Sábado, 18 Junio 2022 01:30

La ganadería será sostenible y rentable solo con agricultura paralela

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La ganadería será sostenible y rentable solo con agricultura paralela Imagen-de-stokpic-en-Pixabay

Expertos en asuntos pecuarios dicen que Colombia debe aumentar las siembras, apostar por seguridad alimentaria y optimizar la cría de bovinos que deben acrecentar cabezas por hectárea.

Los tiempos presentes y venideros resultan retadores para la actividad productiva primaria, en especial para la agricultura, la ganadería y cría de aves de corral, como también de especies menores, hoy en auge por la elevada demanda de proteína. El asunto tiene que ver con cambio climático, inconvenientes geopolíticos y todo un contexto económico y social que hace prever que en 2050 habrá en el planeta una población de 9.500 millones de habitantes aproximadamente.

El problema sanitario, al parecer una cuota inicial del nuevo siglo, la tendencia por las cadenas regionales de valor, los estruendosos problemas de abastecimiento, complejidad logística y guerras, hacen parte de un menú poco grato que invita a replantear las actividades del campo también postradas por las intempestivas variaciones del clima. Es por eso por lo que muchos hablan de semillas resistentes, el potenciamiento de las prácticas agrícolas y en temas de ganadería afinar en lo concerniente con mejoramiento genético.

El entorno es difícil, hay complejidades en las actividades ganaderas y de cría como consecuencia de la resistencia bacteriana y el abuso reportado con medicamentos y antibióticos. Los más conocedores dicen que se hace urgente trabajar las razas resistentes, retomar algunos Bos Taurus y poner en marcha programas de cruce de alta adaptabilidad y rendimiento, ya que las enfermedades amenazan y se hacen más complejas por todo lo que está llegando y llegará con la alteración atmosférica.

Un reconocimiento que hecho por los expertos es que hay gente muy comprometida y con un norte definido en ganadería, algunos productores se han quedado, posiblemente por las dificultades económicas y todo el contexto de país. Sin embargo, resaltan el trabajo y el crecimiento de la ganadería que muestra todo ese avance con el incremento exponencial de bovinos y carne, un movimiento que ha ayudado a los empresarios, pero igual a un país que tiene en sus hatos una visible generación de riqueza.

Los que saben del tema dicen que comparativamente la ganadería colombiana no está tan mal porque hay muy buena calidad de animales y el país tiene ventajas en su variedad de climas, un aspecto trascendental porque permite abastecerse de alimento, posiblemente una debilidad en una zona en donde se impone el trópico.

Actualmente en Puerto Gaitán, Meta, los productores trabajan en el crecimiento y sostenibilidad de sus dinámicas y por ello asesorados por expertos de Brasil pondrán un cañón de riego para la siembra de pastos y otros alimentos y con ello obtener y comercializar ensilaje. Hay otro empresario del agro que tiene en promedio 1.000 hectáreas con pasto Mombasa en Mompox también para ensilar, todo a raíz de un modelo que avizoró en Brasil y que replicó exitosamente en predios colombianos.

Lo anterior corroboró que mientras se adelante una labor de siembra, a los vacunos no les hará falta la comida y con ello las explotaciones tanto en carne como en leche serán permanentes sin importar las temporadas o los climas.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el empresario rural y comerciante Jorge Rosas Ochoa, aseguró que la sostenibilidad ganadera e inclusive agraria está en las siembras porque si no se produce comida vienen los frenazos en productividad y rendimientos. Aseveró que con todo ese escenario de cambio climático la estrategia se impondrá, motivo por el cual quien no acopie alimento en los veranos fuertes que se vienen, la pasará muy mal.

Agregó que por ejemplo los ganaderos en España están en problemas, por cuanto la temperatura media en esta época debería ser de 30 grados centígrados y contra cualquier pronóstico superó los 40 grados. A lo anterior se suma que algunas represas están en niveles del 30 y el 40 por ciento, todo sin que haya llegado el verano a plenitud, unos embalses vitales para el consumo humano, situación que lleva a pensar que en los campos españoles los líos son extremos.

Advirtió que en Colombia y en América Latina debe mejorar el panorama frente a los cuidados ambientales y a todo lo que tiene que ver con la custodia del agua, la conservación de reservorios y la producción de alimentos.

 

“Nos tenemos que volver agricultores y eso no lo digo yo, son voces y sugerencias que vienen desde hace muchos años, algo que hoy se debe tomar en consideración porque las amenazas son una realidad. Un ejemplo la guerra entre Ucrania y Rusia que dejó un hueco en la oferta de alimentos y de otros productos básicos. Lo cierto es que tenemos en Colombia muy buenas tierras y eso me hace pensar que podríamos ofrecer de todo. Nos falta iniciativa, no tenemos que culpar al Gobierno ni a nadie, tenemos que aprender a cultivar, a trabajar y dignificar la vida, todo por fuera de los subsidios, las ayudas o la mendicidad. Muchos no hacen nada, se acostumbraron a dormir tarde, a ver Netflix y a recibir un dinero que no se ganaron, un asistencialismo malsano como el de Estados Unidos que condujo a una crisis productiva por la carencia de mano de obra”, apuntó el señor Rosas Ochoa.

 

Un gran dolor de cabeza en Colombia afirmó, es Familias en Acción, en el sentido que la gente se acostumbró a recibir plata regalada, dejando de lado el campo y hasta las opciones que brindan las fábricas. Para el empresario lo más nocivo es vivir del pesar, pero lamentó que el pedir recursos se afianzó como una rentable, pero cuestionable industria.

Dijo que en el campo hay que extraer las malas prácticas de vida y propender por entornos rurales apacibles y atiborrados de oportunidades, como siempre se hizo, trabajando y llevando pan a la mesa con toda la dignidad, nada por fuera del esfuerzo o el merecimiento.

 

La porcicultura es un gran ejemplo

 

 

A los ojos de Jorge Rosas Ochoa, el porcicultor es un buen ejemplo porque entró por la senda de las buenas prácticas, la sanidad extrema y el manejo empresarial de sus productos.

 

“Ya no es el marranero de vieja data que tenía todo un desorden y unas crías en refutables condiciones. Hoy en día es muy complejo ingresar a una granja porque los cuidados son máximos, a tal punto que para entrar a una explotación hay que bañarse el cuerpo, desinfectarse y usar tapaboca, unos protocolos rigurosos que impiden hasta el uso del celular, algo admirable porque cumple con todos los mandatos de bioseguridad y cuidado”, declaró Rosas Ochoa.

 

La responsabilidad es tan grande que el manejo industrial de los porcinos ha tomado mucha fuerza porque los porcicultores se supieron organizar, llevando al mercado carne de enorme calidad, confiable y con unos cortes que hacen parte del valor agregado.

El modelo porcícola avanzó de manera admirable, dijo el empresario, hace unos años, sostuvo, por entre los cerdos pasaban caballos, llegaba gente de todas partes y hasta el perro del vecino merodeaba las cocheras llevando enfermedades.

Rosas Ochoa indicó que hoy los ganaderos deben aprender de los porcicultores empresarios capaces de darle, como es visible, un plus a su actividad, llevándola a estándares eminentes, al punto que hubo exportaciones a Angola, Hong Kong y Costa de Marfil. Las posibilidades de retornar a los destinos asiáticos son todas, una vez quede superada la crisis global logística y por eso muchos piensan en China, Vietnam, Japón y Corea del Sur, países que consumen cortes muy diferentes a los colombianos.

A criterio del comerciante, la porcicultura cuenta con unas granjas fabulosas, en donde los cuidados son todos por la organización y el carácter empresarial que impusieron los criadores, el mejor ejemplo de que sí se puede.

 

Los tiempos están revalidando las razas criollas

 

 

Con la crudeza del clima, un factor impredecible, pero extremo, frente a los mayores pedidos de proteína animal y las dificultades que trae el comercio, algunos industriales y connotados empresarios hablan de la necesidad de aumentar el hato ganadero con el fin de garantizar suministro interno de carne y leche, pero igual generando oferta exportable.

Una solución para mejorar las ganaderías está en la genética y apostando con unos cruces acertados que se traduzcan finalmente en rusticidad, acoplamiento a temperaturas difíciles y desde luego que optimicen los rendimientos en medio de la adversidad. En ese propósito son ideales y han marcado la diferencia los cruzamientos entre razas cabuinas y europeas tipo Bos Taurus.

La necesidad de resistencia y características genéticas que aportan en la rentabilidad como la eficiencia reproductiva, tolerancia a patologías y parásitos hacen que la ganadería retome la cría de bovinos criollos que además de todo tienen la destreza de aprovechar pastos fibrosos como también soportar condiciones extremas de temperatura y humedad.

Las razas criollas colombianas están tomando un segundo aire y alegra su regreso, pues en valor siguen escalando, ya que pretender adquirir un toro o una hembra criolla pura de raza Blanco Orejinegro, Romo del Sinú, Chino Santandereano, Casanareño y otras que vienen siendo utilizadas adecuadamente en las ganaderías, no resulta sencillo porque valen buena plata.

Este tipo de ganado recuperó valor por la resistencia y comprobada adaptabilidad a través de los siglos y para cruces, matizó el comerciante, son espectaculares.

 

El estiércol, otro ingreso

 

 

Actualmente en México y en otros países, la boñiga de vaca está siendo comprada a muy buenos precios en vista que es ideal para abonar árboles de aguacate. Las empresas dedicadas a ese cultivo compran, literalmente, los desechos bovinos que tenga el ganadero en el establo o potrero.

Eso ratifica que están imponiéndose los abonos orgánicos como la porquinaza, pollinaza, gallinaza y otras producidos en las fincas o granjas lo cual incluye ovejas, cabras y bovinos.

 

“El tema de los fertilizantes está tan complicado por la guerra de Rusia y Ucrania que los productores del campo se están volcando a los abonos orgánicos, puesto que los de síntesis química ya no llegan. Antes la gente obviaba los excrementos de las haciendas, pero ante la necesidad de nutrir la tierra, los agricultores están rapando cuanto estiércol salga. El tema no es del todo malo porque se les baja a los fertilizantes químicos, un favor para los suelos vivos y una ayuda para los labriegos que pueden ahorrar dinero también”, agregó Rosas Ochoa.

 

El versado aseveró que la experiencia mexicana llegará a Colombia porque mucha gente que sigue produciendo alimentos tendrá que echar mano de los abonos orgánicos ante la escasez que hay con los de origen químico. Algunos lugareños han bajado la cantidad de fertilizante pese a los resultados a la hora de recoger las cosechas, un ejemplo pasa de cuatro kilos de tomate a tres con menos abono, una ecuación que lo llevará a sembrar plantas adicionales o a adoptar otras prácticas.

 

 

Aparte de los galenos y del área médica, el campo fue el sector que mejor se comportó durante la pandemia que, dicho sea de paso, no termina e invita a tomar todas las precauciones.

El reconocido comerciante aseguró que vio empresas y locales totalmente quebrados, pero no gente quebrada en los campos, salvo algunos casos como el de producción de huevos de codorniz, que se desplomó con el cierre de los restaurantes y las restricciones en movilidad que dejaron por fuera de circulación la venta callejera de perros calientes, salchipapas y otro tipo de menú popular.

Saliendo de ese nicho, explicó, el resto de los productores reportaron ganancias y buenas ventas porque la gente necesitaba alimentos frescos y nutritivos, y ahí contra cualquier pronóstico, en medio de contagios y apuros, estuvo el campesino y el empresario de la ruralidad.

El campo tiene potencial porque para vivir hay que comer, tan es así, indicó Rosas Ochoa, que se come en la celebración del nacimiento, pero también hay ofrendas gastronómicas cuando se produce el deceso, algo parecido a la famosa tienda ubicada frente a los cementerios, “la última lágrima”, solo que en este caso el hambre llega y la gente tiene que buscar alimentos.

 

Recorrido por el Cono Sur

El empresario y comerciante Jorge Rosas Ochoa, quien también tiene en catálogo tanques de agua geometrales tipo australiano para piscicultura, riego y prácticos como reservorio para animales, alista una gira o misión ganadera por los países del Cono Sur.

 

 

Son 14 años en los que el empresario ha programado giras por distintos destinos en donde los productores interactúan con ganaderos de otros países conociendo métodos, sistemas de levante y razas, una experiencia enriquecedora y conveniente a la hora de hacer negocios.

Entre el 17 y el 28 de julio se realizará el viaje a tierras del sur el mismo que empieza por Buenos Aires para conocer las ganaderías argentinas lo que incluye la Rural de Palermo que es una de las mejores muestras del mundo, no en vano puesta en el top cinco de las ferias más destacadas, pues lleva 135 años y tan solo pararon dos por el tema de la pandemia. Este año la visita pinta bien por las razas que allí prosperan, la maquinaria e innovación que verá el público y desde luego el deleite equino.

Habrá visita a subasta, puntualmente al mercado de Liniers, el referente del precio en Argentina, igual habrá curso de asados y de desposte, este último liderado por todo un profesional en el ramo, ya que acredita 43 años de experiencia.

Al salir de Buenos Aires, los viajeros colombianos partirán a Uruguay en ferri por el río La Plata, allí los esperan en dos muy buenas haciendas de lechería y una fábrica de quesos. Uruguay brindará turismo, aprendizaje y también opciones de negocio, todo disfrutando de la ruralidad y de Montevideo.

 

“Va con nosotros un grupo excelente que tendrá la oportunidad de aprender, pasar unos ratos amenos, atendidos por los dueños de las haciendas y con derecho a preguntar y despejar todo tipo de dudas. El desplazamiento se presta para comprar genética en vista que como ha pasado, se pueden adquirir vacas y toros en pie, embriones y semen a pesar de las trabas que se le pone a este material genético”, apuntó el empresario.

 

A propósito del tema, hay inconvenientes con la importación de semen, no solo de Argentina sino de Brasil o de cualquier otro país, una inquietud que tienen los ganaderos y que debe explicar el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, ya que no se explica la razón por la cual no se facilita el ingreso de genética cuando se cumple con los requisitos. Las compras no se quedan en bovinos, ya que hay importación de ovinos y caprinos.

 

La ganadería debe replantearse

 

 

Al preguntarle al empresario sobre la necesidad de ampliar el hato ganadero, tajantemente respondió que antes de sumar cabezas en el rebaño, lo mejor es pensar en dónde se pondrán esos animales, no por territorio sino por la necesidad de tener una mejor agricultura expresada en pastos o cereales, llámese maíz, trigo, sorgo o cualquier otro producto.

Dijo que, en países como Brasil, Uruguay, Argentina, Australia, Estados Unidos o Europa, funcionan muy bien los feedlot, un sistema de engorde en corral, esencialmente en explotaciones de carne. En Colombia muchos hablan de quiebra con esta opción, pero a criterio de Rosas Ochoa, eso sucede por falta de preparación y por no producir la comida para alimentar ese feedlot, ya que cuando se tienen 15.000, 20.000 o 25.000 animales estabulados es necesario contar con agua almacenada y excelente comida, por cuanto un ganadero no puede sacar 20.000 bovinos a un potrero por falta de alimento.

El asunto, razonó, necesita estudio y aplomo para no incurrir en errores que pueden salir muy caros. En Colombia se montaron estabulaciones muy grandes, pero los productores no aprendieron y se quedaron con el problema porque dejaron de lado cultivar alimentos para engordar los bóvidos.

El comerciante dijo que es inexplicable como el feedlot funciona en todo el mundo más no en Colombia. El asunto lo explica una ganadería de buen clima como el del país en donde es usual engordar con pastos en potreros.

Recalcó que la estabulación es necesaria y en algún momento tendrá que hacerse, empero dijo que en pastura debe contemplarse la posibilidad de meter más cabezas por hectárea, una meta fácil de cumplir con muchas hectáreas sembradas y generando el alimento para las reses.

 

“Con eso ya resuelto sí puedo pensar en aumentar el rebaño, Brasil por ejemplo tiene por lo menos 250 millones de cabezas, un país que siendo muy grande le da muy buen manejo a su gigantesco hato. Allá manejan estabulaciones, hacen ensilajes, raciones de comida con excedentes agrícolas, de caña de azúcar, de cáscara de naranja y otros insumos que sobran y se utilizan en ganadería”, apuntó el empresario.

 

De manera increíble Rosas comentó que, en Puerto Berrío, Antioquia, la crisis logística redundó en haciendas prospectivas, pues los ganaderos mejoraron sus fincas con el disparado costo de los fletes. Los potreros tratados con material orgánico optimaron los suelos en 20 y 30 por ciento frente a los tres años anteriores. Es por eso por lo que algunos productores están comprando gallinaza en Cali, ya que a la hora de hacer cuentas la inversión se justifica porque consecuentemente crecieron los rendimientos por una mejor comida que entregó más kilos por animal con calidad cárnica.

Subrayó que antes de ampliar la frontera ganadera, Colombia debe sumar agricultura para poder sostener una explotación bovina en el tiempo y con enormes atributos. El número de cabezas podría aumentar de acuerdo con la cantidad de fincas destinadas para la cría de vacunos porque no se justifica tener una cabeza por hectárea, una tendencia mandada a recoger por cuanto ya no es negocio.

Para Rosas Ochoa, el empresario que se equivoque en la cría de ganado pierde plata así esté a buen precio por cuanto hay productos y servicios que pesan en los costos de producción que han subido dramáticamente. Una vaca por hectárea quita dinero, acentuó, ello porque quien tiene una finca de 100 hectáreas para la actividad ganadera está llamado a quebrar en vista que la sola mano de obra hace imposible sostener la explotación. Con esas hectáreas, todo es viable menos una ganadería, salvo que estén complementadas con siembras de pasto, muy bien organizadas y con el modelo de estabulación.

En los países con estaciones y con producciones estimables de carne y leche, los partos llegan en primavera, de no ser así, todo se muere, es imposible ver una hembra parir en otra época, todo porque el clima es muy duro en el Cono Sur en donde el viento es fuerte e inexorable. Con todo y eso Uruguay es uno de los grandes exportadores de carne, totalmente reconocido por la calidad, un atributo que está por arriba de todo.

Un problema de los ganaderos en Colombia es que se quejan mucho y hacen poco, algunos desconociendo que los apuros se ven en las haciendas ganaderas de Estados Unidos y Canadá, ni que decir de los hatos en Europa. Lo importante es un buen manejo y acertar con la elección de razas y cruces.

 

El nuevo Presidente tendrá que comprometerse con el campo

 

 

A horas de que los colombianos conozcan el nombre de su nuevo mandatario, hay sectores económicos que esperan del elegido en las urnas todo el trabajo y el compromiso con la ruralidad, en reactivar el campo y darle lo que se merece, todo sobre la base de una política agraria consistente y rentable.

El campo colombiano, dijo Rosas, es un diamante porque tiene potencial en sus tierras y en la gente que lo habita. Con todas las conjeturas que se hacen por la guerra en los Balcanes, la eventual hambruna y otros líos, hay un país en condiciones de producir y abastecer otras naciones llamado Colombia porque tiene agricultura, ganadería, porcicultura y muchas otras actividades campesinas.

 

“No tenemos necesidad de mirar a Asia, aquí podemos cultivar comida sin ningún problema, luego el Presidente que venga tiene las herramientas suficientes para incentivar el campo y la economía rural que ha mejorado así se necesiten más obras e infraestructura que también muestra avances en los últimos años. Creo que sería afortunado facilitar la maquinaria para producir, y todos los bienes de capital llenos de tecnología tan útiles en la ruralidad agropecuaria, esos tractores o combinadas, arados o lo que sea, podrían llegar con impuestos más bajos”, sostuvo el empresario.

 

El nuevo mandatario tiene todo para reavivar la ruralidad, entre otras cosas porque la mano de obra local es muy buena. El conocedor dijo que no hay zonas en Colombia en donde los vaqueros y los trabajadores no den lo mejor de sí. Lamentó que muchos obreros hayan dejado las fincas por irse detrás del sueño urbano o metropolitano, sin pensar que el campo remunera mejor y ello porque la agricultura está vendiendo todo lo que cosecha y obtiene.

El comerciante y experto en agro dijo que Colombia tiene mucho que aprender de Brasil, país en donde las cosas se hacen bien y todo se mira en perspectiva, bajo parámetros de calidad, innovación y retos. Expuso que los brasileros están produciendo alimentos de tierra fría o de trópico alto en zonas cálidas sin perder atributo en los bienes cosechados.

Fue agradable platicar con el empresario y comerciante Jorge Rosas Ochoa, dueño de un portafolio generoso que va desde equipos especializados para ganadería, giras temáticas, hasta semillas para pastos provenientes de Brasil. Dijo que le resulta más que placentero atender a los agricultores, en especial a los ganaderos.

Al llegar la tarde, este hombre nacido en Medellín y con una historia maravillosa se despidió, eso sí, evocando a su abuelo Fidel Ochoa Vélez, el primer veterinario en Colombia, el que narró las historias más increíbles de comienzos del siglo XX cuando se arriaba ganado de las costas al interior tardando algo más de tres meses, igual recordó los tiempos en que el señor Ochoa Vélez, se hacía perenne tras poner 5.000 mulas en el ferrocarril de Antioquia.

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