Domingo, 25 Agosto 2019 00:28

Actual situación financiera obliga a revisar el modelo económico: Fenalce

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Los agricultores colombianos sostienen que el problema de hoy no es solamente la devaluación sino la carencia de infraestructura para dinamizar el comercio. Demandan con urgencia generosa política de estado para el agro.

Con el opaco contexto del campo y una perspectiva económica compleja, los empresarios colombianos sufren, los productores primarios lo lamentan y el gobierno, con voluntad y todo, pasa por agudas angustias, todos en conjunto tienen más que un motivo para acongojarse porque saben que el presente y el futuro de la humanidad reside en los alimentos, que el verdadero negocio estaba y seguirá estando, en la tierra productiva, pero no valieron presagios, análisis, recomendaciones, advertencias o los piropos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, que vio en Colombia todo un potencial agropecuario y una de las grandes opciones para la seguridad alimentaria. El país le apostó a las importaciones, dejó la opción agrícola de lado y hoy con la devaluación hay un tremendo susto porque todo dice que hubo equivocaciones y que reemplazar la producción nacional con producto importado terminaría por ser ese terrible harakiri, el lamentable resultado de un modelo económico totalmente errado.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas, Fenalce, Henry Vanegas Angarita, aseguró que lo más consecuente con la actual coyuntura económica es revisar un modelo económico que a todas luces fue errado porque puso a las importaciones por encima de la producción nacional, llevando ruina en los campos y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria, sin dejar de lado que la decisión aperturista le costó al país empleos y un cúmulo importante de desarrollo.

En opinión del dirigente gremial el gran problema que implican la devaluación y el encarecimiento que esta trae sobre las importaciones obliga a pensar en una agricultura vigorosa, confiable y sostenible en Colombia que les dé garantías a los nacionales que dependen de reglas claras en abastecimiento y por consiguiente en seguridad alimentaria. El asunto actual, dijo, cambia cuando hay que dar más pesos por dólar y ello dispara los precios de materias primas y producto terminado lo cual es un campanazo de alerta que invita a contar con una estrategia que apunte a defender un componente de producción local porque quedó demostrado que el modelo que hay de apertura, sin duda alguna, tiene sus límites.

Foto de pixabayAnotó que los modelos de globalización pueden tener una interesante funcionalidad en la medida en que haya equilibrio con la producción nacional y por lo tanto es coherente incentivar la agricultura nacional para tener un buen aprovechamiento de materias primas y de comida.

Con la situación actual de los indicadores, los expertos anotaron que no se equivocaron los analistas que desde tiempo atrás hacían las advertencias del caso como puntualmente lo hizo el reconocido economista, Eduardo Sarmiento Palacio, quien hablaba de crecimiento económico con cargo a importaciones y mayor desempleo, ello, claro está, entregando al campo y dándole vía libre a las compras de alimentos en el exterior.

En su análisis, Vanegas Angarita, afirmó que la balanza comercial de Colombia no es para nada favorable, situación que hace urgente revisar el modelo colombiano ya que con el tiempo el país no va a ser viable y esa, dijo, es una situación que debe visualizarse por parte de las políticas macroeconómicas que tendrán que finalmente decidir si habrá una decidida apuesta por la producción agrícola nacional.

El escenario en materia de importaciones es bastante alarmante porque a la fecha Colombia compra en el extranjero 5.2 millones de toneladas de maíz, 1,5 millones de toneladas de trigo, 300.000 toneladas de cebada, 40.000 toneladas de frijol, 30.000 toneladas de arveja y todo el garbanzo así como la lenteja. Lo anterior hace que Colombia defina cuanto antes con qué productos se va a lanzar para convertirse en una despensa agroalimentaria.

Quedó claro que de vez en cuando es bueno mirar el espejo retrovisor porque bien lo dice el adagio que quién no conoce su historia está condenado a repetirla, y ese parece ser el caso colombiano en donde se pueden hacer correctivos porque desde luego hubo errores, nada pequeños, como en su momento lo advirtió, Eduardo Sarmiento, que avizoraba y advertía que el modelo era totalmente insostenible por la condición de Colombia que no es propiamente un país petrolero ni una potencia exportadora, asunto grave porque cuando llegaron las crisis de precios en el crudo no había como reemplazar ese déficit como tampoco hubo como llenar el vacío fiscal que generó el carbón y otros commodities. En esa lamentable situación de las fuentes minero-energéticas, quedó claro que el camino era equivocado.

“Hay que cambiar un modelo que fue pensado única y exclusivamente en lo estrictamente comercial, política terca y malsana que no aflojaba desde hace más de 25 años. Desde 1991, todo fue entrega, todo fue ruina porque el campo terminó convertido en un peladero y por eso hoy se hace más necesaria una política de producción agropecuaria que incentive a los empresarios del campo para definir también cual va a ser la oferta de Colombia para el mundo pues lo único cierto es que tenemos que producir, garantizar el abastecimiento interno y generar una potencial oferta exportable”, declaró el Gerente General de Fenalce.


Corregir errores, tomar medidas y devolver el optimismo para ampliar la frontera agrícola es algo muy necesario, pero sobre pilares de garantía y sostenibilidad que solo es posible con una política agrícola y otra agroalimentaria para no estar supeditados con el abastecimiento de alimentos a esos vaivenes del mercado internacional porque un tema delicado y de la mayor responsabilidad es la seguridad alimentaria que debe trazarse por el crecimiento poblacional y el aumento del consumo, ítems que deben dar luces para tener un mejor abastecimiento en la medida que la situación no sea coyuntural sino estructural.

Sobre la inflación, arrinconada en estos momentos por el mayor precio del dólar, Fenalce estimó que aún el margen de ganancia de las industrias avícola y porcícola aguante y así poder ajustar ese sobrecosto con los valores de hoy, pero no descartó que si el tema se alarga, habrá una situación inflacionaria difícil de prever o de paliar porque no habrá recursos de manera oportuna para crecer de la manera esperada, básicamente en producción agrícola.

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El tema está vigente en todos los ámbitos y por ello hay preocupaciones desde la perspectiva del agricultor hasta la agroindustria y los comercializadores de alimentos importados que vieron caer por devaluación el margen de sus ganancias pues a los niveles de hoy, traer alimentos del exterior es toda una locura.


"Colombia importa una tercera parte de los alimentos que se consumen a diario"

 

El presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia, Rafael Mejía López, señaló en este medio que la inflación sin duda alguna va a verse alterada porque el índice de precios al productor ya muestra fuertes impactos del dólar en la canasta de insumos. Dijo que Colombia importa una tercera parte de los alimentos que se consumen a diario, aclarando que los alimentos pesan cerca del 28 por ciento después de vivienda que participa con el 31 por ciento y transporte que los hace con el 15 por ciento. Entre esos tres rubros, afirmó, el país tiene más del 70 por ciento de la inflación, asunto delicado porque el país no ha podido generar oferta para sustituir los productos traídos del exterior.

Expuso que el maíz cada vez aumenta los contingentes importados porque el cereal que logra importarse supera hoy el 75 por ciento por el elevado consumo, con el agravante que el maíz están afectando directamente a productores de otros cultivos porque Colombia es un país que tiene altos consumos de pan y pasta, elaborados con harina de trigo que también es importada, de manera indirecta hay impactos en la actividad pecuaria, sostuvo Mejía López, porque la porcicultura y la avicultura tienen que importar concentrados que son el 75 por ciento de los costos de producción llámese base de maíz y torta de soya. Explicó que el mismo lío tienen los productores de lechería especializada que tiene que alimentar su hato con producto importado para obtener mejores rendimientos.

“Todos los componentes agropecuarios para producir y tener mayor oferta también pasan por un mal momento ya que los abonos, los fertilizantes, fungicidas y plaguicidas hay que traerlos del exterior y los elementos para mejorar la productividad son importados como es el caso de maquinaria y equipos en vista que hay necesidad de comprar combinadas, tractores, rastrillos, arados, sembradoras y otro tipo de tecnologías determinantes en la productividad y en la competitividad. Hoy el campo tiene hoy un qué decir, y para poder mejorar nuestra oferta exportadora, no es solamente buscando mayor valor o mayor devaluación porque el problema no es lo que produce una finca y los costos que acarrea, el inconveniente es cómo se lleva y en qué se lleva de la hacienda a los sitios de valor agregado o a los puertos tanto en el Pacífico como en el Atlántico, es decir Buenaventura, Cartagena, Santa Marta o Barranquilla porque son los costos del transporte los que sacan a los agricultores del mercado internacional, y no lo costos de producción”, aseveró el Presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia.


Foto PixabayMejía dijo que aparte de las carreteras que tanta falta hacen desde las secundarias y terciarias hasta las llamadas 4-G que permitan llegar con celeridad a los puertos, es perentorio desarrollar otro tipo de soluciones como infraestructura expresada en bodegas y silos de almacenamiento así como las mejoras en logística para poder competir como es debido porque la producción no es el problema sino la dinámica con la que se saque de los centros de producción para los distintos mercados.

Un ejemplo es sacar cerdos de la altillanura o desde Puerto Gaitán a Villavicencio para luego enviarlos al puerto de Buenaventura. En primer lugar ya no hay carretera entre la capital del Meta y Bogotá y eso, anotó, implica dar una vuelta sumamente compleja hasta llegar a Buga y el puerto por excelencia en el Pacífico colombiano para exportar esos porcinos a Corea, el tema para el experto no amerita mayor análisis, simplemente el sector que debe competir, con esas dificultades y sobrecostos, queda por fuera del mercado internacional.

Sobre productividad, expuso que el país agrícola no está tan mal como la gente cree, ya que hay muchas fincas de gran tamaño tecnificadas y certificadas, empero, lamentó la insuficiencia en infraestructura que le pone palos en la rueda al comercio y al crecimiento, factor que no dependen del agricultor o productor pues este es un problema totalmente ajeno a su voluntad.

Para el expresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia y destacadísimo conocedor de las labores agropecuarias, la solución la tiene el país en el corto, mediano y largo plazo si decide construir vías primarias, retomar el ferrocarril y sacarle mayor provecho a la navegabilidad de los ríos pues solo con ello habría alternativas, pero advirtió que de seguir con las mismas cosas, el país colapsará porque el tema no es de no poder producir sino de no poder vender por falta de herramientas logísticas y competitivas, algo que debería producir vergüenza en estas alturas del siglo XXI porque hasta en los países más vulnerables y abrazados por la pobreza hay trenes y maneras de hacer producción rural.

La coyuntura de vías y precariedad en infraestructura ha hecho que productos como el arroz y el maíz en el Meta estén por debajo del precio porque hay oferta más no demanda, caso contrario en el resto del país se ha incrementado y para colmo de males, el maíz importado según datos de la Bolsa Mercantil de Colombia, en julio pasado subió en 24 por ciento, pero el maíz amarillo nacional se bajó aproximadamente en siete por ciento.

Colombia urge de una política agropecuaria de estado, pero hay que dejar claro que esa herramienta tiene que ser clara, dinámica y eficaz, en donde no haya talanqueras a los productores y en donde fluya la inversión para aumentar la frontera agrícola, pero si vamos a fomentar una política de ese tamaño cercenando el presupuesto al Ministerio de Agricultura, el arranque entonces está mal y cualquier cosa que se quiera hacer será mucho más compleja de lo pensado”, declaró el señor Mejía López.


Foto PixabayDe cara a enfrentar una crisis económica de las dimensiones que describen algunos analistas, el experto comentó que preocupantemente el país no ha hecho absolutamente nada sobre el argumento que Colombia está creciendo más que el vecindario, lo cual en opinión de Mejía, no tiene soporte porque Colombia tenía y tiene que preparase para una coyuntura de enorme tamaño porque finalmente todo se vuelve a lo básico y ello hace que sea necesario incrementar la oferta de todo lo que se hace a nivel nacional y dejar de prestar tanta atención a las importaciones porque no puede olvidarse que la balanza comercial de hoy, cada vez es peor sin omitir las amenazas que implica tener un déficit en cuenta corriente tan alarmante.

La tesis que apuntaba a que Colombia equivocaba su rumbo con un modelo económico que privilegiaba las importaciones, desplazando el producto nacional, finalmente quedó sustentada porque la infortunada apuesta se volvió contra el país totalmente porque basta con mirar la devaluación existente y los niveles a los que va a llegar, dejando ver un escenario terrible.

Queda esperar que sigue en materia de incertidumbre y de qué manera Colombia le pondrá el pecho a la brisa porque hay un hecho cierto y es que el modelo económico se estrelló y que en esa colisión salieron a flote las tantas equivocaciones de un modelo neoliberal que como muchos decían, ayudaba a los empresarios y a los productores del campo, pero de Estados Unidos, Europa y otras latitudes porque en Colombia el famoso modelo no pasó de ser un relicario de errores y una ofensiva mentira que logró hacer mucho daño al arrasar el agro. Por fortuna aún hay tiempo de hacer correctivos y por eso hay que sacar el espejo retrovisor, así nos ponga a llorar.

 

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