Sábado, 04 Abril 2015 22:45

Ganaderos colombianos en el limbo con TLC

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Si bien, hay perspectivas en despachos de carne con la mejora de la producción bovina, hay gran preocupación por la cruda realidad de sectores como la leche y sus derivados.

El gremio ganadero habló con Diariolaeconomia.com y sostuvo que con los acuerdos comerciales se vienen varias circunstancias tales como mayores ventas de carne y un oscuro panorama para la industria láctea que hoy enfrenta importaciones no solo de leche sino de quesos y otros derivados.

Otras fuentes consultadas por este medio aseguran que muchos productores de leche han vendido sus hatos, sus empresas de valor agregado o han salido del mercado por la competencia que se hace ahora más fuerte con los TLC. Lamentan que en este momento las zonas rurales de cría de ganado se han convertido en casas, edificios de apartamentos, condominios y todo lo atinente a la urbanización, el campo, dicen, está quedando en las cuitas y en el terrible cuadro gris del cemento.

Cabe anotar que el productor primario recibe una remuneración por litro de leche que oscila entre los 650, los 800 y los 1.050 pesos. Para el caso de Cundinamarca en donde se premia la vacunación contra aftosa, tuberculosis bovina, Brucelosis y todo lo relacionado con Buenas Prácticas Ganaderas (BPG), las empresas procesadoras son juiciosas con el pago de los incentivos por sanidad.

El presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, Fedegan, José Félix Lafaurie Rivera, dijo que el panorama es complejo con los acuerdos comerciales porque de un lado hay falencias en competitividad y por el otro, los países con los que se compite, tienen subsidios, ayudas y desarrollo industrial lo que les permite poner productos en el mercado con precios por debajo de los nacionales.

Explicó que la sobreoferta de leche a menor precio suele tener como destino países como Colombia que brinda las ventajas de un acuerdo comercial. “Hay un aspecto a tener en cuenta y es que mientras la tonelada de leche en Colombia vale 5.500 dólares en promedio, en Estados Unidos su valor es de 3.713 dólares. Nueva Zelanda para rematar la tiene en 3.000 dólares, así las cosas competir es muy, pero muy complicado”.

En ese orden de ideas, expuso Lafaurie, vendrán quiebras y muchos lecheros se tendrán que ir del mercado porque las importaciones están acabando con lo que queda.

“Este dato preocupa, a mediados del año 2014 hubo un incremento en las importaciones de leche entera estadounidense del 634 por ciento. Para el total de leche en polvo, sumando entera y descremada, las importaciones que eran de 440 toneladas, pasaron a 1.284 toneladas, es decir que entre junio y julio del año anterior hubo un incremento del 192 por ciento. Aquí la situación se agudiza si la industria importa nuevos contingentes que llegan a precio de oportunidad. Estamos hablando que entre los fenómenos climáticos y el comercio vía TLC están condenando un importante sector económico del país que les lleva sustento a 450.000 familias”, declaró el señor Lafaurie.

Fedegan ha hecho reiterados llamados al Gobierno a través del ministerio de Agricultura para que le tire el salvavidas a un sector que tiene como base un número importante de pequeños productores que de manera ancestral han vivido de las ventas de leche.

Advirtió el dirigente gremial que si este problema no es atendido, se avecina una preocupante crisis en donde la bancarrota será el común denominador. “Aquí es necesario un esfuerzo público y privado porque en los últimos años no hubo un solo instrumento de política para el campo y puntualmente para la ganadería, por el contrario fue destruido el horizonte en el que se movía el sector.

Realista, no catastrofista

Lafaurie se ha caracterizado por decir las cosas de frente y por hacer las advertencias necesarias con el fin de defender un sector que en su opinión fue entregado en las negociaciones del TLC.

Sostiene que su tesis sobre el impacto de los acuerdos comerciales en la ganadería y puntualmente en la producción de leche y sus derivados no es apocalíptica ni nada que se le parezca pues están basadas en hechos reales que tienen cifras y obviamente consecuencias.

Criticó duramente la importación de quesos maduros que está haciendo el país por el TLC con Europa y anotó que por excelentes que sean Alpina, Colanta y otras procesadoras de alto reconocimiento en este producto, podrán estar en jaque con las firmas europeas que ponen en el mercado un queso de menor precio y buena calidad con el añadido de denominación de origen y variedad.

“Los quesos maduros llegan a más bajo costo y con unos sabores que paulatinamente van ganando un espacio en el consumidor colombiano y ese es un riesgo que tienen el encadenamiento productivo, la industria y los ganaderos”, demostró.

Lafaurie dijo que en una carta enviada al ministro de Agricultura, le dijo que es urgente llevar a cabo una reunión en donde se adelante una discusión reflexiva y con una mirada puesta al horizonte sobre lo que tiene que hacer Colombia para evitar que el encadenamiento lácteo, eventualmente pueda sufrir severas consecuencias en los próximos años.

Fedegan cuestionó la importación en altas cantidades de lacto-suero el cual es utilizado en confitería y galletería, pero también para sustituirlo fraudulentamente con productos de origen lácteo.

Carne colombiana, altamente competitiva

El presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie, indicó que por fortuna y en medio de las vicisitudes, hay un factor que juega a favor y es la calidad y la competitividad de la carne colombiana que es demandada en los mercados internacionales por su inocuidad, tabla nutritiva y por la calidad, en vista que se produce con pasturas.

En 2015, comentó, hay un reto enorme en mejoras de productividad y competitividad de cara a mejorar la demanda interna y aumentar la oferta exportable de carne para lo cual es perentorio desarrollar nuevos instrumentos de competencia y así evitar que los pequeños ganaderos, básicamente los de leche, terminen quebrados por cuenta de las importaciones.

Reconoció que a la fecha la devaluación ha dado una mano importante, no solamente a la ganadería sino al sector rural en términos generales.

“Hay que aprovechar las oportunidades y por eso estamos empeñados con el gobierno en la apertura de nuevos mercados para la carne y mantener así una ganadería próspera, rentable y sostenible”, dijo el vocero del gremio ganadero.

Sobre ese tema informó que prácticamente quedó abierto el mercado de Jordania y comentó que los mismos esfuerzos se hacen en el Líbano, Egipto y en Argelia con lo que seguramente la capacidad exportadora colombiana ayudará, no solamente, a tonificar el precio del ternero sino a propender por un nuevo ciclo de retención de vientres con lo cual la ganadería volverá a retomar la senda de consolidación de su hato.

Deploró que las ventas de carne hechas en Rusia debieron interrumpirse por problemas de pago tal y como ocurrió con Venezuela, aclarando que la situación de los zares es mucho más holgada. “El problema se originó por todo lo acontecido con Ucrania y el conflicto de la península de Crimea que le dio paso a unas tensiones complejas que le impidieron a Rusia tener capacidad de pago en los mercados internacionales”.

Hay optimismo en el sector

Para el presidente de Fedegan, el gremio espera y confía en la conciencia de los productores en aspectos como productividad y competitividad que les permita a los ganaderos salir adelante en esta coyuntura de libre comercio y acuerdos comerciales de tipo bilateral.

En su intuición precisa que hay margen para salir porque la agremiación lleva ya muchos años “con la misma cantaleta” y por supuesto esta no era igual en la negociación de los acuerdos que en plena ejecución porque año tras año se amplían los contingentes y se reducen los aranceles base con los cuales se incentivan las ventas a Colombia.

“Si la ganadería no avanza a un paso acelerado hacia la competitividad por la vía de mayor producción y no por efecto de mayor devaluación, yo siento que algunos productores que no vayan a ese ritmo pueden terminar en serias dificultades para mantener su negocio”, sentenció Lafaurie.

Es de tener en cuenta que el hato ganadero bajó en los últimos tres años por cuanto se pasó de 25 millones de cabezas a 23 millones. Lo anterior explicó, es la consecuencia de muchas cosas, especialmente los factores climáticos porque la niña de 2011 y los consiguientes veranos golpearon duramente el rebaño pues debieron desplazarse más de un millón de bovinos sin contar con la muerte de más de 160.000 reses por las inundaciones.

Anotó que dadas las circunstancias del calentamiento global y el efecto invernadero que se tornan como una gran amenaza, la ganadería tiene que migrar necesariamente a sistemas silvopastoriles, es decir bajo plantaciones forestales con sembradíos forrajeros. Esta recomendación, precisó, debe hacerse en algunos casos intensivos y en otros no, pero insistió en que ese debe ser el camino que tiene que recorrer la ganadería, con pastura natural.

Buenas ventas

Las cifras suministradas por Fedegan dan cuenta que en 2014 hubo una producción de 942.000 toneladas de carne de las cuales se exportaron 86.000 toneladas, buena parte de ellas a Venezuela.

En el frente exportador indicó que Colombia puede vender entre 100.000 y 120.000 toneladas y ubicarse al término de 2018 sobre las 180.000 para darle comienzo a una ruta creciente y constante de mayores exportaciones de carne al mercado internacional.

Sobre el precio interno de compra, Lafaurie dijo que este es sostenible porque el mundo cada vez tiene menos carne frente a una mayor demanda de la proteína y es por ello que la carne es el único commoditie que en los últimos diez años dobló el precio y se prevé que en seis o siete años, en 2020, el precio volverá a duplicarse.

“Asia-Pacífico está demandando mucho más carne y los proveedores naturales, especialmente Argentina, Europa, Estados Unidos y Australia que ha sido uno de los mayores exportadores de carne, no tienen capacidad de crecer, por consiguiente queda resumido lo que se pueda hacer en América Latina, especialmente en Brasil que es el país que tiene mayor capacidad para subir las exportaciones de carne, no es el caso de Uruguay ni el Paraguay que están ubicados en territorios relativamente pequeños que no brindan opción de expansión ganadera, pero puede ser el caso de Colombia”, apuntó.

Con Japón y Corea, expuso, hay oportunidades de venta y aseguró que de igual forma se abre el mercado Centroamericano porque un novillo gordo en Estados Unidos vale 1.900 dólares cuando en Colombia no llega a los 600 dólares. “Los países centroamericanos tienen que nivelarse con los precios de los Estados Unidos como es el caso de Guatemala que no cuenta con un hato importante o Nicaragua que destinó su producción a Venezuela y experimenta restricciones. Por ello deben importar carne a los precios del norte. Por su parte México vende su oferta exportable a Corea y Japón”.

Indiscutiblemente son muchas las voces que defienden y cuestionan los tratados de libre comercio porque a los primeros les genera renta, la pregunta que surge es quien gana con estos convenios si hay cantidad de sectores maltratados por la negociación tanto con Estados Unidos como con Europa. Alguien dijo en un evento que si en Colombia no había dolientes de la producción primaria o de la empresa a la hora de negociar los TLC, lo triste del caso es que ese reclamo y observación vino de un europeo.

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