Domingo, 10 Abril 2022 08:19

Beefmaster, una raza joven con insuperable aporte genético y rentabilidad

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Este bovino tiene rusticidad, se acopla a todo tipo de terreno y clima, produce mayor cantidad en carne y en menor tiempo. La estirpe sintética es ideal para repoblamiento y mayores exportaciones.

Desde hace 10.000 años aproximadamente, el hombre se ha dedicado a la domesticación de animales, pues una vez decidió ser sedentario y abandonar la caza, supo que en la domesticación de animales encontraría una fuente permanente de proteína y alimentos complementarios. En Mesopotamia en donde arrancó la cría de animales se experimentó una selección natural y todo un acopio genético que hizo que aquel semental que montará en corral fuera declarado intransferible, un tesoro que no entraba en el comercio.

Hay que recordar que los bovinos domesticados provienen de un conjunto de razas uro y Bos Taurus primigenius. Desde el neolítico, el hombre no ha dejado de avanzar y optimizar los rendimientos de los animales que un día cualquiera llegaron a sus corrales para aportar carne, leche y cuero. Desde ese entonces el mejoramiento genético se ha registrado de manera natural y con los siglos la ganadería alcanzó un importante grado de desarrollo tecnológico, científico e investigativo que logró razas y linajes de enormes aptitudes.

No debe desconocerse que Estados Unidos es un país vanguardista en los avances genéticos y cruzamientos, a tal punto que en Norteamérica las razas bovinas europeas que llegaron en 1521 tras dejar islas como La Isabela, donde desembarcaron los primeros bóvidos, después de un largo viaje en el Nuevo Mundo en 1493, fueron desarrollando extraordinarios potenciales y mejores acoplamientos, una vez se hicieron mezclas con diversos toros, incluidos los cebuinos.

En el mundo existen razas vacunas de vieja data que siguen dejando una huella en productividad y base genética, pero otras de comprobado atributo fueron el resultado de unir lo mejor de cada raza para poner en oferta unos animales con indiscutibles cualidades. En esa línea entra el ganado Beffmaster, un linaje que tiene sus orígenes en el rancho Falfurrias instituido en 1893, ubicado, inicialmente en la hoy ciudad del mismo nombre situada en Texas, a la fecha, muy activo en Colorado. El plan de reproducción para la formación de la raza fue trazado en 1908 por Edward Cunningham Lasater.

El reconocido ganadero y empresario de la construcción, adquirió en principio toros Brahaman, básicamente de la estirpe Nellore, ya en 1925 optó por llevar a sus predios la raza Guzerat.

Según los expertos, Lasater obtuvo igualmente un rebaño de ganado Hereford de registro. El empresario e inquieto criador, puso especial interés en la producción lechera y por ello fue conocido por ser dueño del hato Jersey más grande de Estados Unidos. Empleó en sus diferentes cruces reproductores Brahaman y Hereford y utilizó toros Shorthorn debidamente matriculados.

Lasater, nacido en Valley Farm, población del sur de Texas, vio frustrado el sueño de ser abogado, pero el destino le tenía la ganadería como su escenario de renta y pasión. Su rancho Falfurrias llegó a ser uno de los más grandes del estado, no en vano tuvo en dimensión 350.000 acres. Este capítulo ganadero es bien interesante porque resultó promordial en la fundación de la ciudad de Falfurrias en 1904, capital en 1911 del estado de Brooks.

Este empresario, propietario de Falfurrias Creamery Company, no se conformó con lo que iba consiguiendo y en 1931 promovió la raza Beefmaster, la misma que hoy concita el interés de quienes siguen el entorno ganadero. Destacada en el mundo pecuario por su gran talla, los ejemplares Beffmaster disponen de cuernos y logran un crecimiento elevado.

Según AsoBeefmaster, este tipo de ganado resiste climas variados y vive en torno al alimento, mostrando excelentes conversiones luego de sus pasturas. La raza, dice la entidad, rinde canales de magnífica condición, la piel es suelta y el color del pelaje es rojo castaño.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva de la Asociación Beefmaster de Colombia, AsoBeefmaster, Adriana Botero Álvarez, expuso que una de las grandes ventajas de la raza es que no es propiamente un Bos Taurus, sino una raza sintética compuesta 50 % de cebú, 25 %por ciento de Hereford y 25 % de Shorthorn. Anotó que al tener 50 por ciento cebuino y la otra mitad europea, la casta tiene una gran ventaja sobre otras razas existentes en Colombia porque se adapta muy fácilmente a todos los pisos térmicos del país.

Este ganado es muy versátil y se desarrolla perfectamente en el trópico desde los cero metros hasta los 3.000 metros sobre el nivel del mar, es decir se adapta a climas fríos, cálidos, húmedos y secos, toda una ventaja porque el rumiante en cualquier escenario arroja muy buenos rendimientos en carne.

En materia genética, comentó la directiva, la raza Beefmaster ha mostrado grandes bondades ya que ha sido cruzada con razas criollas como el Blanco Orejinegro, BON, Sanmartinero, igual con vacas siete colores, cebú blanco Brahman Rojo, Gyr, Normando, Simmental, Angus, Brangus, Simbrah y muchas otras, en todos los casos con resultados fabulosos, totalmente exitosos en la producción de carne o leche.

La raza texana, ideal para optimizar genética, productividad y rendimientos, garantiza la sostenibilidad de una ganadería vital y llamada a ser protagonista en todo lo que tiene que ver con seguridad alimentaria. Según dijo la conocedora, en una hacienda con razas cebuinas, europeas o con muy buenos F1, el Beefmaster con seguridad logrará acoplarse perfectamente porque llegará a producir, mostrando ventajas competitivas, certificadas por ganaderías puras como también comerciales.

A la hora de trabajar con la estirpe Beefmaster, hay plena seguridad de éxito, pues garantiza, para el caso de los ganados cruzados, el 50% de cebú y el otro 50% de estirpe europea.

En opinión de Adriana Botero Álvarez, lo hecho por Lasater es admirable, pues se atrevió a impulsar un trabajo genético en medio de la gran depresión que experimentó Estados Unidos después de 1929. Indicó que, al hacer la selección para producir la raza, de manera formidable llegó a los seis parámetros esenciales, disposición, fertilidad, peso, conformación, rusticidad y producción de leche. Muchos, evocó, decían que el ganadero estaba loco porque descartaba bovinos por el mínimo detalle, de todas maneras, agregó, el empresario con la raza Beefmaster, les dio herramientas genéticas y económicas a los ganaderos para producir con rentabilidad ya que los vacunos contaban además con mansedumbre y habilidad materna.

Sin ir tan lejos, aseveró la Directora Ejecutiva de AsoBeefmaster, el inquieto ganadero Lasater, le dio origen a una raza hecha para todo tipo de terreno, pero especialmente para los desafíos que sugiere el trópico.

 

 

Es bueno indicar que la estirpe Beefmaster es connaturalmente cárnica. La asociación recomienda que después de los partos, la leche se destine a los terneros, pero por tener contenido proteico y graso de alto porcentaje y óptimos sólidos totales, hay ganaderos que ordeñan su vacada, sacrificando el peso del becerro sin dejar de obtener muy buenas ganancias.

Según la versada en el tema Beefmaster, las hembras tienen un peso en el potrero de aproximadamente 500 kilos en promedio en tanto que los toros pueden llegar sin el suplemento, más o menos a los 800 kilos. Siendo animales talla media, afirmó, tienen muy buena musculatura y una formidable estructura, haciendo que se alcancen excelentes pesos.

En el tema de animales semiestabulados o en establo, precisó, los pesos varían porque hay toros que pesan entre 1.200 y 1.300 kilos, las hembras igual pueden llegar a 700 kilos, pero bajo otras condiciones de manejo.

La grasa intramuscular hace que la carne de la raza Beefmaster sea de total aceptación. Muchas reses utilizadas comercialmente llegan a muy temprana edad al beneficiadero con un alto peso. Generalmente se habla de 18, 20 o 22 meses, de acuerdo con la zona, lo que explica la calidad de su carne, su terneza, sabor, marmoleo y propiedad.

El ganado Beefmaster es demasiado recomendable, su rusticidad y adaptabilidad son a toda prueba, se han visto bovinos en los desiertos del sur de Texas y en México, hasta la nieve en zonas sumamente frías en donde levanta con todo su poder muscular, bloques de hielo en búsqueda de los pastos que pueda haber. En Colombia el comportamiento es igualmente extremo, puesto que la raza está en todos los climas, soportando humedades relativas, mayores al 95 por ciento y con temperaturas a la sombra superiores a 40 grados centígrados, también sorprende su resistencia en climas secos.

Por su adaptación y espectacular condición, el hato Beefmaster está creciendo exponencialmente en Colombia y por ello no se descarta que en el mediano o largo plazo haya una población de la estirpe bastante interesante.

 

“La Asociación en Colombia la creamos hace 12 años, su fundación se dio en 2010 y sin duda ha venido en un rápido crecimiento en ganado puro y con mucha fuerza en vacada comercial porque las ganaderías lecheras de trópico alto y bajo utilizan mucho los toros de la raza para obtener crías, puesto que al vender terneros, hay muy buena ganancia en peso y son efectivamente decendencia Beefmaster que se puede cebar y que no conlleva a pérdidas en los hatos productores de leche en donde anteriormente el nacimiento de un macho era un problema porque no valía nada. La raza es muy llamativa, prospera y en carne es indiscutiblemente la mejor apuesta”, afirmó la Directora Ejecutiva de AsoBeefmaster, Adriana Botero Álvarez.

 

 

Asobeefmaster, desde su puesta en marcha, ha velado por los beneficios de cada uno de sus socios y por el crecimiento de la ganadería colombiana en donde la renta y los rendimientos están a la orden del día. De manera permanente hay un esfuerzo gremial por prestar servicios de reconocida calidad a través del registro, promoción y fomento del mejoramiento genético de la raza y sus respectivos cruces en Colombia.

El destete en esta casta es aconsejable, según AsoBeefmaster, entre ocho y nueve meses, una lactancia prolongada, de calidad, que deja como resultado unas muy buenas crías por tratarse, recalcó la experta, de una raza cárnica que tiene una sobresaliente habilidad materna. La consecuencia de esa destreza son hembras entre 220 y 230 kilos y machos de 250 a 270 kilogramos, todo dependiendo de la zona en donde esté la explotación.

En Colombia la mayoría de ganado Beefmaster se encuentra en Santander, la cuna de esta raza noble en donde mayor auge ha tenido debido a sus cualidades.

 

Beefmaster tendrá exposición nacional

A propósito de las bondades del ganado Beefmaster, la Asociación llevará a cabo la octava exposición nacional en la ciudad de Bucaramanga, evento que se cumplirá entre el 27 y el 30 de abril. La cita es imperdible porque habrá más de 120 animales en pista y toda la oportunidad de hacer excelentes negocios.

En opinión de Botero Álvarez, a la “Ciudad Bonita” asistirán los mejores ejemplares de la raza que se han venido preparando en lo corrido del año para mostrarle a los demás ganaderos el potencial del linaje con el cual pueden adelantar mejoramiento genético y proyectar una actividad mucho más prospectiva.

 

“Tendremos una especie de reinado de belleza, estarán en pista los mejores ejemplares de la Asociación y los asociados podrán interactuar con otros ganaderos e inversionistas, a quienes les compartirán rasgos de la raza como comportamiento funcional en el potrero y las particularidades de los diversos cruces”, señaló la amable directiva.

 

Colombia debe apuntarle a un hato ganadero más robusto

 

 

En el mundo existen situaciones innegables como la mayor demanda de proteína y alimentos. En el caso particular de la carne son varios los países que incrementarán las compras tal y como se proyecta con China, Rusia y varias naciones de la Unión Europea. Para AsoBeefmaster, la idea es trabajar con todo el compromiso y aumentar el rebaño bovino nacional con el fin de asegurar por esa vía, abastecimiento en el mercado local, pero generando oferta exportable.

Esa meta, agregó la experta, es clara y hacia allí están apuntando todos los ganaderos, por eso reconoció que es urgente darles mayor volumen a los hatos, sumar cabezas de manera importante y asegurar un mercado internacional cada vez más exigente e incisivo, porque la demanda no parará de crecer.

La vocera de AsoBeefmaster, repisó que el trabajo se hará con el mayor empeño y destacó que para acrecentar el rebaño la raza es ideal, ya que los productores se ahorran un estimable periodo de ceba calculado en seis y ocho meses porque hay estudios en donde los cruces hechos a partir de Beefmaster, utilizando idénticas condiciones sanitarias, de alimentación y nutrición, todo afín, deja como resultado esa ganancia de tiempo.

Agilizando ese ciclo productivo, sostuvo Adriana Botero, Colombia y su ganadería podrá suplir sin ningún inconveniente esa demanda mundial que hay por proteína animal. No descartó la necesidad de duplicar el hato ante los retos que traerá el suministrar carne para el mercado interno, pero igual y en óptimas condiciones, poner producto en los diferentes puertos del globo, un negocio asegurado y con buenos niveles de precio.

 

El campo sigue siendo inseguro

Si bien el país urge de reformas, así como de unas políticas agropecuarias perentorias que tomarán un tiempo si logran consolidarse, lo cierto es que hay mucho por concretar para hacer de la ruralidad una verdadera y rentable empresa.

 

 

A criterio de la Directora Ejecutiva de AsoBeefmaster, hay varios puntos de cara a corregir y llevar la Colombia campesina y ganadera por caminos de eficiencia, tranquilidad y total competitividad. Anotó que aparte de la falta de vías terciarias, un palo en la rueda en eficiencia, bienes públicos y precios remunerativos, los agricultores y ganaderos requieren seguridad, una menor carga impositiva que haga posible la explotación agropecuaria y la compra sin problemas de semillas, alimentos, pastos, suplementos y bienes de capital. Subrayó que el campo necesita producir más comida, eso sí, en condiciones de rentabilidad y competitividad porque sin vías, el transporte, por citar un solo rubro, se lleva gran parte de las ganancias.

La pandemia y la misma geopolítica dejaron grandes enseñanzas y una de ellas es que el campo es vital para la seguridad alimentaria, razón por la cual no puede seguir a la deriva. A raíz del Covid-19, la crisis global logística y la guerra que protagonizan Rusia y Ucrania, el país se dio cuenta que lo peor es no tener un agro dinámico, depender del abastecimiento exógeno y observar la soledad en los predios en donde hace unos años hubo actividad productiva. Lamentablemente los años pasaron, las veradas se fueron desocupando, las ciudades atiborrando de gente y no se le dio la importancia debida a la ruralidad como empresa.

“Este es el momento de aprovechar, hacer correctivos y recuperar el terreno perdido. Repito, el campo no para muy a pesar de los bloqueos, pandemias y otras vicisitudes, todo porque tenemos una misión, asegurar la alimentación nacional y mundial. El campo no se detiene y por ello la urgencia que el Gobierno actual o el que llegue en los próximos meses, le de la ayuda que necesita y les permita a los productores seguir ejerciendo profesiones, oficios y de manera paralela poder brindarle al mundo todo tipo de alimentos”, ilustró Adriana Botero Álvarez.

 

Los altos precios de la carne son causa -efecto de la realidad mundial

 

 

Los consumidores no paran de quejarse, el precio de la carne sigue por las nubes y ya algunos en mofa dicen que los carniceros o expendedores tienen mala fama. El tema es más profundo, de mayor complejidad y hace parte de una cadena de eventos que encarecen el producto por fuerza de mercado.

La pandemia llevó a la crisis logística que disparó a valores increíbles los precios de las materias primas, insumos agropecuarios, alimentos y productos terminados. En este momento la inflación abraza al mundo, el indicador se hace cada vez más desafiante y atormenta sin vacilación a los bancos centrales y gobiernos. Hay voces autorizadas de analistas advirtiendo sobre la amenaza de estanflación, entre tanto los productores hacen de tripas, corazón y siguen disciplinados, metidos de lleno y cargados de fe en la obtención de bienes y provisiones con una canasta por los cielos y una menor rentabilidad.

El incremento de los precios, declaró la directiva, se ha dado en absolutamente todo, desde las semillas y los transportes hasta los medicamentos, los fungicidas y fertilizantes. Apunto que no hay un producto o servicio que no esté caro, una explicación al por qué siguen subiendo en valor los productos del campo, pues no están alejados del resto de la realidad económica.

Botero manifestó que es muy posible que por los altos precios de la carne haya mermado el consumo, sin embargo, la demanda internacional les ha dado una mano a los ganaderos.

Si bien el precio de un toro Beefmaster es relativo y tiene variables a la hora de liquidar su coste como calidad, genética y la ganadería que lo certifica, unos ítems que fácilmente pueden elevar el monto, hay bovinos puros de la raza, ubicados en potrero, que pueden cotizarse aproximadamente en nueve o diez millones de pesos, un precio accesible si se tiene en cuenta que un desteto puede estar por el orden de los dos millones de pesos, es decir que con cinco destetos el cliente paga el animal, nada costoso por los atributos y perfiles genéticos.

En sus albores, la raza Beefmaster era conocida como trihíbrido y en la versión de Agroexpo en 1981, un representante de la casta americana dejó todo claro, reveló el nombre del imponente ganado lleno de rusticidad, casi que mandado hacer para el medio colombiano. La primera importación para cría en volumen se hizo en 1985 y desde ese momento el linaje no ha dejado de crecer pues se consolidó como una inversión sólida y de inmejorable utilidad en vista que la raza produce más carne, en menos tiempo y por las características, a costos inferiores.

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