Sábado, 06 Agosto 2022 03:49

Cadenas regionales de valor, la gran apuesta: Empresarios de Brasil

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Cadenas regionales de valor, la gran apuesta: Empresarios de Brasil Foto Tomada-de-Estilo

En este momento la dificultad económica es para el mundo entero, hay líos de abastecimiento, altos precios e incertidumbre geopolítica.

Brasil es un país de grandes proporciones geográficas y poblacionales, pero igual grandilocuente en su industria manufacturera que se apalanca en unas formidables curtiembres, ya que el enamorador país de la samba tiene el segundo mayor hato ganadero del mundo en materia de bovinos y es el tercer exportador de piel procesada. Esa condición les ha significado a los empresarios brasileros hacer parte de un selecto club de elaboración de calzado, marroquinería y moda.

Allá en el gigante suramericano el cuero le abrió paso a una cantidad estimable de empresas incipientes sumamente competitivas que independiente de su mocedad han apostado por la modernización, todo en aras de mejorar y aumentar eficientemente la productividad, apoyadas en la permanente oferta de cueros.

En medio de los grandes problemas de abastecimiento y consecución de materias primas, Brasil se precia de ser un jugador importante en el mercado del cuero, no en vano su hato bovino supera los 252 millones de cabezas, el 25,3 por ciento del rebaño global. La manufactura entonces no sufre, cuenta además con 310 curtidoras que procesan más 45 millones de pieles por año, de las cuales 172,3 millones de metros cuadrados hacen parte de la oferta exportable.

Pese a su sólida estructura productiva, la industria brasilera que mueve 860 millones de pares de zapatos por año aproximadamente, compite con China, primer productor de calzado con cerca del 60 por ciento del mercado mundial, fabrica unos 12.000 millones de pares anules, igual está por debajo de India, país que manufactura 2.000 millones de pares, pero en un tercer lugar que tiende a distanciarse de Vietnam que elabora 804 millones de pares.

No todo es color de rosa, Brasil y su industria han pasado por las verdes y las maduras en vista que la cadena del cuero afrontó líos económicos, volatilidad de la divisa, contracción de los mercados y una salida de materia prima importante que golpeó el suministro local. En medio de las vicisitudes, los empresarios han puesto lo mejor de sí y gracias a su creatividad, ingenio, innovación, capacidad y compromiso, llevaron al sector de la manufactura a lugares de privilegio.

Hoy el mundo no la pasa bien, los costos de producción siguen en aumento, las economías están nerviosas por las noticias que llegan de Estados Unidos, los industriales siguen pagando fletes marítimos elevados, la pandemia trata de reanimarse y la guerra en los Balcanes se alarga, un coctel económico y geopolítico que sigue engordando el pesimismo, sin embargo, hay ganas, experiencia y aguante, la industria brasilera sigue en pie y asumiendo retos con toda tenacidad.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el consultor de diseño de Inspiramais Marnei Carminatti, aseguró que por el nuevo escenario mundial, muy trazado por crisis global logística y la guerra entre Rusia y Ucrania, sin dejar de lado otros fenómenos que están por incursionar, se abre paso a un ritmo acelerado un modelo de comercio basado en las cadenas regionales de valor, el mismo que le permita a América Latina como un todo intercambiar materias primas producto terminado y abrir las puertas de la inversión a las empresas que al desistir del Lejano Oriente, buscan nuevo puerto en la región.

Anotó que actualmente se habla de las cadenas globales de valor, pero dejó claro que a ese nivel tan solo existen tres orígenes, Asia, Norteamérica y Europa, un escenario que se rompe actualmente por los costos logísticos, los fletes imposibles de pagar y el desabastecimiento, habida cuenta que el conflicto en los Balcanes sigue intenso y golpeando al mundo por la menor oferta de cereales, alimentos, fertilizantes, materias primas y soluciones energéticas.

Un asunto cierto es que cuando hay problemas globales, Brasil suele beneficiarse por ser un gran clúster en donde las empresas elaboran a escala calzado o bienes en cuero de reconocida calidad, pero igual se trata de un país que genera insumos y medios básicos para la producción industrial. Destacó las facilidades de transporte y despacho de los puertos brasileños al resto de América Latina, una actividad mucho más fácil y versátil que la adelantada desde China o el sudeste asiático.

 

“La idea de globalización hace que muchas maneras y procedimientos cambien, pero vamos a fortalecer a nuestra América Latina, igualmente a potenciar las relaciones regionales, un ejemplo Brasil y Colombia, pero llevar el mensaje de que todo es posible bajo un mismo techo al resto de países que conforman este majestuoso bloque económico, de enorme riqueza cultural y social. Solo acudiendo a las perentorias sinergias ganaremos un mayor espacio en el mundo, ya que habrá que implementar métodos, innovación, tecnología y políticas comerciales que faciliten una integración ágil y la misma vigencia de las empresas que demandan insumos, componentes y bienes básicos”, declaró el señor Carminatti.

 

Cuando se habla de Brasil vienen varias relaciones empresariales, por cuanto ese país produce desde aviones y manufacturas en cuero de gran calidad hasta productos agropecuarios, confecciones, tecnología y bienes de enorme atributo.

 

 

La industria de calzado que está muy focalizada en la región sur de Brasil, actualmente de adaptación, es muy fuerte por ser una colonización alemana, italiana y de otras migraciones europeas que han hecho su aporte en productividad y mejoras. Para el experto, los impactos globales no son tan fuertes en Brasil porque ya hubo experiencias como la de los noventa cuando las exportaciones salieron de Brasil y arribaron en países de bajo costo.

Hoy, apuntó, hay que mirar que se puede hacer por optimizar el aparato productivo e incentivar la fabricación y obtención local porque se trata de empresas muy grandes, de mucho empleo que benefician un número enorme de familias.

 

“Tenemos que actuar con rapidez, debemos cambiar algunas prácticas y adoptar métodos diferentes de producción y comercialización, si nos quedamos en la comodidad de hoy, sino avanzamos en esos relevos, el resultado puede ser adverso y el impacto muy fuerte en el sector real”, advirtió el conocedor.

 

Según Carminatti, hay muchas cosas en común entre Colombia y Brasil, a tal punto que le gusta pensar que Colombia es un Brasil de lengua española o Brasil una Colombia de lengua portuguesa. La geografía, dijo, es muy parecida porque los dos países tienen playas, cerros, migraciones, cultura indígena y mucha felicidad.

A criterio del consultor, las alianzas entre Brasil y Colombia son muy fuertes, muchas veces más sólidas que los vecinos. Destacó el ímpetu empresarial colombiano y el espíritu emprendedor que no se queda en el hoy sino en cambiar e innovar. Eso, señaló, es muestra que hay compromiso en el sector privado, que la gente tiene ganas de crecer y llegar a las cumbres del éxito, algo muy afín con la cultura empresarial brasilera, todo un argumento para aseverar que hay de por medio una mancomunidad o unión que será por mucho tiempo.

No se equivoca el prestigioso asesor, pues sin duda a los dos países los abraza el eje esplendoroso del mar Caribe y palpita entre ambos lugares un gran corazón amazónico.

Frente al cambio de Gobierno, Marnei Carminatti, avizoró un cambio cultural, el mismo que tuvo Brasil en momentos del Presidente Lula, empero dejó claro que la tendencia política no es algo exclusivo puesto que se ve en buena parte de América Latina y Europa.

 

 

Desde su perspectiva, la política de hoy, amén de sus cambios y mutaciones, no puede ser tan dura porque independiente de la tendencia debe ajustarse a la realidad del comercio global, hacer lo opuesto, implicaría retroceder, quizás colapsar, ello sin desconocer que los estados deben crecer y atender, desde luego, sus necesidades sociales.

 

“Le deseo los mejores éxitos al nuevo Gobierno colombiano, será todo un desafío, las políticas bien encaminadas generalmente funcionan, más cuando hay proyecciones para el sector primario y empresarial”, expuso Carminatti.

 

Señaló que los mandatos, como es apenas lógico, tienen unas agendas por desarrollar, sin embargo, reconoció que el mundo igual cuenta con unos parámetros establecidos que invitan al consenso y la prudencia.

América Latina no ha tenido experiencias muy gratas en materia de comercio y ello porque la Comunidad Andina, otrora Pacto Andino, jamás pudo poner de acuerdo a sus socios en algo tan elemental como el arancel externo común, lo propio pasa con el Mercado Común del Sur, Mercosur, todo un debate que puede llevar a replantear la integración latinoamericana con mejores políticas, nuevas directrices y resultados tangibles.

En ese punto, Carminatti, conocido por su experiencia en el sector del cuero y el calzado, precisó que aparte de la política, hay factores como fuerza empresarial, personas, negocios y un espacio privado que siempre estarán por encima de la política, ello porque los países se han erigido a partir de los emprendimientos y el trabajo de sus nacionales, un factor histórico y encomiable en su misma concepción.

América Latina, argumentó Marnei Carminatti, debe hacerles reingeniería a sus boques comerciales, está llamada a proponer una integración consistente porque viendo la realidad mundial, no tiene otra posibilidad, además que debe sacar provecho de las tremendas bondades que acopia.

 

De las crisis se aprende

 

 

A raíz de la crisis global logística Brasil les dio manejo a otras prácticas de producción y por ello centralizó su atención en la obtención de materias primas e insumos primordiales porque su empresariado entendió que lo más importante es el suministro local y la no dependencia de bienes chinos o asiáticos.

Dentro de su observación, el experto aceptó que no se trata de un cambio rápido sino de una construcción paulatina tal y como se hizo en los últimos dos años, tiempo en el que la pandemia dio lecciones y condujo a un cambio de pensamiento empresarial y desarrollo de producto, algo visible en Asia, Estados Unidos y Europa.

 

“En América Latina seguimos cambiando, despacio, pero bajo esa disyuntiva o reto, todo a partir de una pandemia que no se ha ido, que sigue siendo una amenaza, pero que abrió las puertas de un nuevo mundo pos Covid en donde habrá estrategias y maneras diferentes de operar y hacer comercio. La enfermedad liquidó más de 500.000 fábricas en Brasil, operó como un filtro de alguna manera injusto, porque se fueron industrias fuertes e increíbles a las que no les alcanzó el músculo financiero para soportar el desafío sanitario. Hoy estamos de vuelta, vemos nuevas empresas, novedosos modelos de negocio y formas adecuadas para hacer las cosas”, añadió el contertulio.

 

Con todo y los reportes de rebrotes de Covid-19, hay más tranquilidad porque funcionaron los planes de vacunación y eso hizo que la enfermedad se pudiera controlar con mayor eficacia, sin embargo, subrayó que ahí está el mal lo que demanda el mayor cuidado.

Brasil siendo una plaza sólida en moda y en manufacturas de cuero busca día a día ser mucho más fuerte. El consultor celebró que por fortuna las empresas brasileñas han encontrado el camino porque de manera articulada trabajan en moda, materiales y desarrollo de producto, una labor constante tomando en consideración que todo cambia.

Dijo que por responsabilidad y realidad no puede asegurar que Brasil está listo en temas de manufactura, lo cierto, recalcó, es que va por el camino correcto y ello sugiere crecimiento, innovación y mayores retos.

El conocimiento, gran activo de Carminatti, lo ha llevado a brindar consultoría a empresas del segmento de componentes para calzado, accesorios, confección y muebles. En Brasil y la región es muy solicitado en los más dinámicos centros productivos por sus espectaculares conferencias y talleres enfocados en creatividad.

 

Los inconvenientes de algunos en el globo, terminan siendo de todos

 

 

La Superintendente de la Asociación Brasileña de Empresas de Componentes para Cuero, Calzado y Artefactos. Assintecal, Silvana Dilly, aseveró que las empresas brasileras de calzado trabajan con muchos insumos importados, básicamente de grandes grupos o multinacionales.

El año pasado, comentó, el sector de calzado en Brasil sufrió mucho por el aumento vertiginoso de los precios que mostró un registro de repunte mes a mes en promedio del 15 por ciento, algo que al comienzo se mostraba como insostenible.

Este enérgico país suramericano debió enfrentar el desabastecimiento de materias primas porque las plantas en su territorio tuvieron que parar un tiempo por seguridad biológica y las que operaron lo hicieron con una producción menor.

A la fecha Brasil es un importante productor de componentes para calzado y no muestra problemas por abastecimiento internacional, el lío está por el lado de la logística y la consecución de algunos insumos, pero ese, acentuó la vocera, es un inconveniente internacional. La industria brasilera, insistió Dilly, no ha padecido los rigores de la escasez para la elaboración de materias primas.

Al escuchar el problema de Colombia con la disposición de cuero para transformar, la directiva de Assintecal manifestó que una tendencia en la industria de las curtiembres es exportar preferencialmente a China, país que compra cuero en azul o sin el proceso final.

 

“Este no es un apuro solamente de Colombia, Brasil también exporta grandes cantidades del llamado wet blue debido a la fuerte demanda de China, un fenómeno que no obedece a la pandemia, pues desde antes del Covid había una compra importante de ese cuero en crudo en el país asiático”, explicó Silvana Dilly.

 

La versada en el tema de componentes dijo que por lo visto, Colombia compra demasiados materiales en China, un asunto que mutó en un problema como consecuencia de los costos, logística y disponibilidad, por ello, razonó, viene un cambio en donde se contemple a otros países como opciones de suministro, algo que se viene dando porque en el primer semestre de 2022 Brasil exportó a Colombia 20 por ciento más frente a igual periodo de 2019, es decir apaciguó las dificultades de los industriales colombianos derivadas del entorno internacional.

 

 

El tema de abastecimiento chino, estimó Dilly, conlleva a modificar las compras y los mismos proveedores, una razón de peso para diversificar, de hecho, una inmejorable oportunidad para Brasil porque sus fabricantes tienen el componente, más productos en portafolio, facilidad logística, cercanía con Colombia y mayor comprensión de la lengua, finalmente los dos idiomas, español y portugués son de raíz latina, también hay similitudes culturales y cercanía afectiva.

De igual manera, Silvana Dilly, consideró necesaria una integración económica regional, en la evolución de los mercados y en el uso de las herramientas tecnológicas que son eficientes, ayudan a bajar costos y dinamizan las empresas. Igual desafío es la sustentabilidad o prosperidad económica sostenida porque si bien se viene hablando del tema desde 2004, el tiempo pasa y ello lleva trabajar en mejoras y avances con tecnología de punta, es decir mejores desarrollos.

 

“Para lograr una verdadera sostenibilidad industrial y de negocios debemos trabajar de manera articulada con Colombia porque como dice el dicho, la unión hace la fuerza, y esa será la clave para permanecer y lograr progresión económica frente a los desafíos que trae el mundo”, enfatizó la encargada.

 

Al abordar los temas multilaterales, la vocera de Assintecal expuso que Brasil tiene una política de libre comercio, por lo que las empresas trabajan en mejoras productivas, así como competitivas, ya que no cabe bajo el esquema existente el término proteccionismo.

 

“El actual Gobierno trabaja con prácticas de libre comercio, es decir que seguimos buscando mercados y socios con otros países. El caso Lula, y no soy experta en administraciones o agendas ejecutivas, fue interesante porque proyectó la imagen de Brasil de manera importante, sin embargo, fue un Presidente más proteccionista en la parte comercial, hoy tenemos un mandato de puertas abiertas”, puntualizó la experta en calzado.

 

Los costos de producción de Calzado son igualmente altos en Brasil por todo el efecto mundo y cambiario, un par de zapatos terminados y en las tiendas de ese país tienen hoy aumentos que oscilan entre el 20 y el 30 por ciento.

Los altos precios y las tarifas inflacionarias se dan actualmente en calzado y moda, pero de manera preocupante en alimentos, una crisis generalizada expresada en inflación global que tiene los productos valiendo más.

Genera alarma, afirmó Silvana Dilly, que la línea de demanda es más baja con una producción que sigue alta. Una dificultad paralela es la guerra entre Rusia y Ucrania que trajo una serie de medidas y sanciones que terminaron afectando la economía de occidente, incluyendo a Europa.

Las empresas brasileñas tienen por fortuna unas líneas de buena calidad para la elaboración de calzado de seguridad, un renglón fuerte en Rusia y los países vecinos lo que incluye Centro Asia. La directora informó que en los próximos días habrá un encuentro o ronda de negocios con fabricantes rusos en donde los productores de material especializado de Brasil intentarán sellar alianzas y ventas importantes.

 

 

Como se dijo al inicio de la nota, Brasil produce 860 millones de pares de zapatos, una dinámica admirable, ya que hay empresas que elaboran 500.000 pares por día, una oferta que potencia la industria de componentes que terminan llevando en cadena al mercado los mejores productos y justificando las enormes exportaciones.

A Colombia, recordó la comisionada, llegaron varias firmas de calzado brasilero que reportan excelentes resultados en su operación, todo por los importantes puntos de encuentro en lo cultural y por ciudades como Bogotá, totalmente cosmopolita al igual que Sao Paulo a donde también va calzado colombiano de reconocida calidad.

Es bueno recordar que el comercio entre Colombia y Brasil es mucho más fluido por la gestión de ApexBrasil, Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones del país vecino, entidad encargada de internacionalizar las empresas y el producto brasileño.

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