Sábado, 25 Diciembre 2021 00:12

El 2022 tendrá un inicio difícil por dólar, logística e inflación: Colombiatela

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El 2022 tendrá un inicio difícil por dólar, logística e inflación: Colombiatela Imagen-de-minka2507-en-Pixabay

Los empresarios del sector textil y los de la confección piden el regreso de las grandes plantaciones de algodón, pues el país quedó en lamentable condición de suministro ante la carencia de buques.

Varios empresarios y productores han dicho que el inicio de 2022 no es nada halagüeño porque esa vigencia heredará muchos inconvenientes de 2020 y 2021, en primer lugar, hay Covid-19 potenciado, la indisciplina reina, el mundo sigue de hinojos ante la crisis global de logística y el dólar sigue caro, sumándose a la lista de complejidades.

La temida enfermedad y la locura desatada con fletes, contenedores y barcos, hizo que no pocos países mirarán hacia adentro y decidieran replantear varios aspectos, uno volver a la agricultura, hacer sustitución de importaciones y garantizar suministro. En Colombia la situación llevó a mayores precios, escasez de productos y a todo tipo de dificultades. El asunto ya tiene a varios pensando en retomar el agro, darle oxígeno a la industria, fortalecer las pymes y hacer de Colombia una nación menos preocupada por su alimentación en vista que está en capacidad de producirla, igual que algunas materias primas que jamás debieron irse, caso puntual el algodón del que vive la industria textil-confecciones y todo el sistema moda.

Hay mecanismos de comercio que impulsan la economía e incentivan la llegada de capitales frescos al país tal y como ocurre con los TLC, advirtiendo que en 2019 los flujos de inversión extranjera directa, IED, llegaron al 4,4 por ciento del PIB, en 2020 cayeron a 2,8 por ciento del PIB a causa de la contracción de la economía global. Si bien el tema es complejo, invita a hacer mejoras para dinamizar comercio y atraer inversionistas en diversos sectores.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de Colombiatela, José Miguel Piedrahita, afirmó que desde el sector textil existe todo el compromiso para hacer absorción de cosecha algodonera, si se toma la decisión de volver a las siembras de una fibra que le han hecho mucha falta a la industria colombiana. Indicó que la pandemia dejó varias lecciones, pero quizás la más importante, que el país debe volver a lo suyo, a su agro, a su ganadería, especies menores, industria, manufacturas, textiles y confecciones entre tantos renglones primarios de agroindustria, así como de alto componente de valor agregado.

 

José Miguel Piedrahita

 

Para el empresario, es determinante defender la agricultura colombiana, abrir espacios para que el algodón recupere sus puestos de honor y facilitar materias primas de calidad a una industria textil con historia y compromiso. Piedrahita indicó que previo a la llegada del Covid-19, hubo una reunión entre industriales con el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, a quien se le recalcó en compañía de exportadores, importadores y confeccionistas, todos en una mesa, sobre la necesidad de volver a las 200.000 hectáreas de algodón.

Luego vinieron dos reuniones con el ministro de Agricultura de la época, pero llegó el mal sanitario y la diligencia quedó en veremos, de todas maneras, el empresario dijo, que una vez el país salga de la pesadilla, es muy urgente volver a esos diálogos, por demás, perentorios.

 

“Por fortuna hay voluntad política y empresarial para hacerlo, debemos volver al campo, convencer con aprecio y adeudo al campesino para que siembre todo eso que necesita el país, y para nadie es un secreto, lo dice la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, que Colombia está en capacidad de sembrar al 100 por ciento”, expuso el señor Piedrahita.

 

De cara a los retos que tiene Colombia, el presidente de Colombiatelas, anotó que quién llegue a la Casa de Nariño, independiente de quien sea, tendrá que llegar con soluciones integrales y articuladas, porque de centrarse en un solo tema, el tiempo no le dará para reactivar sectores y mover la economía real.

Es bueno, dijo, hablar del campo, pero también de la industria, de las pymes y todo lo que genere crecimiento, mejoras y empleo, el mandatario que elija Colombia, no puede ser monotemático, debe crear sinergias, identificar problemas en todos los frentes y actuar en consecuencia, esa, subrayó, es la fórmula que los colombianos demandan, pero confió en una mejor nación, con oportunidades y políticas económicas coherentes para darle al país viabilidad, ello sobre la base que en el territorio hay espacio para todos, para aquellos que quieren hacer patria desde el empresariado.

Para el caso del algodón es importante contar con una cadena comprometida, totalmente dinámica, sin almacenamientos o acaparamientos, igual moviendo la producción, porque de no ser así es factible, razonó, que Colombia repita la historia de hace 30 años.

En materia económica, aseveró Piedrahita el campesino siempre debe estar en primera línea, no en vano es sector primario, y lo clave en la ruralidad es permitirle al labriego poder ser. El productor del campo es tan importante que facilita la vida en su amplia expresión, un aspecto tan crucial que impacta hasta los temas tecnológicos.

 

El problema con China estuvo decantado desde hace décadas

 

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Un fenómeno que tiene la economía mundial dando tumbos, es desde luego China y el poder económico que maneja, ese país del Lejano Oriente logró afianzar un acopio de materias primas que lo hizo vital para la producción de bienes. Hoy China, no solamente es sinónimo de recursos básicos, sino de producto terminado como confecciones, calzado, vehículos, tecnología y una amplia gama de bienes esenciales.

El entonces líder supremo de la República Popular China y gran reformista Deng Xiaoping, le dio inicio a un cambio de chip en la economía de su país con unas modificaciones en el modelo económico que despegó en 1978. El “Arquitecto de la China Moderna” despegó sin temor alguno con unos cambios que incentivaron la inversión y una economía de mercado que llevaría al país del dragón a las grandes ligas del comercio, sobre una base socialista, totalmente por fuera del comunismo, un atractivo para muchos empresarios y hombres de negocios que paulatinamente se fueron instalando en el nuevo paraíso productivo.

 

“Después de eso, en 1981, se advertía que China sería la primera potencia mundial en economía y en política, pero pocos atendieron ese análisis, quizás porque en el momento la moda ideológica y económica era Estados Unidos, que se encontraba en pleno furor, con todo y los problemas que trajo la década perdida de los 80. Aunque parezca increíble, apenas estamos conociendo a los chinos, en esos 30 años en los que nos ganaron terreno y mercado, endurecieron su esquema productivo y comercial, no van a ceder y por eso el próximo año será durísimo, como lo pueden ser los tres años por venir”, señaló José Miguel Piedrahita.

 

Una papeleta que está salvando a Colombia, anotó el empresario, es la reactivación económica que tiene reavivamiento al techo, ya que no hay un solo sector que diga que está mal, actualmente los indicadores son favorables y altamente positivos.

Dijo que, en materia económica, es prudente hacer uso de la moneda local y evitar el manejo del dólar, pues de esa manera se pueda contrarrestar el precio de una divisa que está por los cielos, pero que sin lugar a dudas ayuda a los exportadores. Aun cuando no todo es fiesta, indicó, porque así mismo están entrando con mayor valor los insumos para todo el aparato productivo. De todas maneras, aseguró, que el momento económico es formidable, una razón para aplicar un capítulo bíblico, el de las vacas gordas, pues si no hay ahorro, de nada sirve el apogeo.

 

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Un tema que se “parrandeó” todo, fue la crisis logística mundial puesto que, con el rompimiento en la cadena de suministro, todo escaseó y se hizo mucho más costoso adquirir todo tipo de bienes, la explicación obvia a la inflación mundial que experimenta el planeta.

Colombiatela aplaudió las políticas públicas adoptadas para contener la economía como el ajuste al alza de los tipos de interés por parte de la Junta Directiva del Banco de la República, un instrumento efectivo para meter en cintura la inflación. Desde su perspectiva, el industrial dijo que Colombia está en la capacidad de rehacer su empresariado, con voluntad, trabajo, empuje y metas, nada que implique poner la totuma o pedir subsidios, pues el tema está desgastado al igual que el país.

Actualmente dijo, el problema para un empresario que emplea personas de manera formal, no es el millón de pesos que vale el salario mínimo, sino el 1´620.000 que cuesta un trabajador al mes con prestaciones y arandelas.

El presidente de Colombiatela, José Miguel Piedrahita, expuso que la contribución hecha con sus colaboradores desde las pequeñas y medianas empresas, le permitirá a Colombia retomar la demanda de bienes y servicios, una dinámica que va a indexar el crecimiento general de la economía, haciendo que, con más opciones de gasto en los hogares, los industriales y el comercio recuperen un espacio considerable.

En Colombia, puntualizó Piedrahita, hay que mover el componente económico con prudencia, pero sin tacañería y propender por una economía que le dé abastecimiento al mercado local, pero sin dejar de lado la oferta exportable, una ecuación audaz y requerida por un mundo que cada día pide más.

Colombiatela, dijo, no solo pago salarios por arriba del mínimo, sino que se la jugó decididamente por “Compra lo Nuestro”, una campaña que invita a los nacionales a demandar bienes y servicios con el made in Colombia, en Colombiatela, insistió, no se vende un solo kilo de importado.

 

“Eso no significa que mi cadena se vaya a bloquear para el tema de la exportación, caso opuesto, generamos un compromiso interno, primero de cómo debemos establecer perfectamente nuestras factorías. Tengo el agrado de decir que 16 empresas que me compran y que antes eran informales, actualmente están legalizadas, al amparo de la transparencia y la institucionalidad, todo un paradigma de cómo se debe robustecer y blindar el sector privado para poder tener una cadena de exportación mucho más amplia y poderosa. Punto bien importante es que una pyme metida en comercio exterior y canalizando más recursos está llamada a pagar parafiscales y a honrar los compromisos laborales de Ley. Tenemos que manejar inteligencia, probidad, productividad y autonomía financiera, aquí ya no se ve bien estirar la mano al Gobierno de turno para que ponga pan en la mesa, el asunto es trabajo”, razonó Piedrahita.

 

En su observación, el presidente de Colombiatela insistió en impulsar la productividad, apelando a la innovación y a los recursos tecnológicos tan fáciles de adquirir. La reactivación económica, infirió, debe ser consecuente, con proyección, totalmente pensada y sin exhortar la caridad.

 

En asuntos tributarios, un reto sería abaratar el país

 

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En Colombia los cambios de gobierno suelen ser traumáticos para el empresariado, pues la incertidumbre llega por las medidas que el nuevo mandatario ha de tomar, dependiendo como encuentren la olla, la cual históricamente ha permanecida raspada.

En ese sentido el presidente de Colombiatela, José Miguel Piedrahita, dice que con mejores manejos en el dinero, cerrando la brecha a la corrupción e incentivando el surgimiento de nuevas empresas, la llegada de capital y la reapertura de las factorías que habían puesto el candado, sería muy viable bajar las tarifas impositivas como IVA y renta.

Un país, comentó, que tiene menores tarifas, paga con mayor volumen, no evade y es consciente que cumplir impositivamente vale la pena. El asunto es crear una cultura de pago en el empresariado y en las personas naturales, pero igual una política de no tolerancia con el desfalco, y eficiencia desde las finanzas públicas, otra articulación que sería muy afortunada.

Para no ir tan lejos, comentó el empresario, en Colombia es palpable una informalidad que bordea el 80 por ciento, en todos los sectores, un fenómeno que no aguanta ningún pueblo en el mundo y eso explica el por qué la carga tributaria de los colombianos es tan alta. Si todos aportan y cumplen, aseveró, se crean las condiciones para abaratar el país, pues cuando todos cumplen desde la orilla de la legalidad, con manejos pulcros, no habría necesidad de tener tarifas impositivas costosas.

 

“La Ley es clara, el Estado no se puede enriquecer a costillas de sus ciudadanos, pero debe tener unos presupuestos y hacer cálculos para que ingrese y se invierta de la mejor manera el dinero. Desafortunadamente con la informalidad que reina, el IVA es del 19 por ciento, es decir, es casi que una regla. castigar a los formales para que sobrevivan los que no conocen el tema. El sector textil estuvo cerca de tener un IVA diferencial, pero ello genera inequidad y un posible choque entre los empresarios ya que, a la hora de buscar rentabilidad, o todos en la cama, o todos en el suelo”, explicó el textilero.

 

Una iniciativa plausible, consideró el comerciante, sería bajar la tarifa del IVA y acabar los diferenciales, pues ello haría, no solo, más fácil cobrar el gravamen, sino que el Estado recaudaría mucho más dinero para atender todos sus compromisos. La solución, expresó, está en la formalización, más contribuyentes y unas tarifas a la baja, que inviten a pagar, eso, acompañado, desde luego, de sanciones a quién le haga conejo al país, y allí se hace determinante la factura electrónica y otros controles.

Para el reconocido empresario, un asunto que no debe obviar el país es que va mejorando, que en medio de una pandemia fue capaz de reinventarse y recuperarse, todo por unas apuestas privadas que contaron con el espaldarazo del ejecutivo.

 

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Sobre las proyecciones para 2022, Piedrahita vislumbra un primer trimestre complicado en la economía, porque en primer lugar la pandemia no se ha ido, además sigue asustando el factor logístico, hay elecciones e incertidumbre de arranque y como si fuera poco enero llega con los pagos de siempre, impuestos, colegios, universidades, textos, y nuevas tarifas, además impuesto predial y rodamiento.

 

“Los primeros meses pintan espinosos porque las materias primas estarán más costosas, no habrá nada barato y adicionalmente vendrá escasez de muchos productos, por eso no será raro ver góndolas sin bienes que generalmente están disponibles al público”, afirmó José Miguel Piedrahita.

 

El asunto obliga a que los colombianos hagan uso racional del abastecimiento, porque al venir todo muy a la par, el inconveniente en suministro no puede descartarse, una razón de peso para ser ahorrativos.

El país, reclamó el empresario, demanda soluciones contundentes a las grandes falencias económicas y sociales sin que ello signifique ampliar el asistencialismo o el regalo de plata que llevó a mucha gente a no hacer absolutamente nada. Dijo que llegó el momento de pasar de la resiliencia a la inteligencia, dejando de lado populismos y discursos endebles porque el país no puede ponerle palos en la rueda a su desarrollo.

 

El país necesita que los colombianos le compren

Colombia tiene fama de hacer muy bien las cosas, acopia prestigio en calzado, en textiles, agricultura, ganadería, medicina y muchas otras cosas, es por eso que los empresarios, como es el caso de Colombiatela, le piden a la ciudadanía que apoye y crea en el fabricante y productor colombiano, porque trabaja duro, es innovador y sabe hacer las cosas.

Los colombianos deben aprender a valorar lo que tienen, pues no se miden pidiendo rebaja con el producto nacional y pagan el precio que le imponga quién interna mercancía o ropa de China.

Ya hay más consciencia, cada vez es mayor el número de colombianos que están comprándole a las industrias locales y con eso, todos ganan por cuanto se salva el empleo, crecen los indicadores y quien lleva producto nacional sabe que aparte de bonito le va a durar.

El país igual pasó del todo a cinco, al todo a quince, y allí la calidad derrotó a quienes importan producto, ignorando que ya la gente sabe que su plata se hace valer con productos nacionales de espectacular característica.

 

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Al abordar el tema de los TLC, Piedrahita dijo que para algunos empresarios el acuerdo para el sector textil no fue desafortunado, ni estuvo mal negociado, porque si hay un culpable directo en un revés en términos de competencia, es el mismo empresario que no cuenta con la capacidad instalada para cumplir con los requerimientos, pues si un almacén norteamericano pide tres millones de prendas, Colombia no tiene la capacidad de despachar un pedido de esos actualmente, ni siquiera con un clúster de buen nivel, es un entorno de fabricación que se fue quedando, a lo que desde luego hay que sumarle los líos que desprenden del atraso en infraestructura y bienes públicos.

Piedrahita reconoció que hay frentes productivos por revisar en esas negociaciones, pero aclaró que la situación de unos sectores es bien diferente a la de otros. Colombia, aseveró, tiene todo un potencial para salir adelante, pero debe dejar la queja y el espíritu de mendicidad si quiere llegar a mejores puertos.

Alma bendita, la Flota Mercante Grancolombiana habló desde el más allá

En términos de comercio exterior, el más allá puede ser China, India, Japón y el sudeste asiático, de donde viene gran parte de las materias primas y productos terminados, no queda por fuera, claro está, Europa, Estados Unidos y el entrañable vecindario.

A criterio del presidente de Colombiatelas, hoy, como nunca, quedó demostrado que hubo activos que se esfumaron por desidia, falta de estrategia y por corrupción, el asunto es que las empresas útiles podían seguir con correctivos inmediatos y la judicialización de los amigos de lo ajeno, esos que hay en todas las esferas de la sociedad.

Dentro de las empresas que más extraña Colombia, dijo el comerciante, es la Flota Mercante Grancolombiana, que hubiese apagado un incendio descomunal con la crisis logística mundial y habría ganado una plata verdaderamente importante. El asunto demostró, que, en materia de activos, el tema no es acabar por acabar o vender por vender, ya que tarde o temprano esas factorías harán falta, como en efecto está pasando.

El empresario evocó igual a Telecom y otras empresas que hubiesen dado una mano importante en generación de riqueza, empleo y desarrollo, pero lamentó que, en su momento, resultó más fácil entregar el negocio de las comunicaciones en bandeja de plata como si el país fuera un incapaz.

 

“Hoy tenemos que preguntarnos con nostalgia, ¿dónde están las riquezas de Colombia? ¿Cuántos colombianos disfrutamos de eso? La verdad, ningún paisano que se conozca, porque la gran mayoría de las empresas rentables del Estado, o mejor de la Nación, quedaron en manos de las multinacionales. Perdimos Telecom, la Flota Mercante Grancolombiana y otras que nos hubiesen significado ingreso y las mejores condiciones, lo propio sucede en el campo en donde se extraña la agricultura y para el caso de quienes vivimos de las telas reclamamos el retorno de las siembras de algodón”, precisó el industrial.

 

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Deploró que hubiese faltado aplomo y sensatez con las empresas estatales rentables porque los únicos dueños de la opulencia generada por recursos naturales y operación desde el aparato del Estado, son los colombianos, de resto nadie es o fue dueño de nada, un tenue repaso constitucional.

Recordó que 15 años atrás Colombia sembraba 200.000 hectáreas con algodón y se hacían desde el empresariado, los esfuerzos más grandes para no poner la cadena textil-confecciones en la línea de la extinción. Los industriales llegaron a hacer todo el proceso, desde el sector primario hasta la confección, hilatura y producto terminado, tristemente el país vio cómo se acababa ese trabajo hace una década, porque ya no hay algodoneros y en consecuencia una mínima producción, insuficiente para atender la industria nacional.

Lamentablemente, dijo, la caída de la rentabilidad, las crecientes importaciones de productos agrícolas, el narcotráfico y el traslado de mano de obra rural a cultivos ilícitos y muchas otras dificultades sopesaron en el marchitamiento de la noble y necesaria agricultura.

El asunto, reconoció Piedrahita, fue un error también en cadena, porque el problema no tenía solución expresamente por la vía de los subsidios y mucho menos con las importaciones, ese, dijo, fue un tremendo traspié, un paso en falso que ha costado y más en la actualidad con la realidad logística, onerosa e imposible.

 

“Hoy nos tocó aprender de esta pandemia, miramos con afán al campo porque realmente lo necesitamos, tenemos que decir que al campesino hay que preservarlo, quererlo y respetarlo, es urgente promover una cultura productiva rentable y amable, porque nos gusta ser campesinos y no es coherente permitir el éxodo de las zonas rurales. No queremos estar en ciudades complicadas, lamentables selvas de cemento, no, los que sabemos de agricultura, disfrutamos madrugar, estar en pie con un café en la mano a las tres o cuatro de la mañana, nos fascina echar rula, mirar los cultivos y volver a desayunar a las ocho de la mañana. La felicidad del campesino es toda si lo dejan producir con amor y en condiciones de rentabilidad, no se necesita más”, dijo el presidente de Colombiatela.

 

En todo ese trasegar que llevó a las empresas al deceso, señaló Piedrahita, hay una elevada culpa de los sindicatos que fueron intransigentes y poco amigos de la concertación con el ánimo de salvar unas entidades que a la fecha le están haciendo falta al país, sumando en ese relicario el IDEMA, Isagen, las electrificadoras regionales, la Flota Mercante Grancolombiana, los Ferrocarriles Nacionales, Buses Urbanos en Bogotá, Empresa Distrital de Servicios Públicos, EDIS y otros entes o grupos que fueron hechos y consolidados en el ámbito colombiano. Para el caso del sector privado, muy golpeado con la apertura económica, algo innegable hay experiencias tristes como Panam, Mazda, Uniroyal, Icollantas y otras 50 emblemáticas sin nombrar los miles de pequeñas y medianas compañías que le dijeron adiós al mercado.

 

 

Las empresas, afirmó, son sostenibles, única y exclusivamente con productividad, compromiso y apego, un insumo esencial para que las grandes compañías puedan seguir adelante promoviendo riqueza, empleando personas y fomentando tejido social.

Mientras se buscan salidas y se matricula gente en la formalidad, China sigue mirando el mercado mundial y Colombia es uno de los que les llama la atención. Del Gigante asiático han llegado en promedio unas 25.000 personas, muchas de ellas dedicadas al comercio. Es muy posible que la migración crezca pues para no ir tan lejos en Panamá viven hoy unos 300.000 ciudadanos chinos.
De alguna manera ese fenómeno explica el creciente número de almacenes y el deseo de muchos empresarios de instalarse en Colombia con proyectos ambiciosos, no en vano hay 78 firmas chinas que emplean más de mil personas. Es de precisar que hay inversión china en petróleo, información, comunicaciones, transporte, infraestructura y comercio en general.

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