Domingo, 16 Enero 2022 00:28

Es posible que Colombia tenga un gran descubrimiento petrolero: GASNOVA

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El país tuvo un 2021 interesante en materia de exploración y es factible que el año que recién arranca, sea el inicio de una maratónica carrera que puede pasar a la historia por un hallazgo importante.

La Colombia petrolera tiene dos hechos recientes, pese a ser del siglo pasado, que marcaron un hito en la industria petrolera del país, nos referimos exactamente al pozo Caño Limón descubierto en Arauquita en diciembre de 1984, hallazgo para el torpor, ya que las reservas superaron los 1.200 millones de barriles, una fiesta en la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, la gran compañía de los colombianos, y la firma estadounidense Occidental Petroleum Company, desde luego hubo júbilo en el fronterizo departamento de Arauca.

La segunda buena nueva la entregó en marzo de 1991 el siempre promisorio Pie de Monte Llanero, en donde se ubica Cusiana el yacimiento petrolero de mayor tamaño en Colombia, sus reservas fueron de 1.800 millones de barriles de crudo en promedio. Puede decirse que este descubrimiento tuvo algo de azar, ya que en un comienzo fue visto como una importante fuente de gas natural en la Orinoquía.

Este campo, que llevó el nombre del río Cusiana, afluente vital en Tauramena, Casanare, fue explotado en sus inicios por la multinacional inglesa British Petroleum, BP, que entregó el campo en 2011 a Ecopetrol, estatal petrolera que trabajó de la mano con la firma canadiense Talisman Energy, lo que se conoció como el grupo Equión. Tiempo después en 2016 Ecopetrol entró a operar directamente el siempre recordado Cusiana, todo un referente en exploración y extracción de crudo.

En temas petroleros, Colombia tiene una historia vetusta que lleva al valle del Magdalena Medio y a dos tremendos negocios de comienzos del siglo XX, las concesiones De Mares y Barco. La primera otorgada en 1905 en el gobierno de Rafael Reyes, dio libertades o mayorazgos para explotar yacimientos del sector bautizado La Infantas en Santander. En esa operación De Mares debía entregar el 15 por ciento del producto neto e iniciar trabajos en un plazo de 18 meses, incumplir el convenio destruía el contrato de manera automática.

El tiempo pasó y el petrolero bogotano de origen francés no alcanzó a desarrollar la explotación en Barrancabermeja, por esa razón el Estado declinó la concesión en 1909.

Los empresarios Milo C. Treat, Mike Benedum y George Crawford, visitaron los campos en 1916, ratificaron la validez de los títulos y crearon en Estados Unidos la Corporación Tropical Oíl Company que se dio a la tarea de promocionar un crudo que según los habitantes de la época brotaba del subsuelo formando una piscina que cubría las piernas hasta las rodillas de los estupefactos lugareños.

Como pasa en asuntos de petróleo, la especulación y el negocio primaron, a tal punto que por la suma de 33 millones de dólares y sin extraer una gota de petróleo, la empresa cambió de dueño y fue a parar a la Standard Oíl en agosto de 1920.

 

 

Los trabajos de explotación iniciaron y en 1939 el pozo alcanzó la producción más alta en su historia, 64.971 barriles de crudo por día. Después con La Cira-Infantas siguieron las buenas noticias, en vista que, en 2005 tras el acuerdo entre Ecopetrol y Occidental Andina, la producción pasó de 5.000 a 40.000 barriles diarios en 2015, como quién dice, el hechizo de los indígenas yariguies al campo surtió efecto, pues el oro negro que usaron las comunidades precolombinas para su decoro, sigue brotando de las entrañas de la madre tierra.

Después vino la Concesión Barco, algo así como el provecho a la adversidad, puesto que la entrega del título se hizo a tres años de finalizar la Guerra de los Mil Días en 1905. En ese tiempo el gobierno le otorgó la explotación de crudo al General Virgilio Barco en la región del Catatumbo en Norte de Santander. Igual pionera de la industria, la familia Barco afianzó una riqueza admirable que amasó con remojo en crudo hasta 1931 cuando entregó sus derechos a la Gulf oíl Company, empero después del negocio y por cláusulas, la famosa familia siguió canalizando recursos por dicha operación.

Varias son las historias del petróleo en Colombia e ingrato sería dejar de lado el inicio petrolero en la Costa Norte, no en vano dentro de las primeras concesiones para explotar petróleo se cuenta Armella-De Mares, adjudicada en 1896 y cubría campos que hacían parte de la jurisdicción de Cartagena y Barranquilla. En 1907 los derechos fueron vendidos a una empresa con sede en Canadá.

Sin duda la historia del petróleo apasiona y encanta, hubo hombres, nombres, empresas e indígenas que hicieron parte de un pasado espectacular, cuando La Tora, el viejo caserío que le dio paso a Barrancabermeja, dejó ver la sangre negra de los adentros de la biosfera para darle al país un poco de riqueza y tranquilidad fiscal, el ayer del crudo hay que repasarlo y por ningún motivo olvidarlo. Lamentablemente el presente es complejo, retador y lleno de acertijos porque las reservas no aumentan de manera importante, ya se habla de la posibilidad de importar gas.

En el ambiente petrolero hay optimismo, ya que se ha hecho una tarea juiciosa en exploración que puede redundar en una noticia demasiado buena para Colombia, los presentimientos están y las inversiones siguen, falta tan solo la súbita y esperada notificación y para ello los oficios se han adelantado, no hay duda.

 

Alejandro Martínez Villegas

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de la Asociación Colombiana de GLP-GASNOVA, Alejandro Martínez Villegas, aseguró que el país está cada vez más cerca de un descubrimiento petrolero, que despeje las dudas sobre autosuficiencia, que sume reservas y permita seguir en el mercado exportador por lo menos en los años que le quedan de vigencia al hidrocarburo.

Afirmó que durante 2021 la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, tomó una serie de decisiones importantes para reavivar la actividad petrolera en el país y reconoció que realizaron una serie de rondas que tuvieron muy buena respuesta por parte de la industria. En opinión de Martínez Villegas, esas determinaciones que hoy en día se están avalando, van a tener un impacto positivo en términos de actividad exploratoria y eventualmente de descubrimientos en los próximos cinco o siete años.

El versado expresó que precisamente una de las características del expectante azar de la industria petrolera es que entrega premios cuando hay constancia, inversión y una paciente búsqueda a largo plazo.

Tanto las opciones como los pálpitos resultan alentadores si se tiene en cuenta que en el frente petrolero, Colombia está viviendo del recobro, sacándole los últimos barriles a unas reservas que siguen agotándose y que exige, de manera perentoria, un descubrimiento que salve la papeleta. Desde su análisis, Alejandro Martínez indicó que el país requiere de hallazgos y nuevas reservas lamentando que en el gobierno anterior, por cinco años no se firmó un solo contrato y por lo tanto no se iniciaron nuevos proyectos exploratorios en el territorio.

 

“Hoy estamos sufriendo las decisiones tomadas en términos de una reducción preocupante en la actividad exploratoria y por ende de los descubrimientos. Con las nuevas decisiones que se tomaron en la Agencia Nacional de Hidrocarburos en los últimos tres años, particularmente en 2021, lo que se espera es que haya búsqueda acelerada y en consecuencia nuevos descubrimientos petroleros en un término de cinco a siete años”, recalcó el experto en temas petroleros Alejandro Martínez.

 

 

Por la experiencia con los campos citados y las características geológicas de Colombia, el presidente de la Asociación Colombiana del GLP, GASNOVA, aseguró que hay excelentes opciones, ya que Colombia tiene varias cuencas interesantes como los Llanos Orientales, el Pie de Monte Llanero y Arauca en donde hubo éxito tal y como quedó consignado en el inicio de la nota.

Igual, apuntó, hay oportunidad de crudos pesados en el departamento del Meta, ratificando que la Orinoquía sigue siendo una cuenca para tener en cuenta. También es atractivo el valle medio del Magdalena, particularmente con yacimientos no convencionales que tienen un potencial alto. Está la cuenca Caribe, expuso, en donde ya se ha establecido la presencia de cavidades portadoras de hidrocarburos, una expectativa considerable que tiene a los expertos y al Gobierno en la labor de definición de reservas probadas.

Si bien es urgente sumar reservas petroleras para conjurar el fantasma de la pérdida de autosuficiencia y llevar al fisco recursos frescos que le permitan al país funcionar y cumplir con sus obligaciones, se hace muy importante darle estabilidad a los inversionistas para efectos de que puedan continuar con sus labores de capitalización e inyección de dinero que lleven a descubrimiento y desarrollo de los campos.

Agregó que el país debe igual cavar mucho la viabilidad de cooperación para efectos de que esta se pueda realizar por la problemática existente en términos de los engorrosos y en el tiempo, prolongados trámites de licenciamiento ambiental y los retos en materia social frente a las comunidades.

 

“Yo creo que el país va a salir adelante con esto, empero, sucede y pasa que muy seguramente va a tardarse para ver las bondades de facilitar el trabajo en un sector generador de riqueza y de enorme impacto en los temas de desarrollo y mejoras comunales”, dijo Martínez.

 

Las nuevas energías dejarán crudo enterrado

 

Imagen-de-seagul-en-Pixabay

 

La nueva tendencia energética en donde el tema de la transición es cada vez más agudo, apuntando desde luego a las energías alternativas, hace que el petróleo empiece a declinar y a perder importancia. Los conocedores ya saben que la curva de vida empezó a declinar y por eso muchas reservas de crudo en opinión de Alejandro Martínez quedarán enterradas o bajo aguas marinas en zonas del vecindario como Venezuela, en los Emiratos y países de gran producción como Irán y Rusia.

El experto manifestó que justo ese es uno de los temas que Colombia y sus dirigentes tienen que enfrentar, porque la era de los combustibles fósiles ya tiene lápida y certificado de defunción. Aclaró que ese punto final aún no es preciso, pero lo cierto es que puede darse en dos o tres décadas, dejando claro que, en desarrollo de la COP26 en Glasgow, ciudad portuaria de las Tierras Bajas de Escocia, una de las decisiones fue acelerar el proceso de transición, lo que hace que el país y otros que cuentan con un gran potencial, tienen que monetizar sus reservas porque dentro de 20 o 30 años se pueden quedar enterradas y sin ningún valor.

Explicó que desde hace más de una década, Arabia Saudita empezó a tomar todas las decisiones económicas para ir disminuyendo la dependencia de los ingresos petroleros.

 

“Este país, por su puesto adoptó medidas como la de utilizar la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, para reducir precios y poder así sacar la mayor cantidad de petróleo posible. En este momento la estrategia está en mantener las cotizaciones altas para vender las reservas al mayor valor, todo porque tienen el futuro inmediato muy presente. Colombia frente a ese reto tiene que incentivar la actividad exploratoria y de ser posible, aumentar las exportaciones para suplir las necesidades energéticas del mercado internacional, convertir reservas en dólares y evitar que sin ninguna opción, pierdan valor”, subrayó el versado.

 

Colombia está a las puertas de importar gas

Al abordar el tema de gas, la sensación no es la mejor y todo hace pensar que de no haber un descubrimiento gasífero o una solución rápida, la importación es casi que un hecho porque infortunadamente hay un horizonte limitado de reservas.

Anotó que, ante la baja probabilidad de producción del combustible en Colombia, a la fecha el país está abocado a una posible importación, situación que tiene al Gobierno frente a la necesidad de promover e incentivar la inversión en nuevas instalaciones portuarias para poder internar gas en el evento en que no aparezcan nuevos descubrimientos o que llegue un fenómeno de El Niño.

 

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Por el apuro y la futura necesidad, señaló el directivo, el país está muy a la expectativa de que esas decisiones se materialicen para evitar que Colombia tenga algún problema de abastecimiento que pareciera, no lo va a haber, trabajando al máximo con las reservas actuales o bien con importaciones, se garantizaría entonces el suministro, pero enfatizó que hay medidas que tomar y unas alternativas por implementar.

En la eventualidad de comprar gas en los mercados internacionales, muy posiblemente Estados Unidos sería una alternativa, ya que ese país es el principal exportador del hidrocarburo, por su puesto, a unos precios muy altos, es decir, especificó Martínez, si la nación llegare a importar gas natural, la factura en el caso del combustible destinado a los hogares aumentaría de manera considerable.

La crisis logística internacional impactó al renglón de los hidrocarburos, aunque no tanto como a otros sectores de la economía, porque si bien el petróleo y el gas se han podido mover, los precios están altos, un lío al parecer de largo aliento.

El dirigente aseveró que la inversión se mantendrá en Colombia solo si se garantizan las reglas de juego para quienes apuestan por el país, porque en una coyuntura como la electoral llega un entendible nerviosismo. El asunto, apuntó, es brindar condiciones, mejorar la llegada de capitalistas, independiente del gobierno que, de manera soberana y constitucional, el país elija.

 

“Los candidatos a la Presidencia deben tener muy claro que la industria petrolera ha sido un factor muy importante y necesario para el crecimiento económico y social del país. Quien aspire a llegar a la Casa de Nariño, no puede pensar que debe acabarse la actividad petrolera en Colombia, caso opuesto hay que incentivarla con políticas concluyentes, porque desde el punto de vista fiscal, de comercio exterior y balanza comercial, el petróleo es fundamental, sin el hidrocarburo llegarían serios problemas económicos, lo cual se traduciría, en términos prácticos, en carestía por la importación de combustibles y los derivados del petróleo, también habría unos incrementos muy fuertes en materia tributaria para poder reemplazar los ingresos que actualmente el aceite de piedra le está dando al país”, comentó Martínez Villegas.

 

Finalmente el conocedor dijo que la transición energética es una realidad en la que se debe trabajar, es decir, seguir con proyectos de energía solar, eólica, biomasa y otras, sencillamente pasar de los combustibles más contaminantes a las energías renovables, lo que implica hacer uso de los gases combustibles y en ese escenario el gas natural y el GLP tienen un puesto principal en toda la trasformación, un tema que invita a aprovechar las reservas mientras pueda hacerse, pero el momento, concluyó Martínez, es definitivo para tomar todas las decisiones sin tener ningún tipo de duda sobre la importancia y la necesidad de contar con la industria petrolera.

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