Sábado, 18 Diciembre 2021 02:35

Costos de producción incrementaron precios de la leche: Analac

Por
Costos de producción incrementaron precios de la leche: Analac Imagen-de-Couleur-en-Pixabay

La crisis global logística disparó el precio de los bienes importados, dentro de estos, los insumos agropecuarios, esenciales en la producción lechera.

En los últimos días son varias las quejas por el alto precio de la leche y como todo en la vida hay una explicación a la que tiene derecho el consumidor de alimentos. Resulta y pasa que como consecuencia de la crisis internacional de la logística y del grave rompimiento en la cadena de suministro, hubo una carestía preocupante por cuanto el fenómeno está generando una inflación global sin precedentes.

La Asociación Nacional de Productores de leche, Analac, aclaró que debido al incremento importante en los costos de producción del alimento hubo una caída en el volumen de leche acopiado por la industria nacional en la vigencia de 2021 versus el comportamiento del stock de 2020 del ocho por ciento. Cabe anotar que el nivel de producción es solo 1.7 por ciento inferior frente al mismo periodo de 2019.

En opinión del gremio lechero, el ajuste al alza en el precio de los alimentos es generalizado, lo cual incluye los lácteos, hace parte de un inconveniente internacional, no en vano, apuntó Analac, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, reveló que el crecimiento del índice de precios en 2021 ha sido de 27.3 por ciento, en comparación con noviembre de 2020.

Para el capítulo Colombia, la inflación en el grupo de alimentos fue del 13.2 por ciento hasta el tercer trimestre de 2021. Para el caso de la leche y sus derivados, el peso inflacionario fue de 6.9 por ciento, un tema que sumando sectores llevan a una inflación general del 4.34 por ciento, también entre enero y septiembre del año en curso.

Al hacer un repaso de los hechos en 2021, Analac aseguró que el mal clima, el alto costo de los fertilizantes y alimentos balanceados, al igual que los impactos, daños como también perjuicios que desprendieron de los bloqueos y el paro nacional, todo en conjunto, significó un palo en la rueda en la producción de productos agrícolas y en la obtención de leche fresca. El tema para los ganaderos es que hay una marcada tendencia de alzas en los insumos y por consiguiente mayores costos de producción en términos de mundo y país.

 

Felipe Pinilla Brigard,

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de Analac, Felipe Pinilla Brigard, insistió que la logística pesa de manera considerable, ya que mover un contenedor con producto importado deja ver precios muy elevados tal y como pasa con los concentrados, vitales en la alimentación de bovinos. Recalcó que los efectos del paro fueron devastadores para cualquier actividad de producción animal, por cuanto hubo que retomar las explotaciones y prácticamente volver a empezar.

El golpe fue tan fuerte para los agricultores y ganaderos que algunos hablan de meses para la recuperación en tanto que otros más afectados calculan que volver a la normalidad podría demorar un año, un ingrediente adicional para impactar los costos de producción o sencillamente para limitar lo que el país puede producir. El hecho de haber tenido un año frío y con baja luminosidad, impactó considerablemente la producción pecuaria porque hubo menos calidad en pastos y forrajes, lo cual redundó en menores rendimientos.

 

“Hay un resultado sumando todos los factores y es una menor producción frente a lo que acopia la industria, estos datos hacen parte de una información oficial, claro esta que, al haber informalidad en la ruralidad existen unas cifras que no entran, restando contundencia al informe que debería ser totalmente confiable. Es bueno tener en cuenta que en estos casos, varios sectores fácilmente pueden salir a especular y a defender sus estimaciones. Para el caso de Analac, las informaciones que facilitamos son confiables y responsables”, agregó el señor Pinilla Brigard.

 

Los planetas se alinearon y hubo una reducción de leche acopiada por la industria, el paro fue en mayo, los costos de los insumos empezaron a crecer en octubre de 2020, hubo mayor devaluación y el precio apenas vino a reaccionar a mitad del 2021, eso muestra que la rentabilidad se demoró en reaccionar y que aún se observa afectación en la producción, pero el aumento del precio le dio un nuevo oxígeno al productor.

En opinión del dirigente gremial, el crecimiento de precios les permitió a los ganaderos tomar un nuevo aire y seguir en el negocio a pesar de los altos costos en la producción, habida cuenta que con mejores valores es posible adquirir un concentrado de mejor calidad. Sin duda, apuntó, el oxígeno extra ayudó a retomar unas prácticas esenciales para recuperar el ordeño en altos volúmenes. Al hacer el parangón entre septiembre y octubre, la producción fue casi igual, quizás con un pico más alto en el décimo mes, dejando claro que en septiembre ya había una reacción favorable en el precio al productor.

 

Con estímulos y producción, no hay necesidad de importar

 

Imagen-de-Wolfgang-Ehrecke-en-Pixabay

 

Al indagar sobre la necesidad o no de importar leche para abastecer el mercado local, el presidente de Analac, Felipe Pinilla, manifestó que con la reacción en rentabilidad aumentó la productividad visiblemente en varias regiones de vocación lechera. En opinión del vocero, la producción del especial líquido a nivel nacional no será radicalmente distinta a lo que viene mostrando en los últimos años.

Aclaró que a la fecha no se puede hablar de escasez, tan solo de una reducción en la producción del ocho por ciento, un escenario en donde el productor está respirando un nuevo aire que le ayudará a recuperar parte de su obtención. Explicó que hay un mundo desconocido o, de alguna manera, no abarcado por la industria que es toda la leche que se va por otros canales ajenos a las pasteurizadoras. Al analizar el asunto, Pinilla dijo que contrario a lo que muchos afirman no es una leche informal porque vender el producto para la fabricación de quesos o de otros derivados, también hace parte de las actividades formales de producción, luego hay un volumen de leche que no fue a las grandes firmas de lácteos o cooperativas sino a pequeñas y medianas empresas.

Fue enfático al decir que antes que importar, por el bien del sector agropecuario y de la cadena de valor láctea en donde están Fedegán, el Ministerio de Agricultura y los industriales, los productores deberían contribuir para que las empresas puedan captar leche de esa oferta históricamente desestimada, una leche que se va en quesos, pero de la cual se requiere mayor información. Lo cierto, señaló el directivo, es que de esos volúmenes todo el mundo habla, por citar un ejemplo, la gente, instituciones públicas y privadas.

Anotó que siquiera sugerir importaciones para cubrir la seguridad alimentaria de la población hace parte de una exageración gigante porque, el país está en capacidad de producir leche para el mercado doméstico y desde luego de salir a buscar una leche que la industria no ha captado.

 

“La reacción que se ha visto en el precio pagado al productor y su continuidad les permite a los productores recuperar parte de la rentabilidad perdida en los últimos años, retomar la fertilización de los pastos y el uso de concentrados, entre otras prácticas que favorecen niveles superiores de producción. El sector agropecuario y el subsector de producción de leche, más allá de las dificultades sorteadas durante 2021, han contribuido al crecimiento de la economía nacional en 2021”, expuso el directivo.

 

Colombia necesita tomar más leche

Al ser la leche un alimento esencial en la nutrición de los hogares, básicamente de niños, jóvenes y ancianos, se hace urgente consumir más lácteos colombianos, totalmente garantizados, llenos de calidad, con el sello fundamental de la inocuidad y con una trazabilidad que ofrece un producto confiable.

A los nacionales, de alguna manera les corresponde dar una mano con el trabajo del campo que pone en oferta productos como la leche, determinantes en el desarrollo, el crecimiento y la salud. Solo demandando alimentos y leche producidos en el país, expuso Analac, se fomenta la producción y la sostenibilidad de un sector agropecuario que hoy más que nunca depende de la fidelización de sus clientes naturales.

En aras de la tranquilidad, el gremio aseveró que la infraestructura para la producción y acopio de leche está al día y ratificó que las importaciones que se han autorizado, no fueron ni serán necesarias en vista de que el sector tiene todo para abastecer el mercado nacional sin ningún problema.

 

Los TLC, un dilema

 

Imagen-de-Erich-Westendarp-en-Pixabay

 

Un grupo de investigadores dice que los tratados de libre comercio fueron lamentables para algunos sectores productivos que, según cálculos de los economistas y analistas, estarían llamados a desaparecer. La pregunta que surge es ¿le hicieron conejo al campo con esos TLC?

Al responder el interrogante, Pinilla dijo que, al ver en detalle, existen varios subsectores del renglón agropecuario que están en complicaciones por ese aspecto.

 

“En teoría el TLC, por citar el de Estados Unidos, se hace para beneficiar a los dos países firmantes del acuerdo, o a las regiones todas, sumando el convenio rubricado con la Unión Europea. En Colombia cuando acordamos un negocio de ese calibre, el tema es que abren mercados en Europa o en Estados Unidos a los productos nacionales, ello bajo la condición que Colombia igual abra las puertas a la producción de sus socios, pero hay un asterisco o un comentario adicional del que no siempre se habla y puntualmente tiene que ver con unas reglas básicas sanitarias para acceso a mercados, infortunadamente no hay TLC que las quite. Para aprovechar mejor esos acuerdos y poder exportar muchos más lácteos, hace falta una inversión en el sector que cubra ese espacio requerido y así tener todo listo para ir al mercado internacional, un problema no solo de la leche y sus derivados sino en varios de los subsectores agrícolas, entonces lo que finalmente acontece, es que siempre se ve que el TLC está siendo más aprovechado por quienes traen cosas, que por aquellos granjeros o empresarios que necesitan poner producto en el extranjero”, conceptuó el presidente de Analac.

 

El problema, repisó el experto, se encuentra en varios subproductos del sector agropecuario, un tema de mayor profundidad que generó la reacción de la Misión para la Transformación del Campo que dijo que a la ruralidad productiva hay que invertirle, pero el ministerio del ramo apenas cuenta con algo más de 2.5 billones de pesos anuales de presupuesto, cuando se está diciendo que para cumplir la metas del sector, los recursos destinados a la producción agraria deberían ser al menos dos o tres veces de lo que es hoy en día para enfrentar los retos estructurales.

Un tema a considerar es que al tratarse de un sector lechero que solamente produce para el mercado interno y no exporta, genera presiones porque hay temporadas de mucha oferta lechera, algo que va en detrimento de toda la cadena de valor y por ello, muchas veces el afectado es el productor que ve su rentabilidad apretada ya que bajan los precios, pero la estructura de producción no se mueve.

Como muchos dicen, con los TLC, tal y como están concebidos, el país está jugando tabla Ouija, puesto que a futuro puede llegar Nueva Zelanda con oferta láctea o la misma China, por decir algo, el asunto es que eso mandaría a tierra todas las inversiones en mejoramiento genético, en infraestructura, inocuidad e innovación, como quien dice, que quien hace la tarea en Colombia, se podría ver abocado a quedar sin actividad e injustamente viendo un chispero.

 

Imagen-de-Protocultura-en-Pixabay

 

Todo eso muestra, afirmó Felipe Pinilla Brigard, que faltó juicio y detalle, pero igual voluntad política para poder invertir a nivel sectorial, pues no todos tienen la facilidad de adoptar prácticas o instrumentos que marcan la diferencia en competitividad. El campo, apuntó, es víctima de una iniciativa extractiva, principalmente de hidrocarburos que optó por cambiar producción agraria por importaciones, una decisión que hoy se está pagando, literalmente, muy caro.

 

“Abandonamos nuestra verdadera vocación, el campo, y hoy vemos un panorama complejo y preocupante por cuanto está de por medio la seguridad alimentaria. Con la pandemia se aprendió en vista de que, cualquier escenario en el que se importe el cinco, el 15, el 30 o el 80 por ciento de un producto, el país debe, como mínimo contar con abastecimiento local porque cierran los países vecinos, se agudiza el suministro con el Covid-19, y al estar hermetizado el mundo, habrá un serio lío para abastecer a los colombianos. No tiene ningún sentido salir a buscar las soluciones en el exterior porque antes que cualquier cosa, hay que fortalecer la producción interna ya que somos muy frágiles, líos de dólar, logística global o cualquier otro aspecto que conlleve al riesgo”, precisó Pinilla.

 

De las fincas colombianas, expresó el presidente de Analac, por fortuna todos los días sale leche, un bálsamo para la industria y los consumidores. El problema del campo, analizó el gremio, es pérdida de rentabilidad y ello demanda trabajo en equipo, sin egos y sin intereses particulares que afecte las cadenas, en este caso, la del sector lácteo.

Para el escenario de la leche, y tomando como referencia datos del Ministerio de Agricultura, los costos de producción han subido en 40 por ciento aproximadamente, ello resultado de los fletes, los insumos caros y la misma tasa de cambio. El gremio conoce casos en los cuales se han duplicado las inversiones para obtener leche fresca y de calidad.

Actualmente el precio al productor está en niveles de 1.433 pesos el litro de leche para el caso de trópico alto, verbigracia Antioquia, Cundinamarca, Boyacá y Nariño, en 1.342 pesos se tasa el litro para trópico bajo, una mejoría, un aire, pero con mucho terreno por recuperar.

Analac dice que los productores tuvieron un año de precios cortos o ajustados, la recuperación de los montos apenas lleva tres meses y la preocupación sigue. El apremio es y fue tan agudo que los ganaderos debieron hacer maromas para poder cumplir con las obligaciones, sin embargo, dicen que falta mucho en aras de compensar.

Colombia produce aproximadamente 7.200 millones de litros de leche, pero solamente hay información del 45 por ciento de esa cifra, que es lo que acopia la industria, algo cercano a 3.350 millones de litros.

En materia de leche hay grandes retos y uno de ellos es poder cuantificar los lácteos que el país consume, lo cual compromete bovinos, cabras y búfalas.

 

¿Revisar los TLC?

 

Imagen-de-Wolfgang-Ehrecke-en-Pixabay

 

Una petición hecha desde varios sectores agropecuarios apunta a la revisión urgente de los tratados de libre comercio. Sobre el asunto Analac, considera que debe existir un acuerdo en la lectura de qué ha pasado con esos mecanismos antes de ir a renegociar todo, porque hay perfectamente variedad de conclusiones, una que es un instrumento valioso y útil, otra que el TLC ofrece inmejorables herramientas, solo que no se ha hecho la tarea en mejoras competitivas y de bienes públicos para el caso de la ruralidad.

 

“Nosotros a nivel local, no hemos hecho las inversiones que necesitamos para poder aprovechar esos TLC, pues tan solo estamos viendo lo que ingresa al amparo de los acuerdos. Cabe la posibilidad que los convenios de verdad ayuden, otra cosa es que no fuimos proactivos y nos quedamos debiendo en lo referente a la agenda interna de competitividad, un factor que hace señalar los tratados como responsables de la adversidad. Creo que al renegociar, es mejor hacer un trabajo técnico y serio, antes que una diligencia política. En otros países hay instrumentos que subsidian la producción agropecuaria y muchas veces la exportación de los otros países está conectada con no inundar el mercado local y proteger al productor con unos precios sostenibles y firmes. En esa dinámica es fácil ver subsidios en Estados Unidos, Europa, Canadá y en diferentes países, algo que nos impide competir en igualdad de condiciones”, afirmó Pinilla Brigard.

 

Si bien el tema es sugestivo e invita a considerar las revisiones, hay un riesgo y es que el asunto se puede volver herramienta política, algo poco conveniente porque al terminar el debate electoral, sencillamente la iniciativa se archiva, queda posiblemente en titulares y en una intensión más.

 

Ley de insumos, un instrumento que puede dar resultado

Sobre la Ley de Insumos aprobada recientemente en el Congreso de la República, el presidente de Analac dijo que con los cambios que tuvo la iniciativa, se alinea con el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya, en el sentido que el sistema nacional de insumos busca crear un observatorio para ese mercado.

Por eso, escribió Pinilla, con la Ley se logra una especie de monitoreo y una auditoría para que no se repitan episodios del pasado, algo que será muy positivo.

 

“Fue muy afortunado que la Ley no haya caído en la reglamentación de precios porque por todos es conocido que cuando se fija por Legislación el valor de algún producto, casi que el ejecutivo tiene garantizado que se crearán mercados paralelos e informales que tan solo buscan encontrarle la comba al palo. Si existiera hoy un control de precios a los insumos, probablemente no estarían llegando fertilizantes al país porque, está dos y hasta tres veces por arriba del valor de hace 18 meses, al hacer efectiva una norma, la reacción de actualizar precios no es tan ágil como la observada en el mercado del día a día. Con todo lo que hay de por medio, dólar, equipos y otros aspectos, es imposible ajustar tarifas, luego es bueno que en esa parte se haya corregido la medida”, declaró el presidente de Analac.

 

Finalmente vio como alentador que, en la mencionada Ley, también hayan sido reglamentados los bioinsumos, unos productos hechos a partir de organismos benéficos, un punto a favor de la agricultura pues cobrará cada vez mayor importancia el usar más fertilización orgánica y menos química en la producción agrícola.

Visto 2772 veces