Lunes, 23 Agosto 2021 16:29

Oferta productiva para balanceados demanda $11.7 billones desde 2022

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Oferta productiva para balanceados demanda $11.7 billones desde 2022 Imagen-de-Greg-Montani-en-Pixabay

El grupo Ad-hoc, aseguró que la base del potencial agrícola que ofrece el país, cerca de 18 millones de hectáreas disponibles, garantizan producción generosa de maíz y soya.

Luego del inicio de la pandemia del covid-19, un grupo de empresarios, preocupados por la incertidumbre generada, principalmente en el desabastecimiento de alimentos, el impacto social y el desempleo, y motivados por la necesidad de buscar soluciones que le permitieran al país salir adelante, construyendo alternativas sostenibles para el futuro, inició el análisis de las cadenas de valor. En este ejercicio encontró una oportunidad en el suministro de materias primas locales, necesarias para garantizar la seguridad alimentaria del país, y que hoy vienen siendo abastecidas internacionalmente.

El análisis condujo a las necesidades de provisión, particularmente de maíz y soya, requeridos para la cadena de proteína animal, que produjo cerca de 9.1 millones de toneladas de alimento balanceado en el 2019, volumen con el cual fue posible poner en la mesa de los colombianos, 14.300 millones de huevos, 7.300 millones de litros de leche, y cerca de 1.7 millones de toneladas de pollo, 406 mil de cerdo, 933 mil de carne de res y 135 mil de pescado. Igualmente, con dichos granos forrajeros, se pudo alimentar a los 7.5 millones de mascotas, cadena que genera cerca de 1.7 millones de empleos formales y tiene presencia en todo el territorio nacional.

El estado del arte condujo a una mesa de trabajo que fue sumando actores relevantes para la iniciativa que se gestaba, conocida hoy como el Grupo Ad-hoc, conformado hoy por productores agrícolas, empresarios de los balanceados, agroquímicos, maquinaria y semillas, la banca, las aseguradoras, la Cámara de la Industria de Alimentos Balanceados de la Andi, Federal, Fenalce y Acosemillas, por el sector privado. Y por el sector oficial, dicho grupo lo integran el ministro de Agricultura y su equipo directivo, así como los directivos del ICA, Finagro, Banco Agrario, Agrosavia y la Bolsa Nacional Agropecuaria, BNA, quienes se trazaron el decidido propósito de trabajar en cómo desarrollar esa oferta productiva de maíz y soya para suplir las necesidades insatisfechas de la industria de balanceados, por carencia de oferta local a precios competitivos, y así establecer relaciones de confianza entre productores e industriales para un desarrollo sostenido. De esta manera, la iniciativa del Grupo Ad-hoc se convirtió en Soya-Maíz: Proyecto País, adoptado por el gobierno nacional.

Imagen-de-Александр-Пономарев-en-PixabayDiálogo, entendimiento, trabajo, confianza, constancia y una visión común, han sido las bases para ir desarrollando este Proyecto País. Lo primero, ha sido entender las necesidades de los productores nacionales de maíz y soya, las necesidades de los industriales y los modelos exitosos de Estados Unidos y Brasil, hoy principales productores mundiales de los mencionados granos, para entender qué han hecho bien y cuáles son los retos que debemos superar para trazar el plan.

En cuanto a los productores se refiere, estos deben mejorar su productividad y competitividad frente a las materias primas importadas, para lo cual deben contar con acceso a crédito y financiamiento, asistencia técnica, riego, drenaje, maquinaria, servicio de secamiento y almacenamiento para ofrecer un producto de calidad, y garantía en la compra de las cosechas, todo lo cual debe llevarlos a una mayor rentabilidad de su actividad productiva.

Del lado de los industriales, estos requieren que se les asegure la oferta de maíz y soya, con la oportunidad y la calidad ya conocida por todos, cuya referencia, para el caso es maíz amarillo No. 2 (Usda-FGIS), a un precio equivalente al mejor origen del producto importado. Todo lo anterior le permitirá a la industria seguir garantizando la producción de alimento balanceado que demandan el sector pecuario, cuya competitividad debe mantenerse para garantizarle unas proteínas accesibles, y el segmento de las mascotas.

Con la base del potencial agrícola que ofrece el país, cerca de 18 millones de hectáreas disponibles para estos dos cultivos, las mejores condiciones de aptitud productiva en Córdoba, Meta, Antioquia, Tolima y Valle del Cauca, y teniendo en claro las expectativas y retos por superar, el Grupo Ad-hoc ha venido construyendo el proyecto de generación de oferta productiva sobre la base de metas de crecimiento, así las cosas, en los siguientes diez años, será posible lograr el incremento anual de 55.000 hectáreas de maíz y fríjol soya, equivalente a 8% anual del área, con mejoras en productividades, para alcanzar promedios nacionales de 7 toneladas por hectárea, ton/ha, en maíz, y 2.8 ton/ha en fríjol soya, y así suplir las necesidades de crecimiento de la industria de balanceados, que en promedio para el 2020 equivalía a 6.3% de crecimiento promedio en el último lustro. Esto implicará inversiones en el campo por cerca de $11.7 billones, a partir del 2022.

En cuanto a maximizar la rentabilidad de los productores, los expertos dicen que, al pasar de monocultivos a Sistemas Productivos Integrales, que vienen siendo un esquema de rotación de maíz-soya y ganadería, de forma que el productor tenga ingresos anuales resultantes de tres cosechas al año, incorporando prácticas sostenibles.

El tema de adopción del modelo de agricultura por contrato sugiere que es consecuente hacerlo con base en las condiciones del mercado, para garantizarles a los productores la compra de sus cosechas y acceso a crédito, para la industria de balanceados, la oferta de materias primas a precios competitivos.

Con los objetivos claros y las metas definidas, el Grupo Ad-hoc ha venido trabajando en la construcción de soluciones, con los siguientes logros:

Publicación de la Cartilla Soya-Maíz: Proyecto País, lanzamiento, en Palmira, del citado proyecto por parte del Presidente de la República, en el cual hicieron presencia el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, directivos de ICA, Finagro, Banco Agrario, Agrosavia y el sector privado, representado por productores, empresarios de la industria de alimentos balanceados, semillas, agroquímicos, maquinaria, la banca, las aseguradoras y los gremios de la producción, Cámara de Alimentos balanceados Andi, Federal, Fenalce y Acosemillas.

Otro logro tiene que ver con las tres ruedas de negocios, para acercar a las empresas compradoras con los productores, y así propiciar la creación de alianzas comerciales, a través de contratos de proveeduría en Córdoba, Tolima y Palmira, con la participación de más de 10 industrias compradoras de la elaboración de balanceados y alimentos, 180 productores, y expectativas de negocios por 30.000 toneladas de maíz y soya.

También, actualización regulatoria del ICA en las normas de semillas, para simplificar los trámites de registro de semillas de última tecnología, el proyecto de maíz tecnificado por parte de Agrosavia, en Córdoba.

Se alcanzó un crédito de Finagro (LEC) por $200.000 millones para pequeños y medianos productores de maíz, con tasas que van desde IBR-1.1 para pequeños y asociaciones, hasta IBR +0.9 para medianos productores, y Línea para Capital de trabajo, destinada a financiar costos de preparación de tierras, semillas, insumos, fertilización, mano de obra y cosecha.

Se suman los modelos de contratos para el establecimiento de relaciones comerciales con productores, a corto, mediano y largo plazo, y distintos esquemas de gestión del riesgo, para la definición del valor de compra de la cosecha. Contratos estos cuyas modalidades van desde precio fijo, hasta la fijación de un porcentaje del valor de la compra al momento de la firma del contrato, y el otro porcentaje del precio final, hasta una semana antes de la entrega de la cosecha, con compras parciales o totales de la recolección, conforme el agricultor lo acuerde con su comprador.

Otro logro importante fue la cobertura del Fondo Agropecuario de Garantías, FAG, de 80% sobre el valor del crédito para el agricultor pequeño, mediano y esquemas asociativos.

Igualmente se destaca la Línea de Crédito Especial, LEC-Agricultura por Contrato, para operaciones forward, mecanismo de financiamiento alternativo que busca otorgarles un anticipo a los agricultores/ vendedores por parte de la banca donde el comprador, transformador o comercializador, actúa como integrador y asume la responsabilidad del crédito con el fin de que puedan llevar a cabo su cultivo. Estos recursos, que son adquiridos por el comprador ante un intermediario financiero, por medio de una línea especial de crédito, son transferidos con el beneficio de la tasa subsidiada a los productores y vendedores, a través de la Bolsa Mercantil de Colombia.

Vienen grandes desafíos

Imagen de minka2507 en PixabaySi bien se ha logrado avanzar, el trabajo continúa con los retos que el Grupo Ad-hoc ha venido identificando, entre ellos, la mejora de la productividad, con el acceso a semillas de última generación, tecnologías de producción, maquinaria y equipos para desarrollo de agricultura de precisión y regenerativa, asistencia técnica y desarrollo de sistemas productivos integrales, la capacidad de secamiento y almacenamiento, así como con la búsqueda de soluciones a problemas estructurales en materia de uso de tierras e infraestructura de riego y drenaje.

Así mismo, el modelo de negocios, con el esquema de agricultura por contrato, y la gestión del riesgo, el acceso a crédito y el aseguramiento, son asuntos que deben continuar trabajándose para lograr crear confianza entre las partes, y cambiar la historia con hechos que lo hagan posible.

Es de destacarse, que los primeros frutos de Soya-Maíz, Proyecto País comienzan a gestarse entre productores e industriales, una oportunidad que surge en momentos en que Colombia necesita aprovechar sus ventajas competitivas y acelerar el crecimiento y desarrollo de nuevos proyectos, para impulsar el desarrollo del campo. Ejemplo de ello, es el primer caso de aprovechamiento de la línea LEC-Agricultura por Contrato para Operaciones Forward.

Este ejemplo, caso piloto, surge entre Alimentos Finca S.A.S, como comprador e integrador bursátil que suscribió un contrato con la Cooperativa de Producción Agropecuaria de Ingenieros Agrónomos del Sinú, Coopiagros, constituida por doce profesionales del ramo, y que surge a finales de los años setenta en razón a la crisis algodonera, y que hoy cuenta con dieciséis asociados y alrededor de cien agricultores, que representan 1.500 hectáreas en Córdoba. El contrato, que fue firmado el pasado 21 de julio y cuyo objetivo es proveer 508 toneladas de maíz amarillo, se gesta bajo la modalidad de operación forward, con anticipo a través de la Línea Especial de Crédito (LEC), con garantía por parte del Fondo Agropecuario de Garantías (FAG).

Este maíz será entregado a Alimentos Finca, en Ciénaga de Oro, Córdoba, en septiembre y octubre del año en curso, a razón de 254 toneladas por mes. Para la determinación del precio, la cooperativa eligió la fijación de la base al momento de la firma de contrato, y el futuro por fijar, antes de la entrega. En esta oportunidad, la cooperativa recibió una tasa del IBR -2, con un plazo equivalente a la duración del contrato. Para este contrato se contó con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Finagro, Bancolombia y Geocapital, una comisionista de bolsa.

Ejemplos como este hay muchos en curso, que deberán seguir sumándose a la iniciativa de Soya-Maíz, Proyecto País, con miras a ir consolidando una oferta competitiva, en la que gana la agricultura local. Con la constancia que lo ha caracterizado el Grupo Ad-hoc dijo que seguirá trabajando para que las metas propuestas se cumplan y, sobre todo, para unir esfuerzos en la superación de obstáculos que surjan en el camino, con la convicción de que se está construyendo una mejor Colombia desde la ruralidad.

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