Sábado, 09 Enero 2021 00:53

IPSE enciende los sueños de la otra Colombia. Electrificación total en 2030

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Los bombillos, electrodomésticos y maquinaria de las zonas periféricas o de difícil acceso a la red eléctrica podrán utilizarse antes de diez años, si los trabajos del gobierno siguen avanzando. ¡Y la luz se hará para todos!

Según la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, en Colombia la prestación del servicio de energía eléctrica se inició a finales del siglo XIX, cuando miles de habitantes de la capital del país vieron cómo se esparcía la luz de un centenar de lámparas que iluminaban las calles de Bogotá. Este hecho, dice la entidad, fue el resultado de la iniciativa de inversionistas privados, quienes constituyeron las primeras empresas que tenían como finalidad generar, distribuir y vender electricidad.

Del uso inicial de la energía eléctrica para el alumbrado público y comercio se pasó al uso residencial en los estratos más adinerados de la sociedad y posteriormente llegó a talleres, fábricas y al tranvía. Los particulares no realizaron las inversiones necesarias para hacer las ampliaciones requeridas en el sector, lo cual produjo fuertes debates y una presión política que terminó en que el Estado se convirtiera en dueño de las empresas.

La iluminación eléctrica llegó a Bogotá en 1890, a Bucaramanga en 1891, a Barranquilla en 1892 e incursionó en Cartagena y Santa Marta en 1893. A Medellín el milagro de la electricidad arribó en 1898.

Un interesante estudio del docente de la Universidad EAFIT de Medellín, Luis Guillermo Vélez Álvarez, que sintetiza la historia de la electricidad en Colombia, narra que los primeros sistemas eléctricos fueron desarrollados por empresas privadas o mixtas que obtenían de los municipios concesiones para prestar el servicio en su jurisdicción; inicialmente el alumbrado público y, posteriormente, al comercio y las familias pudientes.

En 1889, dice  el investigador, se constituye en Bogotá la primera empresa eléctrica del país: Bogotá Electric Light Co, que no obstante, su nombre internacional, era propiedad de inversionistas colombianos. A ésta le siguieron, en la capital de Santander, la Compañía Eléctrica de Bucaramanga en 1891, que construyó la Planta de Chitotá, sobre el río Suratá, la primera hidroeléctrica del país; en Medellín, en 1895, la Compañía Antioqueña de Instalaciones Eléctricas, antecesora de EPM, con capital aportado en partes iguales por el Departamento, el Municipio y empresarios privados; en Cali, en 1910, la Cali Electric Light & Power Co, de la familia Eder, que construyó una planta hidroeléctrica sobre el río Cali. Siguiendo con el relicario, nuevamente en Bogotá, en 1920, la Compañía Nacional de Electricidad, remota antecesora de la Empresa de Energía de Bogotá; en 1909, la Compañía Colombiana de Electricidad, filial de la estadounidense American and Foreign Power Company, que prestaría el servicio en varios municipios de la Costa Atlántica hasta su nacionalización en 1962.

Según el autor, a pesar de toda la actividad desplegada por los municipios y los empresarios locales, el crecimiento del sector eléctrico fue muy lento en las tres primeras décadas del siglo XX y estuvo concentrado en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali que desarrollarían sus sistemas autónomos. En 1930 el país contaba con 45 MW de potencia instalada para siete millones de habitantes, poco más de 6 KW para 1000 habitantes.

Actualmente, decir que el sector eléctrico colombiano tiene como eje principal la generación hidráulica, un 66 por ciento aproximadamente y la generación térmica que aporta el 33 por ciento. En medio de la tranquilidad que ofrece el sistema interconectado, el país tiene un gran futuro en las energías renovables, básicamente en energía eólica, solar y biomasa. Si bien, esas tecnologías eléctricas son incipientes, están llamadas a competir de tú a tú con hidroeléctricas y térmicas.

No puede obviarse que, en generación eléctrica, Colombia logró grandes avances y fue así como llegó a gozar de un enorme prestigio a nivel internacional por todas las soluciones de interconexión para el país e inclusive como lo fue en su momento, para el área Andina y Centroamérica.

En el Sistema Interconectado Nacional hay una articulación de la cadena en general, razón por la cual son esenciales los generadores, transmisores, distribuidores y comercializadores. En ese gran mercado de energía al por mayor, hay empresas de grueso calibre que mueven en promedio el 93 por ciento de la electricidad colombiana.

Los colombianos tienen garantizada la prestación del servicio toda vez que hay en plena actividad 28 plantas hidroeléctricas con despacho central y 115 sin despacho centralizado.

José David Insuasti

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para Zonas no Interconectadas, IPSE, José David Insuasti, indicó que Colombia divide su energía eléctrica en dos sistemas, uno, el Interconectado Nacional, SIN, el cual consiste en una red que integra las regiones del país a través de las centrales hidroeléctricas, termoeléctricas y de las granjas solares que van a una gran red nacional para ser distribuida y comercializada en el 50 por ciento del territorio nacional en donde vive más del 80 o 90 por ciento de la población colombiana.

Manifestó que para un inmejorable y óptimo suministro de electricidad en Colombia, es necesario que el Sistema Interconectado Nacional, SIN, goce de buena salud y que a su vez los sistemas regionales aislados en las llamadas Zonas No Interconectadas, ZNI, funcionen a plenitud. Hoy, afirmó, el SIN abarca una parte importante del territorio con una cobertura que supera el 90 por ciento de los nacionales. A su vez el ZNI le entrega servicio al cuatro por ciento de los colombianos.

El funcionario expuso que la Red del Sistema Interconectado Nacional no puede ingresar a algunos sitios por asuntos ambientales, por la complejidad del territorio y por las grandes distancias, verbigracia, San Andrés Islas en donde hay un parque de generación autónomo y redes propias de la Colombia insular.

Igual pasa con los nuevos departamentos del oriente colombiano y otros como Guainía, Guaviare, Vichada, parte del Chocó, toda la Costa Pacífica colombiana, Putumayo y la Alta Guajira. El presidente del IPSE anotó que adicionalmente hay unas zonas llamadas colas de red que son igualmente zonas interconectadas, pero con la dificultad que la infraestructura no llega hasta las montañas como pasa en Cundinamarca en donde 9.000 familias no cuentan con el servicio de energía porque la red energética aún no ha podido llegar hasta ellas por las grandes distancias que existen.

En resumen, afirmó Insuasti, las Zonas No Interconectadas del país atienden cerca del 52 por ciento del territorio nacional y está conformada por más de 800.000 familias de las cuales, solamente 290.000 cuentan con energía eléctrica y más de 500.000 núcleos familiares adolecen de este primordial servicio.

 

“Precisamente, la labor del instituto es promover que todas estas familias tengan servicio de energía eléctrica a través de dos mecanismos, uno, encontrando soluciones individuales que permitan que ellas se conecten o, promoviendo la ampliación de las redes eléctricas de los operadores naturales del sistema interconectado”, dijo el presidente del IPSE, José David Insuasti.

 

Las nuevas alternativas mejorarán la perspectiva

En su observación, el IPSE asegura que las nuevas opciones de generación eléctrica, bien sea solar, eólica o por biomasa, no solo le darán un respiro al planeta, sino que garantizarán una energía para todo el pueblo colombiano.

La entidad anotó, vale la pena resaltar que Colombia tiene una de las matrices de generación de energía eléctrica más limpias del mundo por la dependencia de las hidroeléctricas, no obstante, aclaró, que pese a esa particularidad, es la de mayor vulnerabilidad por los cambios climáticos, razón por la cual con la llegada del Presidente Iván Duque Márquez, el Ministro Diego Mesa y todos en la cadena eléctrica del país han liderado toda la transformación de dicha central, promoviendo novedosas y fuertes alternativas que permitan tener garantizada la energía eléctrica en el mediano y largo plazo.

Agregó que el tema es promover energías no convencionales, energías renovables como la solar, eólica y la que viene de la biomasa. Recalcó, ese tipo de generación que se ha venido integrando al sistema interconectado nacional es la energía que se está promoviendo en las zonas no interconectadas, y a la fecha, el IPSE ha logrado que más de 50.000 familias hagan parte de diferentes proyectos de inversión, actualmente en ejecución para llegar a la meta del cuatrienio de energizar a por lo menos 100.000 familias con recursos públicos.

 

Hemos trabajado arduamente dos largos años en este gobierno para cumplir con una de las metas más transformadoras en la calidad de vida de los colombianos y es justamente disminuir la brecha de energía eléctrica que hay en el país, utilizando precisamente energías no convencionales y sustituyendo el consumo y el uso del diésel en estas zonas”, aseveró Insuasti.

 

Un punto a tener en cuenta, señaló el presidente del IPSE es que la generación de energías alternativas en zonas alejadas ha logrado despertar el interés de inversionistas extranjeros y nacionales razón por la cual no se puede descartar que a futuro, la actividad logre mayor dinámica pues la inversión de capitalistas ha venido en aumento y por ello gran parte de la generación que se adelanta en los parques proviene de apuestas económicas exógenas.

Insuasti reveló que el país está fomentando, como se hace desde el instituto, que esa inversión logre materializarse también en las zonas donde el IPSE tiene cobertura que son las zonas no interconectadas. Igual, explicó, todo es posible promoviendo que diferentes fuentes nacionales y extranjeras, inviertan en la ampliación de cobertura de energía eléctrica.

La electrificación rural, una necesidad sentida en muchas regiones, es un juicioso trabajo que adelanta el IPSE con el Ministerio de Minas y Energía, todo en aras de lograr la universalización, ya que hay al interior del ejecutivo y del instituto, una meta y es que a 2030 Colombia esté cien por ciento conectada con servicio de energía eléctrica, pero para poder cumplir esa meta el cuatrienio exige ingentes esfuerzos pues la idea, como mínimo, es dejar la ruta trazada de todos los proyectos, planes y programas que se requieren para lograr los objetivos.

Para ese logro hay una combinación de fuentes locales e internacionales, una razón adicional para el optimismo porque la distancia entre el propósito y la meta se hace cada vez más corto con la voluntad política del actual gobierno.

 

“Estamos en momentos donde la matriz energética se está reconvirtiendo, vivimos un instante en donde las fuentes no convencionales han cogido una gran fuerza, igual existen unas exenciones tributarias que permiten la inversión en los sistemas de generación con energías alternativas, motivo por el cual es consecuente decir que encontramos en el momento de la energía y consideramos que con una hoja de ruta, liderada por el IPSE, con el Ministerio y evidentemente con el Presidente de la República, vamos a dejar grandes logros para este país en los dos años que restan de mandato”, declaró el señor Insuasti.

 

La idea es tener a Colombia en diez años totalmente encendida y por ello hay un intenso trabajo, una labor que conlleva revisar todos y cada uno de los proyectos requeridos para poder conectar a las familias colombianas al servicio de energía eléctrica. Seguramente, enfatizó el presidente del IPSE, algunos estarán interconectados, otros tendrán soluciones individuales o pequeños parques de generación como fue el caso de Puerto Carreño en donde se logró la soberanía eléctrica, un proceso en el que sigue enfocado el instituto.

Dentro de los retos del ejecutivo está lograr la eficiencia energética y por ello el tema invita a analizarlo desde diferentes perspectivas para poder atacar inconvenientes, adelantar trabajos y llevarles a todos los colombianos la tan anhelada energía eléctrica. La idea, expresó Insuasti, es tener eficacia y calidad en el servicio porque muchos han padecido las constantes fallas y los cortes en el fluido eléctrico. Para conjurar esos inconvenientes, orientó el experto, es regular nuevas maneras de fomentar energía como es el caso de la generación con hidrógeno.

El hecho es apostarle de manera intensa a las diferentes fuentes de energía que permitirán, no solamente consolidar una matriz energética sostenible en el largo plazo, con altos estándares de baja producción de CO2 sino lograr la universalización en un mediano plazo, pero con calidad energética en todo el país.

El proyecto de generación con hidrógeno es motivo de revisión y análisis por parte del Ministerio de Minas, aclarando que se trata de una meta regulatoria plasmada, en la que se trabaja, esperando que durante 2021 salga la regulación para ese propósito. Añadió que por lo pronto el IPSE seguirá adelante con lo que actualmente está reglamentado, más puntualmente las energías solares, eólicas así como la optimización y ampliación de la energía de cobertura en las zonas no interconectadas.

En el mercado y en la famosa bolsa de energía, el IPSE no hace un seguimiento estricto a la mencionada bolsa porque el mercado regulado es el que hace parte de ese tipo de procesos de compras energéticas. El instituto solamente se centra en la ampliación y el logro de la universalización en aquellos lugares en donde la energía eléctrica no hace parte del Sistema Interconectado Nacional.

Una preocupación, pero igual, un compromiso es la Alta Guajira en donde hay un elevado número de familias con mayor déficit de cobertura. El departamento suma hoy más de 70.000 núcleos familiares sin el servicio, pero hay una importante laboriosidad, uniendo fuerzas con la Gobernación y con todos los entes públicos para poder iluminar el departamento.

Precisamente hace algo más de quince días fue posible rubricar un convenio con el gobierno departamental, todo con el fin de llevar y ampliar el sistema interconectado hacia el Cabo de la Vela, en un proyecto en el que activamente participa Cerrejón. En ese propósito, escribió el funcionario, hay demasiado compromiso y una gestión que beneficiará a 1.385 familias con la extensión de la cobertura en energía en Uribia, gracias a una línea que sale desde Puerto Bolívar hasta el Cabo de la Vela, estructurada por el IPSE para llevar energía a la parte alta de la Guajira.

Es bueno precisar que el IPSE, como lo dice la empresa, identifica, promueve, fomenta, desarrolla e implementa soluciones energéticas para zonas no interconectadas, mejorando así, las condiciones de vida de los pobladores, pero de manera paralela edificando paz y equidad en el país. Dentro del compromiso de la estatal energética está el impulso al uso de energías renovables y ambientalmente viables.

Según informó el presidente del instituto, la entidad cuenta con un presupuesto de inversión cercano a los 40.000 millones de pesos, viabilizando proyectos para diversas fuentes como el Fondo de Ampliación de Cobertura en Zonas no Interconectadas, FAZNI, con un presupuesto anual que oscila entre los 100.000 y los 120.000 millones de pesos, dependiendo del recaudo toda vez que este fondo se nutre de una contribución del pago de la energía eléctrica nacional. Para la vigencia de 2021 el fondo contará con cerca de 75.000 millones de pesos, un presupuesto que podría ser más alto, pero que tiene unos valores futuros ya comprometidos. De todas maneras este rubro le permite al Ministerio de Minas seguir promoviendo soluciones energéticas.

Por la pandemia, sostuvo Insuasti, el consumo de energía mostró una disminución, pero dijo que este indicador ya está volviendo a los promedios reportados antes de la llegada del Covid-19. Fue muy claro al decir que el IPSE no le hace seguimiento al consumo o a la generación de las zonas que hacen parte del sistema interconectado nacional, sino específicamente a las regiones no interconectadas.

Un trabajo importante lo hace el IPSE en responsabilidad social e inclusión, una labor vocacional de la entidad que con mucho ahínco realiza para poder suscitar soluciones y seguir promoviendo la energía eléctrica en las zonas alejadas o en donde no hay cobertura de la interconexión nacional. Por estos días el instituto entregará un parque de generación en Nazaret Guajira, la parte más alta del departamento, pero igual adelanta trabajos para ampliar la cobertura en los islotes aledaños a Cartagena, igual en zonas por fuera del servicio en la Costa Pacífica y en parques solares como se hace en Guainía para llevar la energía 24 horas a la región.

Otro plan en marcha es el parque solar de Cumaribo en Vichada que le llevará energía a esa comarca, y caminan con prisa compromisos en otras latitudes en donde la comunidad demanda ampliación de cobertura y calidad energética.

A manera de información es prudente precisar que el IPSE es la consecuencia de la transformación del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica, ICEL, entidad creada en 1968 con la misión de apoyar los planes de electrificación rural. En 1999 cambió su nombre y pasó a llamarse IPSE, aunque la historia del ICEL como tal empezó a escribirse en 1946 cuando nació el Instituto de Aprovechamiento de Aguas y Fomento Eléctrico.

 

Electricidad, una inquietud de siempre

La relación del hombre con la energía eléctrica y el fenómeno mismo de la descarga es tan vetusta como la creación, de hecho, en la Sagrada Biblia se habla de truenos y granizo. En el antiguo Egipto hay libros de 2750 antes de Cristo, que hacen referencia precisamente a unos peces que tenían la particularidad de producir a baja escala unos choques eléctricos.

Eran los famosos tronadores del Nilo. Los cronistas de la época detallaron la experiencia de tener contacto con este animal acuático y hablan de un adormecimiento, consecuencia de las descargas tantos de los peces que habitaban las aguas del enorme río como de unas rayas igualmente eléctricas.

Algunos expertos en el tema eléctrico dicen que es Egipto por sus especies de río, la cuna de la electricidad. Un hecho cierto es que electricidad y magnetismo, fenómenos muy afines fueron estudiados de manera aislada.

Thales de Miletus

En la Grecia antigua, en el año 600 antes de Cristo, aproximadamente, el filósofo, matemático, físico y congresista del país Heleno, Thales de Miletus descubrió que el ámbar, una especie de resina fosilizada, al ser frotado alcanzaba un poder de atracción sobre algunas cosas. Sin embargo, el filósofo griego Theophrastus fue quien a la postre dejó su huella en el tema eléctrico ya que 300 años después un tratado suyo sobre el dominio de otras sustancias con poder eléctrico le abrió paso a un tema bastante eléctrico.

El asunto no se quedó en la antigüedad y en la observación griega y egipcia, en 1600 el físico inglés William Gilbert, adelantó un estudio sobre los imanes de las brújulas, todo con el fin de optimizar la exactitud de estos aparatos claves en la navegación. Ese encargo de su majestad, la reina Elizabeth I, redundó en la definición de elementos de electrostática y el mismo magnetismo. Un paso enorme a todos los descubrimientos que venían en camino.

Los expertos aseguran que fue Gilbert el pionero en emplear el término electricidad proveniente del griego elektron-ámbar. Es por ello que el brillante Gilbert pasó a ser la unidad de medida de la fuerza magnetomotríz.

En ese proceso de investigación y exploración para llegar a la electricidad hay que ir a 1752 y ubicar al estadounidense Benjamín Franklin, un político, científico e inventor, quien después de muchos experimentos determinó la naturaleza eléctrica del rayo.

 

Benjamín FranklinFranklin, uno de los llamados fundadores de los Estados Unidos inventó el pararrayos luego de determinar que la electricidad es un fluido presente en la materia razón por la cual su efusión o salida obedece al exceso del fenómeno eléctrico en dicho cuerpo. El inquieto político no se quedó en su primer invento y siguió explorando hasta socializar en 1780 los lentes bifocales. En estos tiempos de rayos y centellas en el Capitolio estadounidense, este hombre de ciencia hubiese hecho la fiesta, o muy seguramente hubiese llorado la maltrecha patria.

Muchos han tenido que ver con la electricidad, Charles Agustín de Coulomb inventó la balanza de torsión, herramienta esencial en la medición exacta de las cargas eléctricas.

Luego aparecen en el escenario Galvani y Volta, el primero incisivo con la teoría de la electricidad animal y el segundo convencido que las contracciones musculares eran consecuencia del contacto de dos metales con la musculatura.

Como todo proceso demanda curiosidad y estudio el químico y físico italiano Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta, quién dejó eléctrico a más de uno con la retahíla de nombres descubrió la pila eléctrica en 1799. La historia igual fue generosa con él y por ello Volt es la unidad de medida del potencial eléctrico.

Los ingleses siguen en la carrera por avanzar en el asunto y sir Humphry Davy incursiona de lleno en la electroquímica, área que el destacado científico bautizó. Con sus avances entendió el fundamento de la pila de Volta. En 1801 observó el eterno arco eléctrico y la incandescencia en un conductor potenciado por una batería.

Los años 1806 y 1808 fueron trascendentales ya que en ese lapso el británico escribe sobre electrólisis, un trabajo en el que separa el magnesio, bario, estroncio, calcio, sodio, potasio y boro.

En 1807 corrobora que el cloro, su descubrimiento, es un elemento más no un ácido. En ese instante fabricaba una batería que tuvo más de 2.000 placas doble. El acreditado hombre de ciencia inventó en 1815 la lámpara de seguridad usada por los mineros. Tratando de potenciar sus estudios encuentra a Michael Faraday quien se afianza como su asistente.

El tema es largo, pero sería injusto dejar por fuera del baile a los protagonistas, en 1819 Hans Christian Oersted, un científico nacido en Dinamarca descubre el electromagnetismo Su tesis comprobó la estrecha relación entre la electricidad y el magnetismo. Al excelente Oersted se le llevó igual a manera de homenaje como un indicador, para este caso la unidad de medida de la Reluctancia Magnética.

El siglo XIX es crucial en grandes descubrimientos en materia eléctrica y es por ello que en 1823 el matemático y físico francés Andre-Marie Ampere, funda los principios de la electrodinámica, basados en tensión y corriente eléctrica como principio de la fuerza electromotriz. Igual Ampere llega al olimpo de la electricidad como la medida de la corriente eléctrica.

En la materia participó el físico alemán Georg Simon Ohm, quien enunciara con la mayor exactitud la ley de las corrientes eléctricas, igual el físico británico Michael Faraday quien con un bajo perfil por ser un encuadernador, pero inmejorable lector inclinado por la física y la química puso las cartas sobre la mesa al comprobar que el magnetismo conlleva a electricidad por efecto del movimiento.

Llega otro multi-nombres, solo que en esta ocasión lo vamos a sintetizar, se trata de Samuel Morse, que inventa el telégrafo en 1835 a partir de un elemental circuito electromagnético para transferir información.

En el año 1837 después de algunos reveses logra asociarse con el señor Henry Vail, peor el Congreso de Estados Unidos no cree mucho en el proyecto de comunicaciones, sin embargo, en 1843 el legislativo le dio su bendición a una línea que iba desde Baltimor hasta el mismo capitolio en la ciudad de Washington. El trazo de 41 millas fue construido exitosamente en 1844.

Hay dos nombres que igual marcaron un hito en la electricidad, en primer lugar, el físico inglés James Prescott Joule quien desarrolló un interesante tratado que pone en evidencia la equivalencia entre el trabajo mecánico y la caloría. También aparece Hermann Ludwig Ferdinand Helmholtz, el responsable de la ley termodinámica, Aseguró que la electricidad era sin duda una forma de energía.

Tiempo después Joule crea la soldadura eléctrica de arco corroborando que el calor con origen en la corriente eléctrica era totalmente equitativo al cuadrado de la corriente. Igualmente fue importante el físico alemán Gustav Robert Kirchhoff quien con su ley o tratado sobre el cálculo de la corriente y tensión en redes eléctricas. Luego de mucho trasegar, en 1854 llega el cable transatlántico, un logro del matemático inglés William Thomson quien presentó todo un compendio sobre la transmisión por cable. Sus investigaciones no tuvieron límite pues en 1851 ya había definido la segunda ley termodinámica y en 1858 vino, gracias a su trabajo el cable flexible.

Los matemáticos fueron muy influyentes en el descubrimiento y desarrollo de la electricidad, puede asegurarse que tenían el bombillo encendido. James Clerk Maxwell, hombre de números, le dio forma al cuarteto de ecuaciones básicas para la teoría electromagnética. Defendió la tesis en el sentido que la luz es una onda electromagnética a tiempo que aseguró que la energía viaja por ondas electromagnéticas a la velocidad de la luz.

El físico inglés Joseph John Thomson le puso nombre en 1879 a los corpúsculos, hoy rebautizados como electrones, una investigación a partir de los rayos catódicos y las partículas atómicas.

Thomas Alva Edison La electricidad poco a poco iba tomando forma y le ponía fecha de caducidad a las velas y a las muy útiles lámparas de aceite. Con Thomas Alva Edison llega en 1881 la primera lámpara incandescente. Los versados en el tema aún evocan las 44 horas que duró encendido el filamento de algodón carbonizado.

Los trabajos fueron de tiro largo, en ese mismo año el inventor, empresario y hombre de ciencia nacido en Milan Ohio desarrolla el filamento de bambú recordado por sus 1.7 lúmenes por vatios. En pleno amanecer del siglo XIX el americano descubre las bondades del filamento de tungsteno en 1904, la eficiencia fue de 7.9 lúmenes por vatios. Con este logro vino más investigación y con ella en 1910 aparece gracias a Thomas Alva Edison, la lámpara de 100 la cual tuvo un rendimiento de 10 lúmenes por vatios.

Este hombre literalmente iluminó los tratados eléctricos, con sus investigaciones le abrió paso a una nueva industria. Hay que precisar, en 1882 el señor Edison puso a funcionar el primer sistema eléctrico del cual salió energía y luz eléctrica para la estación Pearl Street en Nueva York.

Con la electricidad vino en paralelo el descubrimiento de la radio y la televisión, también llamados medios electromagnéticos. En 1884 el físico alemán, Heinrich Rudolf Hertz, llevó a cabo una investigación que terminó con la unidad de medida de la frecuencia, o hercio, un honor que de gran manera acopió.

Su tratado sobre ondas electromagnéticas mereció el reconocimiento del mundo de la ciencia, porque en ese adelanto manejó los conceptos eléctricos de propagación, polarización y reflexión de ondas. Este recordado inventor es precursor de la radio.

Algunos conocedores dicen que Edison no descubrió la electricidad y le sustraen el crédito como precursor de la bombilla con patente en mano, en ese tiempo, diez años antes del trabajo de Edison, ya había patentes de bombillas incandescentes, pero la del estadounidense era la única efectiva. En 1879 el americano recibe la patente y erige la Edison Illuminating Company y en 1882 pone en marcha la primera central eléctrica para vender fluido eléctrico a quienes adquirían las mágicas bombillas de su creación.

La firma Edison que tenía en sus inicios 80 clientes y 400 bombillas, paso en dos años a 500 suscriptores y 10.000 bombillas, nada mal para ser un arranque. Las bondades de la iluminación eléctrica fueron tan grandes que inclusive en esos tiempos una empresa que se animó a comprar el servicio fue nada más y nada menos que The New York Times.

Edison no solo fue la primera central eléctrica, también fue vanguardista en cogeneración porque con el vapor que producía la compañía vendía calefacción para las edificaciones vecinas.

En ese mismo tiempo el empresario y reconocido industrial H.J. Rogers invirtió en la primera central de energía hidroeléctrica, construida en el río Fox, afluente de la jurisdicción de Wisconsin en Estados Unidos.

Sin problema alguno puede decirse que las primeras centrales eléctricas funcionaban con la llamada corriente continua, un impedimento nada mínimo para llevar electricidad a distancias considerables. En ese dilema de cómo llevar energía e iluminación a la gente aparece Nicola Tesla, quien propuso de inmediato la corriente alterna, una idea que cayó como música a los oídos de los capitalistas de ese entonces.

La idea no se hizo esperar, en 1895, ya entrando al último quinquenio del siglo XIX Nikola Tesla une fuerzas con el empresario George Westinghouse, y construyen la central hidroeléctrica de las cataratas del Niágara. Esta resultó una solución impresionante en sus inicios porque llevó energía eléctrica a la ciudad de Buffalo, urbe ubicada a 40 kilómetros de la central. La apuesta fue un éxito porque se dio el primer paso para la industria de la electrificación en el globo, una exclusa de grandes proporciones para darle paso a la segunda revolución industrial.

Después entraron en operación centrales hidroeléctricas como la Decew Falls en Ontario que llevó electricidad a largas distancias y Rheinfelden en Alemania, distinta de las demás por usar corriente trifásica, un estándar que sigue vigente.

Estados Unidos encontró en este tipo de solución la electricidad para mover su país y su economía, en 1900 las centrales hidroeléctricas aportaban el 40 por ciento de la energia, en 1940 ese porcentaje bajó al 30 por ciento y a la fecha las centrales aportan apenas el diez por ciento.

La generación hidroeléctrica empezó a decaer en 1951 cuando entró en operación la primera central nuclear en Ohio, un experimento que terminó siendo la fuente de la energía moderna junto con los derivados del petróleo.

 

Energías alternativas, nada nuevo

En opinión de muchos, optar por las centrales hidroeléctricas es un atentado contra el medio ambiente y un sistema obsoleto razón por la cual ya está siendo considerada la generación alternativa masiva, pero como en muchas cosas, el país teniendo las oportunidades demora en concretarlas, un tema de vieja data.

El principio de la energía solar, pese a que muchos creen que es de estos tiempos tiene su cuna en la antigua Grecia cuando los técnicos y estudiosos de la época, estimaban que era posible centralizar los rayos solares y sacar beneficio del calor.

En 1911, el ingeniero estadounidense Frank Shuman, no solo pone su nombre en la historia de la energía solar al ser el pionero de este recurso energético, sino que igual es el primero en comercializarlo. En el mismo año creó la firma Sun Power Co, que se abastecía de la planta solar en Tacony en Philadelphia.

La primera guerra mundial destruyó el enorme sueño de Shuman, sus esfuerzos de concentraron en una granja solar de grandes dimensiones, unos 52.000 kilómetros cuadrados en el desierto del Sahara, según conocedores, un proyecto tan ambicioso que podía llevarle electricidad al planeta entero. La enorme granja de Maadi en Egipto, es el primer proyecto de canal parabólico. Lamentablemente la guerra hizo lo suyo, lo de siempre, destruir, y el proyecto quedó literalmente atomizado.

No todo quedó en el impulso, después de un siglo, Egipto tiene listo el complejo solar de Benban en donde las inversiones sobrepasan los 2.800 millones de dólares.

La industria fotovoltaica dio sus pasos grandes en plena década de los sesenta y hoy China es el principal generador de energía solar. De otro lado está la energía eólica o proveniente del viento, una fuente renovable y sumamente limpia que viene creciendo vertiginosamente a nivel mundial como se observa en los últimos diez años.

El primer aerogenerador fue instalado en 1956 en las costas de Dinamarca y hoy el empeño de muchos países y empresas sigue adelante con una fuente prometedora que se suma al listado de las que reemplazarán al petróleo.

El proyecto de la International Thermonuclear Experimental Reactor, en español, Reactor Experimental Termonuclear Internacional, ITER, es el proyecto energético de mayor ambición en el planeta porque quiere demostrar la viabilidad de la fusión como fuente de energía a gran escala.

Cabe anotar que este mega-plan instalado en Cadarache, un centro de estudios nucleares ubicado en Saint-Paul-lez Durance, al sur de Francia, en un área de 1.625 hectáreas, tiene el respaldo de 35 países para la construcción del Tokamak de mayor tamaño en el mundo. Se trata de un dispositivo de fusión magnética hecho para ratificar la viabilidad de la unificación como gran fuente de energía. La idea es generar sin emisiones de carbono sobre el principio que el sol y las demás estrellas son fuente inagotable de energía.

Si el experimento resulta, será determinante en la fusión nuclear y desde luego para dar inicio a las centrales comerciales de este tipo, un gran paso, sin duda.

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