Domingo, 11 Octubre 2020 00:40

Rebrotes de Covid-19 indexarán bajos precios del crudo: GasNova

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La asociación aseguró que la nueva realidad que incluye actividades realizadas con menor movilidad y reducidos consumos de gasolina y ACPM hace parte del punto final.

La era del petróleo que industrialmente empezó en 1847 con el uso de un aceite fino para encender lámparas comenzó a desfallecer, todo precipitado por la pandemia. La historia dice que en 1850 la firma Kerosene Gaslight Company se encargaba del iluminado público en ciudades como Halifax, hoy capital de Nueva Escocia, Canadá. Ese combustible que competía con aceite de ballena y carbón después de ingentes procesos terminó moviendo al mundo, pero con una factura muy elevada a los ecosistemas.

La gasolina logra ser descubierta en 1857, en 1860 Jean Joseph Etienne Lenoir, inventa el primer motor impulsado por combustión interna al quemar gas al interior de un cilindro. Solo hasta 1876, gracias a un juicioso trabajo de Nikolaus August Otto, logra fabricarse el primer motor a gasolina de cuatro tiempos con lo cual empezó a construirse la historia de los combustibles fósiles. Mientras el Presidente Rafael Núñez firmaba la Constitución Política de Colombia en tiempos republicanos en 1886, el señor Karl Benz, empezó a utilizar motores de gasolina en sus primeros prototipos de automotores.

El petróleo se conoce desde tiempos milenarios, tuvo muchas aplicaciones domésticas, empero su historia en los motores es muy joven, un cuento que está durando relativamente poco por el impacto de los derivados del petróleo en el medio ambiente.

El crudo tiene tantos años en la vida de los hombres que hasta lo citan en las Sagradas Escrituras, en donde es definido como betún y asfalto, el mismo que según un versículo sirvió para proporcionar firmeza a los ladrillos que le dieron consistencia a la torre de Babel. En Suramérica los Incas lo utilizaron como una materia prima óptima para impermeabilizar barcos. Lo propio hicieron las culturas colombianas, en tierras de Santander.

El “aceite de piedra” empezó a comercializarse en 1850 cuando Samuel Kier, despachó los primeros litros con destino a una industria que recién se potenciaba y que estaba apalancada en el vapor y el carbón tal y como se vio con la revolución industrial que empezó a darse en 1760. La primera refinería inclusive tenía capacidad para un barril de petróleo. En este negocio hubo apellidos importantes como pioneros de la gran empresa y un caso puntual es la familia Rockefeller, que en 1878 controló el 90 por ciento de la industria de la refinería.

Se puede decir tranquilamente que el consumo masivo de gasolina en los carros empezó en 1914. Solo hasta 1921 los expertos e investigadores de General Motors identifican que el plomo tetra etílico era un inmejorable aditivo antidetonante que elevaba el octanaje de las gasolinas. En 1922 las noticias siguen siendo positivas para América Latina ya que se logran hallazgos en Venezuela, país que en 1929, en tiempos de la gran depresión, se ubicaba como el máximo exportador de crudo en el planeta. Las inversiones fueron numerosas a nivel mundial y por eso en todos los rincones de la tierra fueron naciendo empresas focalizadas en petróleo como Total, multinacional francesa que nació en 1924 siendo la primera en el país europeo.

Las guerras mundiales son determinantes en el negocio en vista que la excesiva demanda de combustible para aviones y otros vehículos bélicos les da mayor musculatura a los capitalistas que vieron crecer sus millonarias utilidades con la optimización de la gasolina. Desde allí la industria automotriz, las grandes compañías, el transporte y otras actividades han hecho de los derivados del petróleo una necesidad que resultó vital para mover el planeta. Hoy la historia cambia y el petróleo ya empieza a verse como una industria en declive.

 

Alejandro Martínez

Foto tomada de Vanguardia Liberal

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Colombiana del GLP, GasNova, Alejandro Martínez Villegas, sostuvo que en materia petrolera es indiscutible que la vida útil del crudo sigue reduciéndose a tal punto que las grandes petroleras están hablando que se llegó al pico más alto de demanda en la historia de la humanidad. Indicó que el presidente mundial de BP, otrora British Petroleum, reveló hace pocos días un documento de análisis en el que explica que ya se llegó a ese máximo de consumo de combustibles fósiles por parte de la comunidad global, razón por la cual la compañía no espera que haya una recuperación total de los niveles de consumo reportados antes de la pandemia de Covid-19.

Recalcó que varios analistas coinciden, que hacia el futuro, la demanda por derivados líquidos del petróleo no aumentará, un motivo muy de peso para entrar en la canasta de combustibles limpios o renovables, tesis demasiado en línea de lo acordado en París con la COP21.

 

“Hacia el largo plazo se ve una reducción en la demanda y por lo tanto caída en los precios. En el inmediato futuro las perspectivas no son buenas en crudo, particularmente influenciadas por lo que se vislumbra con las nuevas cuarentenas en las diferentes regiones del mundo, lo cual incluye a Colombia. En Europa se están dando unos rebrotes de Covid-19 que golpearán los precios hasta llevarlo a niveles de desplome, de hecho, las principales agencias mundiales están previendo una reducción en las proyecciones del precio. La Agencia de Información de los Estados Unidos acaba de bajar sus cálculos y espera que el Brent o precio de referencia que utilizamos en Colombia, termine este año en 41 dólares mientras que el WTI o crudo de Texas, indicación para Estados Unidos, cierre el 2020 en 38 dólares el barril en promedio, lo cual no es una cotización tan baja, pero hay que advertir que tampoco de trata de los 80 o 90 dólares que estábamos teniendo hace unos pocos años”, apuntó el señor Martínez Villegas.

 

Para el dirigente gremial y experto en temas petroleros, la única realidad es que el mercado de hidrocarburos espera precios bajos y expuso que de hecho la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, estima que la recuperación de la demanda a los niveles del pre-Covid-19 solamente se darían en el 2022, en otras palabras en este año y en el 2021 no está prevista una reanimación en el sector petrolero con lo cual los precios seguirán siendo bajos, una mala noticia para Colombia porque buena parte de sus exportaciones y de los ingresos fiscales provienen del petróleo. Esta es la realidad, comentó, y hay que adaptarse a ese entorno porque todo va a depender de cómo reaccione la demanda a nivel mundial y con ello las economías y su reactivación.

Un grupo de versados están convencidos que la recuperación se está dando a un ritmo mucho más rápido de lo que se esperaba, pero Martínez señaló que en ese sentido es bueno ser cauto por las nuevas cuarentenas como consecuencia de los rebrotes de la peligrosa enfermedad. Todo esto, escribió, hace que las noticias no sean tan buenas, pero subrayó que, en medio de todo, los niveles de precio esperados para el crudo no son una irreparable tragedia.

Aclarando que antes de la pandemia ya estaba en boga la iniciativa de vehículos eléctricos y operados a gas, la pandemia con su nueva realidad, es decir menos movilidad y trabajo a distancia, agudizó un contexto que se venía dando. En materia de tecnología, dijo Martínez, definitivamente sí se acortaron las distancias, pero consideró que energéticamente hablando es muy temprano poner el punto final. Insistió que definitivamente las proyecciones de combustibles fósiles hacia el largo plazo van a la baja porque la humanidad tendrá que consumir menos gasolina, menos diésel y menos carbón. Probablemente, expresó, la transición irá ligada a productos con menores emisiones para finalmente llegar a energías renovables en unas cuantas décadas, ojalá muy pronto, con lo que las energías más contaminantes empezarán a desparecer entendiendo que hay un problema ambiental muy grave en el planeta.

El escenario de marchitamiento en el uso del petróleo fue identificado desde hace varios años y por eso las grandes compañías o multinacionales, cuentan con departamentos de investigación en energías renovables. Estas firmas tienen claro que su negocio no es necesariamente el petróleo sino la energía lo cual incluye explorar con sus nuevas divisiones, alternativas con acumulación de potencia solar, eólica y generaciones limpias en general.

 

Fracking, ahora o nunca

El fracking es un tema que conllevó a diversas opiniones en la sociedad colombiana, lo cierto es que muchos coinciden en afirmar que solo con la técnica de fracturación hidráulica es posible aumentar la extracción de petróleo y gas. Algunos con calculadora en mano dicen que con precios lánguidos el negocio no es rentable. Al referirse al tema, Alejandro Martínez, aseveró que el procedimiento hay que hacerlo ya, porque en esa práctica hay un potencial de crecimiento en reservas muy fuerte para Colombia, y mucho más si se tiene en cuenta que los días del petróleo están contados.

 

“Los países que tengan reservas se van a quedar con ellas enterradas y lo que ha pasado en los últimos cuatro o cinco años es que naciones como Arabia Saudita que han mantenido niveles de producción tan altos, tratando de monetizar lo más que puedan sus existencias, siguen dinámicos porque saben que tarde o temprano no podrán venderlas ya que la humanidad migrará a energías limpias. Colombia está en un instante en el cual puede aprovechar esas reservas, es el momento de hacerlo, hay que fructificar esa opción porque en un futuro, la tendencia es de precios a la baja y de oferta de otros combustibles hacia los cuales Colombia tendrá que dirigirse”, enfatizó el presidente de GasNova.

 

De cara a garantizar energía, otro reto está en la agricultura que deberá tener buenos inventarios de productos para el etanol y el biodiesel porque habrá una serie de combustibles que será de transición y necesariamente redundarán en un boom muy importante justo como pasa ahora.

Martínez Villegas explicó que los gases combustibles tanto el natural como el gas licuado del petróleo, GLP, están llamados a crecer mucho en la matriz de consumo de países como Colombia porque no se va a poder sustituir al 100 por ciento los consumos de diésel y de gasolina. Los carros eléctricos, manifestó el presidente de GasNova, van a tardar muchos años en llegar a tener una participación mayoritaria en el mercado porque siguen siendo muy costosos frente a su autonomía que es de alrededor de 300 kilómetros por carga y porque la construcción de la infraestructura para poder abastecer los automóviles tomará su tiempo.

En opinión de Martínez, mientras los carros eléctricos llegan y se instalan a plenitud en los mercados, hay que disminuir los consumos de los combustibles más contaminantes, es decir diésel y gasolina, razón por la cual los gases combustibles hacen parte de los llamados carburantes de transición que permitirán reducir los niveles de emisión y dar el compás de espera para que las fuentes no renovables, en este caso los vehículos eléctricos, entren de lleno.

El directivo informó que Colombia está ad portas de darle luz verde al uso de gas propano en el sector automotriz y por eso el ministerio de Minas y Energía está cerca, probablemente en el mes de octubre, a más tardar en noviembre, de expedir unas regulaciones de tipo técnico sobre las especificaciones de calidad que debe tener el GLP y otras medidas igualmente técnicas de las estaciones de servicio y los kit de conversión para los carros de tal forma que en el primer semestre del año próximo ya se pueda encontrar en las estaciones de servicio el Auto-GLP, unas muy buenas noticias para el país porque se diversificará la canasta de combustibles, en este caso energéticos limpios.

 

De momento hay que seguir importando gas propano

 

Desde la perspectiva de GasNova el país no cuenta con un autoabastecimiento de gas que permita suplir la oferta del combustible en todas las áreas, vivienda, industrial y vehicular. El gremio indicó que desde hace dos años se ha venido importando gas propano a tiempo que ratificó que tiene la suficiente infraestructura para abastecer todo el mercado con unas proyecciones de crecimiento bien interesantes. Añadió que, en el caso de las importaciones del propano, afortunadamente las instalaciones portuarias para su ingreso no son tan costosas como las del gas natural, lo cual permite contar actualmente con una armazón y un complemento logístico ideal que con una capacidad instalada muy grande garantiza abastecimiento. El sector sigue canalizando buenos anuncios porque dicha capacidad, con todo y su amplitud será ampliada próximamente.

 

“La Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, utiliza el GLP para unos consumos propios ya que le resulta más rentable que dejarlo a las familias que lo utilizan para cocer sus alimentos y con ello vendrá un impacto en el mercado. Si las proyecciones de la estatal petrolera, en lo que tiene que ver con reducción de la oferta de gas licuado que probablemente se dará, lo más seguro es que vendrá una fuerte caída en el combustible listo para el público, pero ahí está la infraestructura de importaciones y por ello tendremos un total abastecimiento y con él un crecimiento muy fuerte del mercado”, dijo Martínez Villegas.

 

Cabe destacar que el año anterior la industria de GLP creció cerca del nueve por ciento en ventas y este 2020 aún con pandemia y cuarentenas el indicador es cuatro por ciento de repunte a la fecha. Dentro de las proyecciones de GasNova el crecimiento puede ser mayor básicamente en el sector industrial. Hay optimismo en el gremio porque es factible que Colombia haga el cambio hacia gases combustibles, un fenómeno que mejoraría los niveles de emisiones al aire y de contaminación que hoy en día reportan las autoridades ambientales en las principales ciudades del país.

En termoeléctricas del mismo modo fueron autorizadas cuatro plantas de generación eléctrica, dos en la Costa Atlántica y dos en la Pacífica la cuales tienen la particularidad de funcionar con gas propano que llega en buques sin mayor inconveniente, también un dato alentador para Colombia toda vez que eso reducirá aún más la dependencia para esos menesteres de combustibles demasiado contaminantes.

Un factor que encarece el gas es la tasa de cambio porque el alto precio del dólar impacta las compras hechas en el extranjero. GasNova reconoce que hay una divisa muy fuerte en los últimos tres años con lo cual el producto importado se mantiene en valores altos. Afortunadamente el GLP es competitivo por sus precios bajos en el mercado, un factor que le ha permitido a la industria crecer y por ello se espera que la tendencia siga siendo esa.

En este momento, GasNova representa el 76 por ciento de todo el suministro de GLP del país. Dentro del análisis de crecimiento, la perspectiva es un incremento sostenido dejando claro que el sector industrial ha llegado a repuntes del 15 por ciento mensual lo cual invita al optimismo, más cuando están cerca unas decisiones del ejecutivo como las GLP que dinamizarán el mercado y permitirán ampliar servicio, calidad de vida y portafolio. Con buenas proyecciones, estimó GasNova, los inversionistas están decididos a hacer sus apuestas con lo cual habrá un sector más empujando la recuperación económica, alicaída por la pandemia. El gobierno tiene claro el tema por lo que sigue firme en las medidas que generarán sin duda mayor actividad económica en momentos en que se requiere de más empleo, de ingresos fiscales y tranquilidad, lo cual se logra única y exclusivamente a través del sector empresarial especialmente.

El promedio de ventas de la industria del GLP el año anterior estuvo cercano a las 53.000 o 54.000 toneladas mes, con un crecimiento del 8.9 por ciento frente a 2018 y en las metas de 2020, contando meses como abril y mayo, que fueron muy difíciles, se espera un crecimiento en ventas del cuatro por ciento. El momento actual de despachos está en un nivel elevado, mostrando que sigue afianzándose el GLP en el país, más con perspectivas de mayor desarrollo con la generación eléctrica a partir de GLP y el programa de sustitución de leña por gas licuado en el que está empeñado el Presidente Iván Duque, las expectativas son muy favorables porque hay consumos nuevos que jalonan el sector.

Sobre el final de la era petrolera surge una pregunta, ¿de qué van a vivir los árabes? Y la respuesta es más que grata porque el príncipe heredero a quién se le encargó todo el manejo de la economía del país, viene desde varios años impulsando la sustitución del crudo por otras fuentes de ingreso sobre pilares de desarrollo económico, un asunto que tienen muy claro. Los países árabes optaron por invertir en todo tipo de infraestructura y capacitación para poder hacer ese cambio y enfrentar sin contratiempos la transición, pero tienen claro que hay que salir del petróleo para incursionar en otras actividades económicas rentables que lo remplacen.

Ecopetrol por su parte entrará muy seguramente en la tónica de las demás petroleras y es cambiar el portafolio energético para lo cual tiene, según el presidente de GasNova, personal del más alto nivel que ya debe estar haciendo los ejercicios de planeación.

 

“Pueda que eso no ocurra en 30 o 40 años, pero va a suceder y de pronto hay sorpresas, quizás no sean 50 años sino 30, es decir algo incierto, pero las petroleras se tienen que adaptar y como dato curioso esta la multinacional Shell, una de las compañías más grandes del planeta que inició actividades en 1892 con una compañía de transporte marítimo que comercializaba conchas marinas provenientes del mar Caspio para múltiples coleccionistas de Inglaterra. Sus fundadores notaron que sus barcos podían llevar aceite para lámparas como un buen negocio. En ese momento puso en operación el Murex, el primer barco petrolero del mundo. En 1907 la firma contaba con toda una flota de barcos cisterna. Es por eso por lo que el logo de Shell es una concha de mar. No hay que ir muy lejos, en Shell empezaron con madreperla, pasaron a petróleo y ahora irán a energía solar, eólica y a otras fuentes alternativas, es factible. Shell tiene claro que su negocio es energía y que en todos los cambios, tanto empresarios como usuarios deben amoldarse, eso sí, sin perder la perspectiva”, concluyó el presidente de GasNova.

 

Colombia también tuvo una historia prehispánica llena de petróleo

En Colombia la historia petrolera también empieza a narrarse con indígenas y en épocas precolombinas, tiempos en los que el crudo servía para decorar el cuerpo y para evitar los inaguantables mosquitos.

Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, los primeros registros históricos de la existencia de petróleo en Colombia se remontan a la conquista española, cuando las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada llegaron por el río Magdalena a La Tora, un caserío de los Yariguíes situado en lo que hoy es Barrancabermeja.

Desde los inicios del siglo XX, cuando arrancó la explotación de petróleo en Colombia, la política que ha regido a esta industria ha tenido diversos y profundos cambios, con el objeto de mantener una producción de petróleo que abastezca el consumo nacional y se exporten los excedentes.

Dentro de los precedentes del petróleo en Colombia está la zona conocida como Las Infantas en jurisdicción de Barrancabermeja en donde cuatro siglos atrás los conquistadores vieron nativos impregnados de aceite negro el cual usaban para impermeabilizar y decidieron bautizar el lugar con el nombre en mención.

La reversión al Estado colombiano de la Concesión de Mares, el 25 de agosto de 1951, dio origen a la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol. En 1983 se descubre el yacimiento Caño Limón y en 1993 Cupiagua. No obstante, la baja producción de petróleo hizo pensar a inicios del siglo XXI que el país tendría que importar combustibles.

Un americano decidió explorar la zona prospectiva del Magdalena Medio y notó que de los suelos brotaba petróleo, luego de este hallazgo notifica al reconocido empresario Roberto de Mares quien hizo las diligencias pertinentes para tener una licencia de exploración y explotación del hidrocarburo. En 1916 luego de ir a Estados Unidos, el visionario de Mares ubica nuevos socios para Las Infantas, los capitalistas que erigieron la famosa Tropical Oil Company iniciaron operaciones en 1917.

La refinación en Colombia inició en 1908 con la empresa Cartagena Refining Co, que importó crudo por más de trece años para vender queroseno. Posteriormente en 1918 se confirmó el hallazgo de la Cira Infantas, cuyas reservas se ubicaron en un valor cercano a 800 millones de barriles de petróleo. En 1923 entró en actividad la refinería de El Centro, ubicada en Barrancabermeja.

La Ley 165 de 1948 creó la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, y en 1951 se reversó la Concesión De Mares con lo cual todos los bienes pasaron a ser propiedad de la Nación. A partir de allí Ecopetrol se hizo cargo de la operación de la concesión y asumió las actividades propias del desarrollo del negocio del petróleo y los combustibles líquidos.

Por las necesidades energéticas del mercado y los altos costos de operación de las plantas de refinación, hacia 1973 las instalaciones de Intercol ubicadas en Cartagena, Colpet en Tibú, Texas con operación en El Guamo, y otras, redujeron su eficiencia operacional y cerraron para dejar paso a los actuales sistemas de refinación en Barracabermeja, Cartagena, Apiay, y Orito.

El petróleo tiene historia, pero para las empresas que viven de él, su final como industria está muy cerca y es por ello que ya abordan, como lo dijo nuestro especial invitado, opciones energéticas que no solo den utilidad sino que permitan tener un mundo avanzando y acelerando hacia un desarrollo totalmente verde.

De esa retrospectiva petrolera quedaron muchas historias, algunas reales, otras increíbles y otras mágicas. De los indígenas yariguies de la conquista muy poco quedó, de los nativos que descubrieron el petróleo en Colombia sus orígenes se fueron evaporando, muchos terminaron aniquilados por la enfurecida ambición de los conquistadores y otros huyeron a un destierro injusto en donde narraron las tremendas jornadas con hombres diferentes y pelo en la cara. Contaron del sufrimiento que estos individuos causaron en las comunidades, en los hombres y líderes, pero con mayor ímpetu en mujeres y niños.

Quizás de lo poco que subsistió de esos tiempos fue la leyenda del indio, en donde los protagonistas fueron el cacique Chucurí, su esposa y su hijo, igual el hombre desigual y fuereño que condenó en medio de humo, tabacos y desamores al gran jefe, el mismo que entre cortinas de neblina espera salir de un entorno de condena, pero dicen los lugareños que el emblemático Chucurí quedó en las selvas de donde sale para asustar y reclamar porque su vida cambió cuando aparecieron los extraños y desalmados forasteros.

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