Domingo, 04 Diciembre 2022 00:28

Alimentos retomarán sus precios reales a mediados de 2023: Fedearroz

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Paulatinamente empiezan a ceder los precios de algunos insumos agrícolas y la idea es que la normalidad llegue en el mediano plazo ya que la crisis logística quedó superada.

El mundo entero se vio inmerso en una carestía generada por la escasez de bienes procesados, materias primas y agroinsumos, situación que puso a pensar a más de uno puesto que la inflación superó los límites soportables. Así las cosas, los países en su totalidad se hicieron más caros, sembrar resultó una novedad y adquirir alimentos, un verdadero lujo.

Las medidas no se hicieron esperar, los bancos centrales ajustaron los tipos de interés, fueron metiendo en cintura la demanda de bienes y créditos, haciendo que las economías perdieran dinámica. En el campo las cosas no fueron distintas, fertilizar se hizo imposible, los insumos que incluyen también herbicidas e insecticidas alcanzaron precios desorbitados, las medicinas veterinarias repuntaron en valor y la actividad agropecuaria la pasó sumamente mal en vista que los costos de producción crecieron en detrimento de la rentabilidad.

Independiente de todo, hubo valentía y compromiso, como ya es costumbre, los productores de la ruralidad le cumplieron al país y los alimentos no faltaron, toda una bendición porque los importados castigaron duramente el costo de vida y ratificaron que el país debe caminar de manera urgente por la senda de la sustitución de importaciones ya que una nación no puede ni debe depender de los factores externos como lo dejó ver el conflicto entre Rusia y Ucrania. Hoy más que nunca, el Gobierno debe poner en marcha su estrategia para el campo y por esa vía retomar soberanía alimentaria, exportaciones, crecimiento y empleo.

Para el caso del arroz los incrementos fueron abismales, tanto así que una hectárea cultivada pasó de siete a diez millones de pesos, unos sobrecostos medidos en agroinsumos y fertilizantes que alcanzaron alzas por encima del 300 por ciento.

Como si no fuera suficiente el imparable invierno afectó cosechas, principalmente en la región de La Mojana en la Costa Norte en donde se perdieron algo más de 16.000 hectáreas sembradas. Por fortuna salió la producción de los Llanos Orientales y Tolima para evitar líos de abastecimiento y las subastas arroceras de enero y junio permitieron la importación del cereal, absorbido por los industriales del Caribe colombiano.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, Rafael Hernández Lozano, afirmó que, con el retorno a la normalidad, por lo menos en la parte logística, no hay excusa para que en el mediano plazo los precios de los productos, no vuelvan a sus niveles puesto que se seguir elevados, no habrá bolsillo que aguante, más en estos tiempos de dificultad.

En opinión del dirigente gremial el precio de los bienes tendrá que empezar a bajar pues en la medida que disminuyan los costos de producción en los alimentos como consecuencia de los valores reales en los fletes que pagan los fertilizantes y otras materias primas para la actividad agrícola, la normalidad será plena pues para nadie es un secreto que importar a 18.000 dólares la tonelada, resta competitividad, golpea la rentabilidad y dispara el indicador de inflación.

Todo fue complicado, aseveró, se encareció el transporte marítimo y aéreo, se presentaron serios problemas con las fábricas en China con la política de cero Covid y apareció el ítem ruso-ucraniano que conllevó a replantear sistemas de producción, a la búsqueda de nuevas fuentes de suministro y a pensar en soluciones audaces a nivel local.

 

“Considero que hay una inmensa posibilidad de que comiencen a bajar los precios de los alimentos porque no tendría sentido que cayera el precio de fertilizantes y otros bienes esenciales para el campo y no así los alimentos, resultaría lamentable e incongruente”, declaró el señor Hernández Lozano.

 

En los cálculos del prestante dirigente gremial el entorno de normalidad podría estar totalmente listo a mediados de 2023.

Problemas de gran calado como el Covid-19, al parecer de vuelta, la crisis global logística y la escasez de fertilizantes obligan a la agricultura y a los gobiernos a adoptar, no solo un plan B, sino muchas estrategias para evitar que colapsen los mercados y el abastecimiento de bienes básicos y alimentos. El tema, manifestó, va desde conseguir la competitividad, que para el caso del arroz se está consiguiendo, y tener la posibilidad de producir en Colombia muchos de los insumos que demanda la agricultura.

Cabe anotar que Fedearroz, gremio con 75 años de vida, tiene en su portafolio una línea especial para la producción trascendental de agroquímicos, empero el gremio arrocero cree que los más importante es que Colombia apueste por tener su propia planta de urea en los Llanos Orientales en donde hay gas y petróleo, actividad que no debe suspenderse porque es la vida económica del país.

 

 

Un factor que invita al optimismo es que hay enormes perspectivas en hallazgos gasíferos y petroleros, unos continentales y otros, costa afuera, asunto determinante para las finanzas públicas y su plena salud, pero igual para la agricultura nacional que no puede seguir dependiendo de los asuntos geopolíticos ya que no se puede olvidar que Rusia, Ucrania y Bielorrusia, son los principales productores de urea y otros fertilizantes, pero también de aceite, trigo y cereales en general, un golpe a la economía mundial y una razón adicional para que Colombia sea autosuficiente y deje de lado la dependencia de las importaciones vengan de donde vengan. La guerra en Europa de Este, subrayó, dejó grandes enseñanzas y lecciones que deben quedar aprendidas pues la gran síntesis es que las naciones todas, deben reinventarse, ojalá a partir de la tecnología que a Fedearroz le sobra, solo que los agricultores deben aplicarla para lograr la plena competitividad.

Dijo que resulta indudable que el planeta debe ir hacia una producción más limpia, pero de manera gradual y no de un solo golpe toda vez que frenaría la productividad y dinámica mundial.

Hernández vio con buenos ojos la eventual compra de la empresa Monómeros, una buena adquisición que haría el Gobierno, desde la perspectiva que se trataría de producción nacional, en esencia compuestos porque la firma de agroinsumos actualmente no está en capacidad de producir urea ya que necesita una planta de enormes dimensiones.

 

“En Monómeros han hecho una buena labor y creo que, si el Gobierno compra la empresa, habría una excelente noticia para todos los productores agrícolas de Colombia, además que sería un paso adelante en aras de contar con productos a la mano, una solución que piden los labriegos”, agregó el Gerente General de Fedearroz.

 

En cumplimiento del Congreso Arrocero, la ministra de Agricultura anunció la futura negociación de un crédito con la banca multilateral con el fin de paliar los problemas que se reportan en los centros de producción agrícola por los costos en los insumos, ante esta notificación, Hernández Lozano afirmó que la intensión es buena toda vez que el cultivo de arroz es altamente consumidor de fertilizantes, llámese urea fósforo o potasio, unos productos de alto costo que impactaron las cuentas y los números de los agricultores.

No sobra decir que un bulto de urea que costaba 80.000 pesos pasó a valer 250.000 pesos y algo más.

 

Los TLC poco ayudan, el tema es tecnología

 

 

Sobre los tratados de libre comercio, pasando a otra página, el Gerente General de Fedearroz expuso que ninguna de las negociaciones hechas ha favorecido al sector agropecuario y explicó que para el capítulo arroz hubo beneficio porque se hizo una negociación en donde se logró que las exportaciones del cereal con origen Estados Unidos fueran sometidas a subastas, mecanismo que dejó un dinero muy importante el cual se invirtió en infraestructura para los agricultores.

Un asunto pendiente, recalcó el directivo, es la revisión de los acuerdos de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, porque es no solamente lesivo sino inequitativo por cuanto hay admisibilidad para el arroz ecuatoriano y peruano, pero de manera increíble, Colombia no tiene aceptación en esos países, algo totalmente injusto.

El asunto, manifestó, también pasa por defender la producción nacional, pues la idea es sembrar, cosechar y gozar de autosuficiencia, la única opción de tener una verdadera seguridad alimentaria para el país.

Ese inconveniente debe quedar prontamente conjurado y para ello puntualizó Hernández, se necesita, no solo de lo que pueda hacer el ministerio de Agricultura sino de carteras tan determinantes como la de comercio Exterior y la Cancillería. El gremio espera que la nueva administración escuche a los arroceros, un sector ya desilusionado al que se le ha prometido la revisión, gestión que no se ha hecho.

Este acuerdo, firmado en 1969 en la ciudad de Cartagena, fue una negociación con mejores condiciones para Colombia, pero todo cambió porque especialmente Perú ha recibido una gran ayuda de su gobierno.

Fedearroz, señaló el Gerente General del gremio, tiene un activo muy importante y es el programa de Adopción Masiva de Tecnología, AMTEC, una verdadera herramienta para alcanzar la competitividad, algo que sigue creciendo, mejorando en perspectiva, ello en la medida que más agricultores hagan uso del instrumento.

Este tipo de tecnología hoy se apalanca en el agro digital, así como en otras revolucionarias propuestas para el campo ya expresadas con el AMTEC 2.0, una verdadera solución productiva y competitiva de cara al futuro, escenario al que se debe llegar una vez se culmine el AMTEC básico, sin embargo, comentó, hay agricultores que ya están metidos en la espectacular experiencia de la agricultura de precisión.

 

 

En el marco del 38 Congreso Nacional Arrocero 2022 que se llevó a cabo en las instalaciones del Hotel Grand Hyatt en Bogotá, Fedearroz lanzó su nueva variedad de arroz, Fedearroz 75, el trabajo de muchos años puesto que este tipo de desarrollo tarda entre siete, ocho y hasta nueve años, ello por ser un trabajo genético y de mejoramiento que se hace a partir del banco de germoplasma de la federación en donde reposan todas las líneas que permiten hacer los cruzamientos para obtener variedades, la mayoría de excelente acoplamiento a los distintos pisos térmicos del país, sin embargo este tipo de exploración científica se hace con destinos a determinadas regiones en donde las nuevas semillas dan los mejores rendimientos, un trabajo arduo de genetistas y mejoradores, pero con los más destacados frutos pues no en vano van 40 variedades florecientes y perfeccionadas.

Con este nuevo logro en investigación sigue justificándose el voto de confianza con el programa Arroz de Colombia. En esta ocasión, aparte de los tremendos rendimientos, el arroz ofrece una muy buena calidad culinaria por un especial sabor.

Fedearroz estima que todo lo que se pueda hacer por recomponer la economía rural es bienvenido por cuanto el Estado colombiano tiene una deuda de más de 50 años con el agro nacional. En ese sentido dijo Hernández, si el Presidente Gustavo Petro está resuelto a apoyar y a sacar el postrado sector agropecuario adelante, sus políticas y medidas serán bienvenidas porque si de algo se adolece en el país es precisamente de una agricultura empresarial, sostenible, blindada y que permita generar riqueza, empleo y tranquilidad.

Uno de los temas trascendentales es el del incentivo al almacenamiento, que debe funcionar hasta que el país logre plenamente la competitividad, algo que posiblemente llegue en tres años al ciento por ciento, un momento de gran relieve porque con instrumentos, el país puede ampliar sus exportaciones y competir con otros jugadores.

 

Es hora de sustituir importaciones

 

 

Colombia ha tenido vocación agrícola y ganadera, pero tristemente el afán de internacionalización de la economía, posiblemente negociando cualquier cosa y llevando a la mesa de negociación la lacónica palabra sí, han hecho mucho daño. El país dejó de lado la intrepidez negociadora, omitió que se requería conocimiento, tecnología y todo lo concerniente con bienes de capital y a cambio entregó en bandeja de plata mercados locales con los que sobreviven los nacionales, entre ese rubro la agricultura, hoy amenazada por la invasión de productos de Estados Unidos y Europa, pero como siempre pasa nadie es culpable y es casi prohibido señalar.

Hoy el desafío, dijo Hernández Lozano, es hacer sustitución de importaciones porque Colombia es un país con un enorme potencial en la producción de alimentos tal y como lo reconoce la misma Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

Para el dirigente gremial es factible sustituir el maíz por el arroz ya que el arroz integral es un producto muy nutritivo y con la pandemia hubo un elevado consumo de arroz para la elaboración de productos balanceados y por eso el sector arrocero, dijo, debe ser muy competitivo frente al maíz, tarea que seguramente se logrará.

A criterio de Hernández, Colombia debe dejar el individualismo a un lado y apostar por la unión, no solamente para temas de agricultura sino en asuntos perentorios como la paz y todo lo que conduzca a hacer del territorio un mejor país pues en sus años de vida lo que incluye su encomiable dirigencia gremial, no se acuerda de un solo día en el que no haya habido violencia.

 

“Colombia está clasificada en un ranking de ocho naciones que tiene la posibilidad de ser una despensa para alimentar al mundo ya que cuenta con toda la tierra, riqueza hídrica y todo lo que se quiera, pero no hay los suficientes distritos de riego en vista que se necesitan soluciones de ese calibre en los Llanos Orientales, Huila, la Costa Norte y optimizar los del Tolima, así como el de la Guajira en donde se hizo una represa con las aguas del río Ranchería, hoy sin utilizar porque no hay canales. Si eso se logra sumando otros bienes públicos como vías terciarias y acopio, Colombia sería sin ninguna a objeción, una gran potencia en producción de alimentos por citar algunos, arroz, maíz, soya, frutas y de los que se quiera puesto que habría autosuficiencia en lugar de importar los millones de toneladas en víveres y comida”, concluyó el Gerente General de Fedearroz, Rafael Hernández Lozano.

 

Arroz, alimento milenario

 

 

Al auscultar en Fedearroz es aclaro que este cereal está dentro de las plantas más antiguas, razón por la cual no es fácil establecer exactamente el momento en el que el hombre decidió propagar las espigas. De todas maneras, en los libros chinos está consignado el relieve que alcanzó su cultivo, habida cuenta que 3.000 años antes de Cristo la siembra del alimento era motivo de una gran ceremonia religiosa en la que participaba orondo el emperador, de hecho, era un acto circunspecto para el magnánimo del país del lejano oriente.

A las américas el arroz, al parecer, llegó en el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493, pero dicen los cronistas que esas semillas no germinaron.

Algunos historiadores como Fray Pedro Simón afirman que, en el valle del Magdalena, Colombia, hubo simbras de arroz en 1580, puntualmente en Mariquita, Tolima. En el municipio de Prado, dice Fedearroz, el cereal fue cultivado hace más de 300 años y ya en 1778 la comunidad Jesuita lo introdujo en San Jerónimo, Antioquia.

En el país hay zonas arroceras muy importantes y una de ellas está en los Llanos Orientales que inició la siembra de arroz a escala comercial en 1908, ello, utilizando a los prisioneros de una colonia penal, los cuales resultaron la pionera mano de obra en la Orinoquía, con la anuencia del General Mariano Ospina Chaparro.

Finalmente, el primer molino de arroz, fue transportado a Bogotá a lomo de mula y en 1914 se instaló el triturador con capacidad para 4.800 kilos en 24 horas. En 1928 la historia arrocera abre su capítulo en la Costa Pacífica cuando llegaron las primeras siembras al bajo Atrato. Con el tiempo los cultivos se fueron intensificando en municipios como Armero, Venadillo, Alvarado y Mariquita en el Tolima. En el Huila esta siembra encontró sitio en Campoalegre.

Como se puede apreciar han pasado años como arroz y son muchas las historias de un gremio diligente y comprometido que nació en 1947 en la siempre bella y musical ciudad de Ibagué.

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