Domingo, 07 Julio 2024 06:53

Comer pollo no altera la salud ni la sexualidad: Cobb-Vantress

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Cobb-Vantress trabaja con una misión muy grande que consiste en alimentar al mundo de una forma sostenible y por ello la genética siempre va a funcionar en desarrollos alimentarios.

Hablar de genética es cosa seria y bien interesante, este término viene del antiguo griego yevetikóc, guennetikós, “genetivo” y yéveoic, génesis, origen, expresión usada por William Bateson en 1905, ello haciendo alusión a la parte de la biología que intenta comprender y explicar de qué manera se transfiere la herencia biológica de una generación a otra a través del ADN.

En el tema han participado científicos de renombre desde tiempos muy lejanos, sin embargo Grecia fue el pueblo que dio el primer paso en esa búsqueda de la herencia genética con representantes grandilocuentes de la medicina y la investigación, en ese tiempo Hipócrates y Aristóteles tuvieron una teoría muy cercana a la realidad, argumentaron que el organismo concedía ciertas semillas al semen y a la sangre expulsada en la menstruación. Esta teoría tuvo sus enemigos en el siglo XVII cuando al observar esperma al microscopio los exploradores equivocadamente lanzaron la hipótesis de que el organismo se encontraba totalmente formado a tamaño diminuto en el gameto, entendido en biología como cada una de las células sexuales, masculina y femenina que al mezclarse crean el huevo de las plantas y de los animales.

En genética los estudios han sido intensos, en el siglo XIX las ilustraciones del naturista inglés Charles Darwin y del antropólogo, explorador y biólogo británico Alfred Russel Wallace determinaron que la selección natural era sin duda el propulsor de la evolución, investigaciones hechas por aparte, pero cargadas de estudio e investigación hicieron que los renombrados científicos coincidieran.

 

 

La genética es una ciencia que experimentó un arranque en simultánea si se tienen en cuenta los desarrollos de Darwin y Wallace con las investigaciones del sacerdote austro-checo Gregor Mendel, el de las leyes de la herencia, estudio que hizo cuando cruzó variedades de guisantes, actividad que le permitió observar la transmisión de caracteres.

En genética hay nombres y grandes investigadores, otro ejemplo es el suizo Friedrich Miescher quien descubre la nucleína, una sustancia con abundante fósforo y nitrógeno, todo en medio de su estudio sobre la química del núcleo celular tomando en consideración los neutrófilos, un tipo de leucocitos de la sangre.

La genética toma mayor fuerza a comienzos del siglo XX puesto que en 1902 Edmund Beecher Wilson recopila las investigaciones de Theodor Boveri y Walter Sutton para exponer que la herencia habitaba en los cromosomas del núcleo celular, tesis que en 1915t fue confirmada tras los experimentos de Thomas Hunt Morgan con la mosca Drosophila melanogaster. En 1909 el botánico genetista de origen danés Wilhelm Johannsen creó el concepto “gen” como unidad de la herencia, novedoso para el momento, pero aún indeterminado.

En el siglo XX los investigadores ya habían determinado que los cromosomas tenían una sustancia llamada ácido desoxirribonucleico, ADN, pero durante muchos años existió la convicción de que los genes moraban en las proteínas, su otro módulo. De este asunto se ocuparon en la década de los 40 científicos de gran talla como Oswald Avery, Colin MacLeod y Maclyn McCarty que utilizando bacterias determinaron que el sustrato de los genes era el ADN y no las proteínas, después vino el análisis al detalle del ADN por parte de Erwin Chargaff quien descubre un código, decía que la cantidad de A en una molécula de ADN era igual a la de T, la de C semejante a la G, proporciones que se modificaban en diferentes especies.

Llegan los trabajos de los sesenta, la estructura de Watson y Crick permitieron el copiado y en consecuencia la herencia, empero el código ceñido que interpretaba las bases del ADN a proteínas no se descifró, un logro posible en 1966. Los nuevos descubrimientos originaron una ciencia nueva, se abrió paso la biología molecular apoyada de hecho en el hallazgo de François Jacob y Jacques Monod en 1961 que reveló que no todos los genes codificaban rasgos o fenotipos, sencillamente algunos eran útiles para para regular la expresión de otros.

En ese momento fue fundamental la tecnología para leer el encadenamiento de los genes y allí fue vital el método esbozado por Frederick Sanger en 1977, resultó rápido y eficaz.

Las investigaciones en genética no conocen el descanso y en 2003 fue terminada la primera secuencia del genoma humano, labor que incentivó el desarrollo de nuevas tecnologías de secuenciación que a la fecha permite leer el ADN en su totalidad de una persona en cinco horas. Los científicos han acopiado más de 30 millones de genomas humanos, sin embargo lograr la interpretación de ese libro de instrucción tomará no décadas sino siglos.

 

 

El asunto es que en medio del escepticismo, el trabajo de Mendel no pasó de agache pues su investigación tuvo gran acierto ya que de su incipiente teoría quedaron algunos conceptos y pocos genes que incluyen enfermedades genéticas, todo un legado del clérigo.

La genética animal que llevó al mejoramiento genético inició en los últimos años del siglo XVIII cuando en su granja en Inglaterra Robert Bakewell efectuó las pruebas de descendencia para mejorar los parámetros productivos de su ganado. Estos ensayos fueron el punto de partida o los cimientos de las prácticas que hoy por hoy se llevan a cabo.

Actualmente muchas empresas especializadas acuden a la genética para hacer mejoramientos en calidad, cantidad y mejores condiciones de los alimentos que vienen de plantas y animales. Actualmente es admirable el trabajo que adelanta la empresa productora de aves de engorde con pedigrí Cobb-Vantress, firma pionera en el mercado y con presencia en más de 120 países. Esta compañía global usa lo último en investigación e innovación para acceder a lo mejor en avances dentro de la industria avícola mundial.

Cobb-Vantress, Inc, es una compañía emblemática de la industria avícola global fundada en Massachusetts, Estados Unidos, por Robert C. Cobb en 1916. La firma global logró un importantísimo crecimiento y logró una evolución admirable que la ubica como líder mundial en investigación y desarrollo de genética avícola.

Esta compañía empezó innovando y sigue apostando por investigación y nuevas formas de optimización avícola porque quiere seguir dentro de estándares de excelencia en el sector avícola.

A la empresa le apasiona el desarrollo, la producción, la venta y el servicio de las reproductoras de pollos de engorde. Sus directivas dicen que desde granjas y plantas de incubación hasta las oficinas corporativas de Cobb-Vantress y en todos los lugares intermedios, los miembros del equipo de Cobb trabajan arduamente y piensan primero en el cliente.

El cliente, recalca la compañía, puede contar con la empresa para la salud de las aves de corral, el avance genético continuo, carne de calidad superior y productos así como soporte técnico líderes en la industria. Cobb-Vantress se tomó muy en serio su misión, hacer que las proteínas de calidad sean accesibles, saludables y asequibles en todo el mundo.

A criterio de los directivos, el negocio en el que sigue repuntando Cobb-Vantress, está impulsado por la integridad, la innovación y la condición de ser los mejores. Destacó que la empresa funciona de manera familiar con el respeto como un eslogan, un trato que reciben los clientes, considerados de la casa. La empresa lo tiene claro, hacer lo correcto es siempre la elección correcta, es decir, operar de manera segura, legal, ética y sostenible, una prioridad absoluta.

La empresa llegó a Brasil en 1988 país a donde llevó innovación, genética y proteína de calidad, unos atributos que fueron diseminándose por toda América del Sur.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente de Ventas para cuentas clave de Cobb-Vantress en Latinoamérica Paulo Ricardo Magro, aseguró que hay realidades con las cuales se trabaja sin bajar la guardia y en medio de un compromiso inquebrantable, evolución, retos climáticos, alimentación, demanda de proteína e inclusive con los desafíos que trae la geopolítica.

En entonos tan vertiginosos como la sociedad y sus necesidades, los engranajes empresariales y productivos, pero también con situaciones complejas como la carencia de alimento en los hogares y aspectos difíciles que desprenden de los mismos conflictos, la genética aplicada al campo y más exactamente a la avicultura se afianza como una herramienta esencial para llevar proteínas de calidad a la mesa y aportar en ese gran reto de contribuir con una buena nutrición, cargada de inocuidad y buena prácticas avícolas, una parte de todo lo que brinda Cobb-Vantress, corporación que apuesta por empleo, calidad de vida, progreso y tejido social.

Indicó que Cobb-Vantress trabaja precisamente con una misión muy grande que consiste en alimentar al mundo de una forma sostenible y por ello la genética siempre va a funcionar para optimizar los desarrollos en conversión alimentaria, ganancia de peso, siempre mirando el tema económico para las compañías con el fin de que puedan producir una carne de pollo sana con el menor costo posible y claro, apuntó, con las ganancias genéticas que la empresa ha tenido en los últimos años, se han ganado días en campo, es decir menor tiempo de conversión, crecimiento y engorde, una actividad de más bajo costo y utilizando de manera más eficiente la capacidad instalada por cuanto en los mismos metros cuadrados, las granjas producirán más año tras año, algo que según el vocero es el gran desafío de la compañía genética Cobb, que mejora e invierte en investigación, tecnología e innovación porque la población mundial debe ser alimentada.

 

 

Hoy Cobb pone en los mercados globales genética que redunda en mayores rendimientos, calidad en proteína, inocuidad, confianza y permanente investigación, no en vano comentó Paulo Ricardo Magro, Cobb-Vantress fue la primera compañía del mundo en tener el compartimento para influencia aviar y Newcastle en Brasil pues Cobb Brasil ha sido también con esas medidas en la región, algo importante porque la empresa exporta material genético para otros países de la región como Colombia, Perú y Ecuador.

 

“Este material genético sale todo de Brasil y en Cobb tenemos este compromiso, además de tener buena sanidad en nuestras plantas para que el pollo llegue en las mejores condiciones a nuestros clientes ya que la bioseguridad es la premisa número uno de Cobb, es por ello que manejamos todo con el mayor cuidado en granjas e instalaciones, flujo de personas y equipos, atendemos los protocolos sanitarios con el mayor rigor, esa es una prioridad para nosotros, hay que producir, pero priorizando calidad e inocuidad”, declaró el señor Magro.

 

El cambio climático trae desafíos, pero todo es viable con disciplina

 

 

En el entorno agropecuario se habla de enfermedades que se hacen más fuertes, de resistencia bacteriana, mutación de microorganismos, nuevas patologías y una serie de factores que obligan a los empresarios y avicultores a trabajar con ojo avizor pues la influenza como la enfermedad de Newcastle siguen siendo una amenaza y a esta podrían sumarse otras virosis que seguramente serán la respuesta al cambio climático cada vez más exacerbado e impredecible. Ante las posibilidades que van emergiendo el Gerente de Ventas para cuentas clave de Coob en Latinoamérica indicó que sin duda vendrán grandes investigaciones y retos patológicos que posiblemente encontrarán respuesta en la ciencia, sin embargo anotó que así las cosas, la mayor apuesta inobjetablemente es tener las instalaciones avícolas en excelentes condiciones pues el tema de bioseguridad, recalcó, es y seguirá siendo muy importante para el negocio de Cobb-Vantress no solamente para Brasil que es de donde sale la genética para Latinoamérica y que obliga a la compañía que está en un país exportador a seguir con los compromisos aún más fuertes por bioseguridad y por todo lo que exige la trazabilidad, inocuidad y lo que piden generalmente los mercados, calidad, confiabilidad y salud, un tema trascendental muy ligado al día a día con el manejo y cuidado de la granjas como también con el personal que trabaja en esas instalaciones.

El médico veterinario recomendó no trabajar con aves de traspatio y subrayó que debe haber un tremendo compromiso con la bioseguridad que finalmente es lo que hace que la actividad de Cobb sea un negocio próspero y para ello es necesario garantizar calidad a los clientes y a los consumidores.

El tema de engordar gallinas en terrazas o de manera informal, sin los cuidados respectivos y sin vacunas, hace que los riesgos crezcan aún más en los escenarios de los últimos años en donde ha habido amenazas de influencia aviar por toda Suramérica, un control que se hace cada vez más importante. El profesional indicó que por esas probabilidades debe haber mayor concientización en las personas que trabajan en el medio avícola para que acaten las reglas, cumplan los compromisos y sigan con las alertas encendidas porque al final del día quienes están en el negocio de cría de aves y producción de material genético trabajan con personas y por ello se hace urgente educar y generar consciencia porque para nadie es un secreto que la avicultura es una de las actividades más seguras del mundo.

 

Comer pollo no impacta la sexualidad

 

 

Frente a la venta de pollos lavados y criados en granjas se ha generado todo tipo de mitos, unos que van desde el temor a comer esta proteína por temor a una enfermedad y en otros casos, quizás más extremos, no se les suministra pollo a los niños porque las hormonas que reciben las aves están disparando las tasas de homosexualidad.

El Gerente de Ventas para cuentas clave de Coob en Latinoamérica Paulo Ricardo Magro explicó que todo ese cuento de las hormonas es un mito y por ello manifestó que frente a este tema el sector avícola debe informar cada vez mejor a los clientes y a los mismos consumidores en vista que los colaboradores y directivos de Cobb-Vantress saben que nada de eso existe y que lo que se dice por simple especulación no corresponde a la verdad.

A juicio de Paulo Ricardo Magro, llega otro reto para la industria avícola y es comunicar mejor para que el consumidor final se entere por canales autorizados sobre un asunto que resulta fruto de la imaginación, pero que afecta a la industria que ve sus ventas mermadas, pero también a los hogares que se privan de una sabrosa, sana, segura e indispensable proteína que inclusive se consigue a menor precio que otras carnes.

 

“Nosotros como compañía de mejoramiento genético cuando escuchamos esto nos sorprendemos, pues es increíble que se digan cosas sin argumento, nos aterra el desconocimiento de las personas que de todas maneras reciben información de algún medio, una vía pueden ser las redes sociales en donde es muy fácil viralizar un video en pocos minutos, luego un desafío del sector, evidentemente es comunicar mejor sobre estos mitos, una tarea no solo de los gremios avícolas sino de las empresas que giran en torno a la avicultura, eso para que llegue la información correcta a la población”, señaló Paulo Ricardo Magro.

 

 

Hace unos años el expresidente de Bolivia, Evo Morales aseveró que la ingesta de pollo volvía homosexuales a los hombres, un dato sin asidero y carente de veracidad que inclusive no se consultó previamente con la industria avícola para despejar cualquier duda, sin embargo se lanzó la información en menoscabo del sector sin que nadie se pusiera colorado, se hizo el daño y la rectificación jamás llegó.

Lamentablemente, opinó el vocero, hay gente que inclusive con un alto nivel de instrucción ignora los pormenores de la cría de gallinas y pollos o de la misma obtención de huevos, no han hecho la tarea de leer, preguntar en el sector y confirmar versiones. Esas personas deberían tener el conocimiento de cómo se manejan las aves y del compromiso adquirido por todas las compañías con bienestar animal, un tema muy importante, no solo para mercados sino para distintas situaciones.

En ese frente hay un tema que invita a trabajar en la economía primaria así como de agroindustria ya que con todo lo que se escucha, no sería descabellado articular la cadena avícola del mundo para que haya información de todos los lugares del planeta y llevar esas informaciones al público inclusive respondiendo las inquietudes que este tenga, esto involucra a los centros de investigación y a la misma Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, una posibilidad para hacer precisión sobre temas como el consumo de pollo que muchas veces saltan a la palestra con alguna mala intención.

 

“Estoy totalmente de acuerdo y por fortuna las agremiaciones son muy unidas, hay muchos científicos que están prestos a informar a la gente de manera digital lo que resulta ideal por la velocidad con la que se absorbe el mensaje. Estamos en plena revolución digital y sabemos que una gran masa que consume ese tipo de información cambió la manera de canalizar y aprovechar los contenidos, muchas veces no leen un artículo científico de un periódico o una revista, no, ahora buscan videos cortos de Instagram, de TikTok y de otros tipos de opciones digitales. Hay una labor por hacer, es urgente llevar la información fidedigna que manejamos para que las personas en el mundo se enteren que la industria maneja aves sanas, que acude al bienestar animal y que las hormonas son un mito”, expuso Magro.

 

Geopolítica, un reto para la producción de alimentos

 

 

El término de hoy en el mundo es geopolítica, hay distintos escenarios bélicos siendo los de mayor atención Israel y Palestina así como Rusia versus Ucrania, dos lugares en el globo de gran importancia, de un lado Europa del Este con su generosa oferta de materias primas y la Franja de Gaza que tiene a la vuelta temas logísticos por el Canal de Suez y las mercancías esenciales que a diario cruzan por allí.

Hay tensiones que sin duda impactan las empresas por el factor incertidumbre, pero en el sector avícola tienen claro que en medio de las vicisitudes el compromiso de producir alimentos de calidad no puede parar, hoy más que nunca hay que asegurar alimentos, garantizar el suministro de proteínas y exhortar a los países para que hagan un alto en el camino acudiendo a la cordura, el diálogo y el entendimiento.

Hay nerviosismo en el mundo, pero más allá del ruido que hace la guerra, lo importante es seguir adelante con la agricultura y la producción de comida, la seguridad alimentaria del mundo no puede ser un punto mínimo y muy seguramente llegará el momento de los acercamientos porque una hambruna, después de que estalle no la paran fácilmente y ese riesgo está latente para todos en el planeta, luego literalmente es hora de dejar de jugar con candela y pensar en el bienestar de los pueblos que demandan buena proteína y la mejor nutrición.

Desde la perspectiva de Paulo Ricardo Magro, en el tema de la seguridad alimentaria hay varios escenarios para el futuro y Cobb como casa genética sigue comprometida en producir los mejores materiales para que los clientes puedan ofrecer proteína sana. Reconoció que con todo lo que acontece y que se sale del redil de la compañía hay cambios y habrá que adaptarse a ellos.

Cobb-Vantress está enfocada solamente en proteína cárnica, la empresa no maneja la genética de postura de huevos comerciales, tan solo aquellos manejados debidamente para llegar al pollo. El compromiso de la firma es producir las mejores reproductoras y conseguir un pollo que tenga cada vez mayores rendimientos, más peso con menor edad y que se logre una proteína de alta eficiencia, esa es sin duda la meta de la compañía.

Dentro de los cálculos de Cobb es posible que en los próximos diez o veinte años aumente el consumo de pollo por cuanto hay mejor genética, totalmente amoldada al compromiso de garantizar abastecimiento de una proteína que se produce más rápido, con menor costo y baja disponibilidad de ambiente, luego están dadas las condiciones y hay características que permiten pensar que en los próximos años el pollo será la carne que va a surtir el incremento en la demanda a nivel global.

El trabajo genético que se hace con los pollos debe ir acompañado de una eficiente y dinámica agricultura, es decir contar con maíz torta de soya por citar algunos productos que se complementan de manera ideal con la avicultura pues cuando todo está a la mano los resultados son mejores.

Cobb dice que generalmente hay varios puntos para tener en cuenta, genética, ambiente, sanidad y alimentación luego las empresas deben evolucionar no solamente en el frente genético sino en otros puntos para alcanzar los mejores resultados porque el pollo del futuro requerirá más en términos nutricionales, en ampliación y mejora de instalaciones, luego todos caminan en un bonito reto que se tiene, alimentar al mundo.

De acuerdo a las exigencias del mercado cabe la posibilidad de que a futuro haya pollos con mayor volumen, hay mercados que por ejemplo no cambian el peso pues se está llegando con un pollo de menor edad al mismo peso, anteriormente hubo pollos de tres kilos llegando a 44 o 45 días, hoy esos días van disminuyendo a nivel de campo mientras se incrementa la ganancia de peso diario, de todas maneras los tamaños y pesos son característicos de cada mercado ya que los hay de pollo liviano, entero, en trozos y particularidades de la exportación.

Las cifras muestran que la gente está comiendo más carne de pollo y más huevos, hay de hecho comprobación científica de la calidad de la carne y de los huevos, se han ubicado como importantes fuentes de salud razón por la cual la gente busca con mayor interés y gusto este tipo de proteína que es muy sabrosa, san y de bajo costo.

El avícola es un sector que cómo se anotó tiene todo el sentido de responsabilidad social, inclusión y accesibilidad, todo lo que se requiere para alimentar al mundo de forma sana y sin un elevado presupuesto, sencillamente el pollo es para todos.

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