Sábado, 26 Diciembre 2020 00:26

Taxis Libres, una empresa moderna que crece a la carrera

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Esta compañía va a un ritmo vertiginoso y hoy tres mujeres capaces, inquietas e innovadoras le dicen sí a la evolución, pero de la mano del servicio, la calidad en confort y la seguridad.

Perfectamente puede decirse que el servicio de taxi es más viejo que la moda de andar a pie, como decían con sátira los inveterados analistas. Este tipo de servicio empezó a prestarse en 1640 cuando los carruajes de Nicolás Sauvage, lograban erigirse como la primera empresa de taxis en la especial, romántica y esplendorosa parís, la de ciudad de gourmet, revoluciones y cigüeñas.

En la Calle de San Martín, quién fuera cochero pasó al mundo empresarial con un transporte para un público que requería de transporte diferenciado pues el bien transportarse era un lujo propio de ricos y nobles que contaban con sus carrozas o coches tirados por enormes y poderosos caballos. Muchos de estrato alto utilizaron con acierto el taxi de la época porque cada coche llevaba un sello que en ocasiones generaba inconvenientes por lo que resultaba más apropiado montar en “taxis de sangre”, reitero, por ser coches movidos por fuertes equinos.

Desde su nacimiento, el servicio de taxis experimentó todo tipo de osadía pues a los veinte carruajes de Sauvage le llegó una competencia con el transporte público y masivo de Blaise Pascal, unos carros incómodos, burdos y atormentadores para los traseros que terminó llevando el transporte privado al olimpo mientras quebraba el de grandes masas. En 1703 la policía de París ya regulaba el servicio de taxis que seguía prosperando.

Parte del éxito de los taxis en sus albores obedeció a que en estos agradables carruajes tenía lugar la infidelidad ya que el vehículo fue el inmejorable sitio de encuentro de los amores prohibidos. Ante el déficit de escondrijos, el taxi resultaba ni mandado hacer para las miradas picaras y los besos clandestinos, como quien dice, la infidelidad anduvo en coche.

El tema no se quedó ahí, los cronistas aseguran que hubo uno que otro cochero alcahueta, que soterradamente recogía las parejas indecentes y a un ritmo soso, el equino hacía retumbar los cascos en las calles largas parisinas mientras en el vehículo acontecían sucesos bochornosos para nada dignos de la clerical confesión.

Dejando amancebamientos y concubinatos así como servicios más púbicos que públicos que prácticamente iban sobre ruedas en las aterradas calles de la capital francesa, hay que ir a otro momento en la historia, 1904, justo en el amanecer del siglo XX cuando el señor Luis Renault, operó el primer taxi tipo automóvil, unos carros pequeños de dos cilindros que igual dejaron a la sociedad parisina admirada. En ese año hace su aparición el término taxi que fue el resultado de abreviar la palabra taxímetro.

Hay que decir que el medidor de tarifa o taxímetro fue inventado por el alemán Wilheim Bruhn en 1891, una persona que no disfrutó mucho de su patente porque narran que los taxistas de la época, ofuscados por el aparato, lanzaron al inquieto hombre al río.

Los taxis no eran carros comunes, esos automóviles fueron vanguardistas en muchos lujos y acoplamientos de comodidad como por ejemplo calefacción y cristales anti brillo, una particularidad que evitaba con otras luces el incómodo fenómeno centelleante. Los pisos eran totalmente lisos y el viaje lo hacía más grato todo un juego de amortiguadores exclusivos.

Con la evolución de los motores, el combustible derivado del petróleo, las nuevas casas constructoras y las marcas apoteósicas, el mercado del taxi fue ganando mucho más espacio y logró afianzarse en el mundo como un servicio básico para transportar millones de personas en el planeta.

Colombia igual tiene todo un compendio en materia de taxis, pero la más reciente experiencia ubica a Taxis Libres como la empresa ideada y creada para perdurar porque aprendió del mercado, utilizó las herramientas tecnológicas y sigue mirando hacia adelante en tiempos en los que empieza a expirar la era del petróleo, en la que ya se prueban carros autónomos y voladores y en instantes retadores que seguirán cambiándole la cara al sector porque los desarrollos no cesan y caso opuesto, se hace presurosa la exploración y el relevo de las actuales unidades.

Stefania Hernández

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la Gerente de Taxis Libres Stefanía Hernández, aseguró que la empresa viene innovando y haciendo uso de las tecnologías desde hace más de cinco años afianzando servicio con la App Play Store y ahora con Gallery una App que llegó con Huawei, un partner tecnológico esencial para la firma porque el 30 por ciento de los usuarios confían en los dispositivos de la afamada marca china en tanto que los taxistas lo hacen en un 50 por ciento. El tema no es menor porque se trata de una cifra que supera las 173.000 descargas de Taxis Libres en la ya muy usual tienda virtual Huawei en un periodo relativamente corto.

Hay que precisar que Huawei analizó el movimiento de la empresa de taxis por excelencia y al ver que era la App una de las aplicaciones más descargadas en Colombia cursó invitación a la reconocida compañía de taxis para que se integrara a la App Gallery, un paso determinante porque con ello, Taxis Libres recibió el reconocimiento como primera aplicación integrada en el país.

La empresa es totalmente confiable y hoy tiene cobertura nacional ya que sus taxis hacen presencia en siete ciudades colombianas en donde el servicio impecable y con valores agregados sigue siendo un común denominador.

La empresa, comentó la Gerente, nació en 1986, pero ya tenía un precedente en 1981 con la operación puerta a puerta, un servicio hecho a través de las frecuencias de los conocidos radiotaxis. En 1986 la gran oportunidad la dio el Aeropuerto Internacional El Dorado que demandaba autos especializados en los pasajeros un factor que generaba valor agregado a la sociedad.

Después de una licitación en dicha terminal nace Radio Taxi Aeropuerto y Taxis Libres se convierte en la marca insignia porque empezó con radioteléfono, luego con Data y posteriormente con la aplicación Taxis Libres, pensada en la inclusión y entendiendo en que podían utilizarse varios sistemas de comunicación verbigracia el teléfono en Bogotá con el 3111111, el 2111111 y los números en diferentes ciudades que terminaron siendo todo un ícono de recordación y servicio como Cali y su 4444444, Medellín igual con el 3111111 y otras ciudades que entraron en la onda de un nuevo servicio, de avanzada y muy familiar.

Hoy en día con la inteligencia artificial y las herramientas tecnológicas como el WhatsApp, efectivamente todo se hace más fácil y con el número celular 3102111111, la respuesta al usuario es automática, desde luego sumamente rápida, permitiendo respuestas en milésimas de segundo porque un segundo en la empresa para confirmar un servicio, es demasiado tiempo.

 

“Hemos visto una gran acogida por parte de los viajeros a nivel nacional con esta iniciativa porque es pasar de platicar por el WhatsApp a pedir un taxi, una labor bastante conocida, sencilla y natural. En Taxis Libres nos hemos centrado y hemos priorizado la seguridad de nuestros usuarios porque se trata no solo de tomar un taxi sino de vivir una experiencia, entendiendo que el servicio nuestro está lleno de valores añadidos y de confianza. La investigación de mercado nos permitió detectar como generar valores adicionales sobre todo para el viajero frecuente y es por eso que en medio de pago logramos avanzar porque manejamos efectivo, tarjeta de crédito, débito electrónico y todo lo corporativo como vales empresariales”, explicó la Gerente.

 

El negocio del transporte permite escuchar diversas voces en las diferentes modalidades que suple. Para el caso puntual de los taxis, durante años las quejas no fueron pocas por todo lo que implicó para la rentabilidad y el negocio la cascada de impuestos a los combustibles, el costo de rodamiento, sobretasas, lubricantes, mantenimiento, seguros y otras arandelas.

La empresa aprendió a manejar los ítems y a través de los sistemas de optimización pudo hacerle el quite a muchos cobros para hacer del taxi un negocio rentable, manejado a escala y como flota lo cual le permite al usuario tener mayor disponibilidad de un carro cuando lo necesite y en el lugar que esté.

 

El Covid-19, como en todo pasó factura

La pandemia fue inexorable con la economía como un todo y por ello los servicios de taxis vieron una caída significativa durante las restricciones. Los taxis pasaron de 14 carreras promedio día a siete u ocho, un número considerable para un sector dinámico que vive de operar constantemente. Para fortuna de muchos vino la reactivación y paulatinamente fueron recuperándose los niveles de ocupación lo cual era determinante por los compromisos financieros, los gastos y los costos de operación.

La compañía espera el mejor comportamiento de la ciudadanía en diciembre porque si no hay control, disciplina social y responsabilidad, podrían llegar nuevas restricciones que pondrían en calzas prietas a muchos actores económicos lo cual no es deseable por la experiencia del primer semestre de 2020.

Invitó a los colombianos a tener reencuentros familiares bioseguros, con plena consciencia de la salud y defendiendo la salud y la vida de todos, principalmente de los adultos mayores, pero igual de ciudadanos con algunas complicaciones patológicas que ante un contagio pondría en riesgo la permanencia en el mundo de los vivos.

Un factor que dio la mano fue el compromiso y el apego al conductor por su auto ya que muchos dejaron de ser simplemente operadores de equipo para adquirir el automotor. Ese apego generó no solo mayor profesionalización al volante sino un impacto favorable en el servicio.

La empresa sigue apostándole a la seguridad, a la bioseguridad y a los cursos virtuales para fortalecer los conocimientos y con esta transferencia potenciar los servicios porque se trata de capacitaciones totalmente inherentes al trabajo del taxista como servicio al cliente, primeros auxilios y con ello convenios con la Cruz Roja Colombiana y la Secretaría de Salud del Distrito con lo cual se ha incentivado el tema de promotores del cuidado lo cual genera una certificación que parte del autocuidado para cuidar a los demás.

Taxis Libres sigue invirtiendo en Bioseguridad y por ello ha instalado 7.000 paneles protectores, 5.000 a cargo de la empresa y 2.000 que asumió Huawei. Adicionalmente la empresa dispuso de recursos para entregar un millón de tapabocas de manera gratuita para los conductores, también selló un convenio para las pruebas PCR con la Universidad de los Andes y su proyecto Covida, algo determinante para establecer el estado de salud de los conductores, siendo una práctica preventiva y confiable para quien toma un taxi de la empresa más si se tiene en cuenta que la vacuna podría llegar terminando el primer trimestre de 2021.

El tema de las capacitaciones pasa por bilingüismo que como en un tiempo pasó con el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, los conductores lograron hablar idioma extranjero para atender los pasajeros internacionales. Hoy hay un acuerdo para esos cursos con el Instituto Distrital de Turismo en Bogotá, una capacitación muy completa porque aborda el aprendizaje de idioma extranjero, pero igual todo lo relacionado con hotelería y turismo con un énfasis muy cultural que redunda en mayor conocimiento de destinos turísticos, gourmet, hospedaje y sitios especiales marcados por la historia.

Esta capacitación que tiene modulo presencial o virtual por la pandemia cubre la teoría, pero igual la práctica con lo cual los taxistas pasan a ser turistas y con ello afinar conocimientos en lugares, museos, arte y destino cultural que a su vez genera sentido de pertenencia, de orgullo y todo lo relacionado con el empoderamiento por la ciudad, por sus personajes y por sus vestigios.

 

“Este tema es apasionante puesto que hace que el taxista valore más la ciudadanía, pero igual al turista venga de donde venga, porque sabe que es determinante en su trabajo y en la razón de ser todo un profesional sobre ruedas. Sin duda alguna la primera imagen de los países pasa, inicialmente, por sus taxistas y por ello el aprendizaje es sumamente importante”, sostuvo la Gerente de Taxis Libres.

 

Las actividades terminan en un almuerzo en la plaza de la Perseverancia en donde es fácil ver risas y rostros alegres que saben que dieron un paso al compromiso, al servicio y al sello de ciudad.

Como en muchos otros sectores, las empresas de taxis legalmente constituidas son víctimas de la competencia desleal porque hay prácticas que hacen daño, que no le sirven al pasajero, pero que con urgencia demandan justicia. “En ese sentido no podemos tapar el sol con un dedo, el problema existe”.

En una empresa que supera los 30 años de servicio se ve el oficio de la segunda generación, un grupo de mujeres profesionales y preparadas para generar estrategias que indexen futuro e innovación sobre pilares de digitalización, apropiación cultural, equidad de género y seguridad.

La empresa y su nueva sangre está haciendo la tarea, a Taxis Libres no llega cualquier persona, tiene cabida quien conozca el respeto, los valores, la honestidad y la amabilidad. Hay un filtro estricto que revisa los antecedentes de conductores y conductoras, pero igual hay un sistema de calificación de los profesionales del taxi para mejorar la experiencia del usuario que es un tema trascendental con la seguridad.

Si bien hay cambios forzados de mercado que vienen de la mano de la tecnología como acontece con los carros autónomos y la era del taxi aéreo, a la vuelta de la esquina, hay un reto más grande para Taxis Libres y es pensar en el bienestar colectivo de los colaboradores, también de la comunidad y por ello hay un trabajo fuerte en carros eléctricos, operados con gas natural como pasa con el 75 por ciento de la flota en la capital del país que funciona con este combustible limpio y otros desafíos que invitan a pensar en colectivo, un término muy del gremio del transporte.

La empresa tiene claro que el reto es recuperar terreno perdido con el medio ambiente pues los combustibles fósiles dejaron su huella y tuvieron un impacto letal en los ecosistemas tanto urbanos como rurales, todo pintado con polución.

Actualmente los costos de los carros eléctricos superan la expectativa de cualquier comprador, suelen tener valores onerosos y hasta imposibles para el caso de los taxis, pero con el proceso de maduración de la industria es factible que con diálogo, mesas técnicas que lleven constructores, gobierno y transporte como industria, es factible que todo empiece a morigerar para dar el gran salto a la operación, ambientalmente sostenible.

El tema es muy nuevo y por ello es urgente mejorar en la durabilidad de las baterías de los carros eléctricos, en el sistema de carga que pide mayor rapidez, en la instalación de estaciones de servicio totalmente modernas y a la mano así como en otros aspectos porque una fila a futuro, de taxis eléctricos, con el sistema actual de carga colapsa.

 

“Quienes han probado el carro eléctrico encontraron muchas ventajas y cambios en la calidad de la conducción y la salud misma. Aseguran que hay mucho más confort y una optimización en calidad de vida, seguridad y desde luego en la apuesta que se quiere por el medio ambiente. Hay preguntas como la vida útil de las baterías, su cambio y sus costos y otras que parten del salto a la nueva era que si bien debe ser eficiente y contundente, no debe castigar el trabajo de quienes han dedicado su vida a los taxis, es decir que aminorar costos y dar soluciones será vital, pero empuje y ganas de cambio desde luego que la hay”, subrayó la señorita Stefanía Hernández.

 

La empresa suma 30.000 automóviles a nivel nacional y funciona con un régimen estrictamente empresarial, aclarando que a diario se hacen mejoras porque la proyección es a corto, mediano y largo plazo.

Taxis Libres logró afianzarse como la empresa segura de los taxis, de la App y la que ofrece valores agregados, innovación e inclusión. Esta empresa es tan segura que inclusive ningún objeto se da por perdido.

Es oportuno destacar un dato nada menor y es que Stefanía Hernández, hace parte del Consejo Asesor de Mujeres Empresariales de la Presidencia de la República, un buen reto para mujeres vanguardistas que tiene la espectacular misión de empoderar liderazgo para abrir caminos de emprendimiento y de empresa, una meta y una labor que también se adelanta con el SENA, punto altamente significativo porque Colombia urge de más mujeres que asuman retos, un hecho indefectible.

 

Colombia y sus taxis, otro buen cuento

 

En Colombia la historia de los taxis empieza a contarse en 1929, un año después de la inolvidable masacre de las bananeras en el departamento del Magdalena. En esos tiempos, gracias al empuje y la tozudez de los colombianos con ojo avizor se erige la primera flota de automóviles para el transporte de pasajeros.

Después de la crisis económica de 1929 y ya en los complicados años treinta, puntualmente en 1930 asoman los taxis en Bogotá. No hay que olvidar que la tremenda sequía de 1926 originó un lío logístico de proporciones inimaginables porque perdió su navegabilidad el río Magdalena, conllevando a que las mercancías de meses quedaran represadas en el puerto, ocasionando tremenda complicación. En ese entonces la vetusta firma Praco tuvo que quedarse con 120 carros Ford del siempre recordado Modelo T.

El padre de Praco, el señor Antonio María Pradilla, al ver que la situación era estrecha y calamitosa desde la tribuna económica, razón por la cual no hubo ventas, decide con los coches “Tres Patadas” en Bogotá, darle vida a una flota de taxis y sacar algún provecho del stock originado por la crisis climática y exacerbada con la financiera. Los carros fueron toda una novedad y tuvieron en el servicio público un recibimiento sensacional a tal punto que en cuatro meses todos los carros que en su momento hicieron parte del inventario, pasaron a engrosar la flota de taxis Ford.

Según los cronistas y testigos del momento, la carrera más larga de la que se tenga conocimiento se hizo en los perennes, por lo menos para la memoria, Taxis Rojos. En 1934, en el verano de julio, un automóvil de esa casa salió desde Bogotá con destino Caracas en Venezuela, para que Alexander Grobe y su señora disfrutaran de un viaje de placer. Daría todo por saber cuánto les marcó la carrera.

Igual que con el resto del mundo, hubo un desfile de empresas y de marcas de carros, Colombia les dio oportunidad a todos, con obvia preferencia por los autos americanos, pero igual hay historias de canjes de taxis por café y otro tipo de importación que con su adelanto les fue abriendo las puertas a los carros asiáticos, actualmente con predilección por el carro o taxi coreano.

No debe olvidarse que el primer carro importado llegó a Colombia en 1899, cuando era imposible tener carro, algo similar a lo de hoy. En ese año las calles de Medellín vieron rodar un coche Dion Bouton, con un motor a gasolina.

Como dicen en Colombia, el carro fue un “caramelo” porque permanentemente se varaba y su velocidad máxima era de 25 kilómetros por hora. Esa importación la hizo el empresario Juan de Dios Amador quien no solo trajo el carro a tierras antioqueñas sino que internó al conductor perfectamente uniformado y con el equipamiento debido. Como era de esperarse el auto se echó a perder y el chofer regresó a su tierra en un enorme barco.

En materia de automóviles, el país parece ser de anécdotas varias, porque el empresario e importador Ernesto Duperly, que trajo un tercer coche para la iglesia, fue igual quién importó el cuarto automotor, nada más y nada menos que el carro del Presidente Rafael Reyes Prieto, el Primer Mandatario en subirse en las ruedas de un carro, en este caso, un Fiat de gran corpulencia y totalmente descubierto. El despampanante auto conducido por el excelentísimo Presidente sirvió para inaugurar la vía a Santa Rosa de Viterbo, gran desafío en infraestructura en favor de su terruño en Boyacá, tristemente el Fiat llegó a la población, pero jamás retornó a Bogotá toda vez que la obra destruyó piezas de amortiguación del automóvil dejándolo inservible.

Tiempo después el Presidente Rafael Reyes adquirió otro vehículo, un Cadillac en el que se reportó el primer accidente automovilístico del país pues en un descuido el conductor perdió el control del carro que fue a una enorme casa y atropelló a un hombre que resultó mal trecho y cerca de morir.

No hay que pasar por alto el reclamo de Cúcuta que asegura ser la primera ciudad con carros Ford en vista que el señor Enrique Raffo, llevó a la ciudad fronteriza un 19 de agosto de 1912 el famoso Ford “Tres Patadas”, a tal punto que abrió una casa comercial para la marca.

Este es el trasegar de autos, marcas y empresas de taxis en Colombia, toda una historia y un aporte enorme al desarrollo del país. Como Taxis Libres, muchas empresas contaron sus momentos y fueron partiendo, con la nueva era y la fortalecida compañía, sus directivas, no solo vivieron para contarla, sino para proyectarla y seguir haciendo de Colombia desde los taxis, un país con futuro, mirado en prospectiva, pero sin olvidar un muy bonito pasado.

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