Domingo, 24 Julio 2022 10:05

Nanocrédito y registro mercantil express, la vía a la formalización empresarial

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Nanocrédito y registro mercantil express, la vía a la formalización empresarial Imagen-de-juniorlink-en-Pixabay

Experto en mercados aseguró que solo articulando cadenas productivas y fomentando la bancarización vía electrónica, con acceso al crédito barato, será posible meter a muchos en la formalidad.

Suele decirse que la economía popular es la consecuencia de la exclusión de aquellas capas de la sociedad, apartadas del mercado laboral que optan por crear su propio trabajo. El asunto es de tal magnitud que los marginados económicamente deciden darles vida a sus propios circuitos de comercialización como las criticadas ventas ambulantes o exposiciones.

El asunto no es particular, tiene que ver con un fenómeno global que abraza a buena parte de la población en el planeta destituida del sistema capitalista que se articula de alguna manera de la economía de mercado internacional. Generalmente tiene puntos de encuentro o de enlace en la producción y consumo.

La economía popular involucra a todos aquellos individuos que, de forma independiente, con carácter colectivo o individual realiza actividades productivas o creativas de manera independiente o por voluntad propia. Los trabajadores de este sector no tienen una relación directa con los sectores público y privado, no obstante, los logros de este sector, cada día más voluminoso, se conecta con programas sociales e irrigación de crédito por parte del Estado, no siendo, claro está, empleados del gobierno.

Este tipo de economía que se aleja de los derechos o beneficios laborales ha estado presente en las sociedades de manera milenaria, todos los pueblos durante su creación experimentaron un sector opulento y robusto económicamente, pero otro soportado en la informalidad, la lucha y el rebusque. De todas formas, si se quiere tener un referente más cercano debe evocarse primera revolución industrial.

Los colombianos aprendieron a convivir con corruptelas, violencia, exclusión, analfabetismo, conformismo e informalidad, un término lamentable que a la fecha es la única opción de vida de los ciudadanos porque no hay propuestas, oportunidades o estrategias de ingreso, un fenómeno que lleva la gente subsistir con lo que sea.

No se trata de un tema menor o algo por el estilo, ya que quienes, por ejemplo, pagan impuesto se dieron cuenta que hacían el más absurdo e injusto negocio, con tan hondo disgusto que muchos cerraron sus empresas y se pasaron a la otra orilla, a esa que no cuesta, obviamente desde donde no se puede exigir.

El asunto conlleva a plantear salidas y encarrilar proyectos que invitan a la formalidad, a tener incentivos y saber desde los preferenciales ventanales de la tranquilidad que se puede crecer, fomentar empresa y contribuir con el desarrollo del país, todo con unos costos diferenciales porque no todas las posibilidades económicas son las mismas.

Dentro de las propuestas que llegan de la academia y el sector privado, sobresale la iniciativa de economía popular, una forma de actividad económica centrada en la participación de todos y cada uno de los integrantes de una micro o pyme, verbigracia, odontólogos independientes, cooperativas cafeteras, mecánicos y comerciantes informales, igual un sector importante de la gastronomía, minicadenas del sector urbano, como también cadena aglutinante, interterritorial y sectorial.

 

 

El exembajador colombiano y ex presidente de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi, Juan Alfredo Pinto Saavedra, dijo en Diariolaeconomia.com, que la economía popular es bastante determinante como foco de la democratización a cargo de un Gobierno que en su planteamiento ha dicho que llega a construir un capitalismo más igualitario, que busca, no conspirar contra el capital, sino a fortalecerlo sobre pilares de participación colectiva, igual a propiciar una ampliación de la base de propietarios y un ensanchamiento de las oportunidades para la población, en una palabra, expuso, un mandato que llega a superar ese apartheid económico entre pre-modernidad posmodernidad, entre concentración de riqueza y pobreza extendida.

Ante la sentida necesidad de reavivar las microempresas, las pymes e invitar a los informales a matricularse en la rectitud, el economista propuso una decidida política de Nanocrédito y medidas que contemplan el registro mercantil express.

Ese trabajo, aclaró Pinto Saavedra, no se hace ni con demagogia y menos con voluntarismo, pues es posible con recursos, creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, allí la economía modular pone el faro en las personas, los cuentapropistas, los núcleos familiares, las asociaciones básicas, emprendimientos, micro, pequeñas y medianas empresas para hacerlas más competitivas, darles más capacidad de empleo y existencia de largo plazo en la vida económica.

Una falla del Consenso de Washington o modelo económico aún en vigencia fue no identificar la diferencia abismal entre las estructuras productivas en donde las pequeñas factorías demandaban un tratamiento preferencial. Sobre el particular, el también escritor Juan Alfredo Pinto, dijo que sin duda el hecho se presentó y obedeció al desconocimiento tecnocrático que ha estado presente por largo rato, un asunto del que ha hablado el conocedor con los organismos multilaterales. Reconoció que en algunos casos hubo avances. Evocó que su tesis de grado como economista fue la propuesta de creación del Fondo Nacional de Garantías, FNG, una entidad esencial para paliar la crisis desprendida de la pandemia, que, de no haber operado, hubiese puesto a Colombia en un escenario mucho más apremiante.

 

“Nunca logre, no lo he logrado, pero ahora hay oportunidad política de hacerlo, de que ciertamente la convicción sobre la realidad del sector y su conocimiento adquieran materialidad, lo que significa que las empresas accedan a los estímulos y espacios, algo que llevó a que por pandemia murieran algo más de 200.000 empresas, que desaparecieron en el pico alto del Covid-19 porque jamás recibieron ese oxígeno, unas porque no tenían los documentos y registros contables, otras por la aversión al riesgo del propio sistema financiero institucional, algunas sin acompañamiento técnico, en determinados casos llegó el colapso porque los empresarios no identificaron la demanda, salieron del mercado esas empresas que no tuvieron disponibilidad para responder con tecnología, comunicación en línea y en tiempo real o decisiones de telemercadeo, es increíble que todavía tengamos parte de la base empresarial sin digitalización, esa última milla de conectividad que no aparece y porque, la informalidad, en vez de promover que se formalizara, nos dedicamos a perseguirla y estigmatizarla”, declaró el señor Pinto Saavedra.

 

 

Insistió que con arrojo hay que ver en la informalidad, el semillero de la empresa formal y como esa porción de la economía que se debe atraer del lado ejecutivo del escritorio para romper la inecuación o desigualdad. Dijo que Colombia suma 5.8 millones de empresas, pero apenas, reveló, 1.4 millones tienen registro mercantil, algo que hace perentorio atraer uno o dos millones de unidades económicas a la formalidad y tener a futuro una base empresarial de 3.5 millones de sociedades formales.

Pinto Saavedra ha dicho hasta el cansancio a la tecnocracia internacional que la gente encontró refugio y rentabilidad en la informalidad porque el país no hizo viable, ni garantizó la rentabilidad en las pequeñas firmas y microempresas, lamentó que los interlocutores de diferentes latitudes no creyeran lo axiomático, sin embargo, los invitó a hacer tures, o que simplemente visiten Bogotá porque en su criterio hay un estigma que consiste en pensar que por ejemplo no existen microempresas con muy buen nivel tecnológico cuando hay centenares de casos donde lo que hubo fue un desdoblamiento desde la pequeña y la mediana hacia la microempresa informal, sencillamente para ganar el espacio de existencia.

Enfatizó que no todas las microempresas son rústicas o que no haya capacidad en ellas de emprendimiento tecnológico, por el contrario, comentó el experto, hay muchos casos en los que la inversión por innovar e implementar herramientas de avanzada es más que visible. Aclaró que esa impresión según la cual la informalidad toda es ínfima está llamada a replantearse porque hasta el más humilde hace lo posible por actualizarse.

Dichos o sátiras de vieja data como “más ordinario que una monja vendiendo chance”, hacen parte de las expresiones de desprecio a la condición microempresarial que no tienen base material. Precisó que lo real es que, si se cierra para estas personas la puerta en las cajas de compensación, en las cámaras de comercio, los gremios o en la banca, es desatinado pretender que tributen sin considerar su capacidad económica y de gestión, de negocios o de registros contables en línea y demás.

 

“La gente que está en eso prefiere quedar al margen del sistema económico porque el medio lo ve como un gran campo de persecución cuando es urgente volverlo un gran alojamiento, un sitio de recepción y de afirmación, es por ello que propongo un programa nacional de Nanocrédito en el que entren la banca comercial, pública, las organizaciones micro-crediticias, banca de las oportunidades, cooperativas de ahorro y crédito, las cooperativas de profesionales, fondos mutuos, fondos de empleados, microempresarios individuales, los cuentapropistas, las asociaciones vecinales y estructuras territoriales para crear realmente un aparato de apertura de la opción crediticia a las empresas”, planteó el reputado analista.

 

 

 

Indicó que si Colombia logra legalizar o solemnizar ese millón y medio de unidades y además acerca al informal a la ventana crediticia a través de un programa formal de nanocrédito que tenga como fundamento el fintech, la tecnología financiera moderna, habrá sin duda un scoring o estudio de riesgo barato, análisis financieros en línea y vía telefónica, cédula empresarial, registro mercantil express de rápida identidad electrónica, y el país podría inclusive, contar con un proceso creciente de formalización que abra la economía, que democratice y que haga sentir que Colombia es una sola nación y un solo pueblo con capacidad emprendedora.

El registro mercantil express, sostuvo Pinto Saavedra, tendría que ser algo en lo que las cámaras de comercio apostarían por un volcamiento de la actividad. Agregó que la sensación que tiene luego de sus diálogos con el sector privado es que se está mirando el asunto con mucha seriedad, una percepción que canalizó luego de platicar con industriales del Valle del Cauca, Boyacá, Cundinamarca y Bogotá.

El exembajador que tuvo reuniones con muchos empresarios, les explicó que el acuerdo nacional planteado por el Gobierno del Presidente electo, Gustavo Petro, no pretende expropiar, perseguir, maltratar o desconocer las leyes de la economía de mercado. Aseguró que es todo lo contrario, busca meter en esas opciones mercantilistas más ciudadanía, ojalá más digital y empresarial, por tanto, no pasa nada si se crea un registro mercantil básico de muy bajo costo que genere un espacio de transición.

Consideró que lo que debe hacerse en la política en donde se empezó a hablar de la incorporación al sistema de aquellos que estaban por fuera, debe aplicarse igual en la economía, pues no es mínimo anexar 1.5 millones de microempresarios, de cuentapropistas, de empresas individuales y familiares al torrente de la propiedad y la economía. Enfatizó que todo eso va ligado con otros temas como por ejemplo la legitimación catastral, títulos de propiedad y la titularización que el país requiere tanto en el campo como en la periferia urbana Etcétera, entonces no se trata de golpear con competencia desleal a la formalidad, tan solo de facilitar el tránsito informalidad-formalidad para ampliar la base de propietarios de la sociedad.

Empresarios, de la depredación a la sostenibilidad

 

 

Pinto Saavedra aseguró que cada vez se hace más urgente educar a la gente en el frente financiero y concientizarlos de la importancia de respetar el medio ambiente, porque parte de la apertura que promueve como iniciativa hacia la economía popular, tiene que ver con esos temas, por ejemplo. Aseveró, es necesario cumplir los objetivos a 2030, nada más y nada menos que las nuevas finalidades del milenio, es inexcusable, detalló, el desarrollo sostenible, resolver el problema de descarbonización y cumplir metas de sustentabilidad, algo que ya se hizo experimentalmente, pero que debe llevarse a todo el país.

 

“Todas las corporaciones autónomas regionales tendrán que abrir ventanillas ambientales de asistencia técnica y acompañamiento a las MiPymes para que cuando un pequeño productor reciba la visita de la autoridad ambiental, no tenga la sensación de que llegaron a hostigarlo o lo que es peor, con maniobras cercanas a la corrupción. Necesitamos acompañamiento a esas pequeñas factorías para que se ajusten al cumplimiento voluntario de la norma ambiental, pero además para que se hagan más competitivas.

 

En opinión de Juan Alfredo Pinto, lo espectacular y correcto sería trabajar en medio de los ecosistemas, de ríos, bosques, fauna y flora, todo al amparo de un compromiso ambiental que redunde en no más depredación sino en sostenibilidad y conservación del medio ambiente.

Estimó prioritario abrir para la informalidad las cajas de compensación familiar, eso sin el pago del subsidio en dinero en la primera etapa porque la contribución será más pequeña, pero podrán subscribirse a servicios de telemedicina, capacitación, recreación y actividades culturales, unos beneficios que motivarán a esas personas a dar el paso definitivo a la formalidad, a estar plenamente en el sistema económico.

Advirtió que no podrá resolverse todo el tema de los servicios gremiales a los afiliados, pero dijo que los básicos como información, incorporación a los emails, correo institucional, novedades, sentido de asociatividad, posibilidades de beneficios de ventajas comerciales y crediticias las van a tener, para lo cual la gremialidad abrirá despachos mi pyme en toda el área sectorial.

Tendrá que desplegarse el sector educativo y por ello se hace ineludible tener programas de gerencia en todas las universidades del país, al igual que semilleros empresariales y la base de los programas de asistencia técnica y acompañamiento debe encontrar eco en el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y las mismas facultades públicas y privadas a lo largo y ancho del territorio.

 

Recesión estadounidense, un tremendo problema

 

 

El tema según Pinto Saavedra, es bien difícil porque se trata de un socio comercial de alto relieve y un aliado verdadero, de todas maneras indicó que el país ha tomado la decisión más valiente en términos políticos de los últimos tiempos, pues elegir un gobierno progresista es realmente un desafío histórico importante, pero manifestó que además lo hizo en momentos en que la coyuntura internacional no es favorable y por eso acentuó que dentro de las determinaciones políticas, el nuevo Gobierno deberá atender lo macroeconómico con prioridad .

Dijo que la señal de confianza con José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda es muy fuerte y aseguró que el elegido para manejar las finanzas públicas es una persona con sensibilidad hacia la economía productiva. Recalcó que el nuevo jefe en esa cartera sabe que las políticas industriales y agropecuarias activas son fundamentales en la economía abierta puesto que no se opone el desarrollo productivo a una apertura inteligente, por eso también se aspira a llevar 3.000 o 4.000 pequeñas empresas a la oferta exportable.

Colombia y su empresariado, dedujo Pinto, aspiran, no estrictamente a revisar el conjunto de los textos de los acuerdos comerciales, pero sí a verificar ciertos puntos, donde la piedra de toque o el punto crítico de la política comercial colombiana será la reciprocidad en donde se tendrá que buscar al G-20 y adelantar diálogo con cada uno de los países que lo conforman, todo con proyectos concretos a la mano si mañana se cuenta con un ministerio de Comercio, Industria y Comercio realmente activo.

Ese paso audaz desataría una corriente de nuevas inversiones con desagregación de proyectos, debidamente articulados a pequeñas empresas proveedoras, porque ni la micro y menos la pequeña empresa son contra cíclicas porque cuando a la economía le va mal, padecen todos, incluidos grandes y medianos.

Recalcó que, si se hace una estrategia de formalización, mejora del acceso a las oportunidades, articulación y vertebración productiva entre tamaños y desarrollos distintos de las empresas, tenemos mayor resiliencia, más longanimidad y capacidad de resistir las presiones que son no solo inflacionarias o recesivas sino la combinación de las dos, por cuanto hay apremios por estanflación, lo más difícil de manejar en este momento en donde debe ponerse gran empeño.

Es sumamente imperioso, apuntó el ilustrado, educar también a la población para que sepa entender la economía básica, dijo que desde la secundaria se inicie en Colombia un proceso formativo en temas financieros como también de emprendimiento para que se entienda que más allá del entusiasmo, es necesario intervenir y tener ciudadanía económica para practicarla con inteligencia, eso apelando a la consideración de las variables que hacen posible que a un empresario le vaya bien en su trasegar mercantil, no cayendo en trampas, pues por estos días es común ver mucha gente captando dinero de manera irregular y pirámides que sustraen circulante de la gente más pobre sin respaldo alguno y encimando fantasías internacionales, es por toda esa exposición catapultar la alfabetización financiera y de un emprendimiento lleno de factibilidades más no de aventuras.

 

 

Todo eso, dilucidó el conocedor, hace parte de entender la actual difícil situación en la cual se desenvolverá el Gobierno. Manifestó que por muchas razones es perentorio rodear a la nueva administración, pues el acuerdo nacional consiste en abandonar las pugnacidades secundarias para afianzar unión en torno de la paz, con economía totalmente inclusiva y una política social auténtica.

Resaltó que, si no se tiene eso, el país estaría condenado a atravesar otros ciclos de violencia y hacer parte de los que no se ganan el derecho de participar en una economía internacional cada vez más exigente.

En el momento actual hay países blindándose, la crisis global logística en pleno boom, los elevados precios de las materias primas, los altos costos de producción, volatilidad cambiaria, la posibilidad de una hambruna e incertidumbre geopolítica, dieron una lección y es garantizar autoabastecimiento y precios accesibles al público. Varias naciones, más de 80, están cultivando, India por ejemplo cerró las exportaciones de alimentos básicos y cereales para cuidarse en salud como el resto y garantizar suministro.

Dentro de la hoja de ruta del Presidente Gustavo Petro se habla de retomar la agricultura, subir los aranceles y darle protección al productor nacional para que logre cosechas rentables y siga con ánimo, jugándosela por la ruralidad.

Pinto dijo que la verdad es una sola, habida cuenta de sus 10 años de permanencia en el exterior en donde tuvo el honor de ser embajador de Colombia residente o concurrente en 11 países. Desde esa tribuna, ilustró, tuvo la oportunidad de abordar temas como el futuro del escenario internacional, lo que le hace inferir que el contexto ideal para Colombia es la multialineación.

Expuso que para cualquier ministro de Comercio será esencial jugar un papel en el circuito de la política internacional colombiana de los próximos tiempos. Pinto Saavedra con experiencia cercana en Asia, Eurasia y América Latina, entiende en qué consiste la reciprocidad y el alineamiento múltiple, un ejemplo es qué se puede ser amigo de los Estados Unidos como en efecto ocurre, vínculo que seguirá vigente en el tiempo. Añadió que se pueden tener muy buenas relaciones con los países del G-20 en su conjunto y redimensionar lo que es la cooperación sur-sur, fundada en la tecnología, igual Colombia necesita mantener excelentes relaciones con el conjunto de Europa, pero asimismo abrir el Asia Central.

Desde la perspectiva de Juan Alfredo Pinto, contrario a lo que propuso un candidato presidencial en el sentido de cerrar embajadas, lo urgente es mantener y abrir nuevas representaciones diplomáticas, pues sería un error abandonar las agendas internacionales. Formuló la posibilidad de hacer reformas al interior de la Cancillería para tener embajadas técnicas y modulares, ya que, con cuatro o cinco profesionales de excelencia, el país puede tener una misión diplomática eficaz sin demandar los oficios de 14 o 15 personas.

 

“Si tomo la planta de la Cancillería, apoyo la carrera diplomática y relocalizo los cuadros, con el mismo presupuesto o menos, puedo manejar un ministerio de Relaciones Exteriores con mayor eficiencia. En síntesis, tendremos que practicar la multialineación, muy buenas relaciones con todos los grandes poderes, pero también alta capacidad negociadora para no ser colonizados por esos gigantes. No vamos a ser el Sri Lanka, nación insular ubicada al sur de India que no tiene capacidad de pago por endeudamiento inducido, mucho menos a desarrollar nuestra infraestructura con créditos leoninos cuando podemos elevar esa capacidad negociadora ante el mundo, y tercero, necesitamos inversión extranjera con agregación de valor, multiplicadores de empleo y articulación con la industria nacional”, manifestó el amable profesional.

 

 

Expresó su total acuerdo con retomar la renta petrolera y negociar contratos con utilidad real para el país. Al visitar el Centro Internacional de Agricultura tropical, CIAT, un ente de investigación colaborativa en Palmira, Valle, Pinto Saavedra retomó sus momentos en la India y todo lo aprendido sobre el papel de las leguminosas, del frijol, el garbanzo y la lenteja en la transformación de la dieta nutricional de países que todavía tienen pobreza como los de América Latina.

Encontró que el CIAT tiene todo el desarrollo en frijol y que el consumo en Colombia podría crecer, pues hoy pese a las siembras, a la calidad del producto colombiano, el país importa este tipo de leguminosa en volúmenes considerables.

Para ese fin consideró que hay tierras disponibles para atraer inversionistas que quieran asociarse y considerar una agricultura más ambiciosa y garante de la seguridad alimentaria, perentorio es que llegue capital exógeno para que desarrolle una o dos plantas de urea en el país, lo que demanda puertas abiertas, condiciones y toda la seguridad para esa tarea.

Pensando en nuevas inversiones, Pinto dijo que se hace obligatorio tener empresas de base tecnológica en agroindustria porque se requiere transformar la oferta agrícola de exportación, además de industrialización de segunda generación, luego conceptuó que el país no tiene por qué cerrarse, pero indicó que el país debe dejar de ser un comprador que no discierne, que tampoco discrimina con una oferta exportadora estancada y sub-competitiva. Llegó la hora, pronunció, de transformar el sector externo colombiano y de la ampliación de la oferta exportadora y agrícola.

 

La “venezolanización”, craso error

 

 

Mucho se habla en las últimas semanas de la posible apertura de la frontera entre Colombia y Venezuela para retomar unas relaciones políticas y comerciales que permitan el flujo de mercancías para las naciones hermanas.

Al hacer presiones sobre el asunto, Pinto Saavedra, dijo que ese experimento de la “venezolanización” de las relaciones internacionales de Colombia, fue un gran error, un enorme desenfoque y una expresión de esa emocionalidad sin experiencia que caracterizó a la administración que termina.

Dijo que ahora viene la reconstrucción y estimó que un camino transitorio puede ser replicado de Turquía que es la sede de la oposición armada del gobierno de Siria, sin embargo, cuenta con un enviado especial para manejar las relaciones fronterizas, comerciales y demás con esa República Árabe, una estrategia inteligente y eficaz para ir reconstruyendo las relaciones diplomáticas.

Al avanzar sobre el asunto, Pinto señaló que esa podría ser la figura que se debe usar con Venezuela, hacer uso de un enviado especial y empezar por abrir consulares, por devolver los servicios a los connacionales que tanto sufren, con tantos niños sin registro y con muchos colombianos sin pasaporte hoy en Venezuela, sin ciudadanía ni venezolana ni colombiana. Insistió que urge reconstruir ese punto y definitivamente restablecer relaciones económicas con el país vecino sin angustia, pero sin pausa.

Precisó que debe recomponerse con legitimidad política, el espacio con todas las hermanas repúblicas con las que se comparte la herencia de libertad neogranadina y bicentenaria. Concluyó que en cuatro años ve una Colombia menos injusta, más participativa, con una juventud más empoderada y esperanzada. El exembajador vislumbra una nación en donde se lograrán acuerdos generales de pacificación, introduciendo una cultura de convivencia mucho más arraigada que posiblemente nazca del convencimiento ciudadano, de la no violencia, de eso que Gandhi dijo alguna vez, “si estás en paz contigo mismo, entonces al menos hay un lugar pacífico en la tierra”.

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