Viernes, 30 Septiembre 2022 00:50

Aceite puro de Colombia, un producto totalmente diferenciado

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Los productores de palma tienen claro que deben apostar por cultivos sostenibles, de mayores rendimientos y sin afectación ambiental bajo el pretexto de la frontera agrícola.

En aras de afianzar compromiso en sostenibilidad, el sector palmero sigue comprometido con el posicionamiento del aceite de palma colombiano razón por la cual lanzó la Corporación Aceite de Palma Sostenible de Colombia, APSColombia, todo un engranaje institucional que permite el concurso de agentes públicos y privados en el desarrollo de una palmicultura responsable, con mejores rendimientos, con cero invasiones de selvas y bosques, todo en la búsqueda permanente del reconocimiento por las siembras amigables con el medio ambiente pero avanzando en investigación para aumentar calidad y cantidad.

Con este mecanismo los palmeros y otros jugadores en el mercado del aceite, tendrán acceso a esquemas de validación y verificación que le abre paso a la marca país ya que Colombia tiene el mejor aceite del mundo.

APSColombia ratifica al mundo de consumidores y transformadores que las siembras y cosechas son altamente diferenciadas ya que se hacen al amparo de buenas prácticas agrícolas, trazabilidad y sostenibilidad, un cúmulo de ventajas y medios que hacen del producto local, digno de todo reconocimiento por su elevada sostenibilidad.

La apuesta por las siembras sostenibles y aferradas al respeto medioambiental son tan importantes que los productores pequeños y medianos tendrán acceso a un reconocimiento o prima por diferenciación que puede aumentar los ingresos de quienes siguen juiciosos en este sector agrícola, haciendo una labor comprometida y atiborrada de valores agregados.

Según Fedepalma la sostenibilidad se ha entendido tradicionalmente en tres elementos principales, el económico ante la necesidad de ingresos y de prosperidad de las familias palmeras, así como salir de la pobreza, lo ambiental en donde es fundamental el respeto al entorno con sus especies pues se habla de desforestación que afecta a Colombia, dejando claro que la siembra de palma no es un motor de deforestación.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, para 2018 hubo una deforestación asociada a palama del 0,2 por ciento, anterior a ese año u periodo medido entre 2011 y 2017 que fue el inicio de las medicines dejó ver un 0,5 por ciento, es decir por debajo del uno en los dos casos, pero para 2018 la mitad del periodo anterior.

 

 

Para 2019, están por liberarse las cifras oficiales, pero todo parece indicar que será menor la deforestación. El gremio palmero no niega que haya impacto en el bosque con cultivos de palma así sea en mínima proporción, pero en medio de las características marginales, se espera que el número sea cero para poder establecer una cadena de suministro completamente libre de deforestación.

La otra parte importante en la que se trabaja con empeño, tiene que ver con los temas sociales en donde la formalidad en la palma de aceite es superior al 82 por ciento y para tener una perspectiva de la agricultura en Colombia, la informalidad agraria supera el 85 por ciento, es decir una relación inversa.

El sector palmero tiene empleos formales, paga prestaciones y remunera un estipendio medio por encima del salario mínimo, genera una capacidad de transformación social muy importante en Colombia. El trabajo se hace con las comunidades y el hábitat en general, ejemplo de ello es la manera afable como la palma transforma la vida de los trabajadores, sus familias y sus entornos.

Los tres elementos o pilares finalmente se transforman en los diez principios del aceite de palma sostenible, unos compendios integrales que abarcan diferentes ámbitos de la sostenibilidad n los tres ejes, pero de manera estrictamente detallada, unas prácticas que redundan en sostenibilidad en cultivo y planta de beneficio, algo muy importante porque es el instrumento que se le entrega a un agricultor para que adopte en campo las mejores técnicas por desarrollar y que al final del ejercicio evolucionan hacia unas normas desarrolladas con el Instituto Colombiano de Normas Técnicas, ICONTEC, el mecanismo para verificar que lo que se hace es lo correcto.

En materia ambiental, APSColombia deja ver que se ha avanzado en sostenibilidad, pero igual en sustentabilidad porque los productores cumplieron y cumplen con los corredores para jaguar y otras especies de fauna. La palma de aceite, y hay que decirlo, no es responsable del exterminio sistemático de panteras que llegaron a 30.000 hace 15 0 20 años y hoy su población no alcanza los 15.000, un problema agudo para el medio ambiente porque el yaguareté es un animal totalmente ecosistémico.

Los palmicultores han cumplido, cuidan los animales silvestres y optaron por apostarle al mejoramiento genético en palma con el cual ganan en productividad, es decir, menos hectáreas y mayor obtención de aceite en las áreas cultivadas.

El Director de Planeación Sectorial y Desarrollo Sostenible de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma, Andrés Felipe García Azuero, indicó que el gremio promueve cultivos armónicos con el entorno y por ello las maneras de hacer agricultura han cambiado, actualmente las siembras tienen especies acompañantes porque genera mayor diversidad y un control seguro de plagas y enfermedades.

Igual, dijo el directivo, llegan otras especies o animales y un ejemplo de ello es que en los Llanos Orientales hay mayor presencia de venados por la prohibición de la caza, pero además llegan a la región más felinos como jaguares y pumas, un tema interesante porque obliga a replantear la seguridad de los trabajadores porque con el tiempo, los animales van perdiendo el miedo y eso hace más visibles los venados y los felinos lo que incluye hembras con crías.

 

“Todo esto nos obliga a trabajar más y ese entorno hace que nuestra palmicultura sea distinta, con un marcado perfil de agroecosistema, más no de monocultivo ya que el país tiene como particularidad tener muchas siembras o ganadería en torno a la explotación principal. Sin duda hay vegetación diferente en cada piso térmico y en los diversos labrantíos, a tal punto que en algunos sitios se habla del zootobosque lo cual le da un comportamiento totalmente distinto a la dinámica ecosistémica que es vital puesto que disminuye la evapotranspiración, mejora la retención de humedad, la circulación de nutrientes, como quien dice es bueno para el medio ambiente, para el agricultor y para el cultivo”, señaló el señor García Azuero.

 

 

El asunto es tener una producción sostenible en donde no solo haya mayor producción en menos extensión o la puesta en marcha de buenas prácticas agrícolas sino en una oferta distinta para los consumidores que piden alimentos de mayor calidad, preferiblemente orgánicos o con sellos verdes, ojalá certificados frente a los aceites extraídos de Malasia o Indonesia.

Dentro de las proyecciones de palma de aceite como un producto garantizado en el mediano y largo plazo, Fedepalma aseveró que la tarea se viene haciendo habida cuenta que con corte a 2021, el 27 por ciento de aceite colombiano comercializado es certificado, todo en producto crudo, avalado por estándares internacionales de sostenibilidad que son básicamente tres RSPO, SCC Y Red Forest.

Agregó que el mercado global de aceite certificado llegó a un techo porque no todo lo que se produce certificado se transa como tal sin desconocer que las certificaciones son parte importante de lo que Fedepalma ha hecho sin que sean suficientes ya que falta un 73 por ciento por desarrollar, luego puede estar en discusión el hecho de que todos los palmicultores se certifiquen advirtiendo que el tema cuesto más si es RSPO porque es necesario adelantar unos estudios que son dispendiosos, algo que solamente vale la pena si el mercado paga el sobreprecio.

Lo ideal, dijo sería tener un origen Colombia que agregara valor por la certificación y que elevara la cualidad del aceite colombino frente a los asiáticos por temas complejos en deforestación, sociales y otros. Lo cierto recalcó Andrés Felipe García Azuero, es que Colombia sigue apostándole a consolidar normas de aceite sostenible y las metas trazadas para el futuro.

A su turno, la Directora de la Corporación APSColombia Ximena Mahecha Anzola, precisó que lo más importante es tener productores que apliquen y entiendan de manera permanente la sostenibilidad y si eso se logra, los estándares de certificación que se pongan serán manejables para el palmicultor con las debidas consecuencias económicas que el sello implica.

 

“Por eso la estrategia Aceite de Palma Sostenible de Colombia como una pericia para demostrar nuestro origen sustentable, parte de reconocer que ya hay u nos avances muy importantes en campo y allí es determinante la labor, en especial, de Cenipalma con los núcleos palmeros en donde se hace un acompañamiento en los procesos de productividad y sostenibilidad, algo fundamental hecho por décadas. Lo que tenemos que impulsar ahora, sabiendo que tenemos un buen nivel de adopción de prácticas, pese al bajo nivel de certificación, es ayudarles a quienes no están certificados, en esencia los pequeños y medianos palmicultores, a demostrar ante terceros de manera creíble que ellos están haciendo las cosas bien porque apenas establecen unos requisitos de los compradores y de los países demandantes que determinan si un productor accede o no a ese mercado, un tema internacional que ya empieza a verse en lo local”, especificó la señora Mahecha Anzola.

 

Si no se les da una mano a esos pequeños y medianos palmicultores, sentenció la Directora de APSColombia, sencillamente quedarán por fuera de los mercados, luego se vuelve una sostenibilidad para el consumidor que termina siendo excluyente para el agricultor. Insistió que Fedepalma y la Corporación tienen un enfoque de sostenibilidad inclusiva ya que se han generado los instrumentos y procedimientos creíbles con aliados y demás para poder mostrar hechos.

Cabe anotar que APSColombia nació como una organización independiente en lo legal, económico y con su propio esquema de gobierno, una entidad a la que se están vinculando palmicultores que sienten que la estrategia con sobrados méritos les pertenece. Hay también vinculadas ONG, compradores nacionales e internacionales lo que ratifica que hay ayuda al agricultor y a la misma planta de beneficio en donde seguramente se hacen las cosas muy bien.

En común acuerdo con Icontec, se trabaja en verificación, entidad que da fe que las cosas se desarrollan como la Corporación las viene planteando, es decir que, si se cumple con la oferta de valor de la sostenibilidad, todo soportado una marca país APSCO.

A criterio de APSColombia, el buen manejo de plantíos, riego, drenaje y entorno, todo acompañado de adecuada fertilización, garantizan diez kilos más por año.

 

 

Así las cosas, hay en palma un potencial estimable de crecimiento porque hubo cambios que llevarán a superar las 20 toneladas por hectárea, en este momento está en 18 y otrora alcanzó las 14 toneladas.

Hay conocimiento, capacidad de transferir tecnologías suficientes para el agricultor, todo un cúmulo de herramientas en donde sale a relucir el factor costo beneficio.

Fedepalma insiste en una agricultura verde, sin extender las hectáreas porque hay tecnología y desarrollos que aumentan la productividad, un factor competitivo que invita a hacer las cosas al derecho y no a derrumbar selvas o bosques por que el cultivo no necesita más tierras, hay suficiente.

Un hecho es irrefutable para Fedepalma, es urgente atender los requerimientos de los mercados, mejorar calidad y propender por sostenibilidad para que las primas lleguen y aumenten los ingresos por incentivo, un premio a los atributos y a la responsabilidad.

Según datos de 2021, el sector palmero genera 197.000 empleos entre directos e indirectos, cerca de 80.000, puestos de trabajo formal con unas características ya identificadas, en cultivo un empleo estable y de calidad cada ocho hectáreas. El futuro del empleo, subrayó el gremio, dependerá del mercado y se cree que vendrá un crecimiento sectorial por el mismo repunte de la población mundial y un ingreso medio, también mejorando.

La palma aceitera es la oleaginosa más eficiente y productiva ya que reporta una eficiencia entre 8 y 10 veces más que la soya y en general una torta de grasas que creció más de tres veces en los últimos 30 años, la mayor parte en palma. Hoy existe un nicho ganado que se puede perder si las cosas no se hacen de manera correcta.

La apuesta, recalcó Andrés Felipe García Azuero, es por sostenibilidad y probidad porque una situación innegable es que años atrás unos bandidos sembraron palma a punta de despojo, a todas luces, gente lejana de la institucionalidad palmera, lamentablemente en palma hay desinformación porque esa no es la condición de 7.000 palmicultores honestos en el país.

Hay credenciales que diferencia el aceite de Colombia y lo ponen en un sitio privilegiado por calidad y explotación en condiciones laborales, ambientales y salariales inmejorables.

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