Domingo, 14 Febrero 2021 09:41

Gerfor, canalizando oportunidades en medio de la coyuntura

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La multinacional colombiana está comprometida con el desarrollo de soluciones integrales que garanticen saneamiento básico y calidad de vida para los colombianos.

Si con alguien da gusto hablar por su sencillez, calidad humana, desprendimiento de lo material, habiéndolo conseguido todo a fuerza de trabajo, innovación y tozudez, es con el egregio empresario Germán Forero Rodríguez, fundador y presidente del Grupo Gerfor, un conglomerado de perfil multinacional que gracias a cristalizar, no sueños sino ideas, le entregó a una buena parte del planeta progreso y dignidad con un portafolio que muestra desarrollos en tubería, manejo de aguas, grifería, tejas, cerramientos y muchas otras soluciones.

Este hombre grato, con país y mundo en la cabeza, dueño de un espectacular sentido del humor, ha vivido la experiencia de la pandemia de manera consecuente, es una persona hiperactiva, explorador de soluciones, inquieto por el portafolio e inmerso en su empresa, un imperio que construyó con el permanente ejército de postulados, con una tropa de encargo y una fe inquebrantable, quizás el combustible para el alma que a tantos les faltó.

Gerfor es el resultado de la constancia, del orden y desde luego del trabajo intenso, todo sobre una plataforma de probidad y manejo, no en vano esos 1.500 pesos que consiguió en un préstamo diligenciado en 1967, fue la suma mejor invertida porque Forero, con 18 años en ese entonces, los convirtió en una empresa supremamente exitosa, en una multinacional.

La organización, por su jerarquía y calidad en producto, factura de manera importante, lo cual le permite generar empleo de manera generosa y tener operaciones en Colombia, Perú y Guatemala, además de una distribución muy dinámica en El Salvador y Honduras.

Esta transnacional con origen y talento colombiano logró afianzarse en el mercado de tubería y accesorios en PVC, pero igual en grifería para el hogar, tejas también en PVC, geosistemas, cercas plásticas y un portafolio de gran reconocimiento dentro y fuera del país. La empresa exporta a más de diez destinos y logró consolidar prestigio y un nombre que terminó convirtiéndose en sinónimo de solución, confianza y fidelización de marca.

La empresa que supo aplicar el plan de contingencia, no bajó la guardia y por eso tras la incertidumbre que reinó y con los tres meses durísimos que enfrentó, el ejercicio económico fue muy parecido al del año anterior, el grupo alcanzó a alarmarse por todo el tema de materias primas, por cobros y pagos, pero finalmente primó la calma y la responsabilidad, de tal manera que los inconvenientes fueron disipados en julio con lo que Gerfor y muchas empresas evitaron situaciones más graves.

Quienes tenían cartera pendiente honraron el compromiso, pagaron y siguieron demandando el producto, una dinámica que resultó de beneficio mutuo para el grueso de la economía. Si bien el balance fue positivo y la empresa pasó el 2020 a rajatabla, lo mismo no puede decirse de las utilidades.

A Gerfor le queda la tranquilidad y el orgullo de poder decir que cuenta con un equipo dinámico, comprometido y capaz. En el conglomerado, lo dicen ufanos desde la presidencia, hay gente con muchos años que le entregó su vida a la empresa, algunos se fueron pensionados, pero invita a seguir adelante, haciendo lo que tanto les gusta a sus fundadores porque tienen claro que finalmente el día que se acabe la existencia, nada se van a llevar.

Gerfor, la emblemática marca colombiana, al ser una empresa vanguardista, leyó el futuro y desde el presente invirtió en tecnología hasta alcanzar un nivel de modernización y digitalización acorde con la velocidad y el vértigo mundial, hoy la compañía está a la altura de los que supieron hacer la tarea para enfrentar con toda tranquilidad, los desafíos que trae implícito el libre comercio y la globalización.

Germán Forero Rodríguez

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente de Gerfor, Germán Forero Rodríguez, aseguró que un problema de gran calado que tiene el planeta es el de la contaminación por plásticos de primer uso, un lío tan tenaz que de a poco fue convirtiéndose en una tragedia. El inconveniente ha llegado a tal magnitud que cerca de Hawái hay una isla con más de 1.400 metros cuadrados de material elástico flotando, dimensión que semeja muchos países en el mundo.

Ante la calamidad, las empresas hacen lo que pueden y Gerfor decidió reciclar el plástico y fabricar postes para cercas y encierros, toda una solución para el campo que de manera directa salva árboles y vegetación porque ya no hay excusa de utilizar madera para soportar los alambrados. La línea en oferta por la multinacional colombiana entregó el remedio para frenar la deforestación en las zonas rurales.

Esta compañía apostó dentro de su portafolio de productos por una tubería ambiental que utiliza material original en un 50 por ciento y el otro 50 por ciento es material recuperado, es decir que la planta consume material que va a ir a la basura, lo recicla y fabrica unos tubos sin problemas de calidad y caso opuesto, bastante confiables, un aporte importante para el globo habida cuenta que la empresa consume 500 toneladas de material por mes.

Manifestó que Gerfor ha hecho muchísimas cosas por el saneamiento básico y el bienestar de sus colaboradores, en principio con todo el personal y priorizando de alguna manera a aquellos que les apuestan a las soluciones en agua potable y alcantarillado.

La empresa consciente de los inconvenientes del país decidió hacer inversiones gigantes para lograr desarrollos que ayudarán a conjurar el problema de saneamiento básico que registran Colombia y el mundo porque hay alarma por las cifras que se tabulan en el frente de potabilización del agua, manejos residuales e higiene.

La multinacional Gerfor 100% colombiana, en medio de las dificultades que implicó la pandemia en 2020, logró vigorizar sus proyectos e inversiones encaminadas a mejorar la conducción del agua.

 

Con todo por el saneamiento básico

El saneamiento básico implica toda acción que conlleve al mejoramiento y la protección de los contextos sanitarios que deben ser inmejorables por un adecuado abastecimiento de agua para el consumo humano, de igual manera el concepto apunta a una habilidad sanitaria, es decir un manejo de los desechos humanos bien sea en letrinas o baños. De igual manera abarca el manejo de desperdicios o basuras.

El tema no es ínfimo y caso opuesto es el directo responsable de la salud humana porque con adecuadas redes de acueducto y alcantarillado, la comunidad se abastece del preciado líquido y a su vez aleja con el debido manejo las aguas servidas o residuales. Una precaria gestión de las aguas de desecho impacta negativamente el vigor, la inmunidad y la tranquilidad pues por ese factor anualmente 1.800 millones de personas se ven abocadas a enfermedades que pueden ser letales como diarrea, cólera, polio y disentería, entre otras por la ingesta de aguas descompuestas en donde hay presencia de eses y otros fluidos que son expulsados por las comunidades.

Abordar el saneamiento básico es tan importante que hace la diferencia entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad, de todas maneras, los siglos han pasado y hoy el asunto es tomado con un paralelo ideal de calidad de vida y prevención.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, una de cada tres personas en el planeta no tiene acceso al agua potable.

Un informe sobre desigualdades en el acceso al agua potable, saneamiento e higiene, entregado en 2019, revela que en más de la mitad del mundo no hay manera de acceder a servicios seguros de asepsia.

El asunto es tan delicado que la Directora Asociada de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF, Kelly Ann Naylor, sostuvo que el simple acceso a estos servicios no es suficiente. Anotó que si el agua no está limpia o se encuentra lejos de las viviendas, no es apta para beber. Añadió que, si el sistema de retretes no es seguro o es limitado, entonces no se está cumpliendo con la misión en favor de los niños del mundo.

 

“Los infantes y sus familias de las comunidades pobres y rurales son los que corren mayor peligro de quedarse atrás. Los gobiernos deben invertir en sus comunidades si queremos superar estas divisiones económicas y geográficas y hacer realidad este derecho humano esencial”, expresó Kelly Ann Naylor.

 

Gerfor se lanza al agua e invierte 12 millones de dólares

Antes del brote infeccioso de Covid-19, Gerfor trabajaba en tres importantes frentes que logró culminar a pesar de las circunstancias, y que demandaron una inversión de 12 millones de dólares.

Gran parte de estos recursos se obtuvieron gracias a un crédito con entidades bancarias vía financiación por US$5 millones, y ayudaron a consolidar la transformación gerencial y tecnológica.

Tecnología y comunicaciones

Para finales del 2019 y principios del 2020, Gerfor venía culminando la implementación de su nueva plataforma tecnológica SAP S4 HANNA; no obstante, a pesar de la abrupta interrupción de actividades a nivel mundial generada por la pandemia y con el apoyo de aproximadamente 80 colaboradores externos, logró consolidar la transición con una operación actual del 100% con su nuevo software.

De igual forma a principios de 2020, se venía adelantando la importación desde Estados Unidos de una maquinaria para tuberías de alcantarillado desde 8 hasta 48 pulgadas, que pese a los contratiempos, hoy es una realidad, con el esfuerzo de 66 mil horas hombre, la compañía cuenta con equipo y tecnología de punta.

“Tenemos claro que debemos atender con innovación las necesidades de las empresas de servicios públicos y demás clientes, nuestra vocación de industriales nos lleva a encontrar soluciones para los problemas del mercado y volvernos atractivos con excelente calidad y precio”, indicó el fundador de Gerfor.

En desarrollo sostenible, la empresa igual trazó metas, tiene muy definido que el cuidado del medio ambiente es vital para el país y el mundo, razón por la cual Gerfor ha desarrollado productos. Hoy cuenta con varios reconocimientos de sostenibilidad de diferentes entidades como la CAR, la Universidad de los Andes y la Corporación Ambiental Empresarial.

Según el presidente de Gerfor, la empresa es consciente del complejo problema del plástico en el mundo, por este motivo desarrolló productos elaborados con material reciclado para consumir los desperdicios, convirtiéndolos en postes para cercas, perfiles para estructuras encaminadas a la construcción en el sector rural y tuberías para aguas servidas que incorporan plásticos recuperados con total seguridad para el usuario.

La multinacional Gerfor adelantó programas de expansión que impulsaron la inversión tecnológica y la ampliación de las plantas, todo, como un tercer pilar de desarrollo que redundará en beneficios para la comunidad y la factoría.

Generalmente, Gerfor reinvierte las utilidades de la empresa en nuevas tecnologías, una política interna que le ha permitido a la marca ser vanguardista y demostrar con hechos que hace empresa por vocación.

Gerfor viene implementando una planta para la producción de barras de latón que se utilizan en la producción de grifería metálica y para abastecer las industrias que requieran este tipo de insumos para diferentes fabricaciones.

 

“La planta de producción de barras de latón emplea tecnología de punta en un proceso de colada continua que nos permite garantizar aleaciones no ferrosas de la mejor calidad”, afirmó Forero.

 

Con toda la seguridad que lo matiza, Forero Rodríguez dijo que Gerfor llegará a ser un oferente importante en ese tipo de mercado tanto en el escenario nacional como en el internacional.

Una marca, un equipo, todo el éxito

En opinión de Germán Forero, una de las mayores fortalezas de Gerfor es su gente. Destacó que en 53 años de trabajo ha logrado tener un equipo humano comprometido con la empresa y con el país. El industrial reconoció que ese factor le ha permitido alcanzar las metas propuestas.

 

“Para nosotros la prioridad no es el dinero, le apuntamos con mayor agrado a construir empresa, a la vocación industrial, a garantizarle estabilidad a nuestros trabajadores, y eso nos genera satisfacción”, declaró el señor Forero.

 

Un ítem a tener en cuenta es que, en Colombia, la gente, ya está midiendo y apreciando la calidad del producto nacional. Valora la experiencia, el estudio, la madurez y todo lo que forma a una persona en el sector real bajo parámetros de buenas prácticas.

 

“Hemos llegado lejos, el país sabe producir, sabemos trabajar y por encima de todo, la calidad no se improvisa”, puntualizó el reconocido empresario.

 

Pandemia, soluciones como por dentro de un tubo

Una vez se aterrizó la pandemia en Colombia procedente de Milán, Gerfor tomó medidas de emergencia, descartando las drásticas, envió sus 1.000 trabajadores a la casa sosteniendo el 100% de su salario.

El hecho de estar en el sector de saneamiento básico fue vital porque la compañía y su gente retornó a las actividades en un par de meses, garantizando, claro está, la bioseguridad de sus colaboradores.

Conscientes de la gravedad de la pandemia, Gerfor implementó estrictas medidas de bioseguridad apoyándose con su equipo médico y su área de seguridad y salud en el trabajo.

Los protocolos quedaron activados y por eso la toma de temperatura, encuestas diarias de salud, desinfección de zapatos, lavado constante de manos, frecuente limpieza de superficies, entrega de tapabocas a todos sus empleados, los casilleros, los asientos y mesas en el casino fueron adaptados con separadores para la toma de alimentos. En síntesis, se hizo todo lo necesario para garantizar la distancia de cada colaborador dentro de las instalaciones y cumplir con lo establecido por el gobierno.

De acuerdo con el presidente de Gerfor, Germán Forero, siempre que se identifica algún tipo de alerta, se envía el trabajador a su casa, así como a los compañeros cercanos y solo regresan con una prueba para Covid-19 negativa, de esta manera se ha mantenido controlado el virus en la empresa, además la firma aprobó que 220 colaboradores administrativos trabajarán desde sus casas, minimizando las probabilidades de contagio.

El país terminó, con todo y el trabajo hecho desde el Gobierno nacional y el sector privado, en calzas prietas porque las restricciones y las cuarentenas dejaron a más de uno en la quiebra absoluta.

Sobre la pandemia indicó que absolutamente nadie estaba preparado para esa situación porque todos tuvieron contingencias, pero no de esa naturaleza y a nivel mundial. El asunto es de tal magnitud que la gente que importaba mercancía de China la pasa muy mal porque un contenedor que costaba 2.500 dólares para llegar a puerto con mercancías, actualmente debe pagar 8.000 dólares.

 

“Es de una magnitud enorme la tragedia, subieron los fletes, la materia prima se encareció y para nosotros hay adicionalmente un tema complicado y es el dólar. Nadie puede decir con certeza qué va a pasar, si es por las vacunas, hay voces que generan dudas porque dicen que tienen una inmunización máximo de seis u ocho meses, y si eso fuera cierto estaríamos metidos en tamaño problema”, aseveró el presidente de Gerfor.

 

Si bien ha bajado el contagio, las cifras son muy altas, los muertos siguen sumándose, pero hay que actuar con responsabilidad, con cautela y con el ánimo de seguir adelante. Recalcó que el mundo es para enfrentarlo y por ello hay medidas que deben tomarse para mayor seguridad y eso dice que no se puede dejar de lado el tapabocas, el lavado de manos, el uso de alcohol y gel desinfectante, todo acompañado de la invocada y pedida distancia social. De aplicarse la recomendación de disciplina, en busca de seguridad, el mal no va a coger ventaja. Consideró perentorio retomar la actividad económica porque el impacto es tremendo en el frente económico, tan agudo que ya es un tema de hambre que obliga a la gente a salir.

 

“Sé que tengo que trabajar sin pausa, cuidar mis hombres y seguir metido de lleno en el desarrollo porque como todos los empresarios no debo parar, hay mucho por hacer y si bien hay un reto, con todo arrojo y responsabilidad tenemos que asumirlo, nada es imposible”, declaró el señor Germán Forero Rodríguez.

 

Frente a la meta que tiene la empresa para este año de reactivación económica, Gerfor estima que no puede parar la fabricación de productos de alta calidad, generando empleo y aportando a los diferentes sectores en los que participa la compañía para apoyar la reanimación de los mercados en el país.

 

Colombia, a ocuparse del mercado interno y retomar actividades olvidadas

Con todo el problema sanitario y económico encima, que comparte el país con el resto del mundo, una opción a considerar es recuperar el mercado interno y de esa manera generarle trabajo a la gente que vive en Colombia.

Para el industrial, si Colombia potencia su agricultura, posiblemente recuperará terreno perdido y podrá sustituir importaciones que no deben estar presentes en un país con tierras de calidad, variedad de climas y productores comprometidos y con ganas de empujar el carro. Anotó que independiente de los tratados de libre comercio que fueron firmados, aún hay margen para la competitividad, y como lo demostraron algunos sectores, afinar para competir de tú a tú, por imposible que parezca.

 

“Asistimos a un hecho lamentable y fue la importación de papa en plena cosecha del tubérculo, compras en el exterior que hicieron mucho daño porque le quitó rentabilidad al productor primario que trabajó duro, sembró responsablemente y cumplió con la seguridad alimentaria que pedía el país en este momento de dificultad. Nosotros en la empresa compramos unas cuantas toneladas de papa, la enviamos a donde nuestros clientes y sus colaboradores, pero es claro que se trata de dos granos de arena frente a la montaña de problemas que hay, pero definitivamente si me parece que de alguna manera tenemos que retornar al campo y comprar alimentos colombianos que con toda seguridad son de mejor calidad, una apuesta por el país que genera renta y lleva dignidad a las familias campesinas”, comentó Forero Rodríguez.

 

Un tema que debe meterse en cintura, estimó el empresario, es el del asistencialismo porque regalar no ayuda, puesto que a la gente hay que enseñarle y darle herramientas para que trabaje y lleve con orgullo el pan a la mesa. Lo ideal, reiteró, es que las personas vuelvan al campo, recuperen sus siembras, pero ello bajo esquemas de colaboración y con metas que se cumplan mancomunadamente. Las ciudades tienen que ponerse la mano en el corazón y comprar toda la producción nacional. No tiene sentido adquirir ajo chino, papa europea y otros alimentos importados que no brindan mayor confiabilidad porque poco o nada se sabe de su trazabilidad.

En línea con otras opiniones, el fabricante sostuvo que las ayudas y subsidios fueron determinantes en la pérdida de mano de obra, tanto en el campo como en las ciudades porque muchos dejaron sus obligaciones ya que resultó mejor para una gran mayoría, recibir plata sin hacer nada, entregándose a vicios y a la vil pereza, enviando al cuarto de San Alejo el digno hábito de trabajar.

En su análisis de país, el emblemático industrial razonó que es hora de pensar en bienestar del pueblo colombiano, abriendo las puertas de la reactivación agropecuaria y empresarial porque Colombia ha demostrado que puede y tiene el valor de retomar lo que en el camino se fue quedando. Es hora, subrayó, de devolverles el voto de confianza y el respaldo a los empresarios de la pyme, a los emprendedores, campesinos y trabajadores.

 

“Es el momento de jugárnosla por el país, de pensar en nosotros, en nuestras gentes y en Colombia de manera integral”, señaló.

 

Sobre el tema tributario, el presidente de Gerfor no quiso opinar fue prudente porque sabe que el Gobierno necesita recursos para paliar los gastos de la pandemia y los compromisos del país. Entiende, como empresario, que hay muchas sociedades en banca rota y otras que sobrevivieron con poco dinero en los bolsillos. Sabe que Colombia es un país de buenos contribuyentes y confió en que de alguna manera saldrá la fórmula para sacar el país del atolladero en el que está.

Manifestó que, de lejos, Colombia de alguna manera, tendría como asegurar una mejor calidad de vida si no tuviera los canallas que hay en el país pues resulta inconcebible que a estas alturas, sin ningún tipo de pena o recato, un puñado de deshonestos siga empeñado en “tumbarse” el presupuesto del Estado que finalmente es la plata del pueblo.

Deploró hechos como el acaecido en la Costa Norte en donde a los niños les niegan los alimentos y las ayudas alimentarias, un proceder ruin y lamentable que aparte de indolente, es humillante y la máxima expresión del hampa. Igual cuestionó un sector de la clase política que no sabe que es ponerse colorada a la hora de desfalcar al estado, una huella de pésimo gusto que pasó en alcaldías y otros entes territoriales en donde recogieron dinero, lo evaporaron y nada aconteció.

 

“Como colombianos tenemos que exigir que definitivamente se combata la corrupción con todo el peso de la ley y sin contemplación, es decir que quien se robe la plata del Estado perfectamente puede ir 40 o 50 años a la cárcel, sin ningún tipo de beneficio. En Singapur hay ejemplos impresionantes de honestidad, les tocó poner penas máximas, pero hoy nadie roba a nadie. No es justo que en un país como el nuestro en donde una persona que pagó sus impuestos termine llenándole las arcas a unos miserables que la desaparecen para despilfarrarla y dejar profundos problemas económicos y sociales en una Colombia que no aguanta más sinvergüenzas de ese ni de ningún tipo, esto no tiene sentido ni razón de ser, pero si queremos vivir mejor y en condiciones humanas decentes, estamos obligados a enfrentar la corrupción, no hay otra salida, de lo contrario vamos a colapsar porque el tema no pasa por reformas sino por la carencia de honestidad y pérdida de valores”, sentenció el empresario.

 

A este paradigma de ser humano, de superlativo edificador de empresa, amigo de de la equidad y promotor hasta más no poder de tejido social, le conmueve los rebeldes sin causa, lamenta ver colombianos armados en grupos ilegales que luchan por el mundo mejor que no alcanzan a idealizar. Es factible, escribió, que no sepan de los fracasos de la extinta Unión Soviética, de la China Roja de Mao o de Cuba, países con regímenes extremos que terminaron en ruina y pasando hambre, así como todo tipo de necesidades. Finalmente los dos gigantes, el de Asia y el país de los zares retornaron con prisa al capitalismo y dejaron ver enormes progresos con dinero circulando.

Invitó a los jóvenes a pensar en Colombia, a ver los ejemplos del vecindario y a leer con juicio y aplomo el por qué los países que estaban en el comunismo pasaron a la acera del capitalismo para encontrar pronta respuesta a una situación ruinosa y de total aislamiento.

 

Manejo del agua, una historia compleja

El agua como líquido vital para la vida ha tenido sus momentos en la historia del mundo. En un comienzo, cuando las civilizaciones empezaron a crecer, hubo desarrollos afortunados que llevaron el preciado líquido a los hogares, o por lo menos a quienes tenían como pagar un servicio casi que suntuoso.

Por lo general, al hablar de acueductos, el término se asocia con la Roma Antigua, pero lo cierto es que estas obras fueron construidas desde mucho antes por otras civilizaciones como los griegos, algunos pueblos de Oriente Medio y el llamado subcontinente indio. Para nadie es un secreto que los egipcios, helenos y los mismos harappeños, una cultura de la región del Indo, trabajaron sofisticados sistemas de riego. Sin duda los acueductos de mayor volumen y capacidad de almacenamiento de agua fueron obra de la Roma de los Cesares que sumaron varios en sus territorios.

Los historiadores dicen que el primer acueducto fue el de Jerwan que llevó agua a Nínive, capital de Asiria, una construcción que data del año 700 a.C. Luego de estas soluciones, entran los romanos desde 312 a.C en el diseño y puesta en marcha de los conductos, muchos con un manejo asombroso de aguas subterráneas, uno de ellos llamado Aqua Appia que pasó con el tiempo a denominarse Vía Apia, en honor a Apio Claudio, el Ciego.

Antes de las guerras púnicas protagonizadas por el diferendo entre Roma y Cartago por el dominio en el Mediterráneo, Roma ya contaba con el servicio de acueducto, todo un adelanto en el mundo antiguo.

No obstante, y los registros que enarbolan a Roma en la ingeniería, hay que tener en cuenta lo hecho por los Faraones en Egipto puesto que en el año 2770 a.C construyeron la primera represa, se trató de la presa de Sad El-Kafara un término Árabe que traduce “presa de los paganos”.

Este embalse, a escasos 30 kilómetros de El Cairo midió 14 metros de altura y tuvo una longitud que osciló entre los ochenta y cien metros.

Con los años el agua empezó a ser tratada pensando en el consumo humano y para ello fue usado cobre o plata para luego hacer una filtración a través de arena, leña o carbón. Este ejercicio iba acompañado de agua en punto de ebullición, un proceso que se repetía por siete veces para luego añadirle un químico conocido como Alum, un producto clave para aclarar el líquido. Estas técnicas tienen registro lejano pues se calcula que fueron realizadas entre los años 4000 y 2000 a.C.

Los cronistas narran que la primera ciudad que contó con suministro de agua, baños públicos y hasta el lujo de agua caliente, fue Mohenjo-Daro, una urbe ubicada en el Valle del Indo, metrópoli que se convertiría en lo que actualmente es Pakistán.

Solo hasta el final del siglo XIX y el amanecer del siglo XX empezaron a darse los grandes desarrollos en acueductos y alcantarillados ya que fue usada una tubería metálica que llevó agua a los hogares. Atrás quedaban las técnicas mandadas a recoger como las de algunos sectores de Nueva York que contaban con troncos de árboles perforados.

Después de los ensayos del siglo I en Roma, los grifos aparecieron como herramienta útil en 1800 cuando Thomas Hill, ideó el grifo de rosca que funciona de manera afín a los de la actualidad.

En materia de alcantarillado también los trabajos son de muchos siglos atrás, pues el primero fue construido en la ciudad sumeria de Nippura, en la pintoresca Mesopotamia. Los registros la ubican en el año 3750 a.C.

Las redes de alcantarillado crecieron paulatinamente y fueron vitales en Asia Menor y Oriente Próximo. Los conductos utilizados fueron hechos en cerámica tal y como ocurrió en Creta en 1700 a.C. La sociedad griega los conoció y fue tan determinante el sistema que las autoridades optaron por apostarle a canales y al sistema de alcantarillado, un mecanismo esencial para recoger aguas lluvias. Tan solo en 1815 las aguas de origen humano empezaron a canalizarse en Londres, lo propio hizo París en 1880 y Boston cuando el almanaque señalaba el año 1833.

 

El gran hedor, la jornada que asoló a Londres

Un referente de la urgencia de apelar a políticas de saneamiento básico por una emergencia sanitaria fue la ciudad de Londres en pleno siglo XIX. En esa ciudad las redes de alcantarillado llegaron de manera olfativa y coactiva, algo que suena a chiste, pero que resulta literal.

La capital del Reino Unido fue a comienzos de 1800 una urbe con la más aguda explosión demográfica en vista que llegaron de todas las latitudes personas que iban buscando una oportunidad y seguramente encontrar estabilidad en momentos en los que Europa empezaba a mostrar ventajas económicas y culturales.

El sobre-poblamiento terminó saturando los contados sistemas sanitarios que al llenar los insoportables pozos negros, algo así como las cajas del sistema de alcantarillado en los actuales hogares, con desechos humanos, de todo tipo, salieron a los desagües destinados a las calles. En 1815 las autoridades permitieron la conducción de dichas aguas contaminadas con eses humanas al río Támesis.

Un dato nada menor es que en 1830 el beneficio de agua a domicilio llegó a los hogares más pudientes a quienes les bombearon agua desde el Támesis, algo así como una devolución de atenciones por parte del apestoso afluente. Ese fue el punto de partida para disparar las enfermedades infectocontagiosas que llevaron muerte a la ciudadanía londinense por el accionar del cólera, una patología que atacó con luto el 50 por ciento de la población.

Fue en aquellos días soleados de 1858, en pleno verano europeo, cuando el mal hizo metástasis, el calor abrazador y la acumulación de inmundicia levantó un olor tan nauseabundo que literalmente sacó a la gente corriendo de la ciudad. Los ricos huyeron a sus fincas y los más pobres debieron alejarse del río que manaba los más insoportables hedores. Fue tal la emergencia que la Cámara de los Comunes debió suspender las actividades.

El problema estaba cantado, las viviendas repletas de gente daban pavor, llegó el extremo en que en una habitación dormían hasta 40 personas. La capital inglesa llegó a tener 200.000 pozos negros que en algunos casos acumulaban desechos humanos que superan el metro de altura. Infortunadamente la puesta en marcha de los inodoros para reemplazar las repulsivas bacinillas no surtió efecto y condujo al fétido aprieto.

Llegó el invierno y el problema siguió, lo cual coaccionó a la clase política y a los mandatarios del momento a contemplar un proyecto ambicioso de alcantarillado en red para conjurar la gravísima dificultad. Después de la obra bajó el índice de enfermedad, fueron superados los casos de cólera, el Támesis recuperó su grato entorno y mejoró la calidad de vida de los londinenses.

Por el aterrador precedente sufrió hasta el gato, no hubo fragancia o químico como el cloruro de calcio que ocultara la putrefacción. El hecho mereció el comentario del reconocido periodista y escritor Charles Dickens, quien tildó al Támesis de “alcantarilla mortal” en su novela Little Dorrit publicada entre 1855 y 1857.

Puede decirse jocosamente que la capital de Inglaterra encontró una gran solución sanitaria en medio del mierdero.

 

Bogotá, una ciudad que tuvo sed y enfermedad

Un documento de gran valía muestra que Bogotá igual tuvo líos de agua, un factor que pesó en la calidad de vida, pero sobretodo en las recurrentes enfermedades que llegaron por la falta de alcantarillado.

Según la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, desde las mujeres que transportaban agua en cántaros, pasando por las fuentes públicas como la del “Mono de la Pila” hasta los métodos tecnificados actuales, el agua ha estado ligada al desarrollo de Bogotá.

El 2 de julio de 1888 entró en servicio el primer tramo de tubería de hierro en el centro de Bogotá. Desde entonces la comunidad ha caminado a la par con el crecimiento de la ciudad, llevando bienestar y mejorando la calidad de vida de millones de colombianos.

La tarea no ha sido fácil y sin embargo hemos creado varias de las más grandes obras de ingeniería del país, entre ellas, el embalse de San Rafael, la planta de tratamiento Francisco Wiesner, las plantas de tratamiento El Dorado y Tibitoc, la planta de tratamiento de aguas residuales PTAR Salitre, el Centro de Control, la presa seca Cantarrana y el interceptor Fucha Tunjuelo.

Con la llegada del agua potable, dice el documento de la EAAB, fueron erradicadas las epidemias y mejoraron los niveles de salud de los bogotanos.

Los años 1600

La importancia del agua en el devenir de la humanidad explica el estrecho vínculo que tiene con el desarrollo de la cultura. En tiempo prehispánico, la Sabana de Bogotá ofrecía un paisaje en el que se destacaban gran cantidad de lagunas y ríos, donde los Muiscas, moradores originarios de la región, celebraban sus ritos más sagrados. El precioso líquido se encontraba tan ligado a sus vidas que era considerado una deidad llamada SIE.

La abundancia de agua encontrada por los conquistadores en la sabana, se convirtió en factor determinante para la fundación del caserío de Teusaquillo, antiguo nombre de Santa Fe de Bogotá. La ciudad se localizó entre los ríos San Francisco y San Agustín, de los cuales tomaban líquido sus moradores, transportándola en Múcuras hasta las viviendas.

Acueducto de Agua Vieja

En 1584 el Cabildo ordenó la construcción de la primera fuente de la Bogotá colonial, el Mono de la Pila, cuyas aguas eran conducidas hasta allí desde el río San Agustín. La cañería que transportaba el agua atravesaba una arboleda de laureles por lo que se llamó el acueducto de los Laureles. Durante los siguientes 100 años se construyeron otras fuentes de agua, igualmente rudimentarias

1700, Acueducto de Agua Nueva

En mayo de 1757 se inauguró el acueducto de Agua Nueva que se constituyó en la obra más importante de este período y conducía las aguas del río San Francisco a la ciudad.

Alcantarillado Colonial

En cuanto a la disposición de las aguas servidas (aguas negras), durante el período colonial, la sección transversal de las calles y carreras tenían la forma de batea o artesa, con la parte más honda en el centro por donde corría un caño revestido por lajas de piedra. Los habitantes arrojaban las aguas residuales y las basuras en este caño que corría por toda la ciudad, y la lluvia era la encargada de limpiar el primitivo drenaje que desembocaba en los mismos ríos, aguas abajo o en los pantanos al occidente de la ciudad

1800, Acueducto Privado

En 1886 el municipio concedió a Ramón B. Jimeno y a Antonio Martínez de la Cuadra, la exclusividad para establecer, usar y explotar los acueductos de Bogotá y Chapinero por un período de setenta años. Como parte de este sistema, se inauguró en 1888 el primer acueducto con tubería de hierro de la ciudad.

1900, Acueducto Municipal

El sistema privado no fue la respuesta a las necesidades del servicio de la ciudad, por lo cual, en 1914 el Acueducto regresó a la Municipalidad y se dio inicio a una serie de obras para solucionar el problema de abastecimiento que venía sufriendo la ciudad. Se construyeron tanques en las zonas altas de la ciudad y se renovaron tuberías. En 1920 se inició la desinfección del agua por medio del Cloro y a finales de esta década se constituyó una nueva empresa con el Tranvía y el Acueducto.

En 1933 se iniciaron obras importantes para la prestación del servicio, entre ellas, el embalse de la Regadera, la planta de tratamiento Vitelma, junto con los embalses de Chisacá, los Tunjos y la Planta de tratamiento de San Diego.
Alcantarillado de la República

En el siglo XIX la responsabilidad de construir alcantarillado fue asumida por el Municipio y se prohibieron las acequias que corrían a cielo abierto por las calles. A partir de la segunda década del siglo XX, se ordenó cubrir los lechos de los ríos San Francisco y San Agustín, constituyéndose en la obra precursora para el alcantarillado moderno.

Con las ideas renovadoras de la planificación urbana, las cuales se impulsaron en 1948, se diseñó el Plan Piloto de Desarrollo Urbano dando inicio a los estudios de los colectores troncales y canales para el drenaje adecuado del área urbana.

1950, Nace la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá

En 1955 el acueducto se desvinculó del tranvía y se unió al sistema de alcantarillado, creando la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá -EAAB-, mediante el acuerdo 105 del Concejo Administrativo de la ciudad.

Se empezó el desarrollo de estudios para traer más agua a Bogotá y comenzó la construcción de la planta de tratamiento Tibitoc que terminó en 1959 con una capacidad inicial de 3.5 metros cúbicos por segundo. Las dos ampliaciones posteriores permiten hoy contar con una capacidad de 10.4 metros cúbicos por segundo. Esta planta se constituyó en el primer sistema de gran envergadura de la ciudad. Se surte de las aguas del río Bogotá que llegan por bombeo a la planta.

Sistemas Modernos Acueducto

Ante el acelerado crecimiento de la ciudad, la EAAB puso en marcha el proyecto Chingaza. En 1972 se iniciaron las obras. En la primera etapa se construyó el embalse de Chuza, de donde el agua es transportada por túneles hasta la Planta de Tratamiento Francisco Wiesner (antigua Planta El Sapo), localizada en el valle del río Teusacá.

El sistema Chingaza se complementó con la construcción del Embalse de San Rafael que empezó a funcionar en 1997 con una capacidad máxima de 75 millones de metros cúbicos. El agua de San Rafael es transportada a la Planta de tratamiento Francisco Wiesner.

Sistemas modernos de alcantarillado

Desde la década de los 60, la Empresa elaboró un plan maestro de alcantarillado, decidiendo mantener el sistema de alcantarillado combinado en la parte antigua de la ciudad y adoptar para los futuros desarrollos, el sistema separado o semi-combinado.

Colombia, aparte de los inicios hidráulicos que impulsaron a Bogotá, mostró grandes avances en el manejo del agua, un ejemplo fue el caso de los Tayronas que en tiempos precolombinos desarrollaron una ingeniería sagaz y detallista, fue una cultura que construyó puentes, viviendas, caminos, escaleras canales y alcantarillado. Tuvieron riego y un acceso al agua potable gracias a los arroyos y a las aguas subterráneas.

Mayas, aztecas, incas, chibchas y subculturas como la muisca alcanzaron desarrollos hidráulicos que a pesar de las distancias tuvieron similitud, pero la misma eficiencia a la hora del riego o el acopio de agua para los tiempos secos. En Perú fue encontrado un sistema de aguas que fue utilizado 500 años a.C. Lo anterior, explica el asombro de los españoles cuando llegaron al nuevo mundo y lo vieron pletórico de avances y técnicas en arquitectura, agricultura, así como todo un orden social basado en el respeto y el apego por la naturaleza.

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