Domingo, 20 Noviembre 2016 06:56

Colombia no manejó con inteligencia la riqueza petrolera: Campetrol

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El boom petrolero se fue en asistencialismo y otros gastos que no aportaron nada en productividad y si por el contrario fomentaron la pereza laboral. La deuda externa no se pagó como debiera y todo el apogeo se perdió.

Es axiomático que hablar de petróleo en Colombia es traer a colación términos como fortuna, tragedia, tristeza, anhelo, desilusión, despilfarro, abuso, lamentos y melancolía, todo un compendio de situaciones que han rodeado una industria que desde sus albores fue difícil, señalada y llena de cuestionamientos, pero que a lo largo de la historia marcó un hito en el desarrollo que no puede guardarse en el cuarto de San Alejo.

En 1898 el estado colombiano no pasaba por un buen momento por cuanto las arcas del tesoro estaban totalmente vacías y para rematar las rentas aduaneras habían sido embargadas. El país tenía una deuda que superaba los siete millones de pesos y la infraestructura estaba totalmente estática, no se trabajaba en desarrollo por falta de plata y para completar no había forma de pagarle el sueldo a los empleados públicos porque el rubro de funcionamiento estaba en banca rota. Como diría el colombiano del común, cualquier parecido con realidad es pura y física coincidencia, es decir que los momentos del petróleo han pasado por vicisitudes para nada deseables.

Estas cuitas llegan justo en momentos en los que el país atraviesa por una aguda crisis fiscal como consecuencia de la caída en el ingreso petrolero que supera los veinte billones de pesos y que obligó al ejecutivo a presentar a consideración del legislativo un proyecto de reforma tributaria estructural que ha tenido más reparos que espaldarazos.

Para hablar sobre la actualidad petrolera, Diariolaeconomia.com hablo con el presidente de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros, Campetrol, Rubén Darío Lizarralde, quien de entrada dijo que infortunadamente la riqueza petrolera de los últimos años se manejó con poca inteligencia toda vez que los recursos del boom fueron a parar en asistencialismo, casas gratis y subsidios, pero en nada que redundara en progreso, trabajo, dignidad o cumplimiento de obligaciones porque con petrodólares y revaluación no fue mucho lo que se hizo por bajar los niveles de deuda externa.

Según el connotado vocero, las preguntas que en ese sentido se formula la gente en la calle son totalmente pertinentes porque el país recibió en los últimos 14 años cerca de 220 billones de pesos, es decir un promedio de 20 billones anuales que fueron a parar en una gran inversión social, es decir en vivienda de interés social, casas gratis, familias en acción, en Sisbén, en familias Guardabosques y en el impulso de infraestructura con el inicio de las 4-G.

“La gente tiene razón cuando pregunta por qué no se hizo otra cosa, como pagar deuda externa o generar actividad productiva porque la mejor inversión social es la generación de empleo. Esas fueron decisiones macro de gobierno y a mí personalmente me gusta más dar puestos de trabajo de calidad, me gusta más el fortalecimiento productivo del país y yo hubiera colocado esos recursos con ese objetivo, haciendo que lo recursos fueran estables, que el beneficio fuera permanente y no depender como hoy si hay ingresos del petróleo para poder financiar este tipo de gasto porque todo eso que ganamos derrotando la pobreza extrema lo podemos volver a perder si el precio del petróleo y la actividad productiva no nos permiten tener los ingresos de antes”, sostuvo Lizarralde.

Agregó que el asistencialismo no solo es costoso sino inútil dejando claro que esa política se presenta en muchos escenarios como en el sector agroindustrial en donde hay unos subsidios que no generan valor como los aplicados al precio que finalmente hacen muchísimo daño porque la gente se acomoda y no aprovecha esa ayuda del estado para mejorar en productividad y competitividad, razón por la cual hay sectores productivos muy mediocres como el de la agroindustria porque vía subsidios y exención tributaria cayeron en las redes perversas del asistencialismo lo cual demuestra que estos amparos no solo se dan en los pobres sino también en los ricos.
Recalcó que las políticas asistencialistas del estado terminan haciéndole un gran daño a la economía, al crecimiento y a sostener un ingreso para el bienestar económico.

Mal manejo de la riqueza

A criterio de Lizarralde, invitado de lujo para esta edición dominical, al país le faltó inteligencia para manejar los recursos provenientes del petróleo y sobre todo, señaló, al estado le faltó proyectar un ingreso económico no dependiente del petróleo, asunto grave si se tiene en cuenta que Colombia ha sido mono dependiente del café y ahora cayó en el error de ser mono dependiente de los hidrocarburos.

“Infortunadamente no hemos aprovechado esas bonanzas para fortalecer otros sectores de la economía de tal manera que cuando un sector se debilite, los otros entren a soportar ese debilitamiento. Colombia tiene un potencial enorme para tener varios sectores de la economía generando recursos, generando riqueza, bienestar y crecimiento económico, pero lamentablemente nosotros no hemos aprovechado eso. El 75 por ciento del territorio cultivable del país está sin sembrar gracias a las discusiones demagógicas que se han dado y que no han ayudado en nada de cara a eliminar la pobreza extrema, pero ahí nos mantenemos, perdiendo oportunidades impresionantes, desaprovechando los requerimientos de los mercados internacionales y no progresando ni fortaleciendo la economía diferente a la que en momentos circunstanciales nos dio la eventual riqueza. Nosotros no hemos tenido un desarrollo estructural y por eso no hemos aprovechado esas bonanzas que se nos han presentado”, apuntó el presidente de Campetrol.

La tributaria pude ser una reforma más

Sobre el proyecto de reforma tributaria, Campetrol asegura que está no es una reforma estructural sino un proyecto impositivo muy focalizado en el ingreso motivo por el cual el ejecutivo intenta buscar más recursos a través del IVA, de los dividendos, con los impuestos que pagarían los tenderos y otras medidas que buscan ampliar la franja tributaria, pero el colectividad aclara que no hubo análisis desde la tribuna del gasto en el sentido de quienes están recibiendo subsidios y si esas ayudas generan empleo y crecimiento económico.

Anotó que otro punto que debió considerase fue el de las exenciones tributarias que favorecen a quienes no fomentan desarrollo lo cual hace pensar que quizás no era necesaria una reforma tributaria sino replantear la política impositiva para quitarle gabelas a quienes no empujan el tren desarrollo. Solo con estímulo y equidad se logra un crecimiento y un fortalecimiento del ingreso tributario.

“La reforma no se analizó estructuralmente pues tan solo se habló de una reforma estructural como se ha hablado de una nueva economía, pero ni la gente sabe que quiere decir Nueva Economía, ni la reforma estructural está cumpliendo con esa filosofía luego hay una reforma focalizada en unos ingresos, pero no hay una política que se exprese en materia fiscal y que le dé al país opción de crecimiento”, aseveró Rubén Darío Lizarralde.

Tal y como muchos han opinado, el presidente de Campetrol considera que la reforma tributaria no pasará de ser una reforma más o lo que comúnmente se conoce como la colcha de retazos.

Camino a recuperar terreno

En medio de la coyuntura hay espacio para el optimismo sobre la base del trabajo y la conciencia que hay riesgos por delante.

Lizarralde estima que una reducción en los inventarios que se puede empezar a dar el próximo año y con una reactivación en la Comunidad Económica Europea, así como en Brasil, en Rusia, y en Estados Unidos habrá mayor consumo de crudo lo cual hace pensar que finalizando 2017 y arrancando 2018 podría haber un precio internacional del petróleo oscilando entre los 60 y los 65 dólares el barril que proyectaría crecimiento para el país por mayores ingresos que deben manejarse de la mejor manera.

“Todo lo que es importante para el petróleo es importante para el país y no nos podemos olvidar que este sector ha contribuido más o menos en un 27 por ciento del ingreso fiscal y aún con precios bajos sigue haciendo aportes significativos, un 48 por ciento de las exportaciones así como en épocas de buenos precios representó cerca del 70 por ciento de las ventas internacionales, de modo que este sector sigue teniendo relevancia en la economía, pero que debe aprovecharse para fortalecer otros renglones de la economía”, dijo.

Justamente uno de los temas de  Expo Oil and Gas a realizarse en Corferias, evento que lidera Campetrol, abordará temas como el petróleo en el desarrollo y la manera coherente como la industria petrolera puede desarrollar potencial y generar riqueza al lado de otros sectores productivos como la agricultura.

Dijo que el evento que se cumplirá en el recinto ferial por excelencia de Bogotá demostrará que la industria no es solo de multinacionales que llegan a Colombia para llevarse el petróleo sino a precisar que el 80 por ciento de la actividad petrolera está en manos de la estatal Ecopetrol que dicho sea de paso hace parte del sector que le ha brindado desarrollo al país y a las regiones en donde debe haber más apego por la industria y no un rechazo que no tiene fundamento.

El sector ha venido evolucionando como se mostrará en la Oil and Gas en materias medioambientales con lo cual se quiere contribuir con las regiones con las que se debe tener un diálogo más amplio porque en la provincia está el futuro de Colombia y es por eso que la industria petrolera insiste en acompañar estas zonas del país llamadas a ser protagonistas del próspero devenir.

Lizarralde insistió en que hay que aprovechar el momento de posconflicto en donde debe catapultarse la nueva economía, no permitiendo que las grandes zonas de cultivo queden en manos de quienes siembran coca, fomentando lo espurio e ilícito.

Sobre la política de paz, Lizarralde enfatizó que el sector aspira a ver colombianos desarmados, y mejor aperados para cultivar la tierra o fomentar emprendimientos porque a los violentos el país les está dando una oportunidad que no puede volverse una opción de quinta.

Afirmó que en las regiones, los bloqueos, la protesta social e inclusive las consultas para establecer y desarrollar actividad productiva, no pueden convertirse en un tronco atravesado en la vía para impedir el desarrollo que todos al unísono piden.

La cruda realidad del crudo

Para el presidente de Campetrol, la exploración petrolera en Colombia no reacciona porque lo presupuestado para este año fue extraordinariamente bajo lo cual se lee como que el 2016 fue el peor de los últimos 14 años, situación que se refleja en que el uso de taladros porque de los 252 equipos de perforación que hay en el país en distintas actividades, tan solo 25 tuvieron actividad, es decir el 10 por ciento. La situación es más delicada si se tiene en cuenta que los taladros paralizados debieron pagar impuesto al patrimonio haciendo que este año haya sido malo y para el olvido.

Si bien la situación apremia, el gremio espera que no haya necesidad de importar crudo para cargar las refinerías nacionales y todo por los anuncios hechos por la Empresa Colombiana de Petróleo, Ecopetrol, en el sentido de adelantar un importante plan de inversiones que contempla exploración, no solo en campo Rubiales sino en diferentes zonas del país, el Meta, Caquetá, Magdalena Medio y todo lo relacionado con costa afuera lo cual hace prever que habrá mayor movimiento en 2017.

Sobre los precios, Lizarralde comentó que no están en un mal nivel porque crudo entre 45 y 50 dólares el barril como se ha tenido en los últimos meses, es positivo porque el costo promedio del barril de petróleo en Colombia es 35 dólares el barril incluido el transporte y mientras el precio no esté por debajo de esos valores, habrá rentabilidad y entusiasmo en las operadoras para que hagan las inversiones del caso.

Aclaró el dirigente gremial que los anuncios de inversión llegan de todas maneras con alerta amarilla porque hay una amenaza de desabastecimiento que obligaría a importar crudo. Lizarralde dijo que Ecopetrol tiene la expectativa de cumplir con todo el cronograma, solo que condiciona dicho cumplimiento a precios cercanos o superiores los 50 dólares por barril.

“De todas formas, Ecopetrol tiene, no solo la obligación, sino la necesidad desde el punto de vista financiero, de iniciar un proceso de exploración y de recobro muy importante porque a finales de este año nosotros estaremos aproximadamente con cinco años de reserva, de modo que estamos muy cerca de importar petróleo si no aumentamos las reservas, afectando e materia grave los indicadores económicos del país”, concluyó el señor Lizarralde.

Una breve historia

El petróleo en Colombia es de muy vieja data por cuanto se remonta a los tiempos de la conquista cuando el “centauro”, don Gonzalo Jiménez de Quesada, buscaba fortuna en las nuevas tierras descubiertas por la corona española. Dice la historia que los conquistadores conocieron el petróleo gracias a los aborígenes yariguíes que lo usaban de diferentes maneras, inclusive para sanar algunas enfermedades.

Esa comunidad de Santander mostraba la llamada brea o chapapote en el caserío La Tora, que finalmente le dio el nombre al puerto petrolero de hoy pues los españoles la llamaron Barrancas bermeja por su color negro.

Textualmente testificaron los allegados a Jiménez de Quesada que no tenían un buen hablar, “Una jornada adelante del pueblo de Tora hay una fuente de betún que es un pozo y que hierve y corre fuera de la tierra, y está entrando en la montaña, al pie de la sierra, y es gran cantidad y espeso licor. Y los indios tráenlo a sus casas y untándose con ese betún porque le hallan bueno para quitar el cansancio y fortalecer las piernas; y de ese licor negro y de olor de pez y peor, sírvense de ello los cristianos para brear sus bergantines”.

Cuando el siglo XIX estaba en su mitad llegó la llamada fiebre del oro con mayor impacto en California, Estados Unidos y Suráfrica, pero la del “oro negro” llegó en 1859 cuando en Pennsylvania fuera perforado el primer pozo de crudo.

En Colombia el Presidente, Rafael Reyes, con la ley 30 de 1903 le dio paso a la actividad petrolera toda vez que advirtió que todo contrato para la explotación de crudo tenía que tener el visto bueno dl Congreso, empero la ley 121 de la Constitución Política de 1886 facultaba al gobierno para legislar y hacer negocios.

Es así como en 1905 se rubrica la “Concesión Barco” y en diciembre del mismo año se firma la concesión “De Mares” en el Magdalena Medio muy cerca de Barrancabermeja. Con estos contratos se da inicio en firme a la industria petrolera colombiana.

Hay que decir que terminada la guerra de los Mil Días, el coronel, José Joaquín Bohórquez, se instaló en Barrancabermeja y luego de explorar y explorar encontró el crudo que poco después le entregara al empresario y geólogo de origen francés, Roberto de Mares, quien impulso toda una industria y trayendo a la Tropical Oil Company americana. En el petróleo colombiano hubo hasta participación del magnate estadounidense, John Rockefeller.

Según documentos del Banco de la República, el nombre de la primera compañía de petróleos en Colombia fue Empresa Colombiana de Petróleos S.A. denominada actualmente Ecopetrol S.A. como resultado de la reversión al Estado colombiano de la Concesión de Mares, el 25 de agosto de 1951.

Ecopetrol asumió los activos revertidos de la Tropical Oil Company, cuando la actividad petrolera en Colombia comenzó en 1921, debido a la apertura del primer pozo en La Cira y la posterior producción del Campo La Cira-Infantas en el Valle Medio del Río Magdalena.

En tiempos recientes hubo regocijo porque la americana Occidental Petroleum Company descubrió en 1983, en plena crisis económica mundial y en medio de la “Década Muerta” el pozo Caño Limón el cual era de gran tamaño y que finalmente matriculó a Colombia en las ligas importantes de la explotación de hidrocarburos así como en prospectiva. Con ese hallazgo el país pasó de importador a exportador de petróleo pues no en vano han sido extraídos del yacimiento ubicado en Arauquita (Arauca) más de 1.300 millones de barriles.

En 1989 llegaban reportes de presencia de gas en el pie de monte llanero, pero fue solo hasta 1991 cuando el mundo conoció de las generosas existencias de crudo en el campo Cusiana perforado en Casanare el cual era un campo de alta y rápida productividad que encontraría pronto el declive. En principio se pasó de 450.000 barriles de crudo a 800.000, pero a los pocos años su producción bajó a menos de 400.000 barriles por día.

Finalmente se puede decir que la industria petrolera ha sufrido a los largo del siglo XX y buena parte del siglo 21 un relicario de conflictos que van desde la complejidad geográfica para explorar y extraer petróleo hasta inconvenientes jurídicos, políticos, económicos y de violencia porque la infraestructura petrolera fue blanco de los grupos alzados en armas que desde 1985 arreciaron los ataques al transporte de petróleo, alejando a no pocos inversionistas interesados en Colombia.

El hoy es supremamente difícil, la industria está en vilo por los precios y el entorno internacional, pero igualmente por un frenazo y una caída en la exploración que asusta porque los fantasmas del desabastecimiento y el de la importación volvieron a rondar sin que se logren de manera contundente conjurar.

 

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