Jueves, 01 Diciembre 2022 10:42

Colombia: Vientos a favor y en contra de la energía eólica

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Pasaron más de 17 años desde que se construyó Jepirachi, primer parque eólico en Colombia. Pese a la adjudicación nuevos proyectos lo cierto es que sufrieron tropiezos, ninguno entró en operación.

Por: MARTÍN ROSAS

Colombia tiene vientos de clase mundial”, es una de las frases más repetidas en los últimos años. Y la verdad sea dicha, La Guajira y el mar Caribe territorial presentan las mejores condiciones a nivel global para desarrollar no solo la generación eólica sino, junto a ella, la industria del hidrógeno verde, pero el camino no parece sencillo y ha encontrado varias piedras atravesadas.

En las subastas que se realizaron en el gobierno pasado fue aprobada una capacidad de 3.000 mega watios (Mw) de energía renovable entre eólica y solar, pero a la fecha no ha entrado a operar ninguno de esos proyectos.
Si bien es cierto que hasta ahora se han encendido unos 300 Mw en parques solares foto voltaicos, estos pertenecen a iniciativas de Ecopetrol y empresas privadas.

De acuerdo con Germán Corredor, el saliente director Ejecutivo de Ser Colombia, la asociación de energías renovables, el primero de enero de 2022 debieron haber entrado 1.300 Mw, para diciembre otros 700 Mw, y para 2023 otros más, pero tampoco van a entrar a tiempo.

 

“Eso más o menos estaba previsto porque los tiempos que les habían dado eran muy cortos, lo importante es que finalmente entren en 2024” dijo Corredor.

 

Según el dirigente gremial, los obstáculos que se les han presentado a los proyectos de energía renovable en Colombia van desde la pandemia de Covid-19 que los paralizó en 2020, las demoras en las licencias ambientales, las dificultades de consultas con las comunidades, la falta de infraestructura adecuada en puertos y carreteras, y retrasos en nacionalización de equipos, a lo que se le suma ahora la devaluación del peso, que incrementa los costos.
Y como si se tratara de la tormenta perfecta, la demora del proyecto de transmisión Colectora en La Guajira, tiene en vilo siete proyectos de renovables previstos para que se conecten a esta red, tal vez el cuello de botella más grande en la actualidad.

No es para menos, el proyecto Colectora esta dividido en dos tramos: La Loma-Cuestecitas de 250 kilómetros, que tuvo que consultar a 12 comunidades y ya tiene licencia ambiental; y el tramo Cuestecitas-Uribia, donde estará localizada la subestación. Pero en este tramo de 100 kilómetros se deben consultar 212 comunidades, prácticamente una comunidad cada 500 metros. Y aunque el Grupo Energía de Bogotá (GEB), responsable del proyecto, ya ha consultado de forma exitosa a 200 comunidades, faltan 12 de las cuales cinco tienen conflictos al interior de las mismas y otras cinco presentan pretensiones económicas exorbitantes, que superan varias veces el valor del proyecto.

Para cumplir la fecha límite de entrega en 2025, el GEB debe culminar las consultas en abril de 2023, y por esa razón a finales de noviembre la viceministra de Energía Belizza Janet Ruiz se desplazó a la región para tratar de “desanudar los proyectos”.

 

El vecindario

En América Latina la incorporación de energías también se ha movido al vaivén de los gobernantes de turno. De acuerdo con Martín García Perciante, country Manager para Colombia de Vestas, México, Centroamérica y el Caribe han perdido un poco de impulso.

 

“En México hubo una reconfiguración del mercado, que ha hecho que por políticas de gobierno los proyectos de renovable se han visto reconfigurados, y proyectos nuevos no hay. En el Caribe y Centroamérica ha habido alguna actividad, Panamá es activo y hay parques funcionando y otros en desarrollo. También hay rumores de reconfiguración para dar entrada a nuevos jugadores, a distribuidores y comercializadores, que puede dar lugar a que se desarrollen proyectos. En Guatemala se lanzaron unos pliegos para una subasta de renovables”, afirmó García.

 

En Suramérica los países que llevan la delantera son Brasil, Chile y Argentina, y como mercados con potencial están Perú, Colombia y Ecuador.

Aunque García prefiere llamarlos retos, en la región se presentan trabas de diversa índole para el desarrollo de las energías renovables. Entre los mayores obstáculos, que son diferentes en cada país, se encuentran temas de infraestructura, disponibilidad de equipos, vías y puertos inadecuados, temas de regulación, otros de comercialización de energía, y estructuración de PPAs, para tener a quién venderle la energía.

 

“En la región lo que estamos viendo son retos a nivel de equipos, que son importados y estamos teniendo problemas no solo con la inflación sino una volatilidad en los pecios de las materias primas, que varían en corto tiempo, por lo que debemos contar con mecanismos de ajuste que nos permita asumir esas variaciones en materias primas como resinas, acero y combustible de los buques. Son y desafíos que afectan a toda la región”, precisó el directivo.

 

Finalmente, sobre Colombia cree que el país ha ido poco a poco avanzando en el desarrollo de las renovables, que hay inversionistas interesados. “Vemos un potencial enorme y los primeros pasos, como cualquier proceso, inicia con tropiezos, pero optimistas de que estos se van a superar. Esta es la situación: algunos proyectos iniciando la construcción, unos con demoras, otros no tanto, pero esperamos que estén listos en un año o año y medio.”

Y es que como lo dijo otro de los participantes en el Colombia Wind Power 2022, que se realizó en Bogotá el pasado 22 de noviembre, “las grandes complejidades de las licencias ambientales y los conflictos sociales, hacen que los inversionistas estén viendo dónde va a ser mas fácil construir las renovables. El Medio Oriente y Australia posiblemente van a ser las grandes potencias de hidrógeno verde, los grandes exportadores de energía verde.”

Si Colombia no soluciona las falencias para el desarrollo de las energías renovables, es probable que se quede solo con el eslogan de tener ‘vientos de clase mundial’.

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