Sábado, 06 Febrero 2021 00:40

Flores Colombianas, el espíritu amoroso que rinde tributo a San Valentín

Por

El día 14 de febrero, los estadounidenses, pero igual europeos y japoneses le rinden sagrado tributo al amor en donde las flores resultan mágicas, así como el decoro de los más puros sentimientos.

El día de los enamorados mueve a muchos seres humanos en el mundo que encuentran en su pareja el complemento ideal para sobrellevar la vida, dándole motivo y razón a la existencia. En este proceso de enamoramiento, las flores han resultado trascendentales, pero hay una historia detrás del día de los enamorados que conmueve y hace que la conmemoración sea mucho más preeminente.

La historia de la festividad se remonta oficialmente al siglo V, cuando la iglesia en cabeza del papa Gelasio I, el prelado 49 de la iglesia católica optó por rendirle homenaje a la obra de San Valentín de Roma un 14 de febrero de 494. Esta festividad dejó de celebrarse en tiempos del papa Pablo IV y eliminada de tajo del calendario litúrgico en 1969 con ocasión del Concilio Vaticano II.

La génesis de la fiesta inicia en el siglo III y encuentra lugar en la antigua Roma cuando un hombre dedicado a la medicina decide matricularse en la fe cristiana. En pleno oficio clerical Valentín de Roma, desobedece las órdenes del imperio que prohibió los matrimonios porque para Marco Aurelio Valerio Claudio Gótico, emperador del momento, era mucho más coherente tener soldados y hombres formados para la guerra que hogares y familias afianzadas.

 

En la clandestinidad el noble Valentín de Roma casó a don Raimundo y todo el mundo, literalmente puede decirse, este noble sacerdote perdió la cabeza por el amor ajeno, aunque algunos dicen, por el propio, como quiera que sea, el iracundo Claudio II ordenó su muerte por decapitación.

No puede obviarse que mientras estaba recluido a la espera de su trágico e inmerecido final, después de mofas y displicencias, el muy entregado a Dios, curó en el nombre del creador a Julia, la hija invidente del general Asterius, su carcelero, tiempo después, con la luz de la vida en los ojos de su retoño, el militar y su familia pasan al andén del cristianismo.

Finalmente, y con nudos en muchas gargantas, el clérigo es decapitado en el año 270, entrando al lamentable listado de los mártires de la cristiandad.

Igual quedó el recuerdo de Julia, sembrando, con toda gratitud, un almendro, árbol que al crecer dejó brotar sus bellas y tenues flores rosadas, todo como un símbolo de amor y amistad. Dicen que Valentín y Julia se enamoraron profundamente, es como si Dios le hubiese regalado el don de ver a la noble mujer y esos ojos hubiesen sido exclusivamente para el condenado a muerte y para observar la última carta del defensor de los amores secretos, rubricada de manera especial, “de tu Valentín”.

Esta es la obra enamoradora de San Valentín de Roma, el sacerdote que también custodió la paz espiritual de los cristianos que fueron hechos prisioneros en las descomunales persecuciones del imperio romano en contra de los seguidores de Jesús. Narran, quienes los conocieron, que ayudó a varios reos en la preparación para el tormento y el despiadado deceso, en últimas debió darse consuelo y morir lleno de arrojo, mirando a las alturas, invocando paz en su partida al desconsolador puerto de las almas, con un corazón que hasta el último momento palpitó de amor.

La celebración en homenaje a Valentín de Roma, que tuvo aval católico, fue impulsada para neutralizar las fiestas paganas de los romanos, básicamente las lupercales que se cumplían con el sacrificio de perros y cabras, animales a los que se les quitaba la piel para hacer látigos y fustigar a las mujeres, todo para asegurar en ellas fertilidad. La iglesia la creó y el mismo Vaticano la acabó, pero su Santidad Francisco, participó en la conmemoración de San Valentín en 2014, buscando reintegrar la celebración a las actividades católicas, pues vio en el amor un vínculo inherente con Dios que responde al por qué retomar una fecha totalmente religiosa.

Esta celebración resulta no solo importante para el amor sino para la economía porque los más eximios cultivadores de flores logran ventas y exportaciones de suma importancia para mover el aparato productivo, dinamizar la generación de empleo y generar riqueza.

Augusto Solano Mejía

En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, Asocolflores, Augusto Solano Mejía, manifestó que todo está listo para atender el mercado de flores en está fiesta de San Valentín, debido a que el sector floricultor pudo prepararse desde el año anterior, más ahora cuando tiene que despachar producto en plena pandemia, un evento sin antecedentes en la actividad para el capítulo Colombia.

Indicó que, pese a la incertidumbre generada por la pandemia, los preparativos han salido bien, dejando claro que a los empresarios de las flores les tocó adoptar medidas adicionales, esencialmente, en lo atinente a salud y prevención así como la programación de la logística. Expuso que aparentemente todo está funcionando en completo orden, independiente de la actual situación sanitaria.

En opinión del dirigente gremial, los floricultores prevén que la exportación para la temporada de San Valentín será igual o superior a los despachos de 2020, razón por la cual la apuesta es por unos 700 millones de tallos, todo dependiendo de la capacidad de transporte aéreo.

 

“Hasta ahora las cosas se vienen dando, tuvimos la ventaja que el clima fue benévolo, no hubo heladas fuertes, sin negar que en algunas zonas de la Sabana de Bogotá hubo temperaturas por debajo de cero, no tan traumáticas pues se trató de uno o dos grados, un fenómeno casi normal para la época que no presentó una afectación importante en los cultivos, de manera tal que estamos esperanzados, la presente sea una buena temporada”, declaró el señor Solano Mejía.

 

Otro factor que juega a favor de los exportadores de flores es el nivel competitivo de la tasa de cambio puesto que mejoró en los últimos días. El directivo anotó que afortunadamente, la mayoría de los productores están acudiendo al mecanismo de cobertura, una herramienta que define en buena parte el precio del dólar para la actividad exportadora y sus ventas. En ese sentido, indicó, hay que ver a qué tasa se cubrieron, pero puntualizó que la actual es una tarifa favorable lo cual, de alguna manera, ayuda a compensar los mayores costos de operación porque para maniobrar en la pandemia los empresarios incurrieron en unos gastos agregados en la adecuación de los sitios de producción lo cual contempla un transporte en el que van por norma menos personas, exactamente el 50 por ciento de trabajadores por bus, duplicando el costo.

Adicional a las implementaciones, los floricultores tuvieron que hacer otras compras en elementos de protección en salud como tapabocas, gel, alcohol y distintos productos que garanticen completa bioseguridad lo cual involucra personal entrenado, instalaciones óptimas e instrumentos.

Añadió que un factor adicional es que el transporte aéreo de carga mostró estrés porque ha habido mucha demanda, no por las flores, sino por múltiples cosas como ventiladores, materiales y enseres para el sector salud, sin dejar de lado otros bienes. Igual al no haber un fenómeno normal de oferta y demanda en pasajeros, un contratiempo que tiene la actividad aérea casi frenada, las tarifas subieron. Insisten los empresarios que por eso una buena temporada y una tasa de cambio adecuada ayudarían a compensar los sobrecostos.

Con el cambio de gobierno en Estados Unidos, la tranquilidad es total para los floricultores porque sienten que, como proveedores colombianos, el relevo en el mando ejecutivo no los afecta. Los agrupados en Asocolflores precisaron que afortunadamente Colombia siempre ha mantenido una relación bipartidista con el país norteamericano y estimaron que a pesar de lo sucedido y de todo lo que se dice, la relación sigue siendo muy buena, independiente que quien llegue a la Casa Blanca sea republicano o demócrata.

Solano afirmó que ese parte de tranquilidad fue confirmado de manera muy clara por el embajador de Estados Unidos en Colombia Philip Goldberg recientemente en sus declaraciones, luego, la llegada del Presidente Joe Biden, no ha tenido mayor impacto.

Dejó claro que en temas ambientales y de múltiples facetas, hay un compromiso generalizado en el sector. Contrario a todo, expresó, la pandemia ha hecho que la gente se sensibilice más con la naturaleza y con el impacto emocional de las flores.

 

“Hemos visto que, dentro de ese encierro, la gente en Estados Unidos a adquirido más flores para sobrellevar ese aislamiento, lo cual dejó ver las ventajas de tener flores y de regalarlas para expresar los sentimientos. Eso es, precisamente, lo que esperamos que pase en este San Valentín”, comentó el dirigente gremial.

 

Apuntó que, en momentos de restricción, soledad y enclaustramiento, la gente en todo el mundo, incluida Colombia, busca compañía en el color, la fragancia y la belleza de las flores. Ese decoro, subrayó, no solamente entretiene, sino que ofrece otros escenarios y una mejor calidad de vida. Es por todo ese impacto favorable que Asocolflores seguirá promoviendo el mercado de las flores, pero más allá de un negocio, de comunicar sobre los beneficios de esta cultura ornamental.

La Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, explicó que los fletes en avión son mucho más costosos que los del barco por la prontitud que implica y por eso fue notoria una disminución del transporte de flores por vía marítima, saliendo de una etapa complicada de precios por los contenedores en Asia. Para las flores, el transporte en naviera que fue en promedio ocho por ciento en 2019 bajó a un dos por ciento el monto de la carga que se fue por buque.

El valor en fletes que pasó de 1.500 a más de 5.000 dólares a finales de 2020 fue un tema delicado para la economía global porque ese fenómeno impactó fuertemente los costos y la competitividad. Los floricultores afirmaron que también han tenido que asumir mayores valores en transporte porque hubo un momento en el que los fletes australes se triplicaron lo que obligó a suspender los despachos a los países ubicados en esa región del planeta. Por fortuna, después de un tiempo los precios bajaron, permitiendo retomar las exportaciones.

Este asunto de precios altos en los fletes, explicó, es la consecuencia de la mayor demanda por carga en Asia.

Diferente a otros sectores, el de las flores es un renglón económico que no ha tenido problema con el abastecimiento de insumos y por ello ha contado de primera mano con fertilizantes, agroquímicos y empaque. Asocolflores considera que de alguna manera los empresarios han rodado con buena suerte porque tuvieron y tienen los suministros. Igual, dicen que el hecho de trabajar y operar sin contratiempos es un privilegio muy grande.

Dijo que los problemas jamás fueron agudos porque no les faltó materia prima y sostuvo que tan solo hubo una caída en las ventas en los meses de marzo y abril, un factor que fue recuperado de alguna manera.

Destacó el impacto positivo que las flores tienen en el frente social porque generan entre 140.000 y 150.000 puestos directos e indirectos de trabajo, todos formales, algo que debe destacarse en vista que les lleva ingresos a las familias y a muchas mujeres cabeza de hogar. Un punto que tiene satisfechos a los floricultores es que la pandemia no golpeará la estabilidad laboral en el sector de las flores porque gracias a una buena dinámica será posible mantener todo ese empleo, no trastocado por cierres o despidos.

San Valentín representa en promedio para las flores colombianas un 15 por ciento del volumen anual, es decir que la fecha permite hablar de 35.000 o 40.000 toneladas exportadas, un milagro adicional del buen santo.

Si bien Estados Unidos representa el 80 por ciento del mercado para las flores colombianas, especialmente en este día tan esperado por los enamorados, el producto nacional llega a cien países, a algunos con no muy alto volumen, pero a otros con montos interesantes. En ese sentido son importantes Japón, Corea, Rusia, Canadá y España, considerados los primeros destinos, empero los pedidos llegan de otras latitudes por lo que van flores de Colombia a Israel, Hungría, Emiratos Árabes, China, Inglaterra y otros países de Europa. Las exportaciones florales van a todos los lados, permitiendo crecimiento y mejores expectativas de cara al futuro.

Un asunto afortunado para Colombia es la diversidad de flores y por ello van al mercado internacional muchísimas especies y variedades, no en vano hay sesenta especies y 1.400 variedades. El país es reconocido por sus rosas, pero Colombia es el jugador más importante en el mundo del clavel puesto que cuenta con los mejores patrimonios genéticos. Son muy apreciadas y con muy buena demanda flores como la astromelia, la gerberal, hortensias, crisantemos y unos pompones cultivados en Medellín, pero igual hay una multiplicidad de florestas que sirven para hacer los bouquet.

Igual en la generosa oferta de flores colombianas están los lirios, además la ventaja de contar con variedad es que competidores como Kenia, Ecuador y Etiopia, están muy concentrados en rosas, haciendo que Colombia tenga mayores ventas por un portafolio más potenciado. El día de San Valentín se conmemora en Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, España, Austria y Bélgica entre tantos.

 

El campo tiene futuro, pero debe transformarse

Una de las preguntas obligadas a los empresarios de la ruralidad es para dónde va el agro colombiano y qué posibilidades tiene en el entorno internacional, advirtiendo del olvido, de la carencia de políticas agrarias y de una retahíla de factores que conmueven a cualquiera.

Sobre este tema el presidente ejecutivo de Asocolflores, Augusto Solano Mejía, expuso que en principio hay que tecnificar el campo y dijo que mucho de lo que se hace en las siembras de flores puede aplicarse como modelo agrícola por tratarse de una agricultura moderna a tal punto que ya el gremio piensa en pasar a una actividad más sofisticada y a unas labores agrícolas innovadores y de precisión.

Insistió que el campo urge de tecnificación y modernización, pero por encima de todo estimó que los agricultores deben adoptar una posición empresarial, con administración, orden y eficacia.

Los apoyos y subsidios para la agricultura son viables, pero indicó que estos deben ir de la mano con una mejora en la productividad y en la misma tecnificación porque de lo contrario ese respaldo se convierte en un incentivo para ser ineficiente, una posibilidad que invita a pensar en meterle plata al campo y si es del caso ayudas, pero con el mayor cuidado a la hora de manejar una política que conlleve a equiparar la forma de competir.

 

“Hay que rejuvenecer nuestra agricultura, tenemos que innovarla en su totalidad, pero para ello es perentorio optimizar las vías terciarias y los accesos porque en pleno siglo XXI el país está peor que en tiempos de la colonia. Reactivar el agro no es difícil, pero para eso hay que meterle tecnología y productividad. Lamentablemente la deuda en infraestructura y en bienes públicos sigue siendo muy grande, aunque esperamos que este gobierno empiece a enderezar literalmente el camino agrario, porque está muy comprometido y por eso nos llena de confianza”, afirmó el presidente ejecutivo de Asocolflores.

 

Concluyó que el país necesita un gobierno que venga del campo, que lo conozca y al que le duela la ruralidad porque en un momento determinado, las actividades agropecuarias representaban mucho en la economía nacional. Lamentó que hoy el peso del agro es demasiado raquítico puesto que no implica sino el cinco o el seis por ciento del producto interno bruto, PIB, una cifra impresentable en un país con vocación agrícola, lleno de necesidades y con tierras ociosas que suman muchos millones de hectáreas. Confió en un cambio de tercio para retomar una agricultura con potencial, con muchas oportunidades, pero con todo por hacer en innovación y adaptaciones tecnológicas.

Invitó a los colombianos a seguir haciendo la tarea de cuidarse en casa, a llenarse de optimismo, mostrar disciplina y aplicar los mejores métodos en prevención, también a derrotar el virus que asedia, pero sin negarse unas flores porque consideró que es un espectacular obsequio, muy apreciado por estos días y que fácilmente pueden ser el destino de alguien muy especial que seguramente se las merece. “A comprar flores se dijo”.

 

Las flores, siglos de color, aroma y compañía

Según Interflora, la marca comercial que representa una consolidada red internacional de floristerías, en un principio las plantas, única y exclusivamente cubrían las necesidades alimenticias de los hombres.

Una investigación plasmada por esta multinacional dice que las flores comenzaron a ser usadas por el hombre, a manera de símbolos, ofrendas y ritos, en los cultos fúnebres, también como amuletos unos 7.000 años antes de Cristo.

Según el documento, hay algunas plantas y árboles a los que se les da poderes divinos y son adorados como dioses o como morada de los dioses, verbigracia el roble, el abedul y el fresno entre tantos, arboledas sumamente cuidadas, respetadas y a veces llevadas al poblado para ser adoradas.

La actividad funeraria y los primeros entierros le abrieron la puerta al culto rendido a los muertos, y en ellos se usaron plantas y semillas como ofrendas vegetales. Las primeras guirnaldas que se conocen en la historia eran egipcias y no solo estaban hechas de flores naturales, fueron acompañadas, buscando durabilidad, de flores artificiales.

Históricamente el tema apasiona, las flores fueron ganando terreno en la vida de los humanos, pasaron de tristes entierros a memorables celebraciones, a tal punto que fueron llevadas a los matrimonios y a las ocasiones más especiales. En el medioevo, claro está, fueron un paliativo para el desaseo de los parroquianos, pues sus dulces fragancias escondían de alguna forma los malos olores del cuerpo, sobre todo, los que salían insoportables antes del verano, tiempo en el que muy seguramente, las hermosas floras marchitaban sus finos pétalos y mustias quedaban ante tan terrible hedor. No en vano fueron útiles para soportar el manejo de los cadáveres que a su paso fue dejando la peste negra.

Un dato bastante llamativo es que los ramos de las novias no tenían un fin decorativo, tan solo servían para paliar los intensos olores que manaban los cuerpos de las muy bellas, pero mal olientes casamenteras, ni que decir del novio que tan solo tomaba un baño anualmente y exclusivamente con la llegada del verano.

Las flores al ser sinónimo de belleza natural inspiraron poetas, pintores y escritores. En China se puede leer en documentos milenarios escritos alusivos a la flor y su impacto en la vida humana, igual los registros hablan de clasificación, especies y ambientes. En Asia las flores fueron trascendentales en la vida diaria porque le pusieron color y sentido al palpitar de los corazones. En tiempos remotos, los monjes budistas fueron expertos en arreglos y jarrones decorados con frescas y espectaculares flores, de allí la cultura del adorno y floral pasó a Japón en el siglo VI después de Cristo.

Las flores fueron apreciadas en la antigüedad, fue así como enamoraron a Egipto, pueblo que adornó y extrajo las más exquisitas fragancias, pero igual sustancias medicinales de gran reconocimiento por sus poderes curativos. Los egipcios también fabricaron ungüentos y llevaron las flores a la práctica del embalsamamiento. Fueron los súbditos del faraón, muy adeptos a la jardinería y la horticultura.

En Egipto las flores le pusieron color al gris de la muerte y fueron una compañía amable de una cultura especial y bastante inquieta.

La India, posiblemente, resultó el lugar en donde las flores fueron más amadas. Estuvieron en todos los entornos y las mujeres audazmente las usaron para realzar su belleza, accesorio natural que supieron combinar las féminas con toda delicadeza.

El estudio de Interflora revela que, de las 74 maniobras, todas relacionadas con el arte, que debían aprender las adolescentes, figuran tres o cuatro que se refieren a las flores, pues estaba la maestría de las floristas en el jardín, el de las tejedoras de coronas para fiestas y funerales, y el arte de confeccionar guirnaldas ornamentales.

En tiempos antiquísimos, palacios, calles y mausoleos eran adornados con flores y coloridas guirnaldas. Se hacían coronas para los guerreros y en las fiestas nupciales tenían una gran importancia, adornaban la carroza de la novia con unas hojas escarlatas de Kimkuca y los cabellos con una corona de Machuca.

Los griegos igual no se quedaron atrás, la influencia botánica en el arte heleno es evidente, constante y refinada. No obstante, de las tres órdenes de arquitectura que se sucedieron en Grecia, Dórico, Jónico y Corintio, solo el último presenta ornamentos vegetales.

Los escultores griegos usaron muy a menudo las flores por influencias del arte egipcio y asirio. En los frisos se hallan flores de loto que alternan con las rosáceas a tiempo que dejaban ver los largos y coloridos pétalos del espectacular jardín de lis. Las flores son tomadas como elemento decorativo en cenefas de vasijas, frisos de templos, decoración de habitaciones, de vestidos, incluso de escudos y armaduras.

Los griegos, reza el registro histórico, le dieron un simbolismo a cada flor y las asocian con los dioses, por ejemplo, la rosa es el emblema de Afrodita y la belleza perfecta. El Olivo representa el símbolo de Atenea y de los vencedores en las guerras, el laurel representa a los dioses Zeus y Apolo, igual a los vencedores en los juegos olímpicos.

La hoja de hiedra y la palma encarnaron a Poseidón y reflejaron en su belleza la paz. También las hojas de hiedra y parra simbolizaron a Dionisio y la especial fecundidad.

Los matrimonios de la antigua Grecia llevaron montañas de flores, pero en la ceremonia la novia llevaba una corona de mirto y el novio una fabricada con hojarasca de parra.

Fueron coronados con laurel los vencedores en los juegos olímpicos y poetas vencedores en el teatro.

En Roma las coronas de flores y hojas romanas eran más complicadas que las griegas, las hacían con varios trenzados y caídas, con hilos de plata y oro. Las de pétalos, se fabricaban con hojillas fuertemente atadas sobre ramas de tilo, pero tenían la misma simbología que las romanas. La corona era símbolo de honor, rango y triunfo. Los emperadores y patricios, la clase opulenta, las hacían de oro o plata y piedras preciosas. Un ejemplo fue la corona de hojas de laurel de Cesar.

Para las mujeres se confeccionan de nardos como adorno y perfume, las novias y las esposas la llevaban de mirto. Estas coronas se podían adquirir ya confeccionadas en las tiendas y mercados de flores.

Con el correr del tiempo la flor tuvo resistencia y fue justamente en la iglesia, que en una primera etapa las prohibió en los cultos, ritos y fiestas religiosas por considerarlas instrumento de eventos paganos. Víctima de esa restricción fue la rosa, que fue proscrita y redimida tiempo después.

Hasta el siglo XII las flores sólo están en la iglesia como decoración arquitectónica, en los libros miniados o en los romances literarios y canciones. Hasta entonces sólo se cultivan flores en jardines de monasterios para usos medicinales o culinarios. Después la simbología de las flores cambia y se le da un significado religioso y se siembran también en los jardines de palacios y casas nobles. En las fiestas populares no religiosas y en las bodas se empiezan a utilizar los abigarrados pimpollos, usados como guirnaldas y ramos. Poco a poco se van imponiendo y se comienzan a decorar las iglesias con flores silvestres como violetas, campanillas, amapolas, iris y lirios.

Hoy no solo decoran, alegran la vida de millones de personas, mueven la economía mundial, llevan pan a la mesa y dejan ver una dinámica exportadora de gran proyección.

Asocolflores fue creada en 1973, cuando el país era gobernado por el presidente Misael Pastrana Borrero. El gremio nace para representar, promover y fortalecer la competitividad de la floricultura nacional en sus principales mercados internacionales y desde luego en el país.

En representación del floricultor colombiano, Asocolflores tiene una participación muy activa a nivel interno y externo En el extranjero, la asociación pertenece a las principales organizaciones representativas de la floricultura. En cada una de ellas, el gremio promueve la competitividad de las flores colombianas en los mercados internacionales.

A criterio del gremio, Colombia es el país de América Latina que desde hace 50 años ofrece mayor variedad de flores para exportación, ya que cuenta con un núcleo empresarial muy consolidado de cultivadores, proveedores y facilidades logísticas, además de un lugar geográficamente estratégico. Asocolflores reiteró el compromiso de compartir con el mundo la filosofía de la sostenibilidad de la floricultura colombiana.

Visto 2410 veces