Sábado, 23 Abril 2022 01:59

Sector del mueble impactado por pandemia y crisis logística

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Sector del mueble impactado por pandemia y crisis logística Imagen-de-Engin-Akyurt-en-Pixabay

Los fabricantes que lograron sobrevivir a la compleja situación a la que llevó el Covid-19 con medidas extremas como confinamiento y cierre de los comercios, demostraron valor, resiliencia y fe.

Al llegar en una tarde soleada, totalmente iluminada y agradecida con la tregua que dio el clima, matizado por intensas e interminables lluvias, el eje de muebles del barrio 12 de Octubre se notó disminuido, con menos fábricas y empleados, la huella de la pandemia que cerró establecimientos se refleja en las caras entre angustiadas, suplicantes y optimistas de quienes esperan que llegue un comprador y no un simple curioso queriendo saber de precios, el tema es facturar y despachar, el tiempo apremia.

Varios fabricantes no pueden olvidar que las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la fabricación de muebles ya estaban en problemas desde mucho antes del arribo del Covid-19, en 2019 algunas factorías habían cerrado porque la situación económica no daba y la contracción de la demanda castigaba el producto nacional que además de todo compitió con producto chino. En ese año los arriendos estaban elevados, la carga impositiva no ayudaba y no quedaba ni para esa anhelada picada en los acreditados dominios de Doña Segunda, la primera en gastronomía de piqueteadero.

Han pasado meses y los empresarios siguen a la expectativa en el eje industrial y de madera de los barrios 12 de Octubre, San Fernando y Jorge Eliecer Gaitán. Hoy los problemas no ceden y por el contrario llegan al escenario industrial impactos por la crisis global logística, el rompimiento en la cadena de suministro, desabastecimiento y precios muy altos en las materias primas.

Los años han pasado y el 12 de octubre en Bogotá sigue siendo un barrio de raza con una historia que empieza a escribirse en la década de los 30, cuando la capital empezó a crecer y a darle forma a los barrios obreros, esos que albergarían con el tiempo artesanías, manufactura e industria.

Hace veinte años la empresa Artemuebles y Dekoración abrió sus puertas a sabiendas que en asuntos de negocios cualquier cosa puede pasar, empero arrancó con un proyecto interesante de manufactura y arte en madera que en dos décadas ha visto pasar de todo. Las ventas actualmente están golpeadas por el alto precio en los muebles, consecuencia de la carestía y la dificultad para encontrar materiales y componentes. Este es sin duda en la historia económica de Colombia, el contexto más apremiante, posiblemente peor que la Gran Depresión en 1929, pues a la pesadilla Covid se suman fletes costosos, tasas de interés altas, elecciones, desempleo, caída en la demanda interna y como si fuera poco, guerra en Ucrania, un inconveniente adicional de los Balcanes para Colombia y el mundo.

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente de Artemuebles y Dekoración Néstor Reyes, expuso que muy a pesar de las vicisitudes y de la caída en las ventas que puede rondar el 30 y hasta el 60 por ciento, hay valentía, compromiso y empuje en los empresarios del mueble que se niegan a desaparecer, aunque lamentó que algunos en definitiva no aguantaron y bajaron para siempre la persiana, algo injusto y complicado después de muchos años en el mercado.

Para el industrial que refleja alegría y un orgullo visible por el hecho de hacer parte del sufrido sector real de la economía, ese que se pone la camiseta y soporta los embates como vengan, todo en búsqueda de dinámica, generación de riqueza, oferta de empleo y tejido social. Según Reyes, todo parece ir en contra de los fabricantes, pues al relicario de inconvenientes internacionales, locales, geopolíticos y fiscales se suma la llamada crisis de las obras, esas que arrancan un día determinado y se vuelven eternas, todo en detrimento de quienes urgen mover producto, vender y de manera paulatina salir de apuros.

En el 12 de octubre los carros de las familias bogotanas y de todo el país no pueden transitar o visitar la zona empresarial a causa de que los trabajos del Distrito capital no lo permiten, un factor que pesa en las ventas porque quien va en búsqueda de un enser o un buen trabajo en madera no puede acceder a la zona, hoy en plena obra.

Los líos que son varios tienen en vilo los hogares de quienes dependen de la dinámica empresarial y comercial, pues hay de por medio comercializadores de madera, pintores, tapiceros, carpinteros, emprendedores, expendedores de espumas, pegantes y telas, todo pasa por una cadena que incluye el transporte y negocios paralelos de restaurante y ventas de insumos que siguen como el resto de la economía, en medio de la incertidumbre.

 

“Seguimos batallando, no bajamos la guardia, hay problemas, pero de ellos quedan grandes lecciones y aprendizajes, es más de cada revés que aparece se abren oportunidades y una innovación en la manera de trabajar, diseñar y producir. Aquí nos quedó claro que, en medio de los cambios, lo único que no admite alteración es la calidad y el prestigio, son dos activos que no se pueden dejar al garete”, declaró el señor Reyes.

 

Artemuebles y Dekoración es una firma que le apuesta al producto nacional, a ese talento innato que convierte madera de muy buena condición en muebles de gran belleza, todo un portafolio de fabricación, diseño y arte que llega a los diferentes hogares mejorando los ambientes y llevando calidad de vida.

 

 

Reyes indicó que tristemente con la pandemia y ahora con la crisis logística llegaron quiebras en el sector de los muebles, algo complicado porque del cien por ciento de empresas que indexó el negocio del mueble en la emblemática zona, queda un 25 por ciento de factorías que siguen en la lucha. Como lo muestran las cifras, a muchos les tocó cerrar y cambiar de actividad económica.

Los rubros de la industria del mueble son costosos por consiguiente los arriendos tienen tarifas demasiado altas, los servicios públicos generalmente asustan en precio, los salarios no dan espera y en una fábrica debe hacerse hasta lo imposible por tener insumos y materiales para poder elaborar los llamativos enseres.

La empresa de Néstor Reyes tiene la particularidad de comercializar sus propias creaciones y al ser fabricantes pueden generar empleo, poner precios más acordes con la economía de los colombianos y llevar mobiliario al gusto de cada cliente. La población demandante de bienes ha bajado de manera alarmante y para colmo de males están en desarrollo unas obras que parecen de nunca acabar.

Al estar la industria en un escenario de apuro, los empresarios del 12 de Octubre esperan verdaderas políticas para la industria, esencialmente para las pymes que son las que emplean la mayor cantidad de gente en todo el país. Según el industrial, si el ejecutivo plantea una política real de fomento al empresariado y brinda las condiciones para seguir, habrá mucho más movimiento, quienes se fueron podrían retornar y los precios dejarían ver las bondades de unas directrices en favor de quienes hacen patria desde sus fábricas.

La pandemia y sus arandelas complicaron absolutamente todo, puesto que quien tenía en su empresa 10 empleados debió quedarse con dos o tres. Nada es sencillo y los fabricantes esperan medidas de choque para promocionar el mueble colombiano, hecho con talento local, pero igualmente unas decisiones que le pongan freno a los precios que siguen trepando de manera increíble. Los empresarios reportaron alzas exageradas en telas, cristales, espumas, pinturas, lacas y otros insumos, lo que obliga a transformar a mayor precio, en promedio a un cien por ciento adicional.

 

“Sería ideal que desde el Gobierno propiciaran unas medidas que llevaran al balance de precios, a trabajar de manera más cómoda y viable, haciendo que el comprador adquiera sin mayores traslados la sala, el comedor, la alcoba o el mueble que guste, todo dentro de unos rangos consecuentes con la realidad de la economía y del mercado. Hoy la industria de la madera necesita arancel cero para sus elaboraciones, pues en un mueble hay de por medio muchos componentes, la madera por fortuna la provee el país”, añadió el empresario.

 

Los ajustes en precio han afectado a tal punto la industria que un mueble que costaba hace un año o año y medio un millón de pesos, hoy se consigue en dos millones, un problema para quien compra, pero aún más complejo para el fabricante que con el tiempo ve crecer el stock, lo que no es nada amable cuando hay inversiones, gastos y obligaciones de por medio.

 

El mueble colombiano en la poltrona del prestigio

 

 

Enhorabuena, Colombia tiene fama de sobresaliente fabricación de muebles, pero ser buenos o estar entre los mejores no ha sido prenda de garantía o una carta de presentación para el éxito empresarial. Las condiciones no son buenas y por eso muchas empresas que no cerraron trasladaron sus máquinas y su experiencia a países del vecindario, inclusive a España y Estados Unidos en donde prosperan.

Colombia debería dar mejores condiciones a sus empresarios, pues con todo y lo difícil que resulta permanecer en el territorio, hay empresarios que ponen muebles en el exterior y compiten en franca lid con el producto importado que ahora no es solo chino sino de varias latitudes.

En materia impositiva, expresó Néstor Reyes, lo coherente sería abaratar el país, bajar tarifas que con el tiempo demostraron que no por cobrar más se recauda igual. Expuso que, al bajar tarifas de IVA, renta y otros cobros, pero eliminando las exenciones y los diferenciales, el país ganaría en dinámica fiscal por consiguiente en los empresarial pues aumentaría el recaudo, muy seguramente con nuevos industriales y agentes económicos contribuyendo desde la tribuna de la formalidad.

 

“Han pasado muchos años y a los empresarios nos ha tocado luchar solos, sin acompañamiento y sin la mínima consideración, llegaron los acuerdos comerciales, antes la apertura económica y al fabricante nacional tan solo le dieron más impuestos, menos garantías y la mínima posibilidad de seguir en un mercado al que muchos quieren llegar sin importar a quien se lleven por delante, algo muy visible en las manufacturas y en la misma agricultura. En síntesis, a los que hacemos empresa nos toca hacer magia, innovar permanentemente y subsistir. Para eso es necesario pagar el peaje, lo cual se traduce en impuestos, recibos y muchos gastos, como quien dice que, si no hay plata, la empresa no opera, lo triste es que no hay instrumentos en favor de las industrias para su sostenibilidad”, recalcó Reyes.

 

Con la pandemia, puntualizó el fabricante, se beneficiaron los bancos y algunos grupos económicos, empero el grueso de la industria y de los productores la pasaron muy mal ya que sacrificaron empleos y muchos gastos que movían la economía. Las ventas con las obras cayeron a una tasa superior al 70 por ciento y por eso como nunca los empresarios requieren crédito de fomento, a bajo costo, en condiciones flexibles y sin tasas de banca comercial, un negocio para el país no para algunos.

En América Latina, el mueble colombiano ha ganado terreno por sus diseños y la calidad de sus maderas, una opción para incentivar la fabricación de enseres y aumentar las exportaciones con productos de altísima calidad. Los sobrecostos, y el tema preocupa, no pueden ser trasladados en su totalidad al público porque de ser así nadie compraría fabricaciones, arte y todo el encanto que ofrece el diseño, la carpintería, la ebanistería y unos enseres de muy buena característica.

 

 

Artemuebles y Dekoración nació después del año 2000, arrancó como una fábrica que elaboraba muebles para otras marcas y comercios, luego optó por la venta directa y afianzó un nicho de mercado muy interesante que le ha permitido seguir en el duro entorno de la producción de muebles y enseres.

 

“Estamos a la expectativa de quien gane las elecciones presidenciales para acabar con la incertidumbre y saber de una vez por todas qué tipo de gobierno llegará y qué políticas adoptará para la industria. En este instante hay muchas compras e inversiones frenadas porque el capitalista quiere saber qué camino recorrerá en adelante y bajo qué condiciones”, señaló Reyes.

 

La empresa busca recuperar lo perdido a toda costa y retomar su agenda de inyección de capital, empleo, expansión y portafolio. Los muebles de la firma van a ciudades como Neiva, Yopal y a otras plazas en donde valoran la calidad del producto. Una de las metas es crecer y exportar, asumiendo que se trata de otro nivel, la empresa le está dando el compás de espera al embrollo logístico y anhela posicionar marca y obtención de inmejorables atributos porque se trata de un mueble artesanal, elaborado por maestros y al antojo de quien lo pida.

 

China, lo barato sale caro

 

 

Un mensaje al consumidor nacional es que apueste por el mueble colombiano y por las manufacturas domésticas puesto que, si hay más ventas, los empresarios sostienen puestos de trabajo, siguen en el mercado y se premia un esfuerzo monumental, hacer empresa.

Los muebles fabricados por manos colombianas, no solo decoran las salas, alcobas o comedores de las más exigentes viviendas, aparte de todo son hechos para durar y gustar. El mueble importado que llega a más bajo precio es producido a escala o en serie, midiendo calidades, comentó el Gerente de Artemuebles y Dekoración Néstor Reyes, el colombiano tiene enormes ventajas que lo hacen muy competitivo.

Algunos importadores no tuvieron una buena experiencia porque el producto se encareció por tasa de cambio, logística y otros factores. Otro aspecto que los condicionó fue el nivel de exigencia del consumidor colombiano que preferencialmente busca muebles hechos en Colombia.

Reyes apostó por hacer empresa y desde su firma vio crecer sus hijos, en el 12 de Octubre construyó marca, hizo amigos y afianzó producto. Recuerda con nostalgia los momentos épicos de los fundadores de la industria, trae a su mente los primeros días de la fábrica y lamenta profundamente esos ratos amargos en los que vio a grandes empresarios y vanguardistas, poner el candado y con voz temblorosa decir adiós.

Los muebles han marcado al hombre y a la economía, según los expertos hizo su aparición en pleno neolítico por lo que lo ubican en el año 6.000 antes de Cristo. Con los años fue ganando espacio en las grandes culturas y resultó trascendental en los siglos XVI y XIX cuando fueron diseñados con toques refinados en la monarquía tanto inglesa como francesa, épocas de total florecimiento.

 

 

Los muebles más antiguos fueron hechos en Egipto en los tiempos faraónicos hace nada más y nada menos que 47 siglos, tiempo de sobriedad en donde se destacaban las formas cúbicas y completamente lisas. El mobiliario de los más poderosos llevaba más detalle, la madera era muy fina y los decoros se hacían en oro. Fueron tiempos de buenas tablas extraídas del bosque en donde mandaron el ciprés, cedro, fresno y el boj.

La madera y los muebles fueron muy usuales en los rituales funerarios como quedó consignado en algunos hallazgos arqueológicos, de hecho, en una tumba fueron encontrados los muebles más antiguos, se trató del ajuar de la reina Hetepheres. Es claro que 2.600 años antes de Cristo aparecieron muebles y enseres como sillas, camas, bancos y otras soluciones en madera.

Igual exigencia tuvieron los muebles y las creaciones de pueblos antiguos como Roma y Grecia, el primero muy influenciado por la cultura helena.

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