Domingo, 10 Mayo 2020 00:24

Sector del mueble en tinieblas, sin ventas y en banca rota

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Los empresarios de la madera demandaron mayor atención del gobierno pues consideran que al igual que la banca, les tiró la puerta en la cara. Ya hay fabricantes en quiebra.

El Covid-19 que ha cobrado miles y miles de vidas humanas está igual llevándose consigo otras víctimas expresadas en empresas, comercio y empleo, generando un caos económico y social de tremendo calibre, y lo que es peor, dejando un lastre social igualmente desastroso porque miles de familias están sin ingreso, con la necesidad de sobrevivir y lo que resulta aún más traumático, con la urgencia de pagar los créditos con los bancos y otras obligaciones.

Un sector que ya no da más y que empezó a cerrar fábricas fue el del mueble, acordémonos que en su gran feria, Expomuebles, y después de ésta, la caída en las ventas era del 50 por ciento y en algunos casos la contracción superaba el 60 por ciento, una situación inaguantable que dependía de un buen cierre de 2019. Al parecer así fue, la feria empujó ventas y muchos comieron natilla y buñuelo, pero cuando entraban de un receso y se alistaban a vender en el ocaso de marzo pasado, llegó la pandemia, el confinamiento y la tragedia porque los despachos del primer semestre de 2020 quedaron empantanados.

En charla con Diariolaeconomia.com, el empresario y miembro de la Corporación de Empresarios del Mueble, Gaitán, Doce de Octubre, Corpomuebles, Jairo Montoya Ocampo, aseguró que el problema, que nadie, en absoluto, esperaba, tomó a los empresarios fuera de base y sin preparación, aclarando que se trató de un hecho fortuito que no dio espacio para reaccionar y que en los corrido de la emergencia ha golpeado muy fuerte la economía del gremio que agrupa a los fabricantes de ese importante eje empresarial en Bogotá.

Explicó que la gran mayoría de los negocios que operan en el sector del Doce de Octubre, Barrio Gaitán, San Fernando y otros de la dinámica zona en Bogotá, son pequeñas y medianas empresas y dijo que hay serios inconvenientes en unos talleres de carpintería y ebanistería que llevan en la zona cerca de cuarenta años en una localidad en la que han trabajado unos empresarios que viven del día a día gracias a unas ventas que garantiza la calidad de los trabajos, pero que fueron intermitentes en los últimos dos quinquenios.

El también Gerente de Espucolmuebles apuntó que si bien hay muchas empresas legalmente constituidas en el afamado sector hay también un nivel muy alto de informalidad. Destacó que la formalidad por la que apostaron muchos ayudó a la causa, pero manifestó que no se ha podido trabajar de manera más fluida en la coyuntura porque no todos están en la cadena lo cual es visible porque para ayudas y medidas de choque empresarial ni la Alcaldía ni el Gobierno Nacional los tuvo en cuenta.

 

Hemos tenido que despedir empleados y adicionalmente cerca de un 30 por ciento de empresarios están desocupando los locales porque literalmente están en dificultades económicas y algunos aguantando hambre porque ya son casi dos meses sin ingresos, el tiempo de la cuarentena que llevamos y en donde muchos encontraron la ruina”, comentó el Gerente de Espucolmuebles.

 

En opinión de Montoya Ocampo, este tipo de medidas y circunstancias favorece a los grandes monopolios de muebles porque son quienes tienen una muy bien organizada venta online de muebles, totalmente opuesto a la venta directa en los comercios del Doce de Octubre en donde la venta es presencial, inclusive un tipo de venta que ya había logrado una importante familiaridad y fidelización con las marcas y los trabajos de los artistas que exponen lo mejor del arte en madera para los hogares.

En este tipo de sitios, independiente de los muebles que están en venta dentro de una apuesta total por calidad, diseño, durabilidad y gusto, el asesoramiento para el acoplamiento de enseres o muebles que se ajusten a las exigencias y espacios de su casa, apartamento o finca. Recalcó que la medida le dio una mano a las grandes empresas dejando de lado a unos empresarios curtidos y muy buenos en lo que hacen y son muebles de excelente calidad con lo cual se les da una satisfacción mayor a los clientes.

Foto Diariolaeconomia.com

A criterio de Montoya, el sector de muebles del Doce de Octubre y Gaitán, mueve una parte muy importante de la economía en la capital del país porque el eje empresarial lo conforman más de 1.200 fabricantes entre pequeños, medianos y micro empresarios que generan más de 5.000 empleos directos y unos 12.000 indirectos teniendo en cuenta que en la conocida zona, no solamente se mueven los industriales de los muebles sino almacenes de insumos, los pintores, tapiceros, lijadores, peladores, carpinteros, diseñadores y transportadores que igual suman un número considerable en una economía alicaída.

 

“A través de Corpomuebles, reformamos la zona y trabajamos por un fragmento de Bogotá más amable, pero sobretodo seguro, productivo y generador de desarrollo. Por eso le hemos estamos dirigiendo cartas al gobierno nacional y a la Alcaldía, pero de momento no hemos sido tenidos en cuenta para la apertura del sector y no han llegado las repuestas del Presidente, Iván Duque Márquez ni de la Alcaldesa, Claudia López, hoy estamos en el total ostracismo”, declaró el señor Montoya Ocampo.

 

Los fabricantes de Doce de Octubre, Gaitán y los alrededores como los barrios, San Fernando, Simón Bolívar, Rionegro y Santa Sofía, hacen parte de un grupo productivo representativo que se caracterizan por hacer parte del gran centro comercial a cielo abierto que no en vano moviliza una parte demasiado importante de Bogotá y de Colombia. Corpomuebles inició labores en 2010 y desde entonces no para de darle identidad a una zona capitalina en donde los que saben, van en busca de los mejores muebles. Actualmente este sector es considerado el centro del mueble más grande en América Latina.

Foto Pixabay

En este momento, subrayó, ya hay un sector de muebles bien grande en quiebra pues en los diálogos entre amigos y colegas de oficio y profesión, hay un 30 por ciento de empresario y comerciantes desocupando sus negocios y otro tanto esperando que puedan salir para tomar medidas iguales. Según el empresario el problema no termina allí sino que abre baches considerables en el sector de finca raíz porque con los locales desocupados por cantidad vendrá una serie de afectados que se suman a la desdicha y son los propietarios de casas o bodegas que viven del arriendo de sus inmuebles y que particularmente son personas de la tercera edad que no tienen otros ingresos.

 

“Tenemos que ponerle mucha atención al sector del mueble porque se está yendo por la quiebra, pero lo alarmante es que como bola de nieve crece y se lleva por delante a otros sectores”, informó el empresario.

 

Lamentó que por estar este sector en un punto en el que no hacen parte del poder y la riqueza absoluta ni en el de los más vulnerables económicamente hablando, a los empresarios de los muebles no les llegó ninguna ayuda ni ningún tipo de subsidio y para completar el combo de adversidad, no han podido acudir a las entidades bancarias porque exigen patrimonio y solvencia, unos factores que hoy no se tienen por obvias razones. El empresario expuso que él y sus compañeros de infortunio que están decidiendo cerrar sus empresas, vieron cómo les cerraron la puerta desde el gobierno con unas ayudas que jamás se insinuaron y los bancos que sacaron a los empresarios del llavero porque hoy no son sujetos de crédito.

Los empresarios consideraron que en el Doce de Octubre y todo lo que abarca Corpomuebles están en completo abandono porque en medio del chaparrón no han tenido a quien acudir y menos han escuchado una mínima voz de aliento en una circunstancia oscura en que no hay a quien venderle con una situación de drama y es que los recursos que se tenían como ahorro ya se acabaron.

 

Quedó claro que los subsidios y las ayudas no llegan a quienes se lo merecen, a quienes trabajan duro, generan empleo y riqueza a través de empresas y emprendimientos sino a una población que no hace nada, que le cuesta al país por un impuesto a la brava llamado caridad y por tener conformes a quienes muchas veces fomentan violencia, eso no lo alcanzo a digerir, pero es nuestra realidad”, opinó el empresario.

 

Avanti, una marca de calidad que también sufre

 

Mary Bermúdez

A su turno la empresaria y Gerente de Avanti muebles, Mary Bermúdez, dijo tajantemente que la situación del sector muebles es súper complicada porque se trata de una cúmulo de empresas que son un motor potente de la economía y que genera mucho empleo y estabilidad social en Bogotá.

Anotó que son varios, por no decir que todos, los almacenes cerrados desde mediados de marzo, es decir ya casi dos meses, lo cual hace que la situación sea más que delicada porque no hay un auxilio en el tema de alquiler de locales o inmuebles, más con unos valores tan elevados en el canon de arrendamiento pues hay almacenes que pagan hasta 12 millones de pesos sin contar el valor real castigando el IVA que lleva implícito.

Agregó que de la actividad de las empresas como Avanti depende que haya ingreso en sectores informales como tapiceros, lijadores, pintores y otros expertos en el proceso del mueble que no tienen otra entrada más que la de su experiencia en estas fábricas. Estimó muy grave tener el comercio en ceros porque hay una ecuación lamentable y es gastos y obligaciones versus nada de ingresos. Dijo que permitir la apertura de unas factorías de manufactura en madera de nada sirve porque no hay a quien venderle lo cual hace más turbio el tema si se le suma nómina, arriendo, servicios públicos y otros gastos.

 

“El gobierno quiere que no despidamos a la gente, pero no hay recursos para poder sostener la operación y por consiguiente hace frágil el garantizar empleos. Hoy tenemos un grupo de empresarios que estamos diligenciando una ayuda y una mirada a este eje de producción de muebles, pero hasta la fecha ni la Alcaldía local ni la de Bogotá nos han determinado”, sostuvo Bermúdez.

 

Un punto muy sensible es el de los arriendos y allí no hay un respaldo ya que si una inmobiliaria les quiere cobrar a los empresarios o comerciantes el valor total aún sin ingresos o inactividad económica por fuerza mayor lo hace y todo porque no hay una asesoría o una ayuda para poder hacer algo. El tema, señaló, no es nada sencillo y por eso varios ya entregaron los locales y cerraron los almacenes, precisamente por ese asunto.

Reconoció que hoy reina la tristeza porque muchas familias dependen del acreditado y memorable sector del Doce de Octubre pues hay mil preguntas por hacer y decisiones que tomar, un asunto indeseable hoy porque en medio de la incertidumbre es muy posible que las fábricas de todos los tamaños liquiden y cierren porque las condiciones no son óptimas ni medianamente claras.

Al igual que sus colegas de empresa consideró que en considerable medida la quebró al sector porque es muy complicado que un almacén que paga arriendo, salarios, servicios y todas las obligaciones habidas y por haber esté cerrado por dos meses y sin certeza de hasta cuándo volverá la normalidad. Razonó que con faltantes de liquidez, sin ventas y con las puertas cerradas, no hay ingresos que puedan soportar el andamiaje lo que es aún peor sin una ayuda estatal por tratarse de un sector formal que genera empleo y estabilidad social.

 

“Repito, mucha gente entregó locales, ya varios están declarando la banca rota porque no aguantan una operación sin tasa de retorno y como si el problema no fuera suficiente los bancos no están prestando plata, luego aquí no se puede hablar de asistencia al sector productivo, menos de ayudas ni de adalides que iluminen y obsequien tranquilidad en los caminos oscuros, esos que se hacen más aterradores en tiempos difíciles. Aquí estamos solos y a la de Dios, esa es la realidad”, apuntó la empresaria.

 

Una situación que se llevó la tranquilidad

 

Un lío adicional, precisó Mary Bermúdez, es que como el sector del mueble no es considerado esencial, entonces no es importante para que el ejecutivo le dé apertura y así poder seguir generando empleo y actividad rentable.

La experta manifestó que las ventas y el trabajo intenso se da hasta el 22 de diciembre y a partir de allí la gente viaja, planifica sus fiestas de fin año y se blinda con los gastos escolares, es decir que las ventas en enero se van apretando pues ya no es como en otros tiempos que los eneros suponían buenos despachos, hoy el tema es muy distinto y a eso se suma el pago de impuestos, el ingreso de los hijos al colegio y otras prioridades, luego es en marzo cuando los fabricantes de muebles vuelven a reactivar las ventas y este año el caos llegó en el momento de vender lo cual complicó todo.

Un fenómeno que se está viendo por estos días es el impacto del dólar en el producto importado porque las empresas que venden muebles hechos en otros países como China o en algunos de Europa la están pasando mal pues el valor de la divisa le quitó competitividad al producto importado, desestimulando esas compras.

La situación, admitió Mary Bermúdez, afecta a todos en la cadena porque los fabricantes nacionales usan insumos que son importados, algunas materias primas y componentes para acabados y elaboración lo cual se vuelve imposible con una divisa a 4.000 pesos y lo retador es que el mayor precio no se le puede trasladar al comprador porque no tiene plata y duras penas compra con mucho sacrificio porque no tiene la capacidad económica.

Hoy hay gente en vacaciones forzadas, otros sin trabajo porque fueron despedidos y los independientes no están devengando un solo peso, esa situación que se refleja en la economía hace que quien iba a comprar, aplace o suspenda la adquisición de muebles o bienes, un motivo más de ansiedad para quienes fabrican y comercializan muebles, entre otras cosas, porque hay gastos que se hacen más esenciales. En esta circunstancia, observó la Gerente de Avanti, hay dificultades en la clase media, ni qué decir de los estratos más bajos y lo mismo viven algunas familias de estratos altos.

La salida inmediata para estas empresas es poder vender su inventario, recibir oxígeno por parte del gobierno y llegar a unos acuerdos con la banca para que puedan seguir empujando una economía ágil que no solo pone en vitrina muy buenos muebles sino que aporta socialmente con empleo y mucha tranquilidad en muchos hogares, la misma que se perdió un día cualquiera en Wuhan con un súbito y espeluznante estornudo.

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