Jueves, 16 Junio 2016 10:51

Transportadores pasaron del orgullo al sufrimiento

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Los empresarios y dueños de equipo le piden al gobierno que se ponga la mano en el corazón porque el sector pasa verdaderas necesidades.

Los camioneros colombianos, esos que tienen familias, es decir esposas, hijos, madres, padres, hermanos y un grupo de amigos casi que imaginarios están condenados a llevar una vida solitaria con la compañía firme e incólume de soledad, esa que amplifican cuando súbitamente sale de los estéreos de sus camiones con la voz inconfundible de Rolando Laserie. Esos buenos seres humanos no tienen derecho a partir una torta en el día de su cumpleaños y mucho menos a festejar eventos tan íntimos e irremplazables que prácticamente la vida les pasa por debajo de la cerca.

Hay casos en que navidad o año nuevo se pasan en los camiones al sabor de la gastronomía de carretera, muy a la orilla de cualquier vía nacional y lo demasiado lejos de los seres queridos, escena que de verdad es dura.

Los conductores de tracto-mula, camión sencillo o doble-troque enfrentan a diario retos que ponen en franco riesgo sus vidas, ellos deben pasar por vías diseñadas por el trabajo más no por el ministerio de Transporte. Están expuestos a volcarse, a quedar enterrados y a luchar contra las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Como si fuera poco pagan peajes para hacer fila a 500 o más camiones en puntos neurálgicos y desesperantes como el paso de La Línea entre el Tolima y el Eje Cafetero.

Ni qué decir de los automotores que vienen de Pasto o los que atraviesan la famosa Panamericana a la altura de Piendamó y Popayán. El caos es total, los nervios se ponen de punta y el ejecutivo le sigue haciendo la fiesta a los TLC cuando no hay espacio ni vías para importar todo lo que viene de Estados Unidos o Europa porque de Colombia es más bien poco lo que sale sin que ello no diga que hay traumatismos.

El presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros, seccional Boyacá, Alfonso Medrano, le dijo a Diariolaeconomia.com que sin temor a exagerar la realidad del transporte es más que lamentable toda vez que departamentos como Boyacá están rodeados de actividades de alta renta y dinámica económica por la minería lo cual se acompaña de todo un andamiaje industrial que aporta desarrollo, pero que lamentablemente las grandes marcas o industrias como Holcim, Argos, Diaco y otras de gran renombre concentran su oferta de carga en unas pocas manos haciendo que la exclusión llegue al transporte con saldos muy adversos para un sector jalonador de desarrollo y creador como ninguno de tejido social.

El problema es tan serio en esta zona del país que inclusive le tocó intervenir al Gobernador para evitar que con ese tipo de políticas colapse el pequeño transportador, escenario que invita a la regulación porque hay una empresa con más de 200 camiones y es justo a esa compañía a la que le dan toda la carga.

“Con esto queda claro que los pequeños no tenemos derecho y eso muestra un desbalance muy grande porque en esa tónica están la mayoría de las empresas. Actualmente la crisis del transporte en Boyacá es bien delicada debido a la concentración de la carga”, declaró el señor Medrano.

Dijo que la situación resulta más que injusta si se tiene en cuenta que los camioneros tienen familias e hijos que educar y mantener lo cual choca con las políticas frágiles de transporte asunto que irrita porque en Colombia, en su opinión, hay factores para mejorar y trabajar en completa armonía.

Frente a un lio tan agudo como el lavado de activos en el transporte, Medrano precisa que indigna la indiferencia del ejecutivo en lo que tiene que ver con el tema porque no existe un control estricto para quien compra 40, 100, 150 y hasta 200 mulas sin que pase nada, es como si hubiesen comprado una.

“El transporte en Boyacá está sin temor a ponderar, en vía de extinción porque el gobierno patrocina a los grandes, sea quien sea, dejando de lado a los pequeños y tradicionales que han puesto vida, sacrificio y paciencia al servicio de un país que hoy los quiere desechar como si se tratara de la peor plaga, es decir que desde arriba le quitan el derecho al transportador a tener un trabajo digno y por ende una vidadecorosa”, apuntó el empresario.

La situación de Duitama, explicó, es demasiado compleja porque al ser cuna del transporte está siendo desplazada por las grandes compras de insumos, equipos y mantenimiento en Bogotá en detrimento del sector en Boyacá. “Al pueblo solamente le dejan el hueco, la tragedia y la miseria, pero aún hay una oportunidad de enderezar esa carga con el gobernador “.

Medrano insistió en que hay que buscar mejoras para el camionerismo en vista que el sector vive en un drama constante porque no hay paz laboral que desprende del incumplimiento con los fletes o del dinero extraviado como es el caso puntual de los aportes por chatarrización y que suman cerca de dos billones de pesos.

En el país y en el sector transporte, expuso Medrano, quienes están detrás del timón de un camión viven con mucho menos del mínimo vital de subsistencia. Agregó que sin plata es muy complicado hacerles mantenimiento a los vehículos razón por la que hay angustia y desacuerdo porque el transportador está literalmente acosado por deudas y obligaciones que no se pueden aplazar.

Lamentó toda la situación de los peajes los cuales, si bien han dado una mano, también desbordaron la coherencia porque algunos pasaron de 8.000 pesos a 44.500 en algunas regiones del país. “Con todo esto la vida del camionero boyacense y del país se volvió una indeseable pesadilla”.

Para este transportador, en Colombia se dejó el orgullo de ser camionero porque las vicisitudes de conductores y propietarios pusieron a más de uno a sufrir quitándole a la actividad esa esencia de alegría y optimismo.

“la vida del camionero se volvió desagradable porque hoy duerme en hamaca debajo del equipo o en la cabina porque no hay para una habitación, de ñapa muchas veces se acaba el dinero para cumplir con las tres comidas lo que hace que se pague una de las tres y algo más, pero la calidad de vida en este trabajo murió hace rato”, concluyó.

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