Jueves, 05 Mayo 2022 12:52

Anatomía del silencio: Cuando la memoria más se necesita

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En esta obra, el escritor Eccehomo Cetina, hace a través de las sublimes páginas un llamado para que tantos desaparecidos vivan y encuentren puerto en las afables orillas del recuerdo.

¡Y lo volvió a hacer!, sin duda la sana tozudez sigue dándole a Colombia un acopio de literatura, intelectualidad, conocimiento y encanto, todo un compendio que florece mágicamente de las manos y la atiborrada cabeza de Eccehomo Cetina, el inquieto hombre de letras que nació pensando en sus primeras novelas. Es factible que el día de su comienzo en la biosfera, no haya quedado mancha de sangre, seguramente la sábana de aquel centro médico quedó impregnada de tinta, sin duda Eccehomo nació y no para una familia, surgió afortunadamente para un país, para el mundo.

Son diez libros que ha rubricado Eccehomo Cetina, escritor apasionado, de mirada recia, ceño fruncido y viajero permanente en la máquina del tiempo, igual un visionario, crítico y ecuánime persona. Es más que complaciente acudir a un nuevo lanzamiento, el de su novela “Anatomía del silencio”, toda una obra literaria que destaca la importancia de la retentiva, de la urgente remembranza, unas páginas que lamentan y cuestionan el desdén social, Un libro que hace reverberar imágenes cubiertas de indiferencia, las que todo un pueblo quiso omitir o dejar a la deriva como si nada pasara en las forzadas ausencias.

Anatomía del Silencio su enorme obra se afianza como un ejemplar exitoso, lleno de historia y de abatible realidad. No olvidemos que Cetina escribió textos de grandilocuente contenido, el resultado de la investigación, la pesquisa y la charla. Son igualmente recordadas obras como Jaque a la Reina, El rastro del diablo, el hombre que fue un pueblo, El Dorado de las Farc, Un lugar sin memoria y otros que marcaron un hito literario.

Eccehomo Cetina, un enorme escritor, hombre de buen gusto y amigo de la sencillez sigue dejando estela grata con la magnánima pluma. Recordado por sus caminatas por los pasillos de la extinta Radionet, yendo al aire en jornadas vertiginosas tal y como lo hizo con grandes desafíos en Caracol Televisión y RCN.

Amigo del buen vallenato y el gourmet, Cetina es un personaje de recuerdos y lujos, no cualquiera recuerda un trompo en su coche en la parte más escabrosa del paso de Pescadero, camino a Bucaramanga en donde en medio de la expectativa trágica se escuchó al unísono el grito angustiante de las almas allí aferradas.

Llega una nueva novela del eléctrico escritor, “Anatomía del Silencio”, sin más preámbulo ingresemos al mundo que nos aguarda al otro lado de la portada, en un mundo nuevo construido por la intrepidez y el encanto del espectacular Eccehomo Cetina.

No sobra acotar que la industria del libro y el entorno de los autores no es fácil, hay detrás de cada publicación un escenario de dificultad que parte una vez culminada la obra, desde lo económico hasta la perspectiva de aceptación de un público muy exigente. Este nuevo trabajo literario editado por la española ExLibric invita a la lectura y a tomar consciencia de la importancia de la memoria, un activo generalmente devaluado.

 

Anatomía del silencio

 

“…la verdad no solo está en deuda solo con la memoria de los desaparecidos, sino que además es la única respuesta al dolor de los sobrevivientes”.

 

Durante veinte años, Ferrán Alejandro Amador, el protagonista trágico de esta novela, ha rastreado los restos de su hermano gemelo, quien una noche es atacado por un grupo de asesinos. Detrás del crimen persisten viejos odios y rencores familiares que se transmiten de generación en generación dentro de un poderoso clan que ostenta apellidos largos y nombres rimbombantes; un clan obsesionado por la fortuna desmedida y el delirio adictivo por los dominios.

¿Es posible que un día emerjan las voces de la tierra?

Buscar nunca ha sido fácil, pero buscar los huesos de un ser amado es una de las misiones más dolorosas y tediosas que pueda enfrentar cualquiera. Anatomía del silencio da una nueva dimensión a la búsqueda de cientos de miles de deudos en el mundo, que aún buscan los restos de sus seres queridos y luchan por preservar la memoria de las víctimas del exterminio. Su narrativa envolvente, que se desarrolla en varios planos temporales y a través de varias generaciones, confirma la esencia de esta pesquisa mortal: que la verdad no está en deuda solo con la memoria de los desaparecidos, sino que además es la única respuesta al dolor de los vivos.

Buscar nunca ha sido fácil, pero buscar los huesos de un ser amado es una de las misiones más dolorosas y tediosas que pueda enfrentar cualquiera. Anatomía del silencio da una nueva dimensión a la búsqueda de cientos de miles de deudos en el mundo, que aún buscan los restos de sus seres queridos y luchan por preservar la memoria de las víctimas del exterminio. Su narrativa envolvente, que se desarrolla en varios planos temporales y a través de varias generaciones, confirma la esencia de esta pesquisa mortal: que la verdad no está en deuda solo con la memoria de los desaparecidos, sino que además es la única respuesta al dolor de los vivos.

Durante veinte años, Ferrán Alejandro Amador, el protagonista trágico de esta novela, ha rastreado los restos de su hermano gemelo, quien una noche es atacado por un grupo de asesinos. Detrás del crimen persisten viejos odios y rencores familiares que se transmiten de generación en generación dentro de un poderoso clan que ostenta apellidos largos y nombres rimbombantes; un clan obsesionado por la fortuna desmedida y el delirio adictivo por los dominios.

¿Es posible que un día emerjan las voces de la tierra?

Eccehomo Cetina nació en Valledupar, Cesar, en 1968. Escritor y periodista ha publicado nueve obras, desde reportajes, crónicas y novelas históricas como El Hombre que fue un pueblo, que descubre el mito del caudillo Jorge Eliécer Gaitán. Este décimo libro suyo, su segunda novela, sigue el mismo derrotero de sus anteriores libros al desenmascarar la sociedad de su tiempo.

Ha ejercido el periodismo durante dos décadas en medios como Canal RCN, Caracol Televisión, Revista Cambio y Radionet, convirtiéndose en uno de los cronistas más reconocidos de su país. Ha sido galardonado con varios premios, entre ellos el del CPB de periodismo. Actualmente se desempeña como estratega de comunicación, productor de documentales y periodista independiente en medios como Cambio Colombia, el portal de crónicas Relatto y Minuto30.

 

Sobre el autor y su obra se ha dicho...

“Su garra de narrador es incuestionable, al fusionar sin sobresaltos diversos tiempos y puntos de vista…se destaca su astucia para escuchar las voces de quienes padecieron ese confinamiento tan crudo como irreal”.
Juan Gustavo Cobo Borda sobre Crónicas (Ediciones B)

“Novela distinta y con capacidad de mantener el interés y generar prolongada expectativa en el lector, con ella Eccehomo Cetina—periodista con marcada vocación literaria—entra, con estilo propio y por la puerta grande, a los altares de una literatura con frecuencia inundada de recursos literarios facilitas que contrasta con el talento y la creatividad del autor de El último duelo”.
Roberto Posada García-Peña/DARTAGNAN sobre El último duelo (Arango)

“Como enseña el periodismo, logra forjar un lenguaje fibroso como un músculo y al mismo tiempo rico, sin caer en la grasa sobrante del tocino literario”.
Juan Gossaín sobre El hombre que fue un pueblo (Planeta)

“Este pequeño libro es un gran reportaje de 182 páginas. Tiene un estilo cinematográfico que no permite despegar el ojo entre párrafo y párrafo mientras el lector vive y siente, minuto a minuto, lo que fueron las últimas 24 horas de Íngrid Betancourt antes de que cayera en las temibles fauces de las FARC. Un reportaje en 8 milímetros”.
Alejandro Santos sobre La soledad de la media tortuga (Norma)

“Eccehomo Cetina se revela como un narrador sutil y audaz, en una novela que tiene más de un demonio interior”.

Germán Santamaría sobre El último duelo (Arango)

 

Fragmentos de la obra

Así fue como el ruido de los camiones militares al amanecer y que todos temían porque acarreaban cadáveres y dolor eran precedidos ahora por cornetas de regimiento que sugería a todo el mundo que quienes iban allí acaso no habían estado haciendo cosas buenas. Al amanecer, la única evidencia del paso de estas caravanas siniestras era el labrado milimétrico de las llantas de los camiones en el lodo que habían borrado las marcas de otros vehículos que salían con el oro o entraban con el papel monedad de la capital.

La imagen ilusoria de la cara del muerto se desvanece en la oscuridad ante la mirada frenética del desenterrador que apresura la marcha y cava con todas sus fuerzas la tierra pantanosa depositada en el lecho del foso. Aprendió desde sus primeros rastreos que el dolor, el miedo y el cansancio se vencen tumba adentro y que nadie que busque despojos en las entrañas de la tierra puede desfallecer, ni esperar más cosecha que el llanto, ni más sustento que la verdad.

Fue una noche de amores desaforados en que transgredieron las precauciones de las primeras veces, porque a los dos se les antojó que, en aquel encuentro sin tiempo, tanto ella como él, se habían presentido con tal fuerza que sus cuerpos se conocían mucho mejor que ellos mismos. Entonces, se lamieron como felinos buscando definir una posesión recóndita, se olieron y se masticaron los labios con suculencia en un goce de lujuria y dolor por todos los pliegues de su cuerpo hasta el cansancio, cuando él sintió la intimidad profunda de Melindra Urbano y comenzó a sumergirse en su delirio, a agotarse en la gimnasia de sus embestidas, una y otra vez, vertiéndose dentro de ella, muriéndose en ella como nunca antes lo había hecho por ninguna mujer, hasta la mañana siguiente, cuando el sol los sorprendió atravesados uno sobre otro, con la resaca del amor desmedido.

Cebrián del Cristo y Largo estaba dispuesto a demostrarle al presidente que su nombramiento no solo había sido un deseo bien negociado en la capital por Enrique Belaúnde Amador, sino que además era la más sensata decisión presidencial para preservar el orden público alterado por las fuerzas contrarias a aquel gobierno eterno de gobernantes repetidos que llevaban la señal inconfundible de los mismos apellidos.

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