Sábado, 21 Marzo 2020 20:50

La ciencia avanza en América Latina a raíz del coronavirus: 7 ejemplos

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El Covid-19 ha servido para incentivar a científicos de todo el mundo a trabajar a contrarreloj en busca de soluciones.

Mientras el mundo se paraliza por una pandemia, científicos de todo el mundo, entre ellos varios latinoamericanos, están trabajando en el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19. Además, otros países de la región avanzaron en el test para el diagnóstico, antivirales y hasta una cápsula para aislar pacientes.

La pandemia de coronavirus está causando un gran impacto para la salud y la economía del mundo. Sin embargo, también ha servido para incentivar a científicos de todo el mundo a trabajar a contrarreloj en busca de soluciones. Varios de ellos son latinoamericanos que han demostrado que la voluntad de contribuir a la comunidad puede más que la falta de recursos que la mayoría sufre.

Científicos de Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, México, Chile y Cuba, entre otros, ya han presentado o anunciado avances que permiten mejorar el tratamiento de pacientes con COVID-19 en la región o incluso pensar en la creación de una vacuna efectiva contra la enfermedad.

La Universidad de Sao Paulo (USP) fue de las primeras que en el Hemisferio Sur logró avances en el combate al coronavirus. A fines de febrero, la institución anunció que sus investigadores habían participado de un proyecto, junto al Instituto Adolfo Luzt y la Universidad de Oxford del Reino Unido, que permitió secuenciar el genoma del coronavirus, tras el primer caso detectado en Brasil.

El avance, además de ser central para lograr conocer exactamente qué tipo de virus estaba circulando en Brasil, se hizo en tiempo récord, ya que el resultado se presentó tan solo 48 horas después de que se conociera el primer infectado.

Los trabajos continuaron luego de ese avance y la USP comunicó el 18 de marzo que sus científicos están desarrollando una vacuna "de respuesta rápida contra el virus, posibilitando la creación de los anticuerpos necesarios".

La institución aclaró que la vacuna todavía no fue probada en animales o humanos pero "la expectativa es que eso acontezca dentro de algunos meses". Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología de la Facultad de Medicina de la USP, explicó que se trata de una vacuna "diferente a la de Estados unidos" y que fue elaborada a partir de "una partícula semejante al coronavirus que, en verdad, es como si fuera un virus hueco, sin el material genético y, por lo tanto, sin la transmisión de la enfermedad".

Cuba: distribuye el Interferón alfa 2B y otros 22 antivirales

La prestigiosa medicina cubana también está haciendo un importante aporte a la lucha contra el coronavirus. De hecho, la efectividad del antiviral cubano Interferón alfa 2B recombinante para tratar pacientes con COVID-19 recorrió el mundo e hizo que no pocas naciones en el mundo comenzaran a solicitar la colaboración de la isla.

El antiviral es fabricado desde el 25 de enero por la planta chino-cubana ChangHeber, cuya sede se encuentra en la ciudad de Changchun, en la provincia china de Jilin. El medicamento comenzó a fabricarse originalmente para tratar a pacientes con VIH y otros virus pero su efectividad para combatir afecciones respiratorias hizo que las autoridades sanitarias chinas lo escogieran.

En los últimos días, Cuba recibió solicitudes de varios países de América, África y Asia para enviar el Interferón alfa 2B recombinante así como otros 22 antivirales para colaborar en el tratamiento del coronavirus. La provincia italiana de Lombardia, incluso, pidió la llegada de médicos cubanos a suelo italiano. Finalmente Cuba decidió enviar a 53 profesionales al país europeo.

Además de los antivirales, científicos cubanos también trabajan en el desarrollo de una posible vacuna contra el coronavirus.

Chile: una vacuna basada en experiencias recientes

Científicos de la Universidad Católica, del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII) y del Consorcio Tecnológico en Biomedicina Clínico Molecular (BMRC, por sus siglas en inglés) comenzaron a principios de marzo a trabajar en el diseño de una vacuna propia contra el coronavirus.

Según explicó Alexis Kalergis, director del equipo de científicos, el trabajo recoge la experiencia de los últimos 10 años, cuando la ciencia chilena logró desarrollar vacunas contra el virus respiratorio sincicial (VRS) y el metapneumovirus humano (MPVh).

El médico anunció que una posible vacuna aplicable a la población podría estar disponible en un plazo de entre 18 meses y tres años.

Colombia: Las primeras pruebas y los equipos 'cazavirus'

Corrían los primeros días de marzo y, si bien Colombia todavía no reportaba casos de coronavirus, el Instituto Nacional de Salud comunicaba que había desarrollado con éxito una prueba capaz de detectar la presencia del virus en ocho horas.

Si bien ese lapso de tiempo luego fue mejorado por otros avances, se trató de un adelanto importante porque eximía a Colombia de tener que enviar muestras a Estados Unidos para corroborar casos.

No fue lo único innovador implementado por Colombia. El país caribeño fue el primero en desplegar un equipo de 'inteligencia epidemiológica' dedicado a seguir de cerca a los posibles infectados, investigar sus contactos y trazar hipótesis sobre la diseminación del virus. El equipo ya existía anteriormente al brote de coronavirus pero fue rápidamente enfocado en la nueva pandemia apenas llegó a territorio colombiano.

Argentina: un test capaz de detectar el coronavirus en menos de una hora

Poder diagnosticar rápidamente a los infectados es una de las claves para enfrentar cualquier epidemia. En el caso del coronavirus, la cantidad de personas infectadas y la tardía aparición de síntomas hicieron que el diagnóstico se convirtiera en un problema para la mayoría de los países. La alta demanda de test provocó problemas en el abastecimiento, lo que genera problemas a los países que recién comenzaron a luchar contra la enfermedad.

La empresa Caspr Biotech, conformada por cuatro argentinos que viven en Estados Unidos, logró desarrollar un método de hisopado nasal que permite saber si la persona está infectada o no en tan solo 60 minutos, reduciendo el tiempo de espera habitual en las pruebas que se practican en el mundo, que puede ser de hasta 48 horas.

Si bien la prueba ya fue desarrollada, los argentinos se encuentran esperando que el método sea validado para lanzarlo al mercado, explicó Franco Goytia, uno de los integrantes de la empresa, al diario argentino Clarín.

México: cápsulas de aislamiento y un modelo matemático para predecir contagios

Algunos inventos útiles para combatir el coronavirus llegan desde fuera de un laboratorio de biología. En México, por ejemplo, el profesor del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IISMAS) de la Universidad Autónoma de México (UNAM) Gustavo Cruz adaptó para el coronavirus un modelo matemático que había desarrollado en 2009 para predecir, en ese entonces, el comportamiento de la Gripe A H1N1.

A partir del número reproductivo básico del virus, una cifra que define el promedio de contagiados que provoca cada infectado, pudo calcular que el coronavirus tendrá un salto en la cantidad de infectados en Ciudad de México entre el 20 y el 30 de marzo.

También en México, el ingeniero Fernando Avilés logró desarrollar una novedosa cápsula que puede mantener a un paciente completamente aislado durante su hospitalización. Según explicó el científico a Televisa, las cápsulas logran volverse herméticas gracias a su capacidad para controlar la presión atmosférica. Eso hace que incluso si se corta la maya que cubre al paciente, "el aire va a entrar pero no va a salir", detalló.

Las cápsulas habían sido diseñadas originalmente para pacientes con enfermedades infecciosas como la tuberculosis o la meningitis pero fueron adaptadas para poder tratar a los pacientes con afecciones respiratorias como las provocadas por el coronavirus. Las cápsulas ya están siendo solicitadas por centros asistenciales de todo México.

Uruguay: Universidad estatal desarrolló test de detección del virus

Las dificultades para que los países puedan adquirir al exterior los test para detectar el coronavirus hicieron que muchos países se vieran obligados a buscar otras alternativas. Fue el caso de Uruguay, donde investigadores de la estatal Universidad de la República están desarrollando kits para detectar el coronavirus en pacientes.

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