las redes sociales en las cuales se muestran destinos, platos y costumbres y justamente es allí en donde la gente toma decisiones, para el CEO, no admite discusión que el boom de las redes le dio una mano importante a Colombia que es por sí mismo un destino espectacular.

“Muchos turistas posiblemente no vienen a Colombia por la comida, pero la van descubriendo y una buena mesa genera la posibilidad de posiblemente retornar al país para experimentar de nuevos las buenas sensaciones gastronómicas y por eso es determinante poner en valor la gastronomía y la cultura porque es un recurso único. En el turismo suelen copiarse muchas cosas, pero este tipo de recurso no se puede clonar porque se requiere de la esencia que para el caso de Colombia es muy particular, consolidándose como un recurso que se debe explotar”, afirmó el escritor.


La tecnología es tan contundente, aseveró, que a la hora de hablar de innovación en los restaurantes, el punto no es como potencio la carta sino como le saco todo el provecho a red y de qué manera. La experiencia, explicó Coquillat, ya no es solamente presencial sino una inspiración digital porque la gente está buscando información y el hecho de ser fácilmente localizable, facilitará la conexión y las mejores ventas, más cuando el producto es bueno, el destino óptimo y la atención única, empero, todo eso hay que transmitirlo y allí salta a esa palestra estratégica el voz a voz y el “cacareo” de lo bueno en la red.

El tema es crudo para los restaurantes porque el mercado habla por sí solo y hace sus advertencias, es decir si la atención y oferta de servicios online no está en pleno vigor, muchos van a salir de la industria, es algo fuerte y terrible, pero es una situación cierta que no admite aplazamientos o dilaciones. El presagio, así suene dramático y apocalíptico, agregó, es real porque en España está pasando ya que los restaurantes que no entendieron el modelo tuvieron que cerrar y ello porque el cliente busca la calle más importante en la península Ibérica y en el mundo, y esa calle es la Internet.

El propósito es ir a la red, aprender de los negocios digitales porque si no se cierra el negocio, de todas maneras las cosas se complicarán y a eso hay que agregarle que mientras algunos se rezagan, otros van de manera eléctrica haciendo todo tipo de adecuaciones y adelantos. Esto, dijo Coquillat, no es una decisión, es una apuesta firme y contundente para poder entrar en unos canales que brindan entre otras cosas, una apertura internacional, es decir todo está dispuesto para ganar, pero al menor descuido, igual todo está listo para salir, pero esa no es la idea muy seguramente.

Otro cambio que está llamado a hacerse en Colombia y en todas las latitudes es el cambio en el discurso porque hay voces agrupadas que pecan en reiterar las mismas quejas, los mismos malestares y las mismas peticiones. El ya gastado cuento de la informalidad pasó de moda, se quedó congelado en el tiempo y lo que no ven muchos es que hay que atacar menos y generar recursos atractivos para que todos logren legalizarse que finalmente ésta será una propuesta arrancada de la lógica.

Desde su análisis, y teniendo en cuenta a través de la historia hubo empresarios y comerciantes de gran tamaño, mediano y pequeños, todos con distintas posibilidades, manifestó que no se trata de estrangular al ilegal ni nada que se le parezca ya que la solución la da una simple propuesta de valor para migrar a la legalidad. Además, escribió, hay un problema global porque en todos los países siempre va a haber un porcentaje de gente no se va a legalizar por diferentes circunstancias o motivos, pero indicó que la gran meta está en enamorar a la gente, a la gremialidad para que una vez unida, contribuya en la solución de los grandes problemas y una cosa que no se puede negar es que el gremio de la hostelería es muy atomizado porque si bien hay muchos, son demasiado dispersos y el restaurante grande no quiere estar con el pequeño y a su vez el pequeño no sabe para qué son tantas cosas, y ello, estimó el experto, obliga a generar esa propuesta de valor y hacerle ver al que está por fuera que es perentorio legalizarse y estar al amparo de una gremialidad.

Un aspecto adicional que trajo a colación el CEO, es que hay un problema que radica en la falta de educación y no una educación cualquiera sino esa que lleva a las personas por los caminos consecuentes y que les dice que en los entornos hay deberes y derechos que no se pueden omitir, es decir, la cultura de pagar las tarifas es urgente porque no se puede alardear de ser nacional de un país u otros, si no tiene claro que las cosas cuestan y que hay que pagar por ellas, así no haya mucha simpatía por el destinatario de los recursos, es un tema de valores.

En Colombia los lamentos terminan siendo insulsos y hasta con quejas pueriles porque como ocurre en todas las partes del planeta, los impuestos son altos, por momentos desbordados, los salarios y las cargas laborales inllevables, los arriendos costosos y en fin el problema termina por ser un monólogo. El reto de Colombia y de todos está en superar las circunstancias naturales de cada estado y sacar ese ADN de las industria para mostrar lo mejor de sí y dejar atrás tanta consideración y pena, pensando que lo malo tan solo le pasa a un país. El desafío está ahí y necesita inventiva, valor, creatividad, compromiso, ganas, innovación, redes y mucho empuje. En medio de todo la industria puede evolucionar, pero solo si logra modernizarse y no vivir en los pesares de hace 80 o 100 años porque el trabajo está para hacerse hoy con las herramientas de hoy, el pasado generalmente va al camposanto.

Zona Euro superó líos, pero ahora guerra comercial afana


La Eurozona dejó ver una serie de inconvenientes económicos que surgieron por las dificultades financieras de países como Grecia, España, Italia, Portugal, Turquía y otras naciones. Fue muy común hablar de planes de salvamento y de rescate, inclusive el debate se dio frente a los cambios del modelo económico y otras propuestas que fueron surgiendo, algunas desde la tribuna neoliberal.

De a poco Europa fue saliendo del ocaso y dejó en el pasado los inconvenientes que hoy retoman ese instante crítico por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el Brexit y el proteccionismo de Trump.

A esos momentos complejos la industria gastronómica debió remar en contra de la corriente porque con los líos encima bajó la energía necesaria del sector y de la gastronomía porque el cliente dejó de ir y dejó de consumir. La crisis hizo que muchos perdieran su empleo, que se redujera el ingreso y que por obvias razones llegara una contracción aguda en la demanda interna pues la frecuencia de gasto cayó y los restaurantes sintieron el golpe.

Bajo esas circunstancias, afirmó Coquillat, hubo que tomar medidas y lo primero desde luego fue ajustar los gastos y los costes porque el sector estaba enfrentándose a un nuevo escenario. La situación, expuso, conllevó a exigencias de creatividad que puso en la mesa propuestas nuevas. El mercado vio estrategias que iban desde compartir la comida, el lanzamiento de ofertas y otras opciones, pero claro está, dentro de todo eso muchos terminaron por fuera del mercado. La situación fue complicada, pero dejó un aprendizaje.

“El momento de la crisis asustaba, inclusive se hablaba que había una posible burbuja dentro de la hostelería porque en ese momento todo el mundo montaba un restaurante, el negocio parecía inmejorable, las personas pagaban cifras enormes por comer una gastronomía mediocre, pero a la brava el cliente aprendió a comer bien y en el momento indicado, a pagar lo justo, y a su turno el empresario se dio cuenta que no todo vale y que hay que gestionar. Creo que el gran aprendizaje fue la formación continua porque no sabemos que tren vaya a pasar mañana. El tema es manejar muy bien la información, aplicar algunas tendencias y desechar otras, pero es muy importante saber lo que sucede porque en cualquier momento el lobo vuelve pues pasamos una crisis e indudablemente entraremos en otra, pero ya con experiencia y con argumentos más que razonables para enfrentar las amenazas”, dogmatizó el empresario.


El momento, expresó, es difícil, todos saben que el coletazo del diferendo comercial entre Estados Unidos y China traerá sus secuelas ecuménicas porque vendrá contracción, pero además, dijo, en Europa los datos de Alemania no son buenos, menos los de Italia y el escenario de corto y mediano plazo en Europa no es nada positivo en lo macro. Allí, destacó, brotan nuevos retos para la industria que tendrá que desplazarse en pisos movedizos y atravesar barreras de dura prueba.

Los ciclos de subida y de bajada, ratificó, son una realidad, y es en ese momento en donde hay que sacar lo mejor de cada quien y saber que de alguna manera hay que cubrir los momentos malos con los buenos y eso, afirmó, demanda, oficio.

El horizonte temporal de Europa, advirtió, es muy alarmante, más si se tiene en cuenta que llega exacerbado con el Brexit que es un factor a tener en cuenta porque aterroriza el mensaje de los ingleses al negarse a ser europeos, recado histórico y duro de aceptar porque tendrá unas consecuencias muy dramáticas porque las negociaciones no están siendo nada fáciles y finalmente vendrán los efectos, fundamentalmente en el consumo, en la renta per cápita y en el poder adquisitivo que castigará los consumos y por consiguiente a los restaurantes.

Acodres considera que deben venir cambios

Búsqueda de un usuario en Internet:  El contenido activo intangible en valor que suma la reputación online
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El presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, Arturo García, dijo en este medio que sin duda hay que cambiar la perspectiva gremial y recoger un discurso añejo que no aporta porque hay un desgaste que afecta el modelo de gestión no solamente de la industria gastronómica sino de otros sectores. Cuestionó el hecho de manejar agrupaciones empresariales en medio de la desactualización que incluye una disertación inútil y una lejanía alarmante de las tecnologías.

En línea con Diego Coquillat, García afirmó que el tema no es mirar del gremio para afuera e imponer la crítica y el señalamiento, sino hacer todo lo posible por vincular nuevos actores a la productividad estimulados por hechos, inversiones y estímulos.

“La realidad que la tecnología le está generando al mundo, muestra que el paradigma de la competencia está mandado a recoger, definitivamente la economía colaborativa no solamente sugiere un modelo de trabajo o de contratación sino una orientación de los negocios dentro de un mercado determinado, aquí la cooperación es el camino a seguir. España y Perú alcanzaron los estadios en los que están actualmente y eso fue gracias a que superaron la barrera de la competencia y entendieron que en ese contexto de innovación lo más congruente es compartir el conocimiento, distribuirlo en red y en tanto el mercado asimila ese conocimiento, quien está a la vanguardia del sector está innovando y desarrollando lo que sigue lo cual es un factor clave para que la industria en Colombia alcance metas tan loables como las planteadas por el ministro de Comercio de hacer de Colombia el tercer destino turístico gastronómico de Latinoamérica”, señaló el dirigente gremial.


Dijo que uno de los grandes aprendizajes del X Congreso de la Industria Gastronómica es precisamente ese cambio en el discurso porque indiscutiblemente hay que dejar de promover la división existente entre el modelo de negocio formal e informal sino propender por una red de destinos que le permita a cada jugador hacer su parte y en ese propósito, reconoció, todos caben.

Agregó que el poder que tiene el consumidor y que no estaba en otra época es el que debe orientar los negocios porque eso equivale sin duda a salir del molde y la convicción de que es el cliente el que busca el restaurante, el tema no se quedó allí, dio un vuelco y ahora son los restaurantes los que buscan a los clientes y lo hacen apalancados en la tecnología, luego esa es una velocidad que el gremio debe asumir para que pueda orientar la industria hacia verdaderos desarrollos.

Razonó que la industria no puede seguir con actitudes pasivas frente al cliente o al consumidor porque posiblemente van a llegar otras dinámicas empresariales mejor estructuradas, mucho más informadas a satisfacer esa necesidad personalizada que tiene el consumidor de hoy y va a hacer que el mercado que se ha conquistado durante largo tiempo y con mucho trabajo se pierda. La idea del gremio gastronómico es poder sostener a sus representados en el cambiante mercado.

Sector dinámico con todo y coyunturas

Con todos y los embates de la economía, con sus incertidumbres y momentos de dificultad, contrario a lo que muchos podrían estar pensando, las industria gastronómica está vendiendo y ya muestra indicadores generoso que alientan e invitan a seguir luchando. Desde 2002, reveló García, el sector ha venido creciendo por encima del producto interno bruto, PIB.

Explicó que en ocasiones el PIB, comparado con el de otros países de la región, no deja ver un crecimiento significativo, pero aun así la industria empuja y crece por encima de ese indicador nacional, siempre de manera sostenida.

Los años de estancamiento fueron 2017 y 2018, pero jamás pasó a un escenario de desplome, pero a partir de esa consideración, la industria vislumbra un 2019 un poco más dinámico. Los resultados, insistió, serán mejores en la medida en que las empresas se muevan y vayan por el cliente para imprimirle oxígeno y toda la tranquilidad a su estado de pérdidas y ganancias.

Un tema para tener en cuenta es que han cambiado los hábitos de consumo han cambiado y si se mantiene estático el restaurante, el proveedor o cualquier actor en la cadena productiva frente a esa realidad, pues sencillamente no puede esperar que le vaya mejor.

El reto es no dejar el gran mensaje del Congreso gastronómico en las cuitas sino llevarlo al plano digital porque estamos hablando, no de futuro, sino de una palpable realidad del mercado. El asunto no es fortalecer la carta o dedicarse al menú, el gran trabajo consiste desde ya en leer mejor a los clientes que son los que finalmente ponen el contexto pues hay que reconocer que hoy lo físico y lo digital no son dos escenarios diferentes pues se conjugan como acertadamente lo expuso magistralmente , Diego Coquillat.

“La apuesta es entender un cliente cada vez más digital con herramientas que lo vinculan a lo virtual permanentemente y esa realidad tiene que llevar a los negocios gastronómicos a entender que ese es un plano que no se puede seguir desconociendo, que hay que saberlo abordar, y lo más importante es comprender que ese matrimonio, es la única garantía de permanencia sobre todo cuando también se muestran datos en donde los dos asuntos con mayores consultas en los buscadores de Internet son café y restaurantes”, ilustró García.


Lo anterior, manifestó, es una gran oportunidad para Colombia porque no solamente se hace un foco en lo que es la oferta gastronómica de un restaurante sino que se le da relieve al café que es el producto por excelencia de la gastronomía colombiana lo cual debe llevar a los nacionales a reconectarse con ese producto insignia. Lo cierto, dijo, es que hace 20 años se vibraba en torno a lo que era el café y Juan Valdez, hoy Colombia, anotó García, ha cedido terreno en esa materia, pero afortunadamente por ese momento de los cafés especiales están surgiendo apuestas desde lo rural y desde los mismos productores, factor que abre dos horizontes enormes en el plano digital y entonces son criterios que hay que impulsar, labor que obligará a evangelizar a la industria para que no se deje sorprender por una emboscada digital que deje a Colombia y a sus empresarios sin ese mercado natural.

Para el dirigente quedó claro que la inteligencia artificial es la que está orientando absolutamente todas las decisiones de mercado sin dejar de lado que el término Big Data fortalece y le muestra senderos al ejercicio mismo de la política, luego consideró que es muy importante asimilar la realidad, pero sin miedo, escenario al que se llegó por no gozar de una base educativa afín a la tecnología y a la innovación que le dio cabida al pánico.

La aversión al tema tecnológico se puede dejar de lado con solo ver los niveles de penetración de las plataformas y de los mecanismos digitales que hoy le hacen más fácil la vida al hombre que aprendió, como pasa en Colombia, a crecer y a manejar sus intimidades y sus trabajos con las nuevas herramientas y los beneficios de la nube. El tema es no solamente aceptarlo y abrazarlo sino agradecerlo que por esos mecanismos digitales hicieron que el hombre tuviera una verdadera calidad de vida en donde la eficiencia se puso de moda.

En la plática, el tema geopolítico no quedó atrás y por ello el tema China- Estados Unidos y su patentada guerra Comercial no pasó inadvertido. En opinión de Arturo García el tema no debe estresar porque para todos es bien sabido que Colombia ha sido poco entusiasta con los procesos de internacionalización, proceso que empezó en 1991 con la apertura económica del Presidente Cesar Gaviria y profundizada en su momento por el entonces Presidente Uribe que le dio rienda suelta a los TLC.

La reacción que fue de rechazo ni estuvo bien porque el país no puede matricularse en las escuelas de aislamiento y realidad de la economía global y por eso hay ejemplos que muestran que quienes se aislaron perdieron. Apunto que Colombia no debe apartarse de esa aldea global o salir de ese ecosistema del que no se puede huir como si no pasara nada.

El poco volumen de comercio de Colombia con el mundo lo blindan de una gran crisis internacional, pero el tema es poder estar angustiado por algo y jugar, pero no mantenerse desconectado porque lo ideal es ser visible y tenido en cuenta sobre trabajos de ecosistemas globalizados y Acodres no ve lejano que sea la industria gastronómica la que ponga a conversar al país a nivel mundial desde las grandes ligas porque tiene con qué, pues no en vano Colombia es el país más biodiverso del mundo evaluado por metro cuadrado y una potencialidad que le brinda esa condición es a través de la gastronomía.

Es por eso que iniciativas como Sabores Colombia permite descubrir al país en materia gastronómica en donde es posible abrir una oferta de Colombia para el mundo teniendo como punto de partida el café que hoy no solamente da buenas noticias como bebida sino como insumo para la preparación de platos de muy alta sofisticación.

Finalmente García dijo que Colombia no tiene un plato que identifique al país por la misma biodiversidad, aclaró que Colombia ya tiene un producto posicionado en el mundo y es el café, a tal punto que la Unesco reconoció al paisaje cultural cafetero como patrimonio de la humanidad, es decir que hay mucho terreno ganado.

Un problema que identificó Acodres es que el extranjero que viene a Colombia en busca de una excelente taza de café, parte desilusionado porque bebe un café barato, de mal sabor y de la peor calidad, poniendo en vigencia el dicho aquel que en casa de herrero, azadón de palo.

“Hay una iniciativa que apoya Acodres y es no seguir regalando el café negro porque el café malo es que se regala en tanto que el café de calidad demanda gastos e inversiones que obligan a cobrar una bebida de grano especial. Hoy Colombia le gana a Brasil en Calidad de café porque aún tenemos una recolección artesanal en tanto que en Brasil la cosecha la canalizan máquinas lo cual no garantiza granos escogidos y de óptimo sabor. Lo alarmante es que en Colombia casi todo el bebestible es exportado y para rematar no hay cultura para distinguir un buen café, para saber que es un buen café y lo más grave para ofrecer un buen café”, dijo.


Un ejemplo es lo que hace la Cámara de Comercio de Pereira que compra la producción de café especiales a fincas que están en la jurisdicción con lo cual se socializa el tomar un buen café y por ello sigue tomando fuerza el regalar tinto malo y desagradable en la tierra cafetera por excelencia ante el mundo.

El plato típico en un país tan diverso, concluyó García, no existe, es imposible, pero en cambio hay un producto que tiene sello propio, que le dio identidad a Colombia y es el delicioso y afortunado café, lo demás no pasa de una discusión trivial o baladí.

Así están las cosas en Colombia, desde ese 16 de julio de 1816 cuando fue abierto el restaurante pionero de Colombia, la Puerta Falsa, en la Candelaria, en pleno centro de Bogotá. El negocio que abrió a un costado de la Catedral y que sirvió para tener algunas reyertas con el clero en las celebraciones especiales.

La Puerta Falsa, un negocio ubicado en una vieja casona construida en el año 1.600 soportó incendios, temblores, revoluciones y muchos hechos lamentables. Hay quienes aseguran que la vetusta casa alberga uno que otro fantasma que posiblemente en las frías noches calma su pena con dulces y comida bogotana.

Desde ese primer momento, todo ha pasado muy rápido y los restaurantes pasaron de discusiones elementales como impuestos, IVA, salarios y otros gastos a un valor adicional que dará mucha utilidad, la web, el mundo digital que pone a disposición de todos una gastronomía que si Colombia quiere y se lo propone, puede marcar enormes diferencias.

 

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