Sábado, 13 Agosto 2022 02:35

Colombia sigue con la educación del siglo XVIII: Pedagogo

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Sin duda el sistema educativo está llamado a grandes cambios, quienes conocen del tema aseguran que es urgente formar con el entorno del presente, proyectando futuro.

La educación es tan vieja como la humanidad, el aprendizaje ha sido inherente al hombre desde sus propios inicios. Como antecedente puede decirse, y no es de extrañar, que los sumerios, según los investigadores, fueron los patricios de la enseñanza, la que inició en esa cultura 2000 años antes de Cristo.

En ese tiempo los adelantados de Mesopotamia, enviaban a sus hijos a la escuela de escriba, un privilegio para las clases más pudientes. El asunto era sencillo, un encargado escribía sobre tablas de arcilla para que luego los aprendices copiaran el contenido.

No sobra decir que los buenos alumnos, los pilos del momento, eran aquellos que escribían dictados. En la época, el asunto intimidaba porque se vigilaba la hora de asistencia y la disciplina, una misión que se ejecutó a punta de látigo, algo parecido a lo hecho en Colombia hasta hace unas pocas décadas.

En este breve resumen puede exponerse que la educación llegó al antiguo Egipto en donde los niños asistían a la famosa Casa de Instrucción en donde se les enseñaba lengua, escritura y religión, contaban con maestros que les formaban sobre pilares de moralidad y urbanidad.

Las civilizaciones avanzaban, se hacían más urbanas y notaban que no era suficiente el conocimiento que se les daba a los niños en sus hogares, surgió entonces la idea de alistar los chicos para el verdadero conocimiento que les facilitaría un mejor desempeño en la naciente sociedad.

Los occidentales europeos dieron el salto educativo cuando Grecia instituyó el saber como academia, es claro que esa mutación se hizo con Platón cuando impulsó las reuniones de escolares en donde se aprendía matemáticas, filosofía, medicina, derecho y letras. Con los años se haría inmarchitable la Escuela de Atenas, la de las charlas socráticas.

 

 

Con el surgimiento de las metrópolis fue globalizándose la educación, tal y como pasó con la justicia, el comercio y la misma salud pública. Una manera de llegar al conocimiento fue democratizando la lectura lo cual dio origen a la creación de bibliotecas, la más célebre, sin duda la de Alejandría que albergaba más de 100.000 libros, textos que le llevaron posibilidades a la comunidad con la plena iluminación del conocimiento.

En síntesis, la enseñanza como método tiene sus raíces en el Oriente Antiguo, verbigracia, India, China, Persia y Egipto, de igual manera la Grecia guerrera e invasora puso en la educación su significativo aporte, tan encomiable que fue la escuela adoptada por la Roma de los cesares en donde los chicos usaban pluma y tinta que estampaban sobre papiro.

La escritura que emerge 3100 años antes de Cristo en la innovadora Mesopotamia fue clave en todo el mundo educativo, aunque debe dejarse claro que la escritura tiene dos etapas, la sumeria ya referenciada y la egipcia que crea su propia manera de plasmar palabras y textos tiempo después. No puede omitirse lo hecho en China por las dinastías Sui entre 581 y 619, muy marcadas por el pensamiento de Confucio y la Song, que afianzó el examen imperial que terminó siendo un sistema político y educativo esencial en la tierra del dragón.

Sobra indicar que Confucio es recordado por ser un pensador importante para la humanidad durante los siglos, habida cuenta del impacto que su principio filosófico tuvo no solo en China sino en el mundo entero.

En la edad media la educación fue palaciega y muy apegada a la religión, tal y como aconteció en Europa, sin embargo, surgieron universidades en Francia, Inglaterra, España e Italia, es por eso que hoy siguen en plena vigencia nombres como Oxford, Cambridge, Alcalá y Universidad de París. En este periodo de la historia, la educación seguía siendo un privilegio pues las poblaciones de escasos recursos no tenían acceso a este tipo de formación.

Con el renacimiento y el humanismo la educación miró con mucho interés la cultura greco-romana y sumó a sus jornadas de clases, asignaturas como ciencias, historia, geografía, música y la formación física. El tema fue muy funcional y sirvió de modelo para los maestros por más de 400 años.

En el siglo XIX nacen los verdaderos sistemas nacionales de escolarización que lograron organizarse en Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y otras latitudes europeas. Fue justo en ese momento cuando se instauró un método de enseñanza paralelo al desarrollo natural de los infantes.

Resumiendo todo el tema, el primer centro escolar en el globo fue el Colegio Peterhouse, fundado en 1284 en la emblemática ciudad de Cambridge, Inglaterra por el Obispo de Ely.

 

Educación en Colombia

 

 

En línea con el mundo, la educación fue excluyente, a los colegios iban unos pocos cuyos padres acreditaran fortuna y tierras. El asunto no es tan complejo, pues hasta hace un siglo los niños eran formados en escuelas rurales para introducirlos en la fuerza productiva, en los albores del siglo XX el país graduaba obreros, granjeros o ebanistas, las niñas que pudieron estudiar a comienzos de este periodo eran adiestradas en culinaria, trabajos manuales, bordados y costura.

En la educación colombiana fue trascendental la comunidad jesuita que implementó los primeros formatos educativos y le puso su bandera de fundación al primer colegio del país.

En 1604 fue inaugurado el Real Colegio y Seminario de San Bartolomé, con esta apertura la conocida Compañía de Jesús se abrió paso también la Universidad Javeriana. Este colegio dio un giro educativo y en 1605, un primero de enero abrió sus puertas a 70 estudiantes, un logró de los seis clérigos de la comunidad que vieron con beneplácito el visto bueno que dio para la apertura del colegio, el arzobispo de Santafé de Bogotá, Bartolomé Lobo Guerrero.

Como dato interesante, el primero de noviembre de 1610 San Pedro Claver llegó al colegio San Bartolomé en donde estudio y trabajó, cumpliendo labores de formación católica en el seminario.

 

 

En 1820 a través de un decreto, se ordenó la creación de una escuela para que les enseñara a leer, escribir y sumar a los niños de 30 familias. La disposición exigía la instrucción en religión, en los deberes y derechos de la ciudadanía.

De todas maneras, con una república naciente y algunos apuros económicos, en 1835, tiempo de colonización antioqueña y diferencias políticas, el Presidente de la República Francisco de Paula Santander puso en marcha el primer sistema de educación, siendo ministro del ramo José Ignacio de Márquez, política que le dio vida a varios colegios en el país.

La educación local sin duda ha evolucionado en cifras y mejoras, sin embargo, hay reparos por los costos de la misma, baja calidad y una alarmante desactualización. Hoy los colegios, según padres de familia consultados, están muy por fuera del foco en formación y más metidos en adoctrinamiento, algo muy parecido a la alienación desde los salones de clase. Muchos reclaman cambios fundamentales desde el Magisterio, actividad que debe proponer educación verdadera, una agenda en presente y futuro, totalmente por fuera de las prácticas políticas.

Los números de la educación dicen que en Colombia hay en promedio 10 millones de estudiantes entre párvulos, primaria y secundaria, de esta población se gradúan en promedio 457.000 bachilleres. La matrícula, según el Gobierno, se ha movido en los últimos años entre el sector oficial y privado alrededor de medio millón de estudiantes en grado once.

La educación colombiana tendrá recursos para la vigencia de 2022 por valor de 49 billones de pesos. En materia de colegios, el país registra 13.700 instituciones y cuenta con el trabajo de 441.535 profesores. La formación pública representa en Colombia el 81 % en tanto que la privada alcanza el 18,9%.

Algo pasa en colegios y hogares por cuanto el país reporta 203.010 alumnos que en promedio pierden el año, de todas maneras, en 2020 con la pandemia, la cifra se duplicó de manera alarmante ya que llegó a 491.722 reprobados, algunos por la falta de conectividad, otros porque no tuvieron dinero y retiraron a sus hijos del colegio. Algunas asociaciones precisaron que la cifra apunta al millón porque entre otras cosas, no hubo empatía con la virtualidad o porque los colegios, algunos en crisis, clausuraron sus actividades.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el pedagogo y experto en educación Michael Sandoval, manifestó que el problema en Colombia no está en la cobertura educativa o en tener aulas llenas, por cuanto el meollo del asunto pasa por cumplir la verdadera función, es decir, que los colegios preparen a los educandos para que vayan a las universidades con metas claras, totalmente definidas pues muchos buscan capacitarse en educación superior e insertarse luego en el mercado laboral, es decir vivir de manera autónoma.

En opinión de Sandoval, la educación debería permitir que la gente pudiera no depender del Estado no de sus padres para poder salir adelante, lo que pasa, expuso, es que el 56% de los jóvenes de 21 a 28 años que se graduaron en 2021 no están consiguiendo empleo.

 

“El problema no es como muchos lo ven, en vista de que no se trata de si hay o no suficiente cobertura y la verdad es que, con el alcance actual de la educación, la mitad de los egresados no están consiguiendo trabajo, un problema visiblemente grave porque les dijimos a los escolares que fueran a la universidad para que ganaran en estilo y calidad de vida, pero lamentablemente no acontece eso para la mitad de los jóvenes colombianos”, señaló el pedagogo.

 

Sostuvo que la educación es poco pertinente en el mundo laboral y por eso es perentorio cambiar el chip educativo. Indicó igualmente que no resulta consecuente pensar que el objetivo del país es contar con un sistema desescolarizado porque eso no pasa en ningún país del globo.

Un ejemplo es Finlandia en donde la totalidad de sus estudiantes de bachillerato no van a la universidad porque está diseñada para crear conocimiento y lo cierto es que no todos en el universo estudiantil deben ser científicos o crear ideas nuevas nunca exploradas.

Reconoció que hay un tipo de gente con un perfil particular o lo que se conoce como talentos conceptuales que en efecto deberían ir a la universidad. Los de perfil psicológico, praxiológico, artístico o teóricos científicos también caben en la formación superior.

El conocedor indició que, no todo el mundo debe ir a la universidad, aclaró que el problema no es ni siquiera la falta de opciones para ingresar a la academia ya que no hay suficientes empresas o inversión para que empleen a aquellas personas que se están formando en el ámbito profesional.

 

“Nunca antes habíamos tenido una población tan educada, pero que no está consiguiendo trabajo”, señaló el experto.

 

Ingeniería, una de las carreras en déficit

 

 

El tema educativo, recalcó el profesional, abarca demasiadas cosas y el problema no se queda en cobertura puesto que de tener a todo el país amparado con el 100 por ciento del sistema, ya no sería el 50% sino que aumentaría de manera increíble la tasa de desempleo.

Sandoval manifestó que es urgente tener muchas empresas, ver disparada la inversión y de manera paralela personas que estudien carreras que tengas una verdadera respuesta en el mercado laboral, porque, aunque suene incorrecto en el país hay demasiados abogados, psicólogos y profesionales del campo de las humanidades, pero muy pocos ingenieros.

Según el pedagogo, en Colombia hay un déficit de 65.000 ingenieros para 2021 y de 400.000 en América Latina en el mismo año. Lo anterior, puntualizó, muestra que la gente no estudia lo que debe estudiar, otra parte del fenómeno educativo.

Del total de niños o jóvenes matriculados no es mucho lo que se puede esperar en vista que, alrededor del 70% deserta, es decir interrumpen en cualquier momento el ciclo educativo, es como adquirir diez iPhone, y que siete salgan dañados.

Expuso que la pregunta, la debe hacer quien investiga sobre la educación es cuantos de los que entraron en preescolar realmente se graduaron, un dato tremendamente grande que tiene muchas razones, una de ellas, claramente, la pertinencia de los estándares curriculares en vista que hace más de veinte años no se reformulan esos patrones o planes de enseñanza.

Expresó que en el 2002 aun no había un avance tecnológico y toda esa cuota inicial de cambiar la forma de trabajo de las personas, en ese año, dijo Michael Sandoval, no existía Facebook, menos Bitcoin y otras opciones virtuales que hoy están determinando el derrotero del mundo.

En medio de todo ese entorno digital, cuestionó el versado, todavía en las escuelas o colegios se les está enseñando a los chicos de primaria o bachillerato cosas que hace veinte años eran vigentes, pero desde ese tiempo el mundo cambió, pero la educación no.

La situación es verdaderamente angustiante, pues con solo ver las pruebas Saber se sugiere un inconveniente, puesto que el 49% de los colegios públicos muestran un nivel muy bajo en los exámenes del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación, ICFES. Ni siquiera, alertó Sandoval, la mitad de los colegios estatales alcanzan los niveles básicos de lectura y matemáticas en la prueba estatal.

 

 

En su análisis, Michel Sandoval, interpretó que el problema de los colegios públicos va más allá del método porque perfectamente se pueden cambiar los procedimientos y tener los mismos estándares curriculares. Apuntó que la gente cree que el problema educativo pasa de manera exclusiva por los cómo, por ejemplo, cómo hago la clase más dinámica, cómo utilizo una pantalla, cómo hago uso de un video beam y así sucesivamente. El problema no es, anotó, porque muchos pueden decir que Plutón es un planeta, una enseñanza errada, ya que deberían estar ilustrando sobre qué es la cadena de bloques, qué es el Blockchain, el Bitcoin, neobancos, fintech y otras herramientas digitales, inclusive informar sobre cómo se programa en Python.

Esa estructura curricular, acentuó Sandoval, esos propósitos de aprendizaje, no están en los estándares curriculares de los colegios, luego se puede tener una metodología muy innovadora, a pesar de todo, no habría una enseñanza correcta porque por lo visto se adolece de la urgencia de aprender e interpretar los nuevos entornos tecnológicos.

 

“Los niños pasan 10.000 horas de su vida aprendiendo cosas que no son útiles en la vida real y que igual no están alineadas con las necesidades del mundo. Insisto, la educación va mucho más allá de las técnicas, debe permitirse la innovación curricular en los colegios porque hipotéticamente se podría dar el caso de cambiar el área de matemáticas por programación o español por copywriting, ese proceso de crear textos categóricos para marketing, dejar cualquier materia por algo novedoso y de actualidad, pero ante ese escenario de cambio en currículo, habría un cierre categórico del colegio por infringir unas reglas trazadas”, declaró el pedagogo Michael Sandoval.

 

Añadió que la innovación curricular en Colombia no se está dando porque hay demasiadas trabas y exceso de estatismo en la educación. El reconocido analista expuso que el mercado educativo está fuertemente intervenido, lo que hace que la innovación no ocurra.

A manera de ejemplo, dijo que la situación da para mostrar al empresario y magnate Steven Jobs, cofundador y presidente ejecutivo de Apple, en plena época de los teléfonos celulares, enfrentado con el gobierno de Estados Unidos por una eventual regulación para condicionar la manera de hacer aparatos móviles, su material, el número de botones o cualquier locura, sencillamente nunca hubiese aparecido el iPhone porque ante tantas reglas y restricciones hubiese sido ilegal.

La carencia de una oferta educativa innovadora, razonó Sandoval, está llevando a un retraso más agudo lo cual hace que los cambios con el tiempo resulten más y más difíciles, un asunto que, desde su punto de vista, no es culpa de los rectores o profesores, tan solo de la hiperregulación que tiene el sistema educativo lo que hace que no avance con la celeridad debida.

 

 

Hoy, precisó, no se educa en el presente para el futuro, sino que se sigue tozudamente en el ayer, en 1810 cuando se enseñaba el Trivium y el Quadrivium, las tres o las cuatro rutas al conocimiento, la didáctica magna, revolución industrial, un tema de registro porque hace 70 años la era industrial terminó cuando brotó la sociedad del conocimiento, justamente en lo que los chicos y chicas no se están formando.

Subrayó que las nuevas generaciones escolares se están moldeando para la era industrial, con sus estructuras y las lógicas de la vetusta revolución de la mecanización y las máquinas a vapor como las de Thomas Newcomen y James Watt en la plenitud del siglo XVIII.

El tema es lamentable y muy visible ya que en varios aspectos los egresados colapsan en el mercado laboral, precisamente porque hay tremendas falencias en conocimiento, un insumo que no garantizan colegios o universidades con toda y su estructura, supuestamente moderna. Hay talanqueras, afirmó el experto y por eso quien entra a la universidad, después de cinco años sale desactualizado.

El pedagogo y experto en educación Michael Sandoval, reconoció que con el advenimiento de la educación muchas cosas mejoraron, básicamente con la posibilidad de aprender y aplicar comprensión en la vida y el desarrollo humano, empero, concluyó, que los tiempos cambiaron, la tecnología dio un golpe fuerte en la mesa, motivo por el cual los sistemas educativos deben actualizarse y mirar los nuevos contextos.

Existe un dato general y ecuménico que igual invita a la reflexión, aunque la educación básica es obligatoria y universal, lo cierto es que por lo menos el 50 por ciento de los chicos en edad escolar, están por fuera de las aulas.

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