Miércoles, 06 Enero 2021 22:26

UE transforma pandemia en ocasión para reforzar política ambientalista

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Para la próxima década en Europa se plantarán 3.000 millones de árboles, se extenderán las zonas marítimas y forestales protegidas y se restaurarán 25.000 kilómetros de ríos.

Alexandr Dunaev
Roma, (Sputnik).- Cada crisis es una oportunidad. Este parece ser el principio en el que se inspiró la Unión Europea (UE), al dar un marcado toque ambientalista a las medidas destinadas a sacar la economía europea de la crisis causada por la pandemia del coronavirus.

Pacto verde

Este año empezó con un importante paso hacia la protección del medioambiente en los 27 países de la UE. El 15 de enero el Parlamento Europeo apoyó el Pacto Verde Europeo, un documento ambicioso según el cual la UE debe alcanzar para 2050 la neutralidad climática, es decir una situación en la cual las emisiones sean reducidas al mínimo y las que queden resulten compensadas por la naturaleza (por ejemplo, por la acción de los bosques).

El pacto prevé toda una serie de medidas para alcanzar la meta deseada. Por ejemplo, en los próximos años se prevé un aumento de inversiones en tecnologías respetuosas con el medioambiente y en el desarrollo de industrias sostenibles, la descarbonización del sector energético, así como el despliegue de sistemas de trasporte público y privado más sanos y baratos. También se transformará la agricultura europea, que para 2030 deberá reducir el uso de pesticidas en un 50 por ciento y de fertilizantes, en un 20 por ciento.

Paralelamente, la UE se pone el objetivo de defender la biodiversidad, ya que en el último medio siglo la población de las especies salvajes se redujo en más del 50 por ciento. Para eso en la próxima década en Europa se plantarán 3.000 millones de árboles, se extenderán las zonas marítimas y forestales protegidas y se restaurarán 25.000 kilómetros de ríos.

 

Décadas de reducción desigual dee emisiones

Actualmente la UE produce el 9,2 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más importante, pero en los últimos decenios los países europeos emprendieron esfuerzos notables para reducir su impacto en el medioambiente. Entre 1990 y 2018, las emisiones de CO2 cayeron en un cuarto, mientras el Producto Interno Bruto (PIB) de los 27 miembros actuales de la UE más el Reino Unido creció en casi un 60 por ciento.

Un cuadro alentador, aunque con matices. Según los datos recogidos en el Inventario de Gases de Efecto Invernadero de la Unión Europea, publicado el pasado mayo, el país que más redujo su impacto en el medio ambiente es Alemania, donde las emisiones de CO2 cayeron de 1.249 millones de toneladas en 1990 a 858 millones 28 años después.
Sin embargo, en términos proporcionales la mayor contracción de las emisiones se produjo en la Europa del Este: no porque los países de la región hubiesen adoptado políticas particulares para proteger el medioambiente, sino por los efectos de la desindustrialización provocada por el desmantelamiento de la URSS y la desintegración del Comecon (Consejo de Ayuda Mutua Económica).

Al mismo tiempo, en la UE hay países que incrementaron la producción de CO2 respecto al nivel de 1990. Por ejemplo, en Portugal y España crecieron un 15 por ciento y Chipre, un 55 por ciento.

 

Efectos ecológicos de la pandemia

Con la llegada de la pandemia del coronavirus, todos los países de la UE que impusieron el confinamiento automáticamente redujeron las emisiones, las cuales, sin embargo, volvieron a crecer, en cuanto se levantaron las restricciones.

Por una parte, la pandemia distrajo la atención de la UE y de los gobiernos nacionales de los problemas ecológicos que tuvieron que concentrarse en la emergencia sanitaria y las dificultades económicas.

Por otra, en mayo de 2020 la Comisión Europea declaró que la rápida difusión del virus se debió, entre otros factores, a la crisis ecológica, y que la UE debía incrementar los esfuerzos para alcanzar los objetivos medioambientales establecidos.

Por lo tanto, el Pacto verde fue vinculado al Fondo para la Recuperación de la economía europea, aprobado en julio. Los 750.000 millones de euros que los países de la UE recibirán de Bruselas en subsidios y préstamos podrán destinarse a proyectos que cumplan con ciertos criterios medioambientales, mientras un cuarto de los fondos, 175.000 millones de euros, deberán gastarse en programas de mitigación del cambio climático. Una de las consecuencias será que los sectores de hidrocarburos y de la energía nuclear quedarán excluidos de los programas de ayuda en el marco del Fondo de Recuperación.

 

Entre la recuperación económica y la protección del medioambiente

 

La línea de la Comisión Europea no deja de provocar polémicas. Los críticos insisten en que una implementación precipitada de normas ecológicas cada vez más rígidas perjudicará la economía. Por ejemplo, en primavera algunos políticos incluso sugirieron suspender el Pacto Verde para un año o para siempre, argumentando que el mantenimiento de las limitaciones ecológicas frenaría la recuperación de la economía europea, gravemente afectada por el coronavirus.

A largo plazo, países como Polonia y República Checa advierten que no podrán alcanzar la neutralidad climática para 2050, ya que para eso deben renunciar, respectivamente, al carbón y a la energía nuclear, que tienen un papel fundamental para la producción de la energía eléctrica.

A su vez, los ecologistas suponen que, vista la rapidez del cambio climático, no hay tiempo que perder y, en vez de ralentizar la introducción de nuevas normas, hay que acelerarla. En octubre el Parlamento Europeo se asoció a esta visión y tomó una resolución que urgía a la UE a revisar al alza el objetivo de la reducción de las emisiones de CO2 respecto a 1990, fijándolo en el 60 por ciento para 2030. Sin embargo, los activistas consideran insuficiente incluso esta meta y exigen una reducción del 65 por ciento.

 

Cambios que ya ocurren

En medio de las polémicas sobre las metas ecologistas de la UE llegan noticias que confirman la aceleración de las tendencias ecologistas en tiempos de la pandemia. Según los datos del grupo de presión del transporte Transport & Environment, en 2020 las ventas de los automóviles eléctricos en los países de la UE superarán el umbral de un millón de unidades y crecerán hasta 1.800.000 en 2021.

Es decir que ya hoy es eléctrico uno de cada diez automóviles que se venden en la UE. Si en 2018 se preveía que la venta de los automóviles de combustión interna quedaría prohibida para el 2040, la normativa Euro 7, que se está preparando actualmente, impone criterios ecológicos tan rígidos que, de ser aprobada, dejará fuera del mercado los vehículos de diésel y gasolina ya en 2025.

El 11 de diciembre, tras largas discusiones y una noche pasada en blanco, el Consejo Europeo fijó como meta definitiva la reducción de las emisiones de CO2 en la UE en un 55 por ciento para 2030. Es un paso importante para disminuir el impacto de los países de la UE en el medioambiente. Lo importante es que los nobles objetivos de la protección de la naturaleza no se alcancen con el traslado de la producción contaminante en los terceros países, como, desafortunadamente, ocurrió varias veces en el pasado. (Sputnik)

 

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