Miércoles, 24 Agosto 2022 22:37

Por su vulnerabilidad, tenderos ven con temor reforma tributaria

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Este impuesto no será para las empresas, sino que terminará afectando a las tiendas de barrio y a los consumidores porque se encarece productos de alta demanda.

Según los expertos, la afectación del impuesto a las bebidas azucaradas, recae sobre los tenderos y sobre las personas con menores ingresos, hay un mayor impacto porque son ellos quienes consumen estos productos con mayor frecuencia. El debate se abre ya que algunos piensan que la medida, de ser aprobada, implica meter la mano en el bolsillo del consumidor, sin dejar de lado que se pone en riesgo la formalización.

Colombia es un país de tiendas, donde el sector de los tenderos hace parte de la base económica que le permite a muchas personas de escasos recursos devengar un salario mínimo.

La industria de bebidas aporta un 33% de los ingresos de los cerca de 550 mil tenderos que se constituyen en el principal canal de ventas de esta industria. En ese orden de ideas, comentó Fenaltiendas, un impuesto puede poner en riesgo 1.800.000 empleos que generan las tiendas, aclaró que 600 mil familias dependen de este sector.

El 80% de estas bebidas se venden en las tiendas de barrio, convirtiéndolos en el principal distribuidor.

Una encuesta de Fenalco reveló que el 93% de los tenderos, dicen que, en caso de salir adelante este impuesto, sus ventas pueden caer un 25%, y la ganancia es escasamente un salario mínimo, hay una afectación para ellos y sus familias. La encuesta también reveló que el 44% de los tenderos reportaron una disminución del 40% en sus ventas a causa de la pandemia.

 

Impacto económico en los colombianos de menores ingresos

Este impuesto no será para las empresas, sino que terminará afectando a las tiendas de barrio y a los consumidores porque se encarece uno de los principales productos. Además, los consumidores que terminan siendo afectados, la mayoría son de estratos bajos, ha advertido el DANE.

La entidad reveló recientemente que los colombianos son catalogados como pobres o vulnerables y son el 70% de la población del país, y destinan el 40% de los ingresos para alimentación o bebidas.

Cualquier producto que incremente su precio representa para esta población una inflación, agravando su economía, que solo este año se ha visto afectada con un incremento de más 22% en el costo de los alimentos.

Según la experiencia mexicana, el impuesto afectó 14 veces más a los hogares con menores recursos, reduciendo en 57% su capacidad adquisitiva en alimentos.

Lo anterior también sucederá en Colombia, este tipo de alimentos tiene un peso cuatro veces más importante dentro del presupuesto de los hogares pobres que en los ingresos altos según el DANE, lo que significa que gravar las bebidas azucaradas con impuestos más altos tendría una incidencia directa sobre los hogares más vulnerables.

Un 40% de los hogares del país tienen privaciones por no tener acceso a fuentes de agua mejorada para cocinar alimentos y para beber. ¿En esos escenarios, cuál es el sustituto más perfecto al liquido más preciado para beber? Una bebida azucarada, que puede durar meses o años almacenada y no se altera, según el director del DANE.

Las tiendas de barrio venden en promedio $305.758 al día, lo cual equivale aproximadamente a 1/3 de lo que vende un supermercado pequeño, la edad de un tendero promedio oscila entre los 43 y 44 años, el 52% de mujeres son quienes administran las tiendas, según cálculos de Fenalco están en peligro de desaparecer 11.000 tiendas en Colombia. La mayoría de las tiendas (95.75%) pertenecen a los estratos uno, dos y tres.

Después de ver este panorama a muchos consumidores les tocará cambiar sus hábitos, es decir acudir a las plazas de mercado, y como decía el ya fallecido Senador y experto en temas tributarios, Víctor Renán Barco, lo mejor será ir al “reguero” en donde se consigue fruta y alimentos baratos sin IVA, que nutren, no producen cáncer u obesidad, todo a muy bajo costo y en defensa de dos factores esenciales, salud y finanzas familiares.

Las tiendas, lo dicen algunos comerciantes informales, podrían reinventarse y buscar la manera de retomar ventas no industrializadas, es decir productos sanos en donde los jugos naturales, por ejemplo, estén a la orden del día, intentarlo no está de más, las tiendas del barrio seguirán vigentes, posiblemente ajustando algún tipo de oferta. De todas maneras, señalan en otros sectores de la opinión, están las ventas de cerveza y aguardiente, seguramente de mayor volumen y rentabilidad que las gaseosas, un argumento para ratificar que cualquier cosa se acaba menos estos negocios milenarios.

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