Domingo, 22 Enero 2023 07:27

Exceso de lluvias pone en aprietos ganadería de leche: ANALAC

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Exceso de lluvias pone en aprietos ganadería de leche: ANALAC Imagen-de-Saikku-en-Pixabay

Las lluvias son de ayuda cuando l

La ola invernal sigue generando inconvenientes en el sector primario, el exceso de agua tiene cultivos de ciclo corto y otros en vilo, puesto que las precipitaciones con la fuerza que están cayendo, arruinan siembras y productos de primera necesidad en la canasta familiar que por fuerza mayor escasean o suben de precio.

Uno de esos sectores afectados es el lácteo, ya que hay sobrecostos en las fincas toda vez que se hace necesario pagar servicios de bombas para extraer agua de los potreros, movilizar animales y tratar algunas enfermedades propias de los bovinos en tiempos de lluvia intensa.

Los ganaderos dijeron que el tema es complejo porque ya no hay meses de verano o invierno, el régimen normal de lluvias quedó embolatado con el efecto invernadero y el cambio climático sigue consolidándose como el gran desafío y la enorme amenaza no solo para criadores de vacunos sino para los agricultores en general que ya no saben qué hacer, pues las siembras se hacen a la de Dios.

El presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Leche, ANALAC, Felipe Pinilla de Brigard, le dijo a Diariolaeconomia.com, que lamentablemente el país cumple dos años largos en donde el clima ha sido más agua que sol. Explicó que las lluvias cuando no son exageradas ayudan porque generan mejores pastos, una buena alimentación, pero recalcó que en el periodo marzo-abril del año pasado, octubre de 2022 y este mes de enero llegaron momentos de muchas más precipitaciones.

Expuso que actualmente en Boyacá, más exactamente en Chiquinquirá y San Miguel de Sema los ganaderos están muy afectados por las inundaciones causadas por los recurrentes aguaceros, en el resto de las cuencas lecheras no hay crecidas, pero si mucha agua que se pasa del nivel, lo cual imposibilita tener los buenos pastos que un productor de leche quisiera tener y que alcanzó a ver en las fincas cuando el clima se comportaba de otra manera.

Un asunto a tener en cuenta dijo el dirigente gremial, es que la limitante en la disposición de pastos es evidentemente adversa por cuanto disminuye la producción de leche habida cuenta que se afecta la conversión, ya que las pasturas llegan de menor calidad para los animales, todo un problema en la obtención láctea y en algunos casos líos de salud en los bovinos.

 

 

Aclaró que el uso de ensilajes no entra dentro de los mayores gastos, pues este tipo de forrajes es utilizado para alimentar ganados en tiempos de prolongada sequía o caso extremo, invierno. Por tratarse de una práctica común, apuntó, es una opción que se hace en todas las zonas de explotación cárnica y lechera, y que si no se conoce debe contemplarse para mayor eficiencia ganadera, en este caso en la producción de leche.

Los costos adicionales, recalcó se registran cuando debe sacarse agua de las fincas inundadas o por la compra adicional de alimento, llámese concentrado o ensilaje adicional, ello debido a la afectación por exceso de lluvias que obliga a invertir en el uso de motobombas o del mismo dragado de canales, un embrollo que conlleva a pagar maquinaria y gente experta en soluciones de ese tipo.

Las vacas son sensibles al estrés hídrico, básicamente con lluvias copiosas e intensas y cuando el vacuno no está cómodo en su ambiente, es decir que debe lidiar con inundaciones o encharcamientos, se vuelve proclive a infecciones y todo lo que consume a nivel de alimento lo utiliza como energía para defenderse y soportar el nuevo escenario y no tanto para producir, porque sencillamente no cuenta con las condiciones básicas para que la vaca tranquilamente pueda dar la leche que generalmente ofrece.

La cadena lechera y láctea se ha venido reuniendo para analizar el impacto del clima en la producción de este alimento y una de las grandes conclusiones es que con cargo a los chaparrones, la canasta de alimentos está más cara, pues no se habla de perjuicios exclusivamente en la lechería sino en cultivos de ciclo corto que generalmente van a las centrales de abastos o al comercio municipal.

 

 

 

“La seguidilla de lluvias está afectando la totalidad del sector agropecuario, particularmente al lechero, una razón de peso para ver una canasta alimentaria totalmente desbordada, porque los costos de producción subieron, un aspecto que justifica el alza en los lácteos, pero el inconveniente es general para el sector primario y todas sus actividades”, expuso el presidente Ejecutivo de ANALAC.

 

Los mayores costos, explicó el gremio de la leche, hace parte de un fenómeno que se ha venido notando desde octubre de 2021 a la fecha, justo cuando los precios han tenido un aumento sustancial.

Actualmente el precio promedio en leche producido en finca que reporta el ministerio de Agricultura está en 2.177 pesos, un valor del periodo anterior, para zonas cálidas el monto llega a 1.960 pesos, de todas maneras ANALAC subrayó que el contexto de la economía global sigue impactando el comportamiento de los diferentes sectores económicos y de las cadenas de valor. Explicó que la multiplicidad de procesos que componen la producción, procesamiento, transformación y comercialización de la leche y sus derivados está estrechamente relacionada con la situación socioeconómica, ambiental, climática y los componentes nacionales, así como los efectos geopolíticos.

El gremio manifestó que el índice de precios al productor de leche, IPPL, cerró el 2022 con un repunte del 39 por ciento, cifra superior a la de 2021 y aún mayor confrontándola con 2020, que cerró en 15 por ciento. Respecto a noviembre del año anterior, dijo Pinilla de Brigard, hubo un incremento en costos para el productor de 3.17 por ciento, una tendencia que continuará porque los valores siguen escalando, manteniéndose en niveles históricamente altos.

Si bien no se conoce el consolidado de 2022, ANALAC reveló que entre enero y noviembre la producción nacional de leche acopiada para la industria creció a la misma tasa de 2021 en 9.2 por ciento. Para la región dos en la que predomina el trópico bajo, agregó el directivo, la producción lechera aumentó en 22.1 por ciento.

Los precios de la leche al productor subieron a razón de 33,7 por ciento al cierre de 2022. Preocupa, según ANALAC, la inflación en lácteos que estaba en 17.6 por ciento a nivel global y en 29,1 por ciento en el ámbito local.

 

 

Los departamentos en donde mejor se paga la leche son aquellos que tienen ganadería especializada en altura, por ejemplo Boyacá, Nariño, Cundinamarca y Antioquia. Los promedios que el industrial paga al productor lechero han mejorado o quizás se han indexado como consecuencia de los distintos eventos ecuménicos y nacionales. Si la venta es informal el precio puede estar por el orden de 1.500 a 1.600 pesos el litro.

Con la incertidumbre que genera el clima y la necesidad de enfrentar con toda efectividad el escenario atmosférico, no solo hay que apostar por mejoramiento genético, rusticidad, rendimientos y conversiones bajas en los ganados, sino por investigación aplicada, una tarea generalizada, sobre todo en medio de un entorno cambiante e intempestivo de calor, frío o lluvias. El asunto, puntualizó Pinilla, demanda paciencia, pues se trata de un ejercicio que dará luces hacia el futuro de cómo trabajar los temas actuales con más detalle.

 

La recesión puede ser intensa, pero se conjura con trabajo

 

 

Frente a los vientos de recesión económica, el presidente Ejecutivo de ANALAC acentuó que el 2023 será un año retador, con algunos reportes de desaceleración global, pero igualmente de mucho trabajo para lograr resultados positivos.

 

“Sabemos que vamos a estar en un escenario de dificultades económicas, pero la laboriosidad lograda llevará a resultados satisfactorios, no podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando que pase el vendaval, precisamente es cuando más trabajo e inventiva se necesita. No será fácil, pero tampoco imposible pasar un periodo marcado como complicado, claro está que en esas coyunturas se abren grandes oportunidades y es allí cuando con mayor juicio debe hacerse la tarea”, declaró el presidente Ejecutivo de ANALAC.

 

Insistió en que la producción total de leche de 2022 será muy afín con la de 2021, 3.113 millones de litros, y por debajo de los indicadores de 2020. Recordó que el país tiene una obtención general y un poco menos de la mitad de esa explotación es la que termina capturando o acopiando la industria procesadora, es decir marcas reconocidas como Colanta, Alquería, Alpina, Parmalat, El Pomar, La Gran Vía, Gloria y otras firmas, el resto de la leche señaló, se comercializa por canales informales, locales, queseros, etcétera.

En su plática, Felipe Pinilla de Brigard, enfatizó que lo que ha pasado durante 2022 es que la industria formal o los grandes procesadores han ganado un poco de espacio en la comercialización que se hace por otros medios. Especificó que los transformadores han acopiado más leche de lo que fue 2021 y 2020, pero el total en producción es menor.

 

Hay que buscar marcas y hatos confiables

 

 

Por la difícil situación algunas familias han cambiado las marcas reconocidas de leche para pasarse a otras de menor costo y lo que es más grave, un número de personas que puede ser importante acude a la leche informal corriendo todo tipo de riesgos porque no es un producto garantizado en donde la inocuidad está a la orden del día así como las buenas prácticas ganaderas.

Ante esta situación el presidente Ejecutivo de ANALAC recomendó a los consumidores para que busquen lácteos para su dieta, pero de una fuente totalmente confiable que garantice que es un producto apto para el consumo humano y allí se pueden encontrar, regionalmente, derivados lácteos baratos o leche fresca de hatos que lo hacen bien, posiblemente artesanalmente, pero en las mejores condiciones ya que esas fincas cuentan con el registro del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA, y ejecutan de la mejor manera los procesos.

Pinilla de Brigard aseveró que sin duda alguna la gran tranquilidad la ofrecen las grandes marcas, posicionadas y reconocidas en el mercado, que de hecho tienen productos más costosos, pero reiteró que en aras de ahorrar no es bueno exponer la salud de la familia, motivo por el cual es necesario acudir a las empresas que hacen un buen procesamiento de los lácteos.

 

 

El gran reto de los productores de leche, independiente del clima y sus repentinos cambios, es lograr el alimento con menores costos de producción, una situación que obliga a buscar alternativas al respecto, de otro lado estimó crucial seguir pensando en soluciones más allá de la coyuntura, es decir aprovechar oportunidades de mercados locales e internacionales que es algo en donde el sector ha mostrado falencias durante un tiempo, el asunto no es seguir paliando los duros momentos de hoy sino explorando y capitalizando las opciones que se puedan dar bien sea en el mercado interno o en el extranjero, en donde es bien sabido, sobran las alternativas para poder crecer y expandir el producto colombiano que aparte de ser muy bueno en atributo, goza de portafolio y variedad.

Un tema esencial para Pinilla de Brigard es la reactivación del campo y la sustitución de importaciones puesto que, si hay un campo rentable o agronegocios prometedores, muchas familias retomarán la ruralidad para fomentar cultivos, explotaciones ganaderas, de especies menores y todo lo que se traduzca en progreso, empleo, riqueza y seguridad alimentaria, temas posibles en la inmensa ruralidad colombiana.

 

Aguaceros imparables golpean rentabilidad lechera

 

 

Las recurrentes lluvias en los hatos ganaderos especializados en leche tienen un impacto bastante considerable, puesto que, al saturarse los predios de agua, las vacas suelen enfermarse como consecuencia de la cojera que generalmente experimentan en zonas anegadas.

El ganadero y experto José Antonio Velásquez, le dijo a este medio que los aguaceros intensos golpean las fincas en donde hay cría de bovinos para abastecer la industria láctea, ya que las vacas muestran un bajonazo en la producción de leche, pero igual hay una merma en la calidad del alimento.

Aparte de las enfermedades infecciosas que fácilmente pueden llegar por la humedad, el solo hecho de cojear acarrea un apuro en los vacunos y en las haciendas, puesto que la caída en obtención puede ser del 50 por ciento, un mal tan grave, expuso Velásquez, que dado el momento conlleva a secar las hembras o clausurar su producción lechera en pleno ordeño.

En síntesis, hay una serie de sobrecostos que desprenden de gastos médicos o veterinarios, medicamentos, pero independiente de todo, el ganadero se ve expuesto a perder mucho dinero al interrumpir la extracción de leche, todo un ejercicio de lucro cesante por el maltrato del clima.

 

 

El tema es bien peliagudo, la ganadería está pagando los platos rotos del cada vez más apremiante cambio climático, pero igual por la irresponsabilidad de algunas personas, lo que incluye empresarios, porque la devastación forestal redundó en erosión, un escenario que sirvió de caldo de cultivo para todos los males, humanos y animales.

La productora y líder campesina de la región del Rionegro Inés Rojas, aseveró que tristemente muchos montes fueron talados y todo se fue complicando al perder la capa vegetal que dio origen a los deslizamientos de tierra.

 

“En zona rural de Pacho en Cundinamarca, una montaña completa se abrió dejando una increíble grieta por el tema de las lluvias. El mal manejo que se la ha dado históricamente a los terrenos es la respuesta al caos de hoy, pues no hay que derribar un altozano completo para hacer potreros, los árboles no pueden morir, el entorno debe cuidarse y se hace urgente preservar aspectos físicos de la naturaleza que actúan como blindajes, siempre y cuando no sean modificados o destruidos, si la tendencia sigue rauda, no habrá vida humana ni animal, de hecho, el planeta ya está dando señales de alarma”, advirtió Rojas.

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