Domingo, 26 Febrero 2017 09:03

Con industria, minería de la esmeralda recuperó su prestigio

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Los tiempos de la guaquería pasaron a la historia y ahora con la inversión extranjera se institucionalizó una cultura laboral y responsable que les lleva el pan y el futuro a muchas familias que dejaron de depender de la suerte.


La década de los setenta fue muy particular porque se acentuaba en esos momentos la disputa territorial y la puja por la tenencia de los suelos y los predios más prospectivos para la minería de la esmeralda. Esos fueron buenos y malos tiempos porque si bien muchos lograron hacer fortunas, otros la consiguieron y la dilapidaron por caer en ese entorno de cantina, mujeres remuneradas, apuestas y cero ahorros.

A lo anterior se suma que al llamado “Eje Esmeraldero” compuesto por Pauna, San Pablo de Borbur, Otanche, Maripí, Buena Vista, Muzo y Quípama en el occidente de Boyacá y en la provincia de Oriente con municipios como Macanal, Chivor, Somondoco y Santa María llegaron personas de todo el país en busca de fortuna fácil y confort a como diera lugar, es decir dando plomo, robando y cuando no, a machetazo limpio.

Hay que precisar que esa población flotante se convirtió en un gran dolor de cabeza para las comunidades respetabilísimas de estos municipios que básicamente tuvieron y han tenido una arraigada vocación agrícola y pecuaria. Se puede afirmar que la esmeralda en medio de la anarquía se fue volviendo causa de pesadillas, proscripción, persecución, delito y muerte. Las familias de estas poblaciones debieron convivir con una amenaza permanente y soportar vejámenes y abusos por el exceso de bares de mala muerte en donde la prostitución hizo su agosto porque muchas mujeres de cantina se quedaron con buena parte del botín mientras en muchos hogares el pan no hacía presencia.

E fin, la esmeralda y la minería dieron un vuelco total en Colombia y con la privatización de las minas y con la puesta en marcha de una industrialización en la explotación de las minas la cual vino acompañada de tecnología y empleo, la región empezó a respirar nuevamente porque ahora es posible hacer minería, compartir con los nuevos jugadores que invierten millonarias sumas en dólares y seguir mirando al campo y a la agricultura como la gran alternativa porque la verdad sea dicha la verdadera riqueza está en los campos sembrados con alimentos.

Muchos han elevado sus quejas por las concesiones, otros literalmente tiran la piedra y esconden la mano, en este sector hay de todo gente buena, regular y mala, es increíble, pero en pleno siglo 21 y en medio de la globalización de los mercados, aún hace carrera el comercio ilegal de piedras manchadas con sangre y evasoras de las responsabilidades contractuales. La esmeralda esa que decoró las piezas más apreciadas por nuestros aborígenes en tiempos precolombinos y que luego partió a España como el gran logro de la conquista, sigue dando de qué hablar, solo que ahora en un escenario de legalidad, inversión, progreso y perspectiva.

Para abordar este apasionante tema, Diariolaeconomia.com habló con el presidente de Minería Texas Colombia, MTC, Charles Burgess, hombre amable y sonriente que siente a Colombia como su propia casa y a los colombianos como sus paisanos pues los piensa y aprecia estando en sus momentos familiares en Estados Unidos.

La empresa tuvo un año muy bueno en su ejercicio económico porque la producción aumentó y eso se explica porque las minas recibieron una buena inyección de capital en tecnología. Tal y como van las cosas MTC es muy optimista por el futuro, pero igualmente entusiasmada por el presente en el cual se están construyendo unas bases que permiten suspirar con tranquilidad de cara a los grandes retos que exige el nuevo mercado y toda la internacionalización de la economía.

Con la llegada de Minería Texas Colombia vino un cambio cultural en la explotación de la esmeralda porque con las inversiones y la explotación se hizo perentorio contratar personal calificado el cual recibe una remuneración con todas sus prestaciones sociales, es decir que ahora muchos no están apostándole a la suerte, a la complicada guaca o a vivir la vida como venga, sino que tienen empleos y familias amparadas que se alimentan a diario, estudian y piensan con tranquilidad en el mañana.

Las inversiones pisaron muchos callos en Colombia y en la región, pero lo cierto es que con las nuevas disposiciones del gobierno y por iniciativa de algunos empresarios serios de la región, las minas pasaron al capital foráneo para tecnificar la minería y hacerla legal en favor de las regiones y los lugareños.
“Anteriormente algunos patrones utilizaron obreros de una manera inadecuada y nada compatible con los tiempos modernos porque no reconocían la mano de obra de manera legal, ahora esta minería paga sueldos, reconoce las prestaciones sociales y brinda un entorno grato y decente de trabajo en donde hay muchos beneficios para los seres humanos que allí laboran bajo las nuevas reglas de juego que están avaladas por el estado y dentro de la ley”, comentó el señor Burgess.

Aclaró que todo el cambio en la cultura minera y esmeraldera no se da de la noche a la mañana pues se trata de un proceso complejo que busca hacer tránsito en la mentalidad de las personas y pasarlas de la búsqueda de tesoros y de la concepción de riqueza en un día a un contrato laboral bien remunerado y con todas las garantías que permitan construir un verdadero tejido social y que por esa misma vía permita llegar a la tranquilidad.

Según Burgess, este proceso no solo lo ha experimentado la esmeralda sino las zonas auríferas en donde la fiebre del oro hizo de las suyas y hasta en el petróleo. “Este pensamiento es nefasto para el progreso porque el desarrollo solo es posible con el trabajo, ahorros, trazar futuro y no vivir a la de Dios en el presente”, declaró el empresario.
En su análisis la industria de la esmeralda en Colombia tiene un espectacular futuro pero exclusivamente con inversión, tecnología, innovación buenas prácticas laborales y mucho apoyo de la comunidad que se verá beneficiada con los cambios. Sobre este aspecto Burgess explicó que hay mucha resistencia en un sector de la población porque precisamente no conocen o no comprenden los cambios o la misma metamorfosis de los negocios que se van acomodando al nuevo mandato de la economía mundial.

De igual manera, anotó, que otro sector no se amolda a los cambios porque sus intereses chocan con la norma y con las transiciones.

El nuevo orden mundial y esa tercera revolución industrial que viene implícita con la era digital transformó los negocios, incluida la minería y por eso es necesario tecnificar la explotación minera porque actualmente no es viable encontrar esmeraldas en la superficie. Apuntó que para poder reportar utilidades, las empresas urgen de tecnología de punta, de ingenieros capaces, de profesionales y de una fuerza laboral bien entrenada que demanda costos.

El asunto es muy diferente hoy, porque no es lo mismo ver a 40 mil o a 50 mil personas buscando esmeraldas en una quebrada que una industria desarrollada, especializada y con musculatura financiera que permita hacer extracciones con beneficios que recaen en el gobierno, en las regiones y en las familias porque hay de por medio regalías y conceptos de gran valía como la seguridad industria y las mejores condiciones laborales así como de medio ambiente.

“Lo que fue aceptable hace veinte o treinta años hoy es inaceptable porque no se puede afectar el medio ambiente, no se puede pasar por alto el compromiso laboral y no se puede insistir en evadir las obligaciones fiscales, el asunto es a otro precio”, dijo.

En estas zonas de explotación esmeraldera en donde tan visible se hace ese país del Sagrado Corazón, del Divino Niño y de la Patrona, a quienes se les pide por una piedra, ojalá Gota de Aceite, hay aún dificultad para comprender que el tiempo pasó y que la economía arcaica que dependía de las luces divinas quedó en el pasado y que la transformación llegó para coadyuvar con las comunidades a las que se les financian inclusive proyectos productivos con los mejores resultados. El problema, recalcó Burgess, es de todo el país porque lo mismo se ve en el carbón, en la industria petrolera en la explotación de ferroníquel y en otros sectores de extracción.

Ya no estamos en la colonia

El presidente de MTC, Charles Burgess, cuestionó los señalamientos de algunos sectores políticos que quieren ganar adeptos y votos con el desprestigio acomodado de la minería y de la inversión. Dejó claro que diferente a la conquista o a la colonia, las exportaciones de minerales pagan impuestos, regalías y dejan utilidades para el país sin dejar de hablar de las mejoras sociales, de las oportunidades, de la dignidad y los aportes a las comunidades por ese aporte hecho desde las iniciativas de responsabilidad social.

Opinó que para poder hace extracciones y explotaciones mineras o petroleras es apenas consecuente pensar en inversiones y desarrollos porque de lo contrario el recurso quedará allí enterrado, pero sin utilidad, sin salarios y sin progreso.

“Yo sé que hay un sector diciendo que los extranjeros han venido a saquear las esmeraldas y otras cosas, mostrándose como patriotas, como nacionalistas, que inclusive se cubren con la bandera colombiana, pero lamentablemente estos mismos señores son los que han estado saqueando la esmeralda en los últimos 50 o 60 años y enviando piedras al exterior, acumulando fortunas sin pagar sueldos, sin invertir en las minas, sin pagar impuestos y sin pagar regalías. Nosotros afortunadamente damos empleo, invertimos, modernizamos, generamos ingresos fiscales y brindamos desarrollo, todo lo opuesto a lo que algunos dicen. Esta gente es una farsante que tan solo defiende sus intereses personales, que se hicieron multimillonarios y que por eso no aceptan los cambios en esta industria. Lo cierto es que no se puede frenar el futuro, ni el gobierno ni el pueblo colombiano van a tolerar el viejo sistema, el arbitrario, ese que tantos problemas dejó”, enfatizó don Charles Burgess.

El vocero reconoció que por fortuna hay en la minería excepciones porque hay personas muy honestas que están haciendo un buen trabajo y están adelantando cambios para mejorar y lograr la sostenibilidad. Sostuvo que los que critican, que son una minoría, jamás han puesto un dólar en la industria porque tan solo han saqueado al país y a las empresas pues pagan sumas de dinero para que los trabajadores se roben la producción, la venden por sumas irrisorias y luego comercializan en el exterior esas piedras a compradores exógenos omitiendo obligaciones salariales y fiscales.

Al hablar de MTC, su presiente asegura que la industria hoy es otra y funciona como debe funcionar, es decir remunerando a su personal, haciendo mejoras en las minas, promoviendo inversiones y dejando utilidades en varios frentes. Indicó que Minería Texas hace lo mismo que El Cerrejón, Cerromatoso o cualquier otra industria, es decir pagar, invertir y responder porque esmeralda ya no es un negocio diferente que debe acatar las reglas y cumplir a cabalidad con las obligaciones.

Hoy no hay “guerra verde”

Por tratarse de una empresa multinacional, MTC se ha mantenido alejada de los conflictos regionales que se dieron por la explotación y venta de esmeraldas, precisamente de manera irregular. Lamentó que en pleno siglo 21, aún exista gente que resuelve sus problemas con armas pues no es una manera civilizada de vivir.

“La respuesta es sí, no hay guerra porque en este sector hay en la actualidad compañías serias, nacionales y extranjeras que están desarrollando la industria y por naturaleza estos conflictos van a desaparecer porque una firma extranjera como la nuestra, no puede tolerar una situación vehemente o ignominiosa y por eso siempre hemos colaborado con las autoridades, porque para nadie es un secreto que no pocas oportunidades hemos tenido invasiones a la mina, asonadas y manifestaciones que han sido atendidas eficientemente por la fuerza pública”, aseveró.

Exteriorizó que los hechos en contra de la propiedad privada y de las personas deben ser judicializados y metidos en cintura desde la ley porque esto hace inclusive parte del proceso de paz de Colombia porque ese proceso no es solamente entre gobierno y guerrilla sino que involucra Bacrim, paramilitares, Narcotraficantes y delincuencia común. Añadió que enfrentado ese tipo de problemas sociales será posible llegar a la paz y dar por terminados procesos de violencia, expresados en guerras verdes y otras manifestaciones delincuenciales.

Hay que tener cuidado con las compras de esmeralda

Uno de los casos que se han estado reportando últimamente es la venta de esmeraldas Africanas que llegan de Zambia y son vendidas como si fueran colombianas, casos iguales han ocurrido con piedras traídas de Brasil.

MTC decidió desde hace un buen tiempo hacer considerables inversiones en su marca con el fin de comercializar gemas de gran calidad y con toda la originalidad del subsuelo de Boyacá.

Es por eso que la marca Muzo lleva años posicionado el mercado y recuperando una imagen que estaba en decadencia por varias razones, entre ellas malas prácticas en su comercio, deshonestidad y otros factores.

“Nuestro objetivo es alzar nuevamente la bandera nacional y mostrar con mucho orgullo la esmeralda colombiana en el mercado mundial, si bien se habla de competencia, lo único cierto es que nuestras esmeraldas son las mejores y siempre estará muy arriba de las piedras extraídas en África o en Brasil, que tienen todo el derecho de competir, pero al final del día y con el desarrollo de nuestra industria, la esmeralda de Colombia seguirá dominando en el mercado internacional, especialmente a los más altos niveles, eso es innegable”, afirmó Charles Burgess.

MTC construyó el centro de talla de esmeraldas más sofisticado y más grande del mundo el cual está ubicado en la Zona Franca de Fontibón. En este sitio no solamente hay modernidad e innovación sino que está ocupado por trabajadores y artistas colombianos que tienen fama de ser los mejores talladores. Lo anterior deja sin piso los argumentos que dan cuenta que MTC exporta piedras sin tallar, pues quienes acusan son los que de verdad acuden a esta práctica ilegal.

Por estos días se abre paso más y nueva inversión pues la firma inglesa Gemfields arrancará con sus operaciones en el sector de Coscuez, en San Pablo de Borbur en donde ya invirtió para poder extraer esmeraldas unos 15 millones de dólares.

A criterio del señor Burgess, esta es una empresa que particularmente conoce, a la que le da la bienvenida porque se trata de gente seria que acopia mucha experiencia en el sector, factor que les garantizará todo el éxito.

Esmeralda y cacao

Uno de los propósitos de MTC es promover la agricultura y las exportaciones, razón por la cual impulsó cultivos de cacao que hoy gozan de ser los mejores del mundo por sabor, aroma y calidad. La idea de la empresa es promover el mejoramiento de este cacao con tecnología y con unas prácticas agrícolas más estrictas.

MTC logró cercanía con varias asociaciones de productores y es así como ya hay 1.200 familias trabajando en el ya famoso cacao Furatena el cual cuenta con bodega de almacenamiento en Chiquinquirá y desde luego con los mejores técnicos.

Con esta apuesta de responsabilidad social, MTC abrió una puerta muy importante porque la del agro era una que estaba cerrada y con esta nueva apuesta la idea es no solamente cultivar y vender cacao sino seguir adelante en marca y posicionar el cacao de Muzo como el mejor del mundo por siempre.

Estas siembras son determinantes según MTC porque la demanda de cacao crece año a año y con mayores cultivos, este producto puede ser una fuente supremamente importante de ingreso para muchas familias que decidieron sembrar y no pedir cacao.

Resulta amable ver la transición de Muzo y de la región en materia económica porque la esmeralda dejó el mundo de la informalidad y la ilegalidad para abrirle paso a la inversión nacional y extranjera con lo cual se puso la casa en orden y empezó a verse el beneficio de las costosas gemas. Ahora le corresponde al ejecutivo capitalizar esos ingresos y entregarle a la región un hospital bien dotado y otras obras que redunden en beneficio para la comunidad y para la niñez, quizás el tesoro más grande de Boyacá y el país ´porque serán esas generaciones las que le den un verdadero cambio en productividad, competitividad e inclusión a Colombia.

En esas cálidas, verdes y bonitas tierras de Muzo y el occidente de Boyacá en dónde las noches llegan con lunas rojas y acompañadas por estrellas intermitentes, sus gentes ven con optimismo que la inversión llegó para quedarse y morigerar una vida sórdida y desordenada que nada bueno dejó, hoy miran sus predios y piensan en agricultura y trabajo pues es finalmente con el sudor de la frente como se logran metas y se sacan familias adelante.

Allá en los dominios naturales tan vigilados por las pasiones legendarias, encarnadas en los cerros de Fura y Tena, separados de manera inclemente por el río Minero, están pasando cosas amables que hacen de la región un escenario de prosperidad y tranquilidad a donde todos quieren ir y en donde ninguno quiere abandonar su amado, rico y precioso terruño.

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