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Sábado, 10 Octubre 2020 02:31

Cultura en Bogotá, con retos e imparable aprovechando la virtualidad

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Muy a pesar de las restricciones, la era digital está ayudando a paliar esta situación toda vez que articula y permite intercambiar ideas y labores.

La cultura es un patrimonio, puede especificarse como el ADN de los pueblos. Algunos la definieron como ese agregado de ideas y conocimientos que sin hacer parte de una especialización fueron acopiados como consecuencia del desarrollo, de la intelectualidad, y a través de unas facultades de comprensión tales como la lectura, el estudio, el trabajo, la pintura, la música y otras expresiones, incluidas las digitales, fueron globalizando el término hasta llevarlo a sitiales de inteligencia e identidad.

Quizás la sumatoria de muchas vivencias y su acoplamiento a la comunidad dentro de lo cual ingresa la tradición, las costumbres y la manera de interpretar la vida, así como el entorno natural pueden sumarse a una definición amplia por sí misma. En el término cultura influye el juicio sobre la sociedad, la época y hasta el tipo de clase social.

La expresión cultura encontró techo en Europa y se relacionó directamente con la agricultura, pero entre los siglos XVIII y XIX siguió avanzando el concepto hasta llegar a la optimización del conocimiento gracias a la lectura y la educación en general. Fue tal su importancia que la cultura se relacionó con refinamiento, inteligencia y poder, quienes más sabían o mejor se educaban tenían acceso a una comprensión del ser y del mundo como un todo. La mitad del siglo XIX fue clave porque justo en ese momento es cuando el tema cultural es ligado a la capacidad humana desde una perspectiva universal.

Ya en pleno siglo XX el término cultura fluye como una noción básica de antropología extendiéndose a todas las actividades humanas. En este periodo la palabra es vinculada a una capacidad humana evolucionada e igual clasificada por símbolos, pero también se le endilgaban experiencias creativas e imaginativas, unos términos demasiado ligados a la inteligencia y a la manera de leer el momento y sus escenarios.

Al finalizar la segunda guerra mundial la cultura entró en órbitas de máxima importancia, empero con diversas interpretaciones toda vez que fue clasificada en diversas ramas como estudios culturales, psicología organizacional, sociología de la cultura y estudios gerenciales.

El término es milenario, pero la cultura ha estado con la humanidad por siempre, dejó sellos en el antiguo Egipto, en Roma, Grecia, tierras germánicas, hunos, chinos, tártaros, vikingos, indios, tierras de Mesopotamia, Cáucaso y otras en Asia y Europa, de todas maneras, hubo cultura en la América precolombina y en todos los rincones en donde habitaran seres racionales.

Al parecer la raíz del término cultura como un concepto de avanzada viene de Roma cuando a Cicerón se le ocurrió escribir su obra Tusculanae Disputationes, un seriado de cinco libros en donde el autor escribe sobre la cultivación del alma o cultura animi, una figura sacada a manera de metáfora de las labores agrícolas para contextualizar el desarrollo del alma filosófica. En resumen, la cultura es un terreno tan amplio que no habría suficientes letras para estudiarla, escribirla o redefinirla porque se amolda a las circunstancias y a los tiempos. Muchos autores escribieron sobre ella, no pocos han sido los tratados y finalmente la cultura vuelve a Cicerón, es cultivar conocimiento, historia y maneras de vivir o expresar una situación, una sociedad o un entorno. Los albores del término sin duda son bien agropecuarios porque viene del latín cultus que significa cuidar el campo o los ganados. Es tan cierto que en pleno siglo XII la palabra denotaba una parcela en pleno cultivo. Pasa el tiempo y 300 años luego el término cambia para distinguir labores puntuales y en el siglo XVI la palabra da el salto a la intelectualidad porque hace referencia al cultivo de todo tipo de facultad, a tal punto que empieza a figurar en libros y textos relacionados con la academia y ensayos sumamente letrados.

El siglo XVIII conocido como el de las luces hace más visible el término cultura siguiendo con la metáfora y relacionando el vocablo con escritos literarios, pintura, filosofía y todo el entorno de las ciencias. Desde allí se abre paso el famoso estado de la mente humana, dejando de lado la base rural.

Con la revolución industrial y sus dos etapas (1750-1840- 1880-1914), la misma revolución francesa (1789-1799) y todos los avances, el mundo llegó a la era digital, a la inteligencia artificial, a la cuarta revolución industrial y a un estado de máximo conocimiento en el que la vida se va haciendo más práctica, mostrando una evolución enorme en la cultura y en la manera de concebir la vida, lo cual comprende conocimiento, economía, política, expresiones literarias y otros modos de exponer las vivencias.

La era digital que empezó a finales de la década de los 50 y siguió avanzando por todos los años setenta fue la cuota inicial del nuevo siglo que encontró en la virtualidad una manera diferente de expresión, una herramienta vital para acortar distancias y un instrumento esencial para mejorar la calidad de vida. En ese momento la cultura sigue subiendo peldaños.

Un tremendo ojo avizor tuvo en su momento el filósofo y profesor canadiense Herbert Marshall McLuhan. El crítico literario y teórico de la comunicación recibió la década de los setenta con un análisis pormenorizado de los medios de comunicación, la sociedad de la información y todo lo atinente a interconexión humana global, en ese momento el erudito nacido en Edmonton, estampa el término “aldea global”, su tratado, hoy muy vigente.

Desde su fundación el seis de agosto de 1538, Santa Fe de Bogotá ha sido una ciudad por donde la historia, la cultura y todas las manifestaciones humanas dejaron huella. La Atenas Suramericana, la Ciudad de Todos, la Capital Mundial del Teatro o la Muy Noble y Muy Leal, título que recibió de la Corona española en 1540. La historia no se quedó en la misa de fundación a cargo del dominico fray Domingo de las Casas. En los albores del establecimiento capitalino fue escrita la muerte del Cacique Bogotá a manos de los hombres del adelantando Gonzalo Jiménez de Quesada quienes no pudieron saber del secreto enorme del indígena inmolado de quien se decía tenía las claves para llegar a su gran tesoro, el enorme líder falleció tras unos combates con los invasores, pero fue el preludio para darle asiento a una cultura y a una historia que se ha contado por siglos en medio de desencuentros, guerras, hechos trágicos, desarrollo, economía, religión y mestizaje.

Nicolás Montero

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Secretario de Cultura Recreación y Deporte de Bogotá Nicolás Montero, aseguró que la cultura en la capital del país se ha visto bastante golpeada porque los ejercicios que rodean esta actividad, generalmente quienes viven a cuenta del contacto de personas, básicamente los que dependen de las salas resultan fuertemente impactados por la inoperancia.

Como la cultura siempre invoca caminos, la digitalización ha resultado sumamente importante porque permitió que el ciudadano encontrara sin pausa todos los contenidos culturales, que los tuviera cerca para alimentar su vida. En ese sentido precisó que, al sumar las plataformas de cultura, recreación y deportes, entre todas superan los 22 millones de interacciones. El funcionario agregó que la Filarmónica de Bogotá encontró nuevos espacios públicos y observó que logró avanzar en el terreno digital en donde el crecimiento es exponencial.

 

“En medio de todo, hay un espacio muy bello y se trata de una plataforma internacional en donde los ciudadanos pueden encontrar contenidos de seis ciudades que decidieron unirse y por eso es fácil articular culturalmente a Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Barcelona, Lisboa y Lima. Ello facilitó el identificar unos contenidos a los que antes la comunidad no accedía. Estrategias como Asómate a tu Ventana nos ha permitido encontrar pequeños formatos para llegarle a la gente”, apuntó el señor Nicolás Montero.

 

Con el tema de la reactivación, precisó el Secretario de Cultura de Bogotá, todas las actividades volvieron, sin embargo, especificó, no se puede perder de perspectiva el cuidado y la prevención por una pandemia que solamente con disciplina, cultura sanitaria y compromiso podrá ser superada. Otra prioridad para este despacho es el de cultura ciudadana en donde los encargados que esta política prospere no han descansado en ningún momento.

Desde los comienzos del problema pandémico, cuando se hizo el primer simulacro el equipo de Cultura Ciudadana empezó a hacer mediciones puntuales para saber cómo era que los ciudadanos se comportaban frente a la Covid-19 y de qué manera lo iban percibiendo, un ejercicio que arrojó muy buenos resultados y por ello las mediciones continuaron, un asunto que permitió saber que en Bogotá más del 98 por ciento de los habitantes usa tapabocas, una herramienta esencial para que la capital se haya protegido notablemente frente a la pandemia.

 

“Ahí vamos, toda la sociedad capitalina en pleno tiene un reto muy grande e inminentemente el sector cultura no es la excepción”, sostuvo el respetable funcionario.

 

Bogotá logró matricularse en las grandes ligas de la cultura, no en vano es una ciudad de teatro con un afianzado festival internacional, de Feria Global del Libro, zarzuela, eventos musicales, opera, exposiciones de pintura, plástica, folclore y muchas otras expresiones culturales que hacen de la ciudad capital una urbe de valores agregados. Los grandes eventos, incluida la Media Maratón de Bogotá debieron correrse para 2021 por todo el tema de cuidado y por una agenda impuesta por la pandemia porque hay riesgos que no se pueden desconocer y que hacen que la comunidad deba cuidarse y trabajar en prevención, evitando las concentraciones, de todas maneras hay muchas otras actividades que encontraron en lo digital el vehículo ideal para comunicar y descubrir audiencias mucho más allá de las fronteras de Bogotá como es el caso del cine y otras ofertas de distracción y entretenimiento.

La cuarta revolución industrial, el tema digital, la inteligencia artificial y la articulación a través de la Internet era un tema ya conocido y por eso dentro de los cálculos se sabía que el tránsito humano iba hacia allá. Esa situación cambió inclusive la manera de relacionar ciudad y comunidad con los contenidos. La pandemia, aclaró el Secretario de Cultura, fue acelerar el ejercicio que en su criterio será posiblemente un saldo pedagógico que va a quedar en épocas de pos-pandemia.

Indicó que la digitalización aceleró muchas cosas, no solamente del sector cultural de la sociedad en pleno sino otras actividades como trabajar desde la casa, movilizar recursos, hacer pagos y todo un listado de opciones que conllevó a cambios y a nuevos retos.

Cuenta satélite, un medidor eficaz

Sobre la cuenta Satélite, una excelente herramienta para medir el comportamiento de las industrias culturales y creativas, el ejercicio arrojó en sus últimos datos, aclarando que hace falta ajustar algunas cifras, además que hacen parte de 2019, que este tipo de economías son muy grandes en Bogotá, a tal punto que producen un billón de pesos más que el sector de la construcción. Los datos en concreto de lo, que ha sucedido con la pandemia no están en firme por la misma situación y la dinámica de medición.

La información, una vez se pueda hacer la medición, dejará ver en detalle el impacto de la pandemia sobre las industrias culturales y creativas del Distrito Capital, pero con ello será posible observar como las dejó la terrible coyuntura.

Hablando del traslado de recursos para artistas en condición de vulnerabilidad fue posible adelantar un trabajo social de grandes magnitudes gracias a que los recursos de Bogotá Solidaria fueron alimentados por todos los sectores productivos de la capital. No fue la excepción la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá que trasladó 23.101 millones de pesos al programa “Bogotá Solidaria en Casa” para asistir a los artistas y creadores más vulnerables.

La Secretaría también giró 9.651 millones de pesos destinados a 920 artistas que vieron la gracia de los Beneficios económicos Periódicos, BEPS. Está proyectado que para el último trimestre de 2020 se hará entrega de 10.631 millones de pesos adicionales para BEPS. El despacho igual hizo entrega de 6.733 ayudas en mercados y transferencias monetarias a 4.919 hogares.

Hay que indicar que quien hace el ejercicio una vez diligenciado el traslado y solicita las bases de datos es la Secretaría para poder llegar con esas ayudas. Los tradicionales ejercicios de promoción en los cuales un decreto permitió poner los dineros del espectáculo público que normalmente van destinados a infraestructura, a un ejercicio de fomento y así poder girar 4.651 millones de pesos para todas empresas que de manera transparente demostraron la carencia de recursos por los efectos de la pandemia. Según dijo el Secretario, habrá una segunda entrega por 2.800 millones de pesos.

La otra gran estrategia que se lanzó por estos días tiene que ver con Bogotá Local, un tema supremamente importante porque genera mucho futuro ya que diez localidades asumieron o establecieron que dentro de su corazón productivo estaban las empresas culturales y creativas. Gracias a las agendas trazadas por esas zonas de la ciudad fue posible socializar la cultura local como un eje de desarrollo, en donde los agentes culturales van a acceder a unos recursos que sumados superan los 11.600 millones de pesos.

 

“Aquí lo novedoso es que desde las localidades, quienes identifican y establecen que su corazón productivo está en las economías culturales y creativas definen los rubros que partirán del Distrito hacia estas. Hay que anotar que es una apuesta muy importante porque hemos insistido mucho que la cultura se tiene que dar también en lo local, que es desde esa gestión en donde unos recursos serán no solamente distribuidos, sino que identifica cuales son las superficies que resultan pertinentes a su punto o ubicación”, expresó el Secretario de Cultura Recreación y Deporte de Bogotá, Nicolás Montero.

 

Las industrias culturales hacen parte de un apéndice de la economía que abarca la creación, la repartición y el mismo consumo de arte, literatura y otras ofertas relacionadas con la cultura. Por un tiempo la concepción de arte estuvo ceñida a las artes visuales y las escénicas muy de la venta inglesa.

Dentro de los objetivos de esta ciencia económica está el analizar la adecuada distribución de los pocos dineros para suplir las necesidades de los seres humanos. Para el caso de la economía cultural, es también un medio por medio del cual se propende por equidad y el acceso a las actividades culturales para fomentar lazos e identidad en una sociedad.

Estas economías permiten hacer la ecuación precisa entre los recursos limitados disponibles y las necesidades con igual característica, permitiendo ponderar las prioridades. Los analistas aseguran que las políticas culturales suelen ser un instrumento versátil para medir los impactos de la inversión de las diversas actividades en lugares puntuales.

Este tipo de herramientas son necesarias para poner en funcionamiento las maniobras futuristas que parten del sector público, pero igual desde el empresariado.

Montero añadió que las economías culturales son importantes en muchos sentidos porque estas políticas llegan directamente a la sociedad y no es un tema estricto de teatro porque hay una serie de ejercicios que duplican una creación.

 

“Cuando uno identifica una cantidad de valores productivos en los cuales están esas economías de creación, entonces ahí es donde aparece su preponderancia como un marco económico y no como un asunto reducido a eventos. Estamos hablando de empresas creativas que focalizan su labor a la literatura, las publicaciones, la manufactura alrededor de la industria creativa dentro de lo que encajan las artesanías y todo ese compendio de creatividad e inventiva”, señaló Nicolás Montero.

 

La migración, afirmó, es un reto no solamente para la cultura sino para todos los ciudadanos por la manera como se concibe la llegada de patriotas venezolanos.

 

Hay que admirar la literatura de hoy sin descuidar la de ayer

Un tema que no quedó en la prisa fue el de los grandes escritores colombianos que marcaron un hito literario en el siglo XIX, en los albores y mediados del siglo XX, pero igual otros que dejaron un legado en letras.

El país disfrutó y se vanaglorió con plumas de la talla de Gabriel García Márquez, Jorge Isaacs, Rafael Pombo, Candelario Obeso, José Eustasio Rivera, Julio Flórez, José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, Álvaro Mutis, Fernando Vallejo, William Ospina, Laura Restrepo, Tomás Carrasquilla, Mario Mendoza, Héctor Abad Faciolince, Santiago Gamboa, Piedad Bonnett, Emma reyes, José María Vargas Vila, Pilar Quinta, León de Greiff, Alberto Salcedo, Manuel Zapata Olivella, Guillermo Valencia, Germán Espinosa, Eduardo Caballero Calderón, Gonzalo Arango, Plinio Apuleyo Mendoza, Luis Vidales, Nelson Romero, Germán Arciniegas, Manuel Mejía Vallejo, Germán Castro Caycedo, Daniel Samper Pizano, Fernando Soto Aparicio y otros de gran trayectoria.

En pintura y plástica, dignos representantes son fueron y serán, Fernando Botero y sus famosas gordas, cómo no citar al inolvidable maestro Alejandro Obregón con origen español, pero corazón colombiano, miembro del selecto Grupo de Barranquilla. Igual el país saca pecho con la obra de Ómar Rayo, Pedro Nel Gómez, Ricardo Acevedo, Francisco Antonio Cano, Eladio Vélez, Ignacio Gómez Jaramillo y Santiago Martínez.

Al abordar el grato asunto, Montero sostuvo que el movimiento literario en Colombia es muy potente y egregio en cada una de sus épocas. Adelantó que dentro de las apuestas públicas grandes de la Alcaldía está “Leer Para la Vida”, que es decir cómo los ciudadanos entienden la lectura no como una fuente de adquisición de conocimiento sino como una manera de relacionarla con sus propias vidas para que potencien el mundo. En ese sentido, si se les da el poder a los lectores, entonces encontrará caminos para llegar a esas literaturas de siglo XIX al igual que otras como la del siglo XX y la moderna que a sentir del funcionario es muy vital.

Desde su perspectiva, Bogotá es una ciudad culta que necesita seguir creciendo en el sentido que la cultura es muy importante y por ello parte de la obsesión es ubicar el contexto cultural en la cotidianidad de la gente, no solo desde los grandes eventos sino desde el ser humano como un universo.

 

“Bogotá es ejemplo en muchas cosas, pero tenemos que seguir creciendo en cultura y en eso estamos. La meta particular es Leer Para la Vida para que los lectores incorporen la lectura como un acto creativo, pero igual pienso que hay que impulsar la práctica del deporte y uno muy importante, integrar los patrimonios que incluye los materiales y los inmateriales. Buscamos que desde las localidades la cultura sea cada vez más importante. La Filarmónica tendrá que seguir creciendo, pero todos los ejercicios educativos seguirán siendo fundamentales”, subrayó Montero.

 

Finalmente, no sobra decir que más allá de una Secretaría de Hacienda, de un ministerio de Finanzas Públicas o de una entidad que gire recursos, más preponderante es administrar cultura porque finalmente un cheque cualquiera lo firma, empero la parte cultural es todo un compendio, un ADN, la identidad de una región y un patrimonio, se trata de un legado y un reto que invita a preservar, cultivar y promover de manera sostenible la intelectualidad cargada de historia y valor.

A criterio del funcionario, la cultura es fundamental porque no es posible concebir al ser humano sin pensar en los aspectos culturales que lo rondan. No se habla de un accesorio, manifestó, porque es una parte determinante como los seres humanos significan y ven el mundo. Concluyó que este factor finalmente será fundamental porque ayudará a decidir y a asumir cambios culturales.

Dentro de los cambios pos-pandemia está la adopción del cuidado y la prevención como una cultura porque cuando el ser humano se cuida así mismo, salvaguarda a los demás. Esa será la nueva integración que se ha de mover sobre un todo y que conduce casi que coactivamente a aprenderla más, allí ingresa la solidaridad.

El Secretario de Cultura, Recreación y Deporte, Nicolás Montero, amante de la lectura de Gabriel García Márquez, del norteamericano Mark Twain, de los ingleses Charles Dickens y William Shakespeare, de los clásicos colombianos, del fresco escritor Ricardo Silva, tiene claro que la cultura es la verdadera puerta al desarrollo pues sin identidad y sin patrimonio, la humanidad no avanza, tan solo rema en un mar de monotonía, seguramente sin ilusión y abocada al cansancio por la estancia.

Desde luego hoy se interesa, y mucho, por la poeta estadounidense Louise Glück, la autora de gran condición quien recibió el premio Nobel de Literatura 2020. En los días próximos el Secretario aspira a devorar página por página, con mucho agrado.

En Bogotá, en esos 2.600 metros más cerca de las estrellas, y puntualmente en la Secretaria de Cultura, recreación y Deporte, pasan cosas buenas aún en medio de las vicisitudes y las retadoras metas que traen implícitas las dificultades como es para el caso actual la compleja pandemia.

 

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