Martes, 21 Mayo 2019 15:49

Gimnasio Kaiporé, una educación flexible, incluyente y especial

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Hay sistemas de educación muy puntuales para estudiantes de diversas capacidades y perfiles, pero hay unos colegios que han sabido estar a la altura de los grandes retos.

En Bogotá opera con muchísimo éxito desde hace veinte años el Gimnasio Kaiporé, un lugar espectacular en donde cada estudiante es protagonista de su propio aprendizaje. En Kaiporé están dadas todas las condiciones para que los niños y niñas, o adolescentes, logren potenciar sus fortalezas puesto que hay en el programa el apoyo de un equipo de profesionales y docentes que garantizan aprendizaje y desarrollo cognitivo.

En charla con Diariolaeconomia.com, la Coordinadora General del Gimnasio Kaiporé, Manuela Gutiérrez Cuervo, dijo que el centro educativo logró posicionar el sistema PIFI, es decir un modelo personalizado, individualizado, flexible e incluyente, de enormes resultados, entre otras cosas porque el Gimnasio hace parte de la red Cambridge English School.

Este colegio inició con un pequeño preescolar y bajo preceptos de inclusión para todos los niños y las niñas. Hoy luego de dos décadas el colegio logra saltos de calidad y rompe barreras en la educación porque hay aulas y educación para todos los niños, las niñas y los jóvenes, pero no igual porque los colegios, en opinión de Gutiérrez, tienen que tener las capacidades y las condiciones para que los escolares puedan aprender, independiente de sus características porque hay quienes aprenden más rápido, otros más despacio y es allí en donde el gimnasio ofrece todas las garantías para el aprendizaje pues los estudiantes cuentan con un escenario ideal para desarrollar competencias y en donde pueden consolidar metas, sueños y emprendimientos.

“Hemos venido impulsando la idea de Aprender a Aprender, porque en estos años de experiencia tuvimos que entender que la educación convencional no funciona porque todos, incluidos los maestros, hacen lo mismo, eso no desarrolla competencias porque no brinda ese espacio de investigación o exploración de las actividades que a cada niño le atraen. Nuestra propuesta pedagógica está soportada en la construcción de un modelo que se acomode a las necesidades de cada estudiante, es decir, aprovechar fortalezas y atender profesional y eficazmente las debilidades”, expuso Manuela Gutiérrez Cuervo.

El Gimnasio, explicó la experta garantiza escenarios adecuados de desarrollo para los niños y jóvenes en condición de discapacidad que atiende a niños con síndrome de Down, que perfectamente pueden interactuar con otros niños, pero recibiendo un tipo especial de enseñanza, aclarando que los niños, todos, tienen igualdad de derechos.

Este tipo de educación resultó una panacea toda vez que no solamente les sirvió a los niños especiales sino a otros que no lograron acomodarse a un estilo tradicional de enseñanza en donde la rigidez poco ayuda. El colegio permitió que a sus aulas llegara la diversidad en cualidades y es por ello que hay una tenista de alto rendimiento que acomoda sus entrenamientos y torneos a la agenda escolar porque el sistema del colegio lo facilita toda vez que se amolda a los requerimientos del estudiante. Lo propio pasa con aquellos niños que tienen alguna discapacidad cognitiva como puede ser la dislexia que sin ser una patología sí es una condición que requiere de mecanismos especiales de aprendizaje.

El grupo del colegio está potenciado no solo con docentes de gran talla sino con profesionales en campos como psicología, terapia ocupacional, terapia del lenguaje y todo lo que la población escolar demande.

Sobre el síndrome de Down que consiste en un trastorno genético originado por la presencia de una copia extra de cromosoma 21, o una parte del mismo, en lugar de los dos habituales razón por la cual se le conoce también como trisomía. Dentro de las características de dicha alteración está el grado variable de discapacidad cognitiva y en la parte física es común detallar unos aspectos que la hacen fácilmente identificable.

La alteración fue bautizada por la descripción que sobre el tema hiciera el médico británico, John Langdon Down, en 1866 quien finalmente no logró descubrir las causas que producían dicha alteración genética. Solo hasta 1958 el inquieto científico, Jerome Lejeune, precisa que el síndrome es una alteración que tiene como origen la alteración en el citado par de cromosomas.

Sobre el síndrome de Down, Manuela Gutiérrez, especificó que en Colombia el tema está muy rezagado en términos del avance en los procesos de atención y acompañamiento así como de la prestación de servicios para las personas con esta particularidad. Hay que decir que mientras en otros países hay casos de éxito en niños y jóvenes con síndrome de Down, que lograron afianzar emprendimientos o alcanzar metas profesionales, en Colombia no es mucho lo que se ha logrado avanzar y es por ello que el proyecto Kaiporé se torna necesario y muy útil para entregarle al mercado laboral personas formadas con competencias para determinados trabajos, desde luego aprovechando potenciales en cada individuo.

“No podemos seguir viendo como infantil o párvulo el síndrome de Down pues queremos que nuestros estudiantes tengan una vida adulta plena y normal, sin dejar de lado retos y responsabilidades pues se trata de seres humanos emprendedores, productivos y competitivos. La tarea no es fácil porque el mercado laboral no da para atender a quienes salen a buscar puesto y por ello nosotros insistimos en fomentar escenarios de emprendimiento, logro que se va cultivando y potenciando para que estas personas lleguen totalmente listos a su vida productiva con lo cual estarán muy motivados y llenos de satisfacciones porque los chicos serán capaces de generar ingresos e impacto en la sociedad solamente con la democratización del aula, pues en ella debe haber cabida para todos y todas, tal y como reza en la Constitución Política de Colombia la cual establece que la educación es un derecho fundamental, ítem que no se cumple o si se hace, no se atiende con los requerimientos de cada niño”, declaró Gutiérrez.

El Gimnasio cuenta con 151 estudiantes repartidos en dos sedes en donde se les ofrece educación de calidad a los niños en prescolar, primaria y bachillerato. En esas aulas es grato ver que si bien cada uno de los seres humanos somos un mundo, lo cierto es que estamos hechos de lo mismo solo que en el síndrome de Down no hay espacio para la maldad y hace que las habilidades sociales sean un fuerte en esta población.

Con el paso de los años hay aspectos que han cambiado, haciendo que la vida de quienes tienen síndrome de Down sea más llevable, empero Manuela Gutiérrez comentó que aún hay falencias en las políticas públicas por cuanto las existentes no responden a las necesidades de quienes experimentan este tipo de discapacidad e inclusive en otras.

“En lo que hemos avanzado es en inclusión educativa, sin dejar de lado que las brechas siguen siendo enormes porque a nivel social hay un mayor reconocimiento de los derechos. De todas maneras hay necesidades y espacios que atender para que estos niños logren desenvolverse en ambientes más adecuados, amables y seguros”, apuntó.

El asunto es sencillo con el síndrome de Down, la sociedad tiene que verlo con otros ojos, debe abrirle escenarios y mirarlo con más compromiso, menos pesar y mucha más oportunidad porque se hace urgente reconocer a esta población en derechos.

Un caso de éxito es el de María Angélica Gutiérrez, la razón de ser del gimnasio porque al presentarse a las pruebas del ICFES, obtuvo un puntaje excelente, pero igual hay satisfacción con ex alumnos que lograron estudiar medicina, economía, ingeniería aeronáutica y un caso muy singular de un estudiante que a fuerza de empuje y fe logró formarse como chef.

Kaiporé es un colegio de educación formal con todos los avales estatales y dueño de un modelo pedagógico para una verdadera democracia.

 

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