Sábado, 11 Julio 2020 01:03

Fútbol colombiano, con dolor de cabeza, pero hay que seguir: Santa Fe

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La actual situación podría terminar con la venta de algunos equipos a inversionistas o grupos económicos. La situación no ayuda más con la disminución en el cheque girado por Win.

La situación de quiebra de la economía mundial, trastocada por la pandemia sigue agudizándose y obligando a hacer reingeniería empresarial porque muchas factorías se niegan a desaparecer y quieren seguir con ese desafío que impone una situación que no vaticinaba ni el más escéptico. Este lío que parece un cáncer social y económico avanza y hace metástasis en renglones industriales que empezaron a disolverse pues en temas de economía, la actualidad dice que el mal de uno puede ser de todos, sencillamente por el encadenamiento productivo.

Hoy la globalización posiblemente esté mostrando su peor faceta y el modelo económico como el de Colombia y gran parte de América Latina desnudó unas falencias tras su colapso que obligará a darle vuelta a la página para rehacer una economía que teniendo potencial decidió posar de petrolera, dejando atrás agricultura, manufactura, turismo y otras apuestas que hoy no mostrarían un país tan emproblemado y tan por fuera del contexto de economía importante.

Todo la debacle económica que venía desde mucho antes de la Covid-19 encontró socio ideal en una pandemia que cerró negocios, clausuró empresas, sacó empleados de sus puestos, confinó países y mandó por la borda el libre comercio pues hoy muchos países, más de ochenta, hablan del mercado interno y de una despedida de la llamada globalización, la misma que ya había iniciado Estados Unidos con el proteccionismo del Presidente Donald Trump, pero igual con un Brexit bienhechor de su aparato empresarial.

Esta introducción, posiblemente aburridora para los amigos del deporte, cabe para justificar la nota de hoy y es todo el embrollo del fútbol colombiano que, si logra retomar el campeonato este año o inclusive el próximo, lo hará en medio de la incertidumbre, de la escasez de recursos y de unos riesgos que deberá asumir como cualquier corporación porque hay amenazas de quiebra, de mayores pérdidas y de muchísima dificultad. Por todo esto, los expertos en balompié invitados para esta edición no descartan posibles ventas de equipos, mayores capitalizaciones vía cesión de acciones y todo un revolcón en una industria que en la actualidad pasa las duras y las maduras, empero muy dispuesta a hacer los correctivos a que haya lugar porque hoy como en la práctica futbolística, los equipos están con tarjeta amarilla y en fuera de lugar.

La pandemia no es un mal único en la difícil industria del fútbol, las crisis en este sector existieron a lo largo de la historia, y fueron tan trascendentales que hicieron interrumpir el campeonato como en la década lamentable de los ochenta e inclusive hubo unas situaciones tan delicadas que obligaron a la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, a intervenir.

Antes de este capítulo, de lejos el más grave, la historia registró la crisis de los años sesenta en el siglo pasado después de escándalos ventilados por los manejos administrativos y financieros, pero igual una precariedad con el funcionamiento de las ligas. En ese tiempo algunos vetustos hinchas hablan de dos poderes, el de la Asociación de Fútbol Colombiano, Adefutbol, en cuestión y la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, gran competidora por el mando absoluto en la liga colombiana. La disputa fue muy intensa a tal punto que la selección Colombia tuvo dos técnicos, uno avalado por Adefutbol, Adolfo Pedernera y otro por Dimayor, el para entonces técnico de Santa Fe, Rodolfo Kralj.

Tras intensas reuniones entre las agremiaciones fue posible un acuerdo en el congreso de la Conmebol y gracias al afortunado “Pacto de Río” Colombia participó en el mundial de Chile en donde marcó un precedente, igualar con Rusia a cuatro goles en una histórica remontada que incluyó el inolvidable gol olímpico del barranquillero Marcos Coll y desde luego meterle en el estadio de Arica cuatro tantos al mítico Lev Ivánovich Yashin, la “Araña Negra”.

El lío no quedó ahí y conminó a crear la Fedebol, una federación concebida en Villa del Rosario un 19 de julio de 1964 bajo el liderazgo de don Alfonso Senior Quevedo. Paso seguido la misma FIFA intervino el fútbol colombiano lo cual acarreó una sanción dura, muy dura pues marginó al país de absolutamente todos los torneos internacionales.

Este capítulo conocido como el cisma del fútbol colombiano tuvo varias consecuencias, una de ellas no participar en la Copa Libertadores de América en sus versiones 1965 y 1966. En el año 1966 hay una intervención definitiva de FIFA y le abre paso a un fútbol más organizado pues finalmente se refunda en Bogotá en 1971 la Federación Colombiana de Fútbol que fue ratificado como único ente rector del balompié colombiano en junio de 1976.

 

Luis Eduardo Méndez

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Presidente de Independiente Santa Fe Luis Eduardo Méndez, dijo que aparte de la situación dramática del fútbol, hay un daño colateral a la gente que vive de este deporte acrecentando un impase económico y social de magnitudes impresionantes porque hay negocios, bienes y servicios que hoy están marcando cero ingresos en total perjuicio de las miles de familias que devengan su sustento de la actividad futbolera.

Anotó que lo más grave del asunto es que no se vislumbra pronta solución porque si bien se reactivará posiblemente el torneo, las ventas seguirán estáticas porque con los estadios vacíos y los partidos adelantados a puerta cerrada no habrá dinámica en aquellas actividades asociadas al espectáculo del fútbol que seguirán quietas como es el caso de bebidas, comidas, suvenires, confecciones, logística, boletería y muchas otras labores que dejan un dinero para los hogares que viven del deporte rey.

La ida al estadio y las ventas indicó, solamente serán posibles una vez sea descubierta la vacuna que conjure una enfermedad que mata y meta en cintura una pandemia que arrodilló al mundo económico y a la sociedad en su totalidad. Consideró que por ser un país tropical en donde los pisos térmicos varían, los estadios y las regiones van a tener dificultades en materia de competitividad y de salubridad, unas realidades que tendrán a Colombia, salvo una estricta prevención, muy afectada.

Ante el panorama oscuro del fútbol, Méndez sostuvo que hay que acudir a la reinvención o reingeniería de la industria del fútbol para hacer que las lánguidas finanzas de hoy recuperen musculatura para hacerlas sostenibles y un negocio próspero y útil para el conjunto de la sociedad. Para ello, dijo, ya empezaron a estudiarse y a explorarse una serie de opciones y así poder determinar el qué se debe hacer y cómo se debe hacer.

 

“Esperemos a que esto evolucione, que las cosas mejoren, que la publicidad se reactive y que la economía del país tome otra dinámica para poder echar mano de otros factores que den unos réditos para poder trabajar mejor”, anotó el señor Méndez.

 

Sobre el complicado momento del fútbol en donde hay líos con dineros que no llegaron y adicional una serie de situaciones que dejan algunas dudas, el máximo directivo del cuadro cardenal apuntó que lo mejor es callar y caso contrario hacer lo posible por colaborar con el fin de mejorar lo que de pronto se hizo mal o para corregir las fallas que hoy tienen al balompié en la mira de muchos, empezando por el gobierno.

 

“A nivel clubes, todos hemos hablado y cada uno de nosotros está tratando de solucionar con ideas e iniciativas esas falencias que hoy afectan nuestras arcas, pero que nos invitan a ser propositivos y a buscar lo mejor que se pueda hacer por el fútbol”, aseveró Méndez.

 

El Presidente de Independiente Santa Fe dijo que, ante la aparición de tantas dificultades, cada club tendrá que afrontarlas acudiendo a las instancias y a los recursos que sean más pertinentes para capitalizar los equipos, evitando que las instituciones lleguen al extremo de la liquidación, “ojalá no sea así”.

En opinión del directivo el tema conlleva a pensar y a sacar lo mejor de cada institución para que esas factorías del fútbol sigan adelante, brindando lo mejor en los estadios, y evitando una desaparición que de darse, no solo afectaría a un grupo de jugadores sino a mucha gente que depende de la entrañable actividad futbolera.

La pandemia, manifestó, no solamente cambiará aspectos de la economía, de la política o de la misma globalización sino que llevará transformaciones al fútbol toda vez que vendrán nuevas cosas, otras se irán, pero groso modo expresó que lo clave es que el país y el mundo logren adaptarse a la realidad y a un modelo económico que muy seguramente tendrá que variar, pero por encima de todo a entender que la sociedad es más viable en conjunto y a comprender igualmente que todos deben aportar y poner los pies sobre la tierra porque no se puede seguir con la burbuja que existió antes de que llegara la pandemia, una burbuja que razonó, debe desaparecer de raíz en aras de un mejor país y una más grata sociedad.

Anotó que el momento es duro por lo que habrá equipos que van a poder sostener sus inversiones y otros, como es el caso de Santa Fe, que tendrán que limitarse y llegar a unos puntos totalmente matriculados en la realidad, razón por la cual el manifiesto de sacar adelante el fútbol como empresa desde cada equipo y de salir de la crisis, procurando hacer actividades que vayan paralelas a la razón de ser las instituciones como lo es producir e incubar buen fútbol, debe llevarse como una política permanente.

Una alternativa para Independiente Santa Fe y para los equipos en general sería vender jugadores, pero anotó que hay que esperar que llegue el momento. En el cuadro rojo capitalino, precisó Méndez, hay cuatro o cinco jugadores que más adelante podrán salir del equipo, dejando una utilidad para el cuadro cardenal y así paliar en la institución los inconvenientes financieros que se han experimentado.

Una decisión afortunada de los equipos fue apostar por las divisiones menores y gracias a ello el país se ubica como un fuerte exportador de talento futbolístico en la región y en el mundo. Para el directivo, ese importante logro no hay que perderlo porque con la formación de jugadores de calidad hay muchas oportunidades de abordar mercados internacionales y así poder sobrellevar la actual problemática o haciendo sostenible el fútbol como empresa.

Al hablar de aspectos macroeconómicos, Méndez afirmó que el negocio de jugadores y básicamente la compra de pases y contratación de talento continúa siendo un punto álgido porque la tasa de cambio sigue alta y por encima de los 3.600 pesos, una divisa costosa en momentos de debilidad económica.

Una realidad y un hecho palpable en muchos países es que el fútbol se convirtió en una vitrina, de grandes resultados en mercadeo y toda una estrategia de ventas. Por eso y por todo lo que hay en el mundo, señaló, la venta de los equipos no puede descartarse puesto que todo es alternativa, oportunidad y movimiento.

Hoy más que nunca no se puede hacer de lado o suprimir cualquier posibilidad de negocio para conseguir los recursos y así seguir en el mercado, aunque aclaró que actualmente vender es complejo porque hay inconvenientes de oferta y de demanda que imposibilitan hacer transacciones de esa índole.

Por simple lógica la liga colombiana tiene que ajustarse a los factores que va dando la economía lo cual hace pensar en jugadores importantes que se acomoden al medio y a la situación que se tiene que vivir y que ya hoy es visiblemente apretada.

Hoy las obras de la sede deportiva están frenadas, pero lo cierto es que la prioridad es salir adelante con la Ley 1116 y luego con más oxígeno terminar las obras de Tenjo en las campiñas verdes, frías, pero encantadoras de Cundinamarca.

Finalmente recalcó que en Santa Fe se van a quedar los jugadores buenos que la institución pueda pagar pues no sería prudente contar con unos jugadores a los que no se les honre el contrato o no se les pague. En ese punto fue enfático, solamente seguirán vestidos de rojo y blanco a quienes se les pueda firmar un contrato consecuente con la realidad porque el fútbol, en su gran mayoría pasa por una situación extremadamente embarazosa.

El equipo sigue en la búsqueda de patrocinadores o de hacer lo posible porque continúen los que arrancaron esta temporada. Las cosas han cambiado porque anteriormente, por esta época todo el trabajo se enfocaba en asegurar los patrocinios del año siguiente, este año debió hacerse lo tarea, tal cual, pero en aras de sacar adelante el mismo año con los sponsors. Santa Fe sigue haciendo su labor comercial y no para en ese objetivo pues tiene claro que debe tener recursos para mantener nóminas y adelantar la gestión deportiva de manera tranquila.

En medio de las dificultades, Méndez dijo que no puede abandonarse el optimismo e insistió en que no hay que claudicar ni entregarse pues solo trabajando y haciendo una juiciosa tarea matizada por el compromiso será posible dejar los problemas atrás.

 

El problema puede ser la metamorfosis del fútbol como empresa

 

Juan Andrés Carreño

 

A su turno el ex presidente de Independiente Santa Fe y actual miembro de la Junta Directiva Juan Andrés Carreño Cardona afirmó que preocupantemente todas las fuentes de ingreso del fútbol están paradas, lo cual hace que la situación de este deporte, por el escenario Covid-19, sea cada vez más complicada pues no hay torneo y tampoco dineros que vengan de la actividad.

Explicó que los ingresos de un equipo de fútbol básicamente son taquilla la cual es inexistente hoy por la pandemia, patrocinios, que están suspendidos por la inactividad en el balompié y que ante ese contexto determinan no pagar. Anotó que en ese listado está igualmente la publicidad que deja ingresos por las vallas, igual en ceros con la actual situación, las escuelas de formación que están bloqueadas en su flujo de caja por las restricciones y el mercado de jugadores también está en dificultades porque las transferencias son marginales pues en Colombia las únicas ventas fueron hechas por Junior de Barranquilla y Millonarios con el arquero Wuilker Fariñez. Salvo eso, apuntó, las ventas están prácticamente paradas.

Y la cereza del postre, dijo, es la caída en los ingresos por la para en los torneos internacionales, es decir que, por ese lado, un rubro que ha sido históricamente importante para los equipos grandes también quedó en veremos, comprometiendo el estado de pérdidas y ganancias de las empresas futboleras en el continente.

El asunto es tremendamente apremiante porque los ingresos se reducen hoy al cheque que gira Win Soports y la noticia nueva es que el famoso canal de televisión disminuirá el pago, una decisión que tendrá efecto con corte al pasado mes de junio y todo porque las obligaciones derivadas de las transmisiones de unos torneos que generaron expectativa comercial no se cumplieron ya que finalmente el calendario se redujo a un campeonato, un motivo que explica la rebaja en los desembolsos a los equipos.

 

“Esto es alarmante porque hasta junio estábamos recibiendo lo de Win que servía para pagar seguridad social y algo de abono a la nómina. Con ese cheque las escuadras pequeñas más o menos subsisten porque es una cifra que llega a los 280 millones de pesos por club, pero en un conjunto de alto costo, ese giro no ayuda en nada porque las cifras de operación de un equipo grande como Junior o Nacional pueden llegar a 3.000 millones de pesos al mes, después vienen unos equipos intermedios que en su orden son Millonarios y América con costos de 2.000 millones de pesos aproximadamente y Santa Fe con los ajustes hechos por el actual presidente hace unos meses, debe estar con obligaciones que oscilan entre los 1.500 y los 1.600 millones de pesos mensuales. Lo anterior dice que los equipos importantes con egresos similares y que reciben a la fecha 280 millones de pesos, están perdiendo fácilmente más de 2.000 millones de pesos al mes y los de gama alta, repito Junior y Nacional están reportando detrimentos económicos por más de 3.000 millones de pesos cada treinta días”, explicó el directivo.

 

En su análisis sobre el fútbol, y sus números, Carreño calculó que la cifras negativas de Santa Fe y afines como el Tolima pueden estar superando más de 1.000 millones de pesos mensuales un problema muy grande porque paralelo a la tragedia, no hay flujo de caja un factor clave en las finanzas y en el manejo de una empresa porque cuando hay caja fácilmente se van pagando unas acreencias y puede abrirse cupo para endeudarse con otros agentes, pero tal y como están las cosas esa es una opción imposible, haciendo que la actual se afiance como la crisis más complicada que ha tenido que manejar el fútbol, colombiano en muchísimas décadas.

Independiente Santa Fe tiene como ventaja estar en la ley de insolvencia y al estar allí el pasivo queda automáticamente congelado. Hay que decir que el equipo bogotano fue admitido en septiembre de 2019 y la aprobación que es la instancia que viene puede tardar por toda la coyuntura uno o dos años adicionales. Este visto bueno de la Superintendencia de Sociedades podría darse entre julio y septiembre de 2022.

En este momento y diferente a otros equipos, Independiente Santa Fe no tiene que atender el pasivo ordinario, igual que América de Cali que también ingresó a esa instancia concursal, situación que ayuda a aliviar la caja en circunstancias normales, pero hay una realidad al margen de todo y es que todos los equipos la están pasando muy mal sobre todo aquellos que no estaban en proceso de insolvencia.

Equipos como Cúcuta, Caldas, América y Santa Fe por estar en la ley de insolvencia, pueden tener quizás un lío algo menor porque el pasivo de 2019 hacia atrás está congelado, pero los demás tienen que seguir atendiendo su pasivo ordinario lo cual afianza una situación muy terrible para el grueso del fútbol porque de ocho o diez fuentes de ingreso que tenía para los equipos, hoy tan solo queda una y disminuida.

 

“Con Win que significa ganar, a los equipos les tocó perder porque el canal está de igual manera impactado en sus ingresos lo cual conlleva a riesgos adicionales toda vez que hay un proceso de transición en donde no hay fútbol y en dónde ya se decidió que no habrá dos torneos sino uno, y ojo que de pronto ninguno, entonces con todas esas circunstancias a la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, le tocará sentarse a renegociar con Win como está pasando hoy con cualquiera en el sector real de la economía, como lo hacen en el renglón inmobiliario con los arriendos que ante la falta de ingreso y actividad, llevó a muchos a conciliar”, añadió Carreño.

 

Fútbol sin plata y negocios en drama

El drama del fútbol profesional, por ser parte de una gran cadena, tiene a muchos padeciendo, y es precisamente a quienes viven en torno al fútbol y pueden canalizar ingresos a través de la liga y de una actividad vigente en Colombia desde 1948 cuando arrancó la liga profesional. En este momento los negocios y las industrias que trabajan por y para el fútbol experimentan un caos monumental y sin luz al final del túnel.

Hay graves problemas en comidas rápidas, cerveza, refrescos, comidas típicas, restaurantes, vallas y publicidad entre tantos negocios que no están vendiendo lo que venden cuando hay jornada futbolera. Un ejemplo es la firma de logística Open que surte a Santa Fe y a Millonarios con las vallas de seguridad y con otros servicios logísticos vitales como el suministro de ambulancias y otros. Esta empresa hoy pasa por una situación muy dura porque no recibe un peso, razón por la cual tuvo que apelar a otras actividades como la fabricación y venta de artículos de bioseguridad.

Esta empresa que por fuerza mayor suspendió contratos de trabajo es el reflejo de la Colombia industrial en donde grandes, medianos y pequeños están en dificultades, en todas regiones por la parálisis del fútbol y por una pandemia que oscureció el presente, que enturbió el futuro, pero que además generó banca rota, desempleo y una nube negra que opacó sueños e ilusiones.

Si bien se habla de unas restricciones de largo plazo, hay unos ejemplos como los de Europa en donde hay actividad, incluida la del fútbol, entendiendo que los virus tienden a ser temporales. El ejecutivo expresó su optimismo y confió en que el problema empiece a ceder y a ofrecer alguna normalidad en octubre.

La liga, por sus características y sus costos tendrá que morigerar gastos y dejar de lado unas contrataciones top que otrora fueron un común denominador, pero que hoy y consignando las agudas preocupaciones contables, obliga a jugar con atletas de la casa, formados en los equipos, con la compañía de algunas adquisiciones que empujarán la liga hasta que todo quede superado. Las grandes contrataciones, puntualizó Carreño, quedan estrictamente para los equipos en donde los dueños son muy ricos y pueden mantener nóminas de lujo como es el caso de Junior y Nacional que tienen el respaldo de grupos económicos de notable musculatura financiera.

 

“Equipos como Santa Fe o Millonarios muy seguramente van a perder sus figuras y tendrán que acudir a la cantera, de eso no hay duda, aunque puede ser una oportunidad para descubrir talentos e ir sumando activos patrimoniales de gran valía en un sector futbolero que se debe al capital humano”, dijo.

 

Colombia va camino a tener un fútbol más empresario

La pandemia cambió todo en el mundo y dentro de esos relevos en comportamiento y en la manera de hacer empresa, el fútbol, no quedó por fuera. Para Carreño, Colombia y su balompié en algún momento tendrá que llegar a donde lo hizo México, país en donde los equipos fueron adquiridos mayoritariamente por grupos empresariales y conglomerados que usan el fútbol como vehículo comercial. En Colombia, comentó, este proceso solamente se ha dado con cuatro equipos, Nacional que es de la Organización Ardila con el cual se ha promocionado eficientemente el producto de Postobón, Seguros la Equidad que trasladó el rubro de publicidad al equipo, obteniendo inmejorables resultados con un free press permanente y con ingresos adicionales por la venta de jugadores, dejando ver un proyecto ganador y auto-sostenible.

También está el caso de Junior, divisa que la prestigiosa familia Char de Barranquilla usa para impulsar su marca estelar Olímpica e inclusive con el que atesora un innegable capital político.

 

“Eso que ya pasó en México y que ha marcado el fútbol en otros países tiene mucho sentido que ocurra en Colombia porque indudablemente el Covid-19 va a producir dos cosas, en primer lugar, la desfinanciación de los conjuntos y otra, que los dueños de estas empresas salgan a vender acciones, a ceder participación e inclusive a vender los equipos porque el tema de falta de dinero genera mucho estrés y desgaste personal, así como emocional. La pandemia puede ser el detonante para que muchos empresarios del fútbol que han sostenido con mucho esfuerzo sus asociaciones deportivas, especialmente equipos grandes e históricos que requieren de una gran inversión por la exigencia de las hinchadas como puede ocurrir con Cali, con Medellín, con América y con Santa Fe, decidan vender sus empresas y ponerlas en manos de grupos sólidos, dispuestos a invertir y a mantener un fútbol competitivo”, conceptuó Carreño Cardona.

 

Hoy por hoy los equipos colombianos que fácilmente pueden hacer una capitalización de sus empresas son Junior, Nacional, el Senador Gabriel Camargo con Tolima y la Equidad que como bien se dijo es una organización con una muy buena estructura.

Como dicen los optimistas el mundo sigue y hay que darle para adelante. Es bueno precisar que esta crisis es muy dura, pero como ya se anotó no es la única y seguramente no será la última. En el fútbol con cargo a las pandemias hay registro de impacto en varios deportes con la gripe española hace más de un siglo, 102 años más exactamente. A propósito de esa pandemia, llegó hasta los camerinos del Barcelona puesto que en 1918 ocho jugadores de esa plantilla no pudieron cumplir con un clásico pactado con el Real Madrid del eterno Santiago Bernabéu.

 

 

Cabe anotar que el fútbol, después de la primera liga puesta a marchar en Inglaterra en 1888 con reglas y lineamientos, llega a Colombia en los albores del siglo XX cuando el país aún estaba sumido en la guerra de los Mil Días y en momentos en que la huella de ese conflicto afectaba el andamiaje económico y social del país. La historia del balompié se empieza a escribir en Barranquilla a donde llegó el primer balón y el reglamento.

En los comienzos del siglo XX en la cálida arenosa empezó a verse fútbol con las colonias inglesas y alemanas que disfrutaban del paisaje barranquillero y de la brisa marina a tiempo que procuraban cantar el anhelado gol en una tierra ajena que maduraría para hacerse realidad como liga y como mercado de jugadores. En 1908 ya había torneos con una práctica vistosa de balompié, cuando el almanaque era carcomido por el moho de las paredes húmedas y por el del mismo implacable tiempo llega 1917, el año en el que nace el Comité de Fútbol, después en 1924 es fundada la fuerte liga del Atlántico que tuvo como presidente al señor Eduardo Illera, la misma que en 1936 por su calidad, recibió el espaldarazo de la FIFA para que representara el fútbol colombiano.

Santa Fe como es bien conocido nació el 28 de febrero de 1941 en el café del Rhin, ese que aún adorna la exclusiva plazoleta del Rosario y que sirvió de sitio para darle vida a una pasión roja, que se metió en el corazón de muchos bogotanos, pero igual albergado en el de los habitantes de otras regiones que desde sus inicios aprendieron a querer y a identificarse con el cuadro cardenal, con el expreso rojo o como dicen muchos llenos de pasión, con la fuerza del león.

 

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