Sábado, 29 Junio 2024 00:34

Explotaciones agrícolas están dejando sin agua al campesinado: AsoEspinal

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Explotaciones agrícolas están dejando sin agua al campesinado: AsoEspinal Imagen-de-Joseph-Fulgham-en-Pixabay

En la vereda El Espinal de Sotaquirá en Boyacá dicen que el problema pide soluciones inmediatas. Los miembros de esta colectividad consideran que es la hora de la agricultura limpia.

Si bien hace 12.000 años en el apogeo del Neolítico apareció la agricultura para modificar en esencia la vida del hombre gracias a una transformación que llevó a la especie humana a dar el salto de la vida nómada a la sedentaria, de un lado por siembras y por el otro con la domesticación de animales que facilitaron leche, carne, cuero, huesos, cachos y trabajo, una vida de mayor dedicación en donde ya los seres humanos miraban con angustia el cambio climático, un tema tan viejo y milenario como nadie se imagina. De todas maneras, con todos los avances que vinieron con técnicas de cultivo, puesta en marchas de distritos de riego y los enormes pasos en tecnología, fertilización y genética del siglo XIX con los leyes de del fraile agustino, católico y naturista Gregor Johann Mendel quien publicó su obra en 1866, todo un compendio de exploración y el famoso modelo de herencia, el libro se llamó “Experimentos sobre hibridación de plantas”.

No se puede omitir en ese repaso la llegada de los abonos, ya en 1840 el empresario y hombre de ciencia inglés, John Lawes, conocido como pionero de la agricultura científica, manifestó que para optimizar los rendimientos de los sembradíos era viable obtener o fabricar superfosfatos utilizando ácido sulfúrico mezclado con rocas fosfatadas, trabajo que terminó siendo el camino para producir el primer fertilizante sintético que se fabricó a gran escala para mejorar las cosechas, empero hace su aparición la síntesis química hace más de 100 años cuando en 1913 los químicos alemanes Fritz Haber y Carl Bosch, corroboraron que había manera de usar el nitrógeno del aire para convertirlo en amoniaco, una fórmula ideal parta fabricar nutrientes básicos en el rendimiento de las plantaciones, un descubrimiento tan importante que según algunos, los fertilizantes artificiales o nitrogenados les salvaron la vida a la mitad de la población global, el asunto hoy genera debate por cuanto el invento dejó a la fecha suelos sin vida y muchísima gente enferma o en el camposanto.

Desde tiempos antiguos los suelos experimentaron pérdida de nutrientes, un fenómeno que obligó a las grandes potencias económicas a buscar soluciones, un ejemplo fue Inglaterra que mientras encontró fórmulas recurrió a la importación de abonos con diversos orígenes en el mundo. Quizás el más solicitado y de mayor valor fue el guano que provenía del excremento de aves marinas o los temibles murciélagos. En tanto de trabajaba en un fertilizante eficiente fueron millones las toneladas de abono que salieron de Perú desde mediados del siglo XIX con destino a Reino Unido, Estados Unidos, Holanda, Bélgica, Francia y Suecia entre otros países con vocación agrícola. El trabajo lo hicieron los demandantes de materia prima orgánica con mano de obra china, unas personas que según dicen los historiadores fueron casi que esclavizados, no muchos vivieron para narrar su terrible experiencia laboral, que consistió literalmente en paliar mierda bajo condiciones inhumanas y aterradoras.

 

 

Después del guano vino la explotación de nitratos lo cual originó choques armados entre Chile con Perú y Bolivia. En ese tiempo se hablaba de enormes yacimientos en Atacama, pero igual mucho guano en Antofagasta. Por tal razón entre 1879 y 1884 se llevó a cabo la “Guerra del Salitre”, Chile con el respaldo de Inglaterra y una alianza entre peruanos y bolivianos.

También desde el siglo XIX empezó a imponerse la maquinaria pesada para el campo y las obras civiles, las primeras con tracción animal hasta la evolución de los motores, en principio a vapor y luego por explosión. En fin el campo tiene historia y más larga de lo que uno se imagina, sin embargo el concepto de Desarrollo Rural vino a adoptarse desde la década de los setenta como consecuencia del menoscabo que sobre los países en desarrollo estaba generando ese modelo dominante que tomó fuerza en los años cincuenta, claro está, nada parecido al feudalismo y a una acumulación malsana de tierras que arrasó hogares y pueblos enteros simplemente por aumentar los dominios del rey o del codicioso clero.

Hoy el desarrollo rural es un término activo que implica un sinnúmero de ejercicios y labores reservadas para impulsar las mejoras integrales en la forma de vivir y en una población agraria con buen trato no solo en sus ingresos sino en aspectos sociales, de respeto, equidad, acceso a la infraestructura así como a bienes públicos y mercado justo, en fin, el desarrollo rural busca mejorar la actividad económica primaria desarrollada en territorios rurales, por fuera de los cascos urbanos, comprometiendo el futuro de la mitad de la población aproximadamente.

Hay ejemplos de crecimiento como la Agricultura Familiar pensada para las familias de la ruralidad la cual brinda seguridad alimentaria, mejoramiento de la calidad de vida, optimización en la gestión de los recursos naturales, protección al medio ambiente y el desarrollo productivo sostenible, básicamente en zonas de cultivo, agrarias o campesinas.

 

 

En Colombia el gobierno del presidente Gustavo Petro decidió apoyar el desarrollo rural valiéndose de factores esenciales como tenencia de la tierra, productividad y mejor ingreso para los campesinos, una política que tiene recursos y todo el apoyo estatal, pero que no es fácil por el modelo económico y por la injusta intermediación que le quita el ingreso al lugareño dedicado al agro-negocio.

En Bogotá se llevó a cabo por iniciativa del gobierno la primera edición de la Feria de Agricultura, Campesina, Familiar y Comunitaria “Mejor Colombiano” que reunió a más de mil productores y productoras del país, un evento exitosamente organizado en Corferias por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Allí fue posible escuchar las voces de la ruralidad, de viejos y jóvenes empresarios como también emprendedores del campo que hoy le dicen presente a la productividad agrícola y pecuaria colombiana, la que sigue sacando la cara por la economía local aún en medio de las incertidumbres, de la misma geopolítica, la inseguridad en los campos, carencia de garantías a la hora de comercializar alimentos, un ejemplo la leche, falta de vías terciarias, bienes públicos e infraestructura entre tantos pendientes en lista durante siglos. Algún presidente de la República pensó que antes que invertir en la Colombia agraria, lo mejor era hacer apertura económica, importar cantidades exageradas de comida, acabar con el campo, atomizar el empleo y absurdamente darle razones a más de uno para ingresar a los grupos armados irregulares.

Sin embargo, muchos metidos de cabeza en el neoliberalismo siguen defendiendo la tesis aún con el país sumido en la ruina y con los campos asolados, muy seguramente el estadounidense Milton Friedman y el austriaco Friedrich von Hayek mirarían hacia Colombia con vergüenza, una cosa es hacer riqueza desde el sector privado, otra matar de hambre a los pueblos pasándolos por procesos espurios de corrupción.

Por su lado el profesor John Maynard Keynes nacido en Cambridge, Reino Unido, estaría infartado, el manejo de la economía actual está totalmente por fuera de lo que hubiese querido, su teoría de la demanda agregada, la suma del gasto de los hogares, empresas y gobierno, se afianzan, según su postulado, como el motor más trascendental de la economía.

Keynes no simpatizó con el libre mercado por considerar que per se carecía de mecanismos de auto-equilibrio que garantizaran empleo a plenitud.

 

 

De todo ha pasado en los últimos siglos, recomendaciones van, recomendaciones vienen, lo cierto, más allá de las teorías, es que si no hay agricultura los pueblos están condenados a morir de hambre, si no hay actividad en el campo se acaba el trabajo y con ello la demanda de bienes y servicios, en resumen hay que volver al campo, pero no al de petróleo, sector en donde hay cerca de 400 contratos firmados, muchos sin cumplirse, no, a la ruralidad productiva, esa que urge de ser retomada y con todo adeudo desintoxicar los suelos, devolverles la vida para llevar a la mesa alimentos sanos y nutritivos, evitando poner en góndola el terrible e impío cáncer, el que impulsan con agroquímica o con venenos utilizados en baños de tomate por citar una alarmante referencia, “Santa Madre Bendita”.

Hoy nuestra historia se origina en la vereda El Espinal del municipio de Sotaquirá, Boyacá, fundado el 20 de diciembre de 1582. Actualmente la jurisdicción tiene una población de 7.709 habitantes aproximadamente. Sotaquirá hace parte de la región del Alto Chicamocha y a su vez pertenece a la Provincia del Centro. Este pueblo izado en la cordillera oriental a 2.860 metros sobre el nivel del mar fue tierra de indígenas Sotairaes pertenecientes a la Confederación Muisca, subordinados del zaque de Hunza. Hoy en ese agradable lugar en donde la leche, el queso y los caballos hacen parte del ADN, hay plena consciencia que la salida para los grandes problemas de Colombia está en retomar las labores agrícolas, eso sí, con apoyo e incentivos porque para sembrar pobreza sobra tiempo y hay mucho campo, el que están abandonado muchos por falta de garantías, tranquilidad y rentabilidad.

La población entendió que el éxito en cualquier actividad económica está en la asociatividad, pues entre más empresarios apuesten por una cooperativa o asociación, más posibilidad hay de vender mejor, planear con precisión, mirar tecnología y abrir nuevos mercados, internos y externos.

Por eso nació la Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de Mediana Escala del Espinal, AsoEspinal, modelo asociativo semejante a la Cooperativa de Lecheros de Guatavita, COLEGA, un paradigma de asociatividad y crecimiento económico sobre pilares de cooperación y trabajo mutuo, una iniciativa creada al amparo del trabajo aunado con fines de crecimiento y mejoras productivas así como económicas.

La asociación que agrupa a varios productores de Sotaquirá, básicamente de la vereda El Espinal, también les abrió la puerta a un grupo de noventa agricultores del municipio de Tuta hoy asociados, entre otras cosas, porque ese municipio limita con Sotaquirá por la vereda en mención.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el asociado de AsoEspinal Jeison Mendieta Gaona hizo un llamado al gobierno para que revise las políticas de agua toda vez que los pequeños productores del campo están quedando sin el recurso hídrico habida cuenta que los grandes agricultores e inversionistas se están quedando con el agua en total perjuicio del agro hecho con las uñas y a pequeña escala. El emprendedor dijo que los sistemas de siembra urgen igualmente de cambios, uno de ellos acabar con las aplicaciones excesivas de agroquímica en vista que están acabando con la vida en los suelos, un problema de marca mayor porque a futuro no habrá en donde sembrar o producir alimentos.

Apunto que Sotaquirá es un municipio que basa su economía en la ganadería de leche y los lácteos, no en vano es uno de los más grandes productores de leche en el país. Un dato interesante es que Sotaquirá es la cuna del queso tipo Paipa, un producto curado que cuenta con denominación de origen.

En esta población la economía es bastante vigorosa, hay agricultura, minería, piscicultura y turismo. En el agro es común ver siembras de papa, haba, maíz, trigo, nabos, ciruelas, duraznos, feijoa, uchuva, arándanos y todo tipo de hortalizas.

Independiente de las distintas labores, denunció el asociado, hay un lío muy grande por el uso indebido del agua ya que va a parar a las explotaciones de grandes exportadores, apartando al pequeño agricultor del recurso hídrico, tan necesario para sus unidades productivas.

En su plática, Mendieta Gaona dijo que para colmo de males inversionistas extranjeros están manejando el agua a su antojo razón por la cual demandó de las autoridades su intervención porque en principio el agua es un derecho de todos y no propiedad privada, un asunto tan delicado que invita a una juiciosa revisión porque a los inversionistas, a quienes se les agradece su apuesta por el país, no se les puede pasar por alto que el acceso al agua es constitucional por cuanto el preciado líquido es sinónimo de vida.

 

“Esto dice que le están quitando el agua al campesinado, a esos agricultores que trabajan la tierra y que producen en el país, a esos, los de la seguridad alimentaria, independiente que lo hagan a pequeña escala, no se les da ni recursos ni los elementos necesarios para hacer sostenible su actividad agropecuaria. Sin duda a los labriegos les están haciendo conejo con el agua y por eso es perentoria la intervención del gobierno porque las empresas de gran tamaño están monopolizando el esencial recurso, pedido con urgencia porque el verano dejó sus cicatrices”, sostuvo el asociado y vocero de los productores rurales agrupados en AsoEspinal.

 

 

El trabajo que hace AsoEspinal es arduo puesto que está demostrando que el trabajo individual en un mundo globalizado es sinónimo de quiebra en tanto que la fuerza productiva con orden y propósitos generalmente conduce al éxito más cuando hay acompañamiento del ejecutivo pero a su vez de los productores asociados que deben construir su propia hoja de ruta para no colapsar con los retos que representan el libre comercio y los acuerdos de libre comercio en plena vigencia.

El campo, recalcó Jeison Mendieta Gaona, se construye a partir de la asociatividad, pero no de proyectos individuales que manejan ciclos mayoritariamente adversos por clima, baja demanda, importaciones y unas condiciones de mercado, cambiantes e inestables.

En opinión del productor de duraznos y arándanos, Colombia debe replicar conceptos valiosos como el de agricultura familiar o apalancados en el modelo cafetero colombiano porque solo así será más fácil sembrar, exportar y garantizar suministro de alimentos para Colombia, asimismo ofertar materias primas producidas en el campo y en diversos climas o niveles de trópico.

 

Exportaciones agrícolas crecerán solo con bioabonos

 

 

La idea del evento y del modelo que se busca para la agricultura pequeña o mediana apunta, según el vocero, a crecer en productividad, mejorar los rendimientos, tener acopio nacional y exportar a diversos mercados entre otras cosas porque hay dos aspectos que hoy le dan valor agregado a las obtenciones agropecuarias de Sotaquirá, calidad de suelos y el impulso que supo tomar la agricultura orgánica, una excelente noticia para la tierra y para la economía porque la tendencia es que crecerá la demanda de productos agrícolas sanos, limpios e inocuos, nada que contenga químicos o venenos, nada que lleve a las unidades de oncología.

En el encuentro campesino auspiciado por el Ministerio de Agricultura se pudo observar que varios agricultores están cambiando el chip, ya piensan en producción orgánica, un tema que va desde aguacate, durazno, ciruelas hasta las gallinas porque cuando se siembra sobre vida se garantiza salud y una sana y muy buena alimentación, un asunto que tiene que ver con la educación y el despertar de consciencia de plantar en suelos sanos, totalmente alejados de la química y los tóxicos, en eso también, repisó Mendieta Gaona, están comprometidas las asociaciones, plenamente involucradas con el desarrollo agropecuario orgánico.

Los suelos, aseveró el asociado, no necesita químicos tan solo bioabonos y una inversión real para fomentar diferentes maneras de desarrollo rural, el mundo recalcó, quiere comer sin productos fumigados, lejos de los tóxicos y sin la amenaza del cáncer.

 

 

Acompañado por su hermano Estiven Mendieta, Jeison que impulsa al amparo de AsoEspinal las siembras de durazno, arándanos, ciruelas, manzana de agua y feijoa, es muestra junto con otros jóvenes que hay una mirada al campo, que muchos están observando el agro-negocio y la ruralidad productiva con el mayor interés, es decir muchachos con el deseo de seguir con el trabajo campesino, pero con estímulos, bajas tasas de interés, nada de banca de primer piso, acceso a los bioabonos, asistencia técnica y una garantía de compra para las cosechas como sucede con el café, nada que pase por intermediarios porque ese método afectó plantadores, granjeros, un factor que pesó junto con otros en el éxodo de productores porque no hubo recursos frescos para cultivar, un apuro al que se sumó el elevado pago de impuestos para quien trabaja la tierra, que deberían ser más bajos por el simple hecho de alimentar al país.

La asociación con mentalidad joven y de agudo olfato para los buenos negocios, trabaja en tres programas turísticos aprovechando el espectacular paisaje de montaña, la vena agrícola y la variada oferta gastronómica de la región, toda una experiencia para el turista que seguramente encontrará lo mejor de Sotaquirá.

 

“Esperamos que las modificaciones y cambios de política para el agro por parte del Presidente de la República lleguen a buen puerto, lo fabuloso es poder retomar las actividades agrícolas, no quedarnos solo con una reforma agraria que regale tierras sino en una que venga acompañada de productividad y apoyos, nosotros no queremos regalos, sencillamente que reconozcan el arduo trabajo de los labriegos a los que con tanto desdén se miran. Hoy tenemos padres, madres y abuelos trabajando en las fincas, los jóvenes tenemos que publicitar la empresa agraria y seguir los pasos de los ancestros por cuanto somos una sociedad agrícola, del maíz y de muchos productos sembrados en tiempos precolombinos, estamos listos para sumar en la economía y en el comercio”, señaló Mendieta Gaona.

 

 

Hay temas por arreglar y sobre todo en materia fiscal, pero el país, comentó el asociado, puede tener una reforma tributaria que abarate el país, es decir menos IVA, menos impuesto de renta y eliminar totalmente las exenciones que suman más de 130 billones de pesos y con esa plata bien administrada perfectamente los colombianos pueden vivir sabroso. Dejó claro que los problemas fiscales son sin duda una mala herencia porque es el colmo que con tanta reforma tributaria el país en lugar de cerrar la brecha fiscal, la amplíe, eso invita a unas explicaciones pormenorizadas de otros gobiernos en donde la fuga de dinero fue algo normal, prácticamente la corrupción fue avalada y asumida por el país como política de Estado, más de 50 billones esfumados y nada pasa.

El campo, dijo el joven emprendedor, necesita semillas, bienes públicos, vías y calidad de vida, los agricultores no requieren subsidios o limosna, no, como se viene diciendo, el mejor subsidio es un empleo, nada de asistencialismo o regalos de dinero que mal acostumbren a quién otrora trabajaba. Anotó que la ruralidad pide inversión inteligente y unos cambios en la política productiva que sean sostenibles, nada que arranque y se funda en el siguiente mandato, hay cosas buenas que deben seguir porque sentimos que vienen tiempos buenos para la agricultura en donde no todo se arregla con importaciones, la mayoría sin saber en qué condiciones llegan, prácticamente sin trazabilidad.

A juicio de Jeison Mendieta Gaona el país agrario va por buen camino y eventos como la Feria de Agricultura, Campesina, Familiar y Comunitaria “Mejor Colombiano”, incentivan al productor y le dicen que si hay oportunidad para seguir adelante con un comercio justo y una agricultura rentable, algo bueno para quienes viven en territorio que con las asociaciones seguirán respaldando, ello con recursos bien ejecutados y en las manos de quienes siembran o crían animales porque la meta es crecer en productividad y calidad.

El joven asociado dijo que el país cometió errores como vender petróleo para transformarlo en importaciones de comida que pudo haber entregado el país rural con recursos de la explotación de crudo, pero nuevamente vienen los reparos a la política comercial que le da la mano al agricultor, pero norteamericano, europeo o de otras latitudes, el local como de costumbre lleva del bulto.

 

“No quiero ponderar, pero los recursos económicos vienen de la tierra, desde luego hay procesos intelectuales que fomentan desarrollo, sin embargo, el agro y el campo debe ser el destino de las mejores inversiones, allí está el presente y el futuro, el mundo está necesitando alimentos y no podemos dormir en los laureles, tenemos que ponernos a trabajar, claro está, en lo que sabemos porque la tierra, como el agua es un elemento que significa vida”, puntualizó el psicólogo también comprometido con el campesinado.

 

 

El riego, razonó Mendieta, debe ser un derecho para el beneficio de grandes, medianos y pequeños, no debe tener estrato pues hoy se están avalando permisos para grandes corporaciones dejando sin recurso hídrico al campesino promedio que no tiene los recursos para hacer una vía, o un acueducto para aprovechar el agua que baja de las montañas y en eso, subrayó, están trabajando las asociaciones que tienen trazados algunos proyectos para tener una mejor distribución del recurso hídrico. Dentro del proyecto, orientó, está en propuesta una solución o conducto para que a las veredas y altozanos llegue agua potable, es por ello que el plan, ya aterrizado, pretende subir el agua de las partes bajas con buena disposición acuífera y beneficiar a los territorios de mayor altitud, un logro enorme, si se da, porque pondrá agua para riego tanto en ganadería como en siembras, unos procesos que deberían estar siendo liderados por el gobierno y no necesidades cubiertas con plata de los asociados.

Desde su análisis, el riego debe ser un mecanismo para paliar veranos intensos, pero también inviernos desmesurados porque las aguas que se desbordan afectan fuertemente las cosechas tal y como pasó en La Mojana.

 

El campo pide con urgencia seguridad

Un hecho real es que la inseguridad campea y que no hay tranquilidad para producir en algunas partes del país en donde ya algunos agricultores han optado por cerrar sus explotaciones o irse del país, un fenómeno que no le sirve a nadie porque en materia de productividad cualquier libra que se pierda se sentirá, ello en detrimento de la población y de las familias colombianas.

El problema es intenso en unas regiones más que en otras, en Boyacá por ejemplo, no es tan complicado, pero nada se sabe, cualquier cosa puede pasar y de la noche a la mañana fácilmente cambia el escenario. Desde la perspectiva del asociado es necesario invertir en seguridad, ofrecer garantías a los agricultores, premiar a quien siembra con buenas prácticas agrícolas y castigar con más impuestos a quienes producen acabando con los suelos, a esos empresarios que saturan los cultivos con fertilizantes de síntesis química, herbicidas, pesticidas y venenos, dicho de otra manera, a quienes cosechan enfermedad y muerte.

 

 

Jeison Mendieta Gaona asociado de AsoEspinal expuso que básicamente las asociaciones buscan incentivar el campo, promover las siembras, luchar por rentabilidad, innovación y valor agregado porque ha quedado demostrado que sin agro no hay alimento y sin campo no hay futuro ello partiendo de una razón lógica, Colombia es un país agropecuario y diseñado para los cultivos, algo totalmente lejano de las explotaciones petroleras que son escazas y no han dejado la renta esperada, lo mismo que acontece con el carbón, una tremenda desilusión y otros frentes extractivos en donde al país le dieron en la cabeza pues se confundió contrato con obsequio. Insistió que Sotaquirá, Boyacá y Colombia son campo puro, una ruralidad generosa que demanda inversiones, apoyo y mano de obra con ganas de empujar, ir hacia adelante y lograr el progreso campesino.

Hay confianza por lo que pueda venir para la producción agrícola, existe sin duda una deuda grande con el campo que puede saldarse con políticas de Estado muy sólidas que garanticen sostenibilidad y buenas inversiones. A la fecha hay inclusión y otras bondades, pero de todas formas falta implementar algunos procesos independiente de la educación, importantísima por donde se le mire, sin abandonar la irrigación de recursos, adopción de nuevas tecnologías, inteligencia artificial, bienes de capital dotados con agricultura de precisión y una agroindustria que conlleve a un desarrollo estructural, sin ir tan lejos, propiciar los instrumentos y soluciones en infraestructura para poder crecer porque no es justo que muchas cosechas se queden en la puerta de la finca.

 

Situación lechera sigue sin rumbo

La situación de los pequeños ganaderos especializados en leche que venden el alimento para cuadrar caja y reinvertir en la finca sigue complicada, no hay quien la recoja y lo peor si pasa el carro-tanque la paga a precios muy inferiores.

Sotaquirá, un tremendo productor de leche sigue con sus vacas activas que bajaron la obtención lechera en el verano, asunto que empieza a dar un giro porque con los fuertes aguaceros crecen los pastos y la conversión a leche es inmediata, el problema es que subió la producción y lastimosamente no la quieren comprar, muchos se están quedando con el producto en la finca.