Domingo, 12 Marzo 2023 01:05

Soya, cultivo útil para los suelos y proteína vital para la humanidad: Fenalce

Por

Colombia debe apostarle con decisión a esta leguminosa, un bálsamo para las tierras en producción por sus inmejorables atributos y una fuente generosa de alimento para el mundo.

No hay duda, el campo y los consumidores necesitan frijol soya porque aparte de ser una fuente significativa de proteínas de gran calidad, acompañada de aminoácidos infalibles, aceite balanceado gracia a unos ácidos grasos omega 3, 6, y 9, así como vitamina E, más fibra soluble e insoluble, es un cultivo con grandes propiedades para potenciar los suelos y darle sostenibilidad a la tierra productiva.

La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, dijo que en agricultura hay dos cultivos vitales, el maíz por ser fuente de calorías y la soya, reconocida abastecedora de proteínas esenciales en la elaboración de alimentos balanceados para producir pollo, huevo, cerdos, pescados, leche, carne y alimento de mascotas.

Por todas las características de esta siembra las directivas de Fenalce insisten en que es necesario impulsar los cultivos de soya y maíz, todo un proyecto de país.

 

 

El Gerente General de Fenalce Henry Vanegas Angarita, le dijo a Diariolaeconomia.com, que la soya es sumamente importante en el tema de rotación para una agricultura sostenible porque canaliza todo el nitrógeno de la atmósfera, pero igual resulta determinante para evitar enfermedades y cualquier infestación de agentes patógenos o altamente destructivos.

Para Vanegas Angarita, la soya es una excelente alternativa de rotación maíz-soya, arroz-soya. El dirigente gremial manifestó que esta leguminosa es el principal cultivo de la Altillanura, ya que se siembra en el primer semestre agrícola del año.

Destacó que la soya es una siembra que biológicamente fija nitrógeno atmosférico, lo cual representa una considerable economía en fertilización nitrogenada.

Son tan grandes las propiedades de este cultivo que aporta créditos en nitrógeno al cultivo subsiguiente. Su siembra explicó el experto, permite romper el ciclo de plagas y enfermedades que atacan maíz o arroz. De manera paralela permite la rotación de herbicidas para evitar malezas resistentes en los campos de producción de los alimentos citados.

 

“La soya tiene un ciclo vegetativo más corto que el maíz o el arroz, lo que le permite hacer tranquilamente dos ciclos productivos al año, sencillamente facilita sacar adelante dos cosechas anuales”, comentó Vanegas Angarita.

 

 

El directivo expuso que después de sembrar soya se facilita la preparación de los suelos, lo cual posibilita las nuevas siembras, una de las tantas ventajas de este cultivo, entre otras cosas porque ahorra dinero ya que se evita el paso de recoger la nacedera que queda de las pérdidas de la cosecha anterior, pues no se vuelve maleza en el nuevo sembradío. En síntesis, con una decidida apuesta en soya hay rendimientos económicos y un importante aporte de nitrógeno en los suelos.

El asunto, explicó el Gerente General de Fenalce, es importante por la dificultad existente con los fertilizantes y las fuentes nitrogenadas, el cultivo es esencial porque no requiere la aplicación de nitrógeno, lo cual alivia la canasta de costos en la agricultura y le sirve en consecuencia al mercado de alimentos.

 

“Con los serios problemas que tienen los suelos, la soya está llamada a convertirse en el primer cultivo agroalimenticio y de uso agroindustrial porque a raíz del problema de las vacas locas se dejó de utilizar fuentes como harina de hueso, de sangre e incluso de pescado, entonces la alternativa sana y adecuada es pasar de la proteína animal a la vegetal en donde la soya cobra tremenda importancia habida cuenta que la preparación del alimento balanceado es básica en las explotaciones pecuarias”, apuntó Vanegas Angarita.

 

 

Agregó que la soya que salió de China fue un cultivo relativamente reciente puesto que arrancó en el gigante asiático en 1908 y en 115 años la gramínea es una de las siembras de mayor crecimiento a nivel mundial, Brasil por ejemplo cultiva más de 50 millones de hectáreas, Estados Unidos más de 40 millones y Argentina 18 millones de hectáreas lo cual sumado arroja más 150 millones de hectáreas con explotación de la leguminosa.

A criterio de Vanegas, Colombia requiere de 1.8 millones de toneladas de torta de soya y expuso que el país mueve aproximadamente 600.000 toneladas de grano entero o fríjol soya, luego son 2.4 millones de toneladas las que demanda la industria, básicamente para elaborar balanceados, entonces si el promedio de producción local es de 2.5 toneladas por hectárea, se necesitaría un millón de hectáreas para abastecer el mercado interno y contar con la respectiva autosuficiencia y bajo ese escenario lo más indicado sería la Altillanura o rotar con arroz en el Pie de Monte Llanero que en el primer semestre siembran y recogen arroz y en el segundo periodo soya.

Otra oportunidad para crecer en hectáreas sembradas es utilizar otras zonas arroceras del país y aprovechar los distritos de riego para garantizar productividad y calidad ya que, de las 24 jurisdicciones, nueve son arroceras. Un entorno muy favorable para la soya sería los antiguos predios destinados a la plantación de Algodón como Córdoba en donde se puede sembrar maíz en el primer semestre y en el segundo la potente soya, es decir que hay todo un potencial para crecer con ese cultivo, pero principalmente, recalcó, en la Altillanura, lugar en donde antes de plantar cualquier otra cosa, lo primero que genera labranza es la soya, un producto principal en la prometedora reserva agrícola de Colombia en el oriente del país, ya que en los primeros seis meses se siembra el rico alimento y en los siguientes seis las tierras quedan habilitadas para maíz. En el Pie de Monte Llanero, subrayó, el primer semestre es arrocero por las altas precipitaciones y cierra con soya.

 

En Colombia, aseveró el Gerente General de Fenalce, existe el millón de hectáreas destinadas para ese alimento, pero igual hay espacio suficiente para recuperar las tierras aptas para algodón, maíz y otros alimentos, un asunto que pide muy buena planeación teniendo en cuenta que Colombia necesita siete millones de toneladas de maíz, algo así como un millón de hectáreas en plena producción, un promedio lograble que aportarían muchísimo en seguridad alimentaria, generación de riqueza y empleo junto con el millón de hectáreas necesarias para soya.

Áreas, puntualizó el Gerente General de Fenalce, hay porque en la sola Altillanura pueden trabajarse cuatro millones de hectáreas sin mucha adecuación, pero el experto comentó que de todas maneras esa extensión necesita que se hagan enmiendas para titular y neutralizar la acidez para poder hacer un verdadero aproechamiento y así incentivar la explotación de acondicionadores para el suelo a partir de piedra caliza molida o dolomita, ello teniendo en cuenta que cada hectárea de tierra necesita seis toneladas de cal agrícola aproximadamente, una muestra que hay que buscar diferentes fuentes fosfatadas para adecuar un millón de hectáreas para maíz y otro millón para soya, una labor que implicaría adquirira unas 12 millones de toneladas de cal.

 

 

Al mover seis millones de toneladas de maíz anualmente , reafirmó, el Gobierno podría sacar adelante un plan para desarrollar núcleos o distritos agroalimentarios, hacer un aprovechamiento ordenado y ver de qué manera se avanza con agricultura a gran escala en la Altillanura e igual en otras regiones como el Valle del Magdalena, un ejemplo, Alto Magdalena con Huila y Tolima, Magdalena Medio, la región Caribe, Valle del Sinú en Córdoba, Valle del Patía en tierras del Cauca y Valle del Cauca, zonas muy apropiadas para ampliar la frontera agrícola y recuperar la agricultura.

 

“No podemos decir que vamos a desarrollar 20 millones de hectáreas de la noche a la mañana, no, solo necesitamos dos millones de hectáreas por semestre, entonces no se trata de algo titánico. Hay que ver cómo Argentina pasó de sembrar cuatro millones de hectáreas a 18 o 20 millones de hectáreas en soya, igual Bolivia que en la zona de Santa cruz de la Sierra planta 1.2 millones de hectáreas con la gramínea, como quien dice que tener en la mira un millón de hectáreas no es un imposible, pues países con menos capacidad y músculo financiero lo hicieron, luego ¿nosotros por qué no cumplimos metas consecuentes? Lo mismo pasa con maíz, si en tiempos de la apertura sembrábamos 680.000 hectáreas, podemos pensar con mayor ambición, pues hoy en día estamos alrededor de 400.000 hectáreas la mitad tecnificado y la otra mitad tradicional, pero existe espacio al igual que todos los pisos térmicos”, manifestó el dirigente gremial.

 

 

Los estudios de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, dicen que Colombia tiene capacidad para sembrar 16.3 millones de hectáreas en el primer semestre y 16.2 millones de hectáreas en el segundo semestre solo en regiones calientes.

Vanegas Angarita recalcó que afortunadamente hay área cultivable y afirmó que para que Colombia logre la autosuficiencia en cereales y gramíneas es perentorio incrementar la extensión o superficie, optimizar la productividad con investigaciones, asistencia técnica y exploración científica para generar más materiales y mejores cosechas. Otros aspectos por adoptar son la mecanización y el incremento en los sistemas de cultivo en donde el maíz y la soya se muestran como rentables y sostenibles.

Según el directivo, hay que echar mano de otros sistemas de cultivo en donde el eje de esas siembras en rotación semestral sea el maíz, en otras palabras, con soya como el otro gran producto, sin dejar por fuera arroz o frijol, sistemas que tienen o tengan que ver con maíz y soya.

El conocedor añadió que, si se incrementa la productividad y se implementan mecanismos de cultivo acorde a la condición ecuatorial de Colombia, muy seguramente se podrá recuperar la autosuficiencia alimentaria.

 

Gobierno, muy buena voluntad, pero carente de celeridad

 

 

Al abordar las políticas del Gobierno para el tema agro, el Gerente General de Fenalce, Henry Vanegas Angarita expresó que en medio de la expectativa por reavivar el campo y lograr la sustitución de importaciones, el ejecutivo tiene una buena intención, pero preocupantemente va muy lento, ya que pasaron seis meses y hasta ahora están viendo al interior del Gobierno la manera de reorganizar con un énfasis recurrente en la tenencia de la tierra.

Sostuvo que en analizar y querer que Colombia sea un país de propietarios podrían pasar 20 o 25 años titulando, razón por la cual precisó que es urgente hacer agricultura de otras formas sin perder el concepto de productividad y que podría darse vía acuerdos, participación, arrendamientos o a través de otros mecanismos, involucrando potentados y agricultores. Recordó que en Argentina los predios en su mayoría son de ganaderos, pero no por eso, aclaró, es prohibido hacer agricultura puesto que para sembrar no es condición sine qua non ser el dueño de las fincas o de la maquinaria, ya que para eso hay empresas prestadoras de ese servicio o solución, es decir para siembra y cosecha, firmas especializadas en agricultura de precisión que aplican con gran eficiencia fertilizante o cualquier tipo de insumo agrícola.

Vanegas Angarita enfatizó que si Colombia quiere frenar una inflación que es ante todo alimenticia, el país debe estar volcado a la siembra de cultivos agroalimenticios y frente a ese contexto, aseveró, no se ve en el actual mandato la intensión de cambiar la política de los cultivos de tardío rendimiento a los de ciclo corto. Si bien hay un énfasis hacia el productor de bajo ingreso, lo real es que se necesitan planes contundentes para el cultivo del maíz, eso sí, fomentando siembras, facilitando semillas, llevando asistencia técnica y unas líneas de crédito mucho más favorables para maíz y soya, pero se ve que se quieren seguir las políticas como siempre, repartiendo los escasos recursos en unos cultivos sin defender la apuesta de país.

Es urgente concluyó, hacer una agricultura organizada, bajo esquemas asociativos y aprovechando la experiencia de los gremios del campo que pueden orientar de mejor manera la forma de cultivar y haciendo valer la institucionalidad afianzada y sembrada desde años atrás. Hoy como nunca, finalizó, es necesario lograr consensos con las asociaciones y por esa vía impulsar reactivación, futuro y soberanía alimentaria.

Visto 5097 veces