Domingo, 23 Mayo 2021 01:11

El campo urge tener lo que nunca ha tenido, rentabilidad: Fedearroz

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Los productores del agro aseguran que el futuro está en las siembras y en garantizar a la agricultura condiciones, rentabilidad, seguridad y bienes públicos.

Los agricultores colombianos siguen preocupados por la situación extrema a la cual llegó el país, hoy en punto de bancarrota. Con cargo a un paro nacional que, a través de las vías de hecho, el bloqueo de carreteras y las permanentes amenazas, los productores siguen reportando multimillonarias pérdidas, pero más allá de los saldos en rojo, los labriegos alertan por desabastecimiento, problemas para fertilizar el campo y hambre.

Al parecer, los organizadores de las protestas obviaron asuntos trascendentales que apuntan al derecho al trabajo, la alimentación y la vida. Los campesinos y agricultores, dentro de los que se cuentan cafeteros y ganaderos, sectores con oferta exportable, la están pasando mal y según los lugareños no es justo que el único sector que ha hecho su tarea de abastecer los centros mayoristas para poner comida en la mesa de los hogares, esté pagando los platos rotos. Igual claman por flexibilizar las medidas de bloqueo porque hay también alerta hospitalaria ya que no hay oxígeno ni medicamentos, insumos que siguen en los atiborrados puertos.

La situación resulta muy apremiante, el país se desmorona y es apenas coherente explorar salidas a la bomba social, a los graves inconvenientes fiscales y a unos problemas que se fueron acumulando a través del tiempo por equivocaciones, promesas no cumplidas y falencias que siguen dándose en pleno siglo XXI. Nadie niega que hay temas que producen vergüenza, mal temperamento y hasta tristeza, empero la fórmula para enderezar el camino es por la vía del diálogo, los consensos y la voluntad política, eso sí, apartando la negociación de la mentira, la arrogancia, el engaño, la violencia y hasta de los eternos documentos del Consejo Nacional de Política Económica y Social, CONPES, la muy desacreditada válvula de escape, dilación y el aplazamiento del descontento.

Al margen de toda la coyuntura, los agricultores y puntualmente quienes siembran arroz, exhortan por un trato justo, en donde la rentabilidad retorne, una actividad agrícola y pecuaria distante de un libre comercio que amenaza con destruir lo poco que le queda al país. Los sectores avanzan en competitividad, las labores agropecuarias están haciendo esfuerzos y tan solo necesitan una ayuda decidida del ejecutivo para dar el gran salto a la productividad y a las exportaciones.

 

Rafael Hernández Lozano

 

El Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, le dijo a Diariolaeconomia.com, que indudablemente la ruralidad que siembra con juicio así como con responsabilidad, triunfa y crece, por lo que consideró que es urgente que el campo tenga lo que nunca ha tenido porque la deuda del Estado con los agricultores es de muchos años atrás en todo lo que tiene que ver con infraestructura, inversión rural, bienes públicos, vivienda campesina, salud, educación y otros beneficios básicos.

Al mirar el campo en contexto, el Gerente de Fedearroz sostuvo que el agro colombiano requiere más atención si es que se quiere o se busca que los jóvenes permanezcan en las fincas, al frente de las siembras y cumpliendo con el relevo generacional. Una actividad agropecuaria rentable y atractiva, dogmatizó el dirigente gremial, hará que inclusive quienes partieron a las grandes ciudades retornen al terruño para darle impulso y fuerza a una economía campesina empobrecida y sola, que hoy como nunca llama a sus jóvenes para que retomen las labores atávicas que finalmente llevan alimento y tranquilidad al país.

 

“Si uno mira la edad de los productores colombianos, preocupa que está muy avanzada, la mayor parte está por encima de 50 años, y eso muestra que es muy poca la población joven que se queda o regresa a los campos, claramente porque no ven oportunidades. Hay una marcada longevidad en el entorno agrícola y debe buscársele reemplazo a quien siembra, solo que para lograrlo hay que dar garantías y entusiasmar a la juventud”, indicó el Gerente General.

 

Un tema importante y que necesita toda la atención del Gobierno y de quién vaya a futuro como nuevo mandatario de los colombianos, es el de sustituir importaciones, especialmente aquellas de alimentos que pueden cultivarse en los fértiles y bondadosos campos colombianos. Las compras internacionales o el abastecimiento exógeno, expuso, ha perjudicado considerablemente a los agricultores locales.

Cabe anotar que Colombia fue un productor importante de maíz, trigo, cebada y otras siembras que realmente asombran, todas arruinadas por las importaciones.

Sobre este punto, Fedearroz manifestó que es necesario buscar soluciones porque Colombia, que tiene todo el potencial para producir alimentos, a tal punto que está calificada en el ranking de los siete u ocho países que pueden ser despensa del mundo por su riqueza hídrica y los atributos de sus tierras como también de su geografía, no puede avanzar por falta de apoyo estatal y por la casi inexistente inversión pública en distritos de riego, en vías terciarias y en soluciones elementales que necesita el agricultor para poder ser competitivo.

En opinión de Rafael Hernández, no todo puede quedarse en investigación porque finalmente lo que se logre en ese campo de la ciencia demandará infraestructura para poder aplicar los avances a carta cabal.

 

Los TLC deben revisarse

 

 

Los arroceros se suman a las tantas voces que piden una revisión de los tratados de libre comercio porque dicen que fueron mal negociados, dejando en alto grado de vulnerabilidad sectores productivos como los de la ruralidad. Reclamaron el cumplimiento de una agenda interna de competitividad que al parecer se perdió y honrar todo lo que se dijo en el famoso “cuarto de al lado”.

Para los agricultores, un producto como el arroz no debió ser incluido en el acuerdo y aseveró que, al ver los resultados de las negociaciones, el agro en su totalidad fue el gran sacrificado, básicamente los cultivos de ciclo corto.

Cuestionaron los arroceros que, en las negociaciones, la economía agropecuaria siempre resultó afectada y entregada en beneficio de otros sectores económicos.

 

“El futuro no es halagüeño, el campo quedó en alto riesgo y no hay que olvidar que el tema de la leche es supremamente grave porque puede desaparecer cuando está en total capacidad de abastecer eficientemente al país, sin ningún problema, tal y como pasa con otros productos que no requieren en absoluto de competir con importaciones, pero como lo he dicho, los TLC, han sacrificado sectores del campo, recalco, los de ciclo corto y renglones pecuarios eficientes en leche y producción láctea”, señaló Hernández.

 

Los acuerdos comerciales, dijo, necesitan condiciones mínimas de infraestructura porque un agro que logre saturarse de tecnología, si no tiene cómo o en dónde aplicarla, elementalmente está en nada. Agregó que el número de tierras adecuadas y con riego es muy bajo porque desde hace 60 o 70 años no se hace una inversión importante en riego ni en otros frentes competitivos.

Resulta triste, comentó Hernández, que hace 50 años, cuando se rubricó el tratado de la Comunidad Andina, CAN, Colombia tenía visibles ventajas sobre Ecuador y Perú, pero hoy con el desarrollo de los socios, el quedado es Colombia que infortunadamente ve con pasividad, cómo avanzan los demás países andinos que supieron hacer apuestas en productividad y en competitividad.

 

Colombia espera buena cosecha y no necesita importar arroz

 

 

El Gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, enfatizó que Colombia tendrá una muy buena producción arrocera, aclarando que de momento avanza el censo de los Llanos Orientales para saber qué área puede haber en cosecha y que, según estimativos del gremio, puede ser ligeramente más baja que la del año pasado puesto que hubo una sustitución de cultivos como el maíz.

Afirmó que de todas maneras hay que esperar las siembras del segundo semestre que es en dónde crecen las plantaciones de maíz. Fedearroz dijo que, viendo el panorama arrocero, no se atendió, especialmente en el departamento del Casanare, las recomendaciones del Consejo Nacional del Arroz, respecto al tema del ordenamiento en la producción.

Expresó su inquietud porque de haber exceso en áreas sembradas, igual lo hay en producción, un inconveniente a considerar porque las bodegas de los molinos están ocupadas en un 25 o 30 por ciento, y de haber una cosecha demasiado grande sin la evacuación debida de las existencias, puede desatarse una crisis muy complicada para el sector arrocero.

El tema de las importaciones del cereal quedó despejado y muy claro porque lo concerniente a la subasta de enero, puntualmente con el arroz del TLC con Estados Unidos, no fue posible en su totalidad, pues de 82.000 toneladas no entraron a Colombia sino 6.500. Según el vocero, los americanos pidieron acumular arroz para la segunda subasta de junio, propuesta que no fue aceptada porque encontró la férrea oposición de Fedearroz.

Es bueno recordar que, con el acuerdo comercial, los derechos de importación son entregados por intermedio del sistema de subasta y generalmente son administrados por la compañía comercial de exportación, ETC, conocida como Colombia Rice Export Quota, Col-Rice.

La exportación Col-Rice no llegará al país y de Ecuador y Perú quedó una mínima parte, de tal magnitud que puede decirse que no se dieron las importaciones, regionales, menos ahora con el entorno que envuelve a Colombia.

En 2020 el gremio arrocero cosechó 3.4 millones de toneladas de arroz verde en la temporada grande de recolección, una cantidad que deja a Colombia cerca del autoabastecimiento. El país, especificó Hernández requiere 3.5 millones de toneladas del cereal.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, y Fedearroz consideran que el área sembrada de arroz en 2020 creció en 14 por ciento cuando fueron cuantificadas 581.126 hectáreas. El gremio invitó a la disciplina en siembras para lo cual fijó un techo que no puede pasar de las 520.000 hectáreas.

El arroz es el tercer cultivo en Colombia con mayor área sembrada, lo plantan en 211 municipios de 23 departamentos distribuidos en cinco zonas arroceras. Según las cifras, el 45 por ciento de la producción anual viene de los Llanos Orientales. Los cinco departamentos con mayor aptitud para el arroz son Meta, Casanare, Cesar, Córdoba y Arauca.

 

Un nuevo país para el progreso debe plantearse, pero sin anarquía

 

 

Según el Gerente General de Fedearroz, evidentemente Colombia demanda cambios y ajustes para mejorar y lograr de manera concertada, bajar las tasas de pobreza, reactivar el campo, reavivar las empresas y fomentar empleo porque se trata de un país que requiere muchas reformas, inclusive en lo político.

Lamentó que justo en los momentos más complejos del país, el Congreso ha brillado por su ausencia en vista que no se escuchan voces desde el legislativo planteando soluciones o haciendo el respectivo llamado a la población para que se calme y dé el debido lugar al diálogo y los respectivos arreglos.

 

“El país debe pensar en verdaderas reformas sociales, económicas y políticas que conduzcan por un buen camino porque la ola de violencia está acabando con la economía, la infraestructura, la industria y con la reactivación económica que venía dándose en arranque del año, cifras que se han afectado como era de esperarse”, anotó Rafael Hernández Lozano.

 

En su análisis quienes comandan el paro están en la obligación constitucional y patriota de propender por la cordura porque no se trata de atomizar el país para poder lograr las metas planteadas al interior del legítimo movimiento sindical, hoy igual perjudicado por los violentos, porque con el desastre de por medio, será muy difícil concretar los frutos de la protesta social y pacífica.

 

El paro no puede reconstruir país sobre destrucción

 

Imagen tomada de El Comercio (Perú)

 

La que puede calificarse como la inmovilización más grande e impactante en la historia de Colombia, les está causando perjuicio a los arroceros, pero igual a todos los cultivos de Colombia, especialmente a los de ciclo corto que como pasa con el cereal, es una siembra de 120 días, o cuatro meses, que si no se le hacen las aplicaciones de fertilizante a tiempo, en los primeros veinte días y luego a los 30 días siguientes, simplemente la producción se baja, generando pérdidas muy importantes para los productores y una disminución alarmante en la oferta de alimentos.

Fedearroz considera que el paro y la manera como está concebido, es decir apelando a la obstrucción y la parálisis de la economía, es una clara violación a los derechos consagrados en la Constitución Política porque deja a la población sin alimentos, pero igual al campo sin insumos para poder asegurar la producción y el necesario suministro. El gremio explicó que de una buena fertilización depende la cosecha que se recoja a partir de los meses de julio, agosto y septiembre, luego se hace urgente desbloquear el territorio porque se atenta contra la población y los productores primarios.

Actualmente los arroceros cuentan con inventario, sin embargo, ante los bloqueos y problemas en las vías, el arroz no ha podido ser movilizado y permanece en las bodegas de los molinos sin que pueda salir a los centros de consumo. En algunas partes ha podido transportarse el alimento, pero ya hay puntos de la geografía en donde es prácticamente imposible atender el mercado.

Colombia terminó en el mes de abril con un inventario de arroz paddy o en cáscara de 800.000 toneladas aproximadamente. Ese es un grano, explicó el Gerente General de Fedearroz, que se va trillando y procesando para evacuarlo de los molinos y dirigirlo a las grandes ciudades. Este ejercicio, añadió, aparte de conformar una dinámica comercial, le va abriendo espacio en las bodegas a la cosecha que empezará a recolectarse desde mediados de julio.

El sector arrocero tiene, no una preocupación sino muchas, pues al paro y los bloqueos se suma la ola invernal que golpea la productividad, agravada por clima y desabastecimiento de insumos.

Sobre la realidad de Colombia, Hernández Lozano, dijo que sin duda alguna se hace perentorio explorar salidas para edificar el laborioso pueblo colombiano y hacerlo viable económica y socialmente, no obstante, consideró que para adelantar una reconstrucción social no hace falta desbaratar el país.

 

“Yo pienso que las protestas y el inconformismo son aspectos justificables, son razonables, pero no en el vandalismo porque todo esto está terminando de mala manera y resulta muy rara la protesta en Bogotá, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Popayán y otras ciudades en donde el común denominador es el caos y la destrucción. Es increíble lo de la capital colombiana con el transporte público que resultó casi que acabada. Como si fuera poco los bloqueos viales tienen a la industria desabastecida y el cerco en el puerto de Buenaventura, deja ver carga represada dentro de la cual está la materia prima para la producción de alimentos balanceados, fertilizantes para todos los cultivos, insumos para los agroquímicos y en fin toda una tragedia económica acompañada de una injustificada violencia”, anotó el dirigente gremial.

 

En su disertación, el directivo apuntó que los logros de los que se viene hablando están quedando en nada porque el daño y la catástrofe cuestan, sin omitir que hay pérdidas gigantes, puesto que a diario se habla de leche, frutas, verduras y pollos que deben tirarse o botarse, un perjuicio incalculable que tendrá a futuro una repercusión mucho más grave porque está de por medio la quiebra de muchas empresas y el entendible desempleo.

 

 

Los arroceros dicen que el país está frenado, totalmente afectado por el caos en comercio exterior y los inconvenientes de tipo logístico registrados por el acumulamiento de mercancías. Igual hay agricultores arruinados y muchas empresas golpeadas por la imposibilidad de fabricar ante la ausencia de materias primas.

 

“Les hago un respetuoso llamado a los organizadores del paro porque bloquear las carreteras es lo peor que le puede ocurrir a un país en vista que todos comemos, y cuando digo todos hago referencia a la gente de menos recursos, a los que tienen mejor posibilidad y a todos en general, que terminan pasando necesidades por la falta de provisiones. Les pedimos toda la consideración, evitar detrimento a la población y especialmente a las personas más vulnerables que se están quedando sin empleo y como si fuera poco, sin alimento”, anotó Hernández Lozano.

 

Otro sector en alerta es el hospitalario que ante la emergencia que desató la pandemia está ávido de medicinas, oxígeno y otros bienes de marcada necesidad para atender los pacientes en UCI, hoy saturadas porque las marchas terminaron siendo un foco de contagio.

El sector arrocero es consciente de las reformas que demanda el país, igual de la atención que pide el campo que incluye saldar una deuda de muchas décadas. Los productores están firmes en su propósito de acompañar al ejecutivo en la que resultaría la más afortunada reactivación, la rural, la que se vuelve sinónimo de empleo, de exportaciones y seguridad alimentaria. Los agricultores saben que con una decidida apuesta estatal en los productivos predios, sin lugar a dudas, caerá fortuna como arroz.

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