Sábado, 05 Septiembre 2020 07:54

A la hora del té a Colombia le quedó grande el mercado de India

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Aunque la llegada es tardía, hay que trabajar para poner productos con valor agregado y en mejorar las exportaciones en un mercado que puede sorprender. Falta audacia, riesgo y conocimiento.

La economía colombiana muestra defectos grandes en su historia, en primer lugar, estuvo encerrada y por fuera del conocimiento de los mercados, luego pensó que sus únicas opciones eran Estados Unidos y la región con una Comunidad Andina de Naciones en donde jamás hubo uniformidad, careció el concepto de afinidad y quedó en deuda definir y aplicar el arancel externo común, el gran dilema.

El mercado natural con Venezuela terminó destruido por diferencias políticas y de esa dinámica tan solo queda el recuerdo del cheque girado por el gobierno de Caracas por más de 7.000 millones de dólares, una suma que en algo ayudaba la economía colombiana. En ese momento el ejecutivo pensó que con países de distinto pensamiento no se podía negociar, luego ese mercado quedó borrado y con él muchas empresas de valor añadido que se vieron forzadas a cerrar y a despedir su personal, algo muy notorio en la zona de frontera. El caos.

Con el tiempo vinieron los tratados de libre comercio que, a criterio de expertos, incluyendo europeos y norteamericanos, quedaron muy mal negociados, algunos, dicen, abrieron puertas para la debacle pues Estados Unidos tiene una particularidad, y es que con cara gana y con sello no pierde. En fin, cuando muchos pensaban que ese TLC traería bienes de capital a bajo costo, tecnología, innovación y herramientas para el progreso, el país decidió sin pena ni gloria entregar la agricultura, ya lacerada con la apertura económica de 1991, cerrando opciones de ingreso para el campesinado y abriendo con sevicia la brecha entre pobres y ricos. Claro, para algunos fenicios, resultó más rentable acabar con el agro y destruir el empleo y así reemplazarlo con 14 o 15 millones de toneladas de alimentos. Atrás quedó una producción agrícola que llevó equidad, sosiego y paz a los campos, esa apuesta quizás era muy costosa. Negocios adversos y diabólicos.

Como quiera que sea, de mala manera, sin mucha inteligencia, eso sí con un apuro malsano, el país entró a las ligas del libre comercio y para colmo de males siguió en la tónica del Fondo Monetario Internacional en donde Colombia paga intereses por dineros de “contingencia”, es decir por lo que pueda pasar así no pase. Tremenda figura.

Muchos han criticado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, porque le dio credenciales a Colombia para ingresar a un grupo de países selectos y con economías sólidas, dejando pasar por alto que acogía un país altamente corrupto, según el índice de Gini, uno de los más desiguales, propietario de una pobreza aterradora que fue siendo superada porque migró a la miseria. Aterrador, de no te lo puedo creer.

En medio de todo no debemos sorprendernos porque somos el país del sagrado corazón, del Divino Niño y en donde el futuro de las personas no lo define el ministerio de Hacienda o el gobierno con su equipo económico sino la Santísima Virgen, ahora con funciones de Planeación Nacional, lo que faltaba. Colombia se dio el lujo de acabar con el ferrocarril, de imitar lo inimitable como fue la ley 100 y de hacer todo en contra de la coherencia, pensando que el neoliberalismo, tan resplandeciente en Chile, era la panacea.

Lo increíble es que la nación aún vive y eso da muestras que con la resiliencia y la cordura podemos mirar mercados fuertes en otras latitudes para que por primera vez digamos con tranquilidad, “hicimos las cosas bien” y no replicar un TLC que hoy nos tiene sin resultados a favor, con déficit en balanza comercial y en cuenta corriente, sin perspectiva, salvo un pollo de descarte que ya lo tienen marinado y vendido a precio americano. La locura.

Hoy los colombianos no tienen garantías en seguridad alimentaria, no pocos abandonaron el agro porque las importaciones los derrotaron y el estado justificó todo por la falta de competitividad dejando de lado que no invirtió en infraestructura, en bienes públicos, capacitación o en mejoras. Los errores son enormes y en volumen alarmante. Criticó el estamento los altos precios al consumidor que nunca fueron del sector primario sino de los intermediarios, pero igual no hizo nada por generar una política agraria de estado que metiera en cintura el cartel de los insumos, el mismo que sube los precios cuando se dispara la tasa de cambio, pero los deja arriba en momentos de devaluación. Muchos gobiernos vieron crecer las arcas de los señores que compran cosechas para revenderlas y a tiempo asistieron a la banca rota del campesino lo cual trajo consigo hambre, embargos, desplazamiento y sufrimiento. Sin contemplación.

La coyuntura sanitaria, el cambio geopolítico ya visible y los nuevos entornos de comercio fortalecerán los mercados internos, la mayoría tendrán que ajustar el modelo porque no es pensable que todos sigan concibiendo que a punta de errores y horrores las cosas queden, de la noche a la mañana, superadas, no, algo hay que hacer y eso implica repensar los países, las economías y cavilar en patria más no, de manera exclusiva, en los intereses de los que viven en el norte. Allá sobra.

Digamos que hay un cambio y que las cosas pueden darse con el gobierno actual o con el que llegue, de todas maneras, el país no aguanta más equivocaciones y es urgente actuar para avalar el progreso, el resurgimiento de las empresas, la recuperación del campo y el fortalecimiento de sectores vitales como lo son salud y educación. Eso es posible e inclusive se hace urgente, buscando correctivos, mirar otras opciones de comercio que sumen más no que resten, y la verdad sí existen, empero ello conlleva a trabajar muy fuerte porque el comercio es rentable cuando el gana-gana es realmente de doble vía.

Una de esas opciones de enderezar lo que se hizo de manera precaria es llegar con propuestas de mercado a una zona en la cual está el futuro y en donde afloran las oportunidades. Se trata de observar, visitar, aprender y definir. Las oportunidades sí existen, tan solo demandan sabuesos que las olfateen y estados que las capitalicen para llevar desarrollo y perspectiva en un negocio con utilidad conjunta.

La República de India por todo lo que ofrece como mercado es una de las joyas que hay que mirar en Asia y resulta lamentable que durante todas estas décadas no haya habido un ojo avizor que advirtiera sobre las promisorias relaciones comerciales con India. Pese al descuido o desdén, como se le quiera llamar, hay una luz de esperanza para entrar decididamente a tierra y así explorar oportunidades y erigir empresas como también comercios que pueden ser muy prometedores.

 

Cristhian Salamanca

Para hablar de India y su portafolio Diariolaeconomia.com, platicó con el Director Ejecutivo de la Cámara Colombia-India de Comercio e Industria, Cristhian Salamanca, quien dijo que pese al palo en la rueda que tiene actualmente el comercio por el tema Covid-19, el intercambio de productos entre los dos países muestra dinámica aclarando que los volúmenes son inferiores.

En 2019, explicó, Colombia exportó a la India 346 millones de dólares, una cifra deprimente comparada con el ejercicio de los años anteriores porque hubo un momento destacado en donde las exportaciones nacionales superaron los 1.200 millones de dólares. Alienta que con todo y pandemia, hasta junio de 2020, la cifra va en 416 millones de dólares, algo positivo porque en términos de valor el país está exportando 100 millones de dólares por arriba del indicador a igual periodo del año anterior.

El notorio derrumbe en las exportaciones tiene una lectura consecuente toda vez que la mayoría de despachos colombianos a la India por comercio exterior son petróleo. Allí jugó en contra el marchitamiento de los precios y la cercanía con los países árabes, ítems que impactaron en gran medida. Hubo inconvenientes con otros productos exportados en menor volumen que son tema de análisis y están relacionados con prendas de vestir y algo de confitería, empero no son muy representativos dentro de la gran suma, de todas maneras, las crisis consecutivas de crudo y salud redundó en menores ventas de Colombia hacia la India.

 

La dinámica sigue mejorando, pero lamentablemente ha habido afectación en algunos sectores como pasa con el tema textil, igual el de medicamentos que tiene todo el potencial de desarrollo porque India sigue introduciendo productos farmacéuticos a bajo costo, sin embargo hay renglones económicos que muestran parálisis porque los indios, como el resto del mundo, entraron en cuarentena y por ello el impacto en el comercio, caso opuesto hay otros sectores en movimiento como las autopartes, algunos alimentos e insumos”, puntualizó Salamanca.

 

Todo lo que está sucediendo con India y con otros países de la región Asia-Pacífico amerita una mirada y una acción porque en un mar de oportunidades dilapidadas, hay mucho por hacer puesto que no se ha explorado ese mercado, no se ha aprendido de él y hay falencias que pueden costar, precisamente por no haber entrado en el tema de la cuenca desde hace muchos años.

Hoy Colombia tiene que apostarle a unas exportaciones más grandes, con un portafolio generoso en donde impere el valor agregado, de lo contrario el país seguirá dependiendo de la volatilidad y de los vaivenes de la economía mundial.

Salamanca expuso que en una reunión que sostuvieron tres cámaras binacionales con el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo Abondano, pudo darse en el clavo ya que se habló de Colombia como mercado potencial de producción y desarrollo en la época poscovid-19. En ese sentido el jefe de la cartera de comercio reveló que existe toda la intención de llevar a India productos como el aguacate, ya en los mercados de Japón y China, pero también otros bienes que no sean tradicionales de Colombia. Así las cosas, comentó, Colombia trabaja con India para lograr un acuerdo de alcance parcial, un asunto que no ha avanzado mucho, pero que es interesante porque contempla preferencias arancelarias a productos de Colombia y de la India, unas posibilidades muy grandes que no se han concretado por todo el tema pandémico entre otras cosas.

 

De India a Colombia, caso opuesto, sí son importados muchos productos, pero el gran reto está de Colombia hacia India, y para ello no basta la calidad en los artículos a exportar sino contar con una cadena de distribución, un socio estratégico y entender que el mercado en ese sector de Asia es de paciencia, de estudio y de mucho análisis. El directivo indicó que la realidad es que, si un empresario entra a una zona de la India, no necesariamente tiene que incursionar en otra porque se trata de un país muy diverso.

 

“Eso implica un trabajo fuerte que requiere que sí o sí, quien quiera llegar a la India, debe tener una base fuerte en su país de origen”, dijo el vocero cameral.

 

La tarea comercial con destino a Asia-Pacífico, puede decirse, está cruda y es muy tímida, de tal forma que Colombia perdió oportunidades de estar allí desde el pasado porque no fue proactiva y además hubo gobiernos que difícilmente miraron al Asia. El tema de China en el que se logró avanzar sustancialmente tendrá que ser manejado por Colombia con guante de seda por toda la situación que se está viviendo, pero en opinión de Salamanca, últimamente ha habido una gestión importante desde Bogotá, advirtiendo que todavía no hay flexibilidad mental para poder ver a India como un mercado de potencia. Esa labor, aseveró, demanda visitas al más alto nivel, intercambio académico, acuerdos y mucha más cercanía en diferentes temas.

En medio de lo complejo, el gobierno indio es muy abierto y el excelentísimo embajador en Colombia Sanjiv Ranjan, así lo muestra tal y como lo hicieron sus antecesores. Ese país asiático ya ha dicho que hay que arrancar, pero infortunadamente todo en Colombia suele ser complejo y las cosas no fluyen como se quisiera, empezando por el empresario que es muy melindroso, de poco riesgo y muy pendiente de los costos de una apuesta porque no quiere perder nada, totalmente opuesto a los industriales indios que si tienen que visitar tierra colombiana seis veces, sencillamente lo hacen porque su mentalidad es superlativa y dentro de sus objetivos está cerrar negocios a sabiendas que invierte dinero y tiempo, igual da por descontado que vendrá una tasa de retorno y unas utilidades.

Un aspecto para tener en cuenta es que India es un país comercialmente cerrado, con vocación inmensamente agrícola que obliga a los exportadores colombianos a llevar productos diferenciados y muy exclusivos porque para ellos es extremadamente delicado poner en riesgo su economía local. Es posible que un producto terminado tenga más resistencia para entrar que por ejemplo la materia prima porque finalmente ésta tiene como objetivo la transformación, trabajo que se hace en la emblemática nación asiática mientras que el producto manufacturado no garantiza nada pues no pasa de una simple comercialización.

Los sectores que pueden tener futuro en India, si hacen la tarea, tienen que ver con la confitería, prendas de vestir, ropa de baño, salsas, panes y otras ofertas como fajas que ya están en el mercado, pero igual hay opciones para decoración. La artesanía no sería un negocio rentable en India, porque la colombiana generalmente es muy costosa en comparación con la de sus regiones, aclarando que podría ser de nicho pues muchos productos que llegan a la India son precisamente de nicho y no de consumo masivo.

 

“Cada vez que voy a India todo el mundo me pide café, la gente quiere probar el bebestible colombiano porque sabe que es distinto, pero hay que tener en cuenta un punto y es que al pensar en negocio debe considerarse que este producto tiene 100 por ciento de arancel porque ellos también siembran el grano y no quieren sacrificar sus caficultores con un competidor tan fuerte como Colombia, el tercer productor a nivel mundial después de Brasil y Vietnam”, señaló el Director Ejecutivo de la Cámara Colombia-India de Comercio e Industria.

 

Añadió que al comparar la calidad arábica de Colombia con los cafés tipo robustas como los de la India, la diferencia es muy grande porque los cafés corrientes son más baratos y tienen mayor acidez, diferente a los suaves como el colombiano que sin azúcar tiene un sabor único.

 

Salamanca expuso que otros países pudieron llegar a la India porque hicieron las cosas bien y eso implicó visitas, acercamiento y forjar amistad de la mejor forma. Es por ello que hay delegaciones chilenas, turcas, de México, Perú y de Argentina, este último país con toda la intención de abrir mercado para la yerba mate.

Un semblante para tener en cuenta es que con Asia el tema no es estrictamente comercial, igual hay aspectos culturales, de intercambio de información y seguridad nacional. Un tema que se puede tratar con India es el aeroespacial ya que tiene un programa muy robusto y grande que le permitió a Colombia lanzar un satélite a través de la tecnología del grato país del Indostán.

En América Latina hay países exitosos con India en términos de balanza comercial, en algún momento Colombia ocupó el tercer lugar después de México y Brasil. Hoy Perú está hablando de un tratado de libre comercio, con Chile hubo empatía, por ello un TLC entre indios y chilenos podría darse.

 

Asia es la ruta y no solamente de la seda

La gente en occidente suele asociar a Asia con fantasía, historias mágicas, alfombras voladoras, lámparas que hospedan genios, musas bellas con velos en sus rostros, gente vigorosa y fuerte, capaz de construir bellos palacios, igualmente sendos reinados.

Dentro de ese encanto asiático está la famosa Ruta de la Seda que consistió en una red de caminos muy bien establecidos para comercializar o exportar la seda china, un negocio que empezó a prosperar desde el siglo I antes de Cristo. Este mercado que partió de la antigua ciudad de Chang´an, hoy Xi´an, unió a todo el continente asiático logrando articular países como China, Mongolia, Persia, Arabia, el subcontinente indio, Siria, Turquía, Europa y África lo cual incluía a Somalia y Etiopía. Esta ruta, dicho sea de paso, marco tanto al mundo oriental por lo que significó cultural y económicamente que uno de sus tramos fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO en 2014 como Patrimonio de la Humanidad.

 

Toda la vida, en todos sus momentos Asia ha gozado de dinámica comercial, es una región muy rica, tiene historia, es milenaria y acopia mucho conocimiento. Es por eso y por más que Colombia debe matricularse en las grandes ligas del comercio porque quizás lo que pactó a la fecha no sea suficiente ni por antecedentes, ni por mercado ni por prestigio.

Colombia se quedó y no logró consolidar con Asia negociaciones, tener unos tratados comerciales útiles y generosos haciendo la salvedad que con TLC o sin él habrá desventajas porque los países asiáticos están en un nivel tan alto de industrialización que su capacidad productiva es muy elevada por lo que la gama de productos que pueden llegar a América Latina y a Colombia más exactamente es muy variada.

 

“Pienso que Colombia tiene una cantidad de productos muy interesantes que pueden entrar allí, pero para eso, reitero, hay que ir, conocer el país, absorber India, auscultar y saber de qué se habla. Igual deben identificarse las regiones, sus gustos, sus costumbres y todos los rasgos para llegar con exactitud a los consumidores”, manifestó el señor Cristhian Salamanca.

 

El tema es hacer lo que factiblemente no se ha hecho, conocer y negociar bien, algo que exige disciplina, cognición, cronograma y acción, nada que no se pueda adelantar pues se trata de iniciativa.

Un asunto vital, aclaró Salamanca, no es pintar pajaritos en el aire porque para cualquiera un mercado de ese tamaño garantiza poner volumen y cerrar el negocio de la vida, pero los negocios en India no son tan fáciles puesto que los consumidores son exigentes y hay de por medio normas y exigencias que pasan por calidad, inocuidad, buenas prácticas y otros factores, muchos de raigambre cultural.

En Asia los mercados no son fáciles, pero igual no son imposibles. Como en todo sitio hay determinados parámetros y quien quiera triunfar debe amoldarse a todos esos requisitos, un asunto apenas normal.

 

“Mi gran conclusión de este tiempo es que uno debe tomarse un espacio para poder analizar las oportunidades que surgen ahora mismo. Con India hay muchas posibilidades y ello invita a no hacer cálculos de los 1.300 millones de personas sino aplicar términos más conservadores y pensar, a manera de ejemplo, en un cinco por ciento de la población que compraría un producto, un porcentaje en India que representa un país como Colombia lo cual es significativo. Hay una serie de retos que se han suscitado, pero desde la Cámara hemos insistido en ir, conocer y aprender. Estaba previsto llevar una delegación de alto nivel, de gestionarla, de moverla, pero con esta situación es muy difícil”, apuntó Salamanca.

 

La diplomacia necesita acelerar

 

La diplomacia colombiana enfocada en Asia y en particular la que tiene que ver con India, debe ser fortalecida. En los últimos años se han hecho avances importantes, pero algo cierto es que Colombia debe tomar más en serio a la India.

Lo anterior demanda visitas de alto nivel y misiones empresariales que deben darse en doble vía. Por ejemplo, si Colombia quiere tener un desarrollo como Sillicon Valley, el mejor referente es India. Los inmigrantes indios que llegaron a Estados Unidos en los años sesenta fueron claves para sentar las bases del afamado y consolidado “Valle del Silicio”, el mismo que enaltece la economía digital y tecnológica de San Francisco.

Ahora India tiene dos centros de industria tecnológica, Hyderabad y Bangalore, éste último, la casa de Apex Wiki, por dar un referente. A decir verdad, sitios llenos de desarrollo, innovación y futuro, una razón muy de peso para seguir creciendo en diplomacia comercial, más con el auge de la cuarta revolución industrial.

Una representación en India que dejó realmente un sabor agradable porque mostró gestión, fue sin duda la del exministro Juan Alfredo Pinto, persona que igual conoció en detalle el país desde la dirigencia gremial y aportó para Colombia grandes cosas, aparte de él queda el nombre de Olga Forero y otras delegaciones diplomáticas con oficio, pero es necesario poner el pie en el acelerador para escalar con el mayor éxito ese Himalaya de los negocios que propone la enigmática y apasionante India.

Otro punto a tener en cuenta puede ser la sobrecarga en la gestión diplomática y comercial en vista que en momentos desde la India se manejan otros países de la región y el solo subcontinente indio es suficiente para trabajar y recoger frutos.

 

“El embajador Juan Alfredo Pinto marcó un hito toda vez que le dio un vuelco a la relación con India que llevaba estática mucho tiempo. Su trabajo fue brillante, sacó la relación binacional del baúl y puso el tema comercial a caminar porque él como nadie conocía los pormenores del aparato productivo colombiano. Como si fuera poco caló y de qué manera en el ámbito cultural, literario y analítico. Sin duda alguna brilló”, declaró Salamanca.

 

Para la Cámara es indudable que debería haber una acción más fuerte, con mayor agresividad y con ese ánimo de conquistar el mercado indio. La gestión de la Cámara binacional ha logrado espacios, pero no pudo avanzar más porque hicieron falta unos apoyos que son inmensos. Salamanca inclusive consiguió que una cadena de 500 tiendas en India les abriera espacio a productos colombianos, pero el tema no fue tan sencillo porque hay sectores y productos como el de bocadillos de guayaba, citando un ejemplo, que difícilmente pueden mantener un stock y una rotación. Igual hay otros que pueden cumplir, motivo por el cual hay que insistir.

 

La pandemia cambió el mundo y los negocios

 

Para el Director Ejecutivo de la Cámara Colombia-India de Comercio e Industria, Cristhian Salamanca, la pandemia dejará una marcada huella y ello conllevará a enormes cambios. Claramente un líder de esa manera diferente de renovarse será India, país al que en el seno de las Naciones Unidas le exhortaron porque tomará el liderazgo para el desarrollo y el bienestar de la humanidad en cuanto a medicamentos y otros temas básicos, una solicitud especial porque hay experiencia en donde India jugará un papel muy importante al igual que China y otros países de Asia Pacífico que serán fundamentales en ese propósito.

 

“Estados Unidos siente de hecho esos pasos agigantados de las potentes economías asiáticas lo que explica porque pasan algunas cosas que buscan mitigar un poco el crecimiento veloz de los países de Asia. India y China están afectadas por el virus, pero han podido continuar con su producción, llegando a otros mercados. Estoy seguro que hay que virar un poco de la visión tradicional hacia países de relacionamiento económico muy arraigado y atreverse a ir un poco más allá porque esas potencias serán fundamentales en lo que se viene y el mundo lo sabe”, escribió el directivo.

 

En este momento India trabaja fuertemente en el tema del virus, por un lado, con medicamentos que ayudan a mitigar el efecto los cuales ya están fabricando, pero también avanza en la búsqueda del antídoto y producción de vacunas ya que no en vano es el mayor productor de inmunizantes en el planeta. Por ese Motivo, detalló Salamanca, este país puede ser muy trascendental para la salud de la humanidad.

Sobre el tema de mercados y comercio, razonó, la finalidad no es salir de Estados Unidos, ni más faltaba, tan solo mirar otros destinos de exportación, de inversiones y así diversificar y ampliar el panorama, el portafolio como el espectro de negocios. Estados Unidos es una economía de gran importancia para Colombia lo cual no dice que, de manera juiciosa y comprometida, pensando en el largo plazo, sea prohibido explorar en otros destinos de negocio que pueden representar un beneficio económico bastante considerable.

 

Los huevos no se pueden poner en una sola canasta porque como lo diría el acertado Nassim Nicholas Taleb, seguirán volando los cisnes negros.

 

Eso conduce a crear estrategias, a mirar mercados, a tener sociedades con países ganadores y propietarios de mucha sabiduría. Asia es una gran opción, subrayó el contertulio, para el caso India con todo y su tamaño, sus diferencias ideológicas y la variedad de pensamientos como también de culturas, está llamado a ser uno de los grandes jugadores del mercado mundial.

 

“Este país se trazó como reto para 2030 que como mínimo el 30 por ciento de la flota vehicular sea operada con batería eléctrica, para ese tiempo es una meta tener carros eléctricos para optimizar el ambiente”, concluyó Cristhian Salamanca.

 

Según la Cámara Colombia-India de Comercio e Industria, el país asiático ha participado con más de 45 delegaciones sectoriales en los últimos años, haciendo destacada presencia en ferias y ruedas de negocios. Empresas de textiles, autopartes, farmacéuticos, materias primas, químicos, plásticos, tecnología y software, artesanías, construcción, entre otras, han explorado el país en diversas ocasiones. Así mismo, India ha tenido inversiones importantes en Colombia como petróleo con ONGC, agroindustria con UPL, motocicletas con Hero, y otras en sector TIC y BPO.

 

India que encontró su nombre en las aguas del río Indo por pronunciación persa tiene una historia extensa y por ello muchas fundaciones en atención a sus múltiples invasiones. Debido a ese proceso es fácil encontrar en los anales fechas varias de su establecimiento o refundación, en primer lugar, está el periodo de 320-185 antes de Cristo, 320-550 DC, 1206-1256, 1526-1707, 1674-1818 y en el periodo 1858-1947 empieza a desligarse del poder británico y logra una sólida unión para luego un 26 de enero de 1950 consolidarse como república.

En 1498, con la llegada del navegante Vasco da Gama, empezó a darse una colonización del territorio, un proceso que se agudizó en 1510. En el siglo XVII los países europeos con mayor fuerza económica, naval y militar aprovecharon los problemas internos para establecer sedes de sus gobiernos y colonizar parte de India, es así como arriban Países Bajos, Francia y Reino Unido que con un tibio comienzo comercial lograron apropiarse de territorios. En 1845 la gran mayoría de India estaba administrada y dirigida por la Compañía Británica de las Indias Orientales.

1857 fue un año para el recuerdo de la región porque arrancó la primera guerra de independencia india también llamada el “Motín Cipayo”. Esa primera arremetida fue derrotada y el país asumido por la Corona Británica. De todas maneras, la “gente del río Indo” persistió hasta alcanzar su independencia total.

Por estar situada en la ecozona Indomalaya, India es un país altamente biodiverso pues no en vano alberga al 7,6 por ciento de los mamíferos del globo, al 12,6 de las aves, al 6,2 de los reptiles, el 4,4 de los anfibios y al 11,7 de los peces.

 

Esta es la tierra por excelencia del tigre, de los ciervos y del leopardo en donde intentas a toda costa salvar las pocas especies que quedan.

India es un país con una extensión de 3´287.263 kilómetros cuadrados y una población superior a los 1.372 millones de habitantes, toda una oportunidad para exportar y traer productos de tecnología así como materias primas.

Esta nación puede tener el mayor número de religiones y cultos en vigencia a nivel mundial. En sus tierras se practica el Hinduismo, Islam, cristianismo, shikismo y otras como el jainismo, budismo, bahai y judaísmo.

La India, un gigante de Asia del Sur logra extenderse desde los preclaros y muy empinados picos del Himalaya hasta la costa del océano Índico. Si bien su historia es interminable, puede decirse que se resume en más de cinco milenios. Su capital es Nueva Delhi, la ciudad más poblada Bombay y su moneda la Rupia India. Es una república federal y democrática con un sistema parlamentario bicameral. Así como son espectaculares sus grandes tigres, igual es un poema en las alturas el Nanda Devi, todo un monumento natural de 7.816 metros sobre el nivel del mar, en las frías montañas del Himalaya.

 

Quienes tuvieron el privilegio de viajar a India quedaron maravillados con los monumentos atávicos del imperio Mogol, el Fuerte Rojo de Delhi, enorme complejo y la mezquita de Jama Masjid, esa que tiene alterno el emblemático mausoleo del Taj Mahal construido por amor, respeto, tristeza y veneración en Agra.

Los viajeros ven de manera sorprendente filas interminables de peregrinos que acuden a las orillas del río Ganges para bañarse en un ritual lleno de mística y esplendor, pero igual para hacer yoga, un atractivo para los admirados visitantes de los ardientes valles del Himalaya. Siempre serán impresionantes las multitudes en Varanasi, y Rishikesh al norte de India.

Este país en donde la figura de Mahatma Gandhi sigue viva al igual que los consejos sabios del erudito Swami Vivekananda que exhortó por respeto a todos los seres humanos y a las religiones indistintamente su credo, alberga muchas creencias, todas ellas de enorme espiritualidad y encuentro con el propio yo. Aunque nacida en Macedonia, el catolicismo mira a India y a su líder religiosa Santa Teresa de Calcuta por encarnar principios, amor y abnegación en servicio de la humanidad.

India es uno de los países con mayor tasa de crecimiento en su economía, el indicador ronda el seis por ciento del producto interno bruto, PIB. En sus tierras prosperan siembras de arroz, trigo, oleaginosas, algodón, yute, té, caña de azúcar y patatas. En el frente pecuario son muy dinámicas las crías de búfalo, ovejas, cabras, todo tipo de aves de corral y la pesca.

Su industria logró dar pasos abismales y por ello muestra unas factorías de gran tamaño e inclusive con tradición por todo el entorno de la ruta de la seda. India es muy fuerte en textiles, productos químicos, alimentos procesados, acero, equipos para el transporte, cementeras, minería, explotación de crudo, producción de maquinaria para múltiples usos y el software.

Esta nación representa más del 25 por ciento del PIB mundial y el uno por ciento del comercio global. Las exportaciones indias están basadas en derivados del petróleo, ciertos textiles, piedras preciosas, joyas, software, bienes a partir de ingeniería, pieles, productos químicos y cueros. Según la Cámara, India importa petróleo para refinar, maquinaria, joyería, fertilizantes y en baja cantidad productos químicos.

Con 28 estados y ocho territorios, en India sobran las oportunidades, en ese país que emplea en promedio 516 millones de personas hay mercado para mucho, tan solo hay que auscultar y atreverse. India es una nación amable, con sus reglas y sus exigencias, pero factible. Llegar quizás no sea tarea fácil, sin embargo, consolidarse puede ser una gran ventura porque se trata de un mercado leal, correcto y noble. Por algo su lema, “la verdad sola triunfa”.

Es sin duda la India un sueño por cristalizar, más allá del comercio tiene turismo, sabor y color. Este país guarda historias y secretos que lo hacen enigmático y muy atractivo.

 

Algunos antropólogos sienten aún los gritos de los ejércitos macedonios al mando de Alejandro Magno, un caprichoso invasor y hombre de guerra que encontró su freno en India cuando cayó derrotado en la batalla de Hidaspes luego de una arremetida de los soldados indios comandados por el Rey Porus de Paurava, un pueblo no muy grande que florecía a orillas del río Jhelum. Los registros dejados por los cronistas muestran al valiente rey como un hombre de dos metros que metía miedo, y no poquito.

Ese año 326 a.C. trazó el destino de 34.000 soldados macedonios formados en infantería y 7.000 jinetes griegos, igual los de un ejército aliado ofrecidos por el rey Ambhi. Igual marcó a 22.200 luchadores indios, 20.000 de infantería, 2.000 que iban en las fuerzas de caballería y 200 elefantes de guerra que espantaron a soldados y caballos griegos, entre ellos al arisco, pero fiel Bucéfalo.

Entre valor, elefantes y arcos gigantes capaces de atravesar a más de un hombre, los fieros indios ganaron una batalla que dejó sin ánimos a las fuerzas griegas del invencible Alejandro el Grande.

Dijo asombrado el cronista e historiador griego Plutarco que fue impresionante como logró sobreponerse el ejército indio pues motivados por Porus lograron retomar fuerzas, apalancados en valor para derrotar al intocable emblema de guerra. Hoy los siglos dejan ver que India sigue imparable, renovada y conquistando mercados. Esa cultura especial y patrimonial por lo que representa ese país para el universo, no para, sigue vertiginosa diciéndole al mundo que su vigencia es inmarchitable.

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