Domingo, 21 Febrero 2016 09:05

“Alcalde Peñalosa, en el Meta mando yo”: Amaya

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Los llaneros están muy molestos por la intención que tiene la administración de Bogotá con Chingaza Dos y reclaman una compensación por el proyecto actual.

La posibilidad de que Bogotá adelante el proyecto Chingaza Dos tiene a más de uno en el departamento del Meta con los pelos de punta y no es para menos toda vez que con un proyecto de esa dimensión, la capital seguiría sustrayendo el agua de los metenses sin el pago de una regalía y sin reconocer nada en favor de los dueños del recurso hídrico. 

La situación es compleja y por eso se avecina un diálogo franco entre las autoridades del Meta, Cundinamarca y la Alcaldía de Bogotá porque en el llano consideran más que justo una retribución por el suministro de agua que el departamento del Meta le hace a Bogotá. Actualmente se dice que Bogotá se está gotereando a los metenses, en cantidad y de gratis, claro está.

Diariolaeconomia.com habló con la gobernadora del Meta, Claudia Marcela Amaya García, quien profundizó sobre este tema y sobre el gran reto de gobernar sin petróleo y con muchas dificultades haciendo fila.

Según la primerísima dama del departamento uno de los trabajos de su administración apunta a proteger las fuentes hídricas del Meta razón por la cual la Secretaría del Medio Ambiente desarrollará una actividad con el ministerio del ramo, con los alcaldes de San Juanito, el Calvario y Cubarral porque la idea es apostarle a la biodiversidad, a cuidado del agua y a la protección de los cinco parques naturales, entre ellos Chingaza y Sumapaz que colindan con el departamento de Cundinamarca.

“Tenemos que empezar a decirle a nuestro gobernador amigo en Cundinamarca y de igual forma al Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, que el Meta necesita un reconocimiento de esos recursos naturales del Meta que tanto beneficio les produce a sus jurisdicciones”, expuso la señora, Amaya García.

En pocas palabras la funcionaria precisó que si bien el Alcalde de Bogotá es bienvenido en el Meta, lo único cierto es que la voz de mando la tiene la gobernadora, motivo más que suficiente para que no se estén fraguando proyectos macro para Bogotá en jurisdicción del Meta y con un agravante a espaldas de las autoridades y de la sociedad metense.

“En San Juanito, y en el Calvario, en estas montañas de la cordillera oriental sus habitantes pueden estar tranquilos porque no vamos a permitir que les vulneren su habitad, su medio ambiente o sus derechos, ellos saben que tienen gobernadora”, expresó.

Del billete de sobra a la olla pelada

Actualmente la gobernación va bien y trabajando en el Plan de Desarrollo que es uno de los menesteres más importantes de cara a garantizarle inversión, desarrollo y crecimiento al Meta. Para ese efecto el gobierno departamental recorre todos los municipios con el fin de identificar problemas y posibles soluciones.

Es bueno decir que por primera vez en la historia de San Juanito, una población Andina del Meta, la máxima autoridad departamental visita el municipio que al igual que otros en la región piden soluciones y una mano firme para entrar en la realidad de la economía, hoy globalizada, pero construyendo tejido social y abriendo opciones de mercado.

“Estamos construyendo con la gente este Plan de Desarrollo que finalmente será nuestra carta de navegabilidad durante estos cuatro años de Gobierno”, declaró la Gobernadora.

Con la cruz a cuestas

Para los nuevos gobernadores, pero específicamente para los que dependen de la explotación petrolera o minera el camino se puso cuesta arriba porque con la caída de los precios internacionales del crudo el ingreso se adelgazó y por ello la realidad actual del Meta es compleja más si se suman elementos como la devaluación, la inflación y los mismos factores externos.

La gobernadora del Meta indicó que desafortunadamente le correspondió al departamento un periodo muy complicado desde el punto de vista financiero y recalcó que la región no es ajena a la crisis petrolera mundial que impacta al mundo y al Meta que es en Colombia el primer productor de hidrocarburos.

Anotó que como cada problema  trae su solución, el Meta debe volver a sus raíces, es decir retomar la agricultura y la ganadería, pero muy de la mano con la agroindustria para vender valor agregado y generar puestos de trabajo de calidad. Otro frente que va a atacar esta administración es el del turismo en donde el departamento es propietario de bellezas naturales, las cuales serán explotadas sobre la base de proyectos sostenibles.

“Hoy no podemos contar con el dinero del petróleo, pero lo cierto es que con esa coyuntura, la economía del Meta se va a dinamizar con sectores que jalonan renta y crecimiento, el turismo y la agroindustria”, apuntó.

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que para poder financiar el Plan de Desarrollo una vez este sea aprobado, la gobernación gestionará ante el Gobierno Nacional y la cooperación internacional unos recursos, teniendo en cuenta un momento histórico que está viviendo Colombia y que es precisamente el posconflicto.

“Nosotros como departamento somos icono del conflicto y por tal motivo le hemos pedido al gobierno que nos permita ser pilotos de ese posconflicto porque además el departamento tiene una infraestructura administrativa que está adecuada para hacer esa paz y consolidarla, empero el departamento no puede hacer eso solo pues no tenemos los dineros, ya no contamos con los anteriores niveles de regalías y por eso necesitamos afianzar esa paz desde la región, pero con recursos nacionales y recursos internacionales”, sostuvo la Gobernadora del Meta.

El Meta manejaba un presupuesto de un billón de pesos anuales por los beneficios de la explotación petrolera, pero con el Sistema General de Regalías que entró en vigencia esa plata bajó a 800.000 millones de pesos, ya introduciendo en el ejercicio la crisis petrolera y con el piso del sistema de regalías en 2016 el departamento recibirá tan solo 160.000 millones de pesos, aclarando que ese dinero hace parte del bienio 2015-2016.

Actualmente hay tristeza y mucho temor si el precio del petróleo sigue en picada porque para nadie es un secreto que ese menor ingreso golpea duramente el desarrollo del departamento que tan solo tendrá recursos propios para inversión por valor de 130.000 millones de pesos. En ese orden de ideas el Meta tiene una apretada situación financiera que lo obliga a invertir eficientemente más no a gastar porque los rubros hoy siguen siendo importantes, pero los recursos escasos.

El panorama es muy complicado, indica la Gobernadora, si se tiene en cuenta que en el sector de hidrocarburos hay muchas empresas, muchos proyectos y demasiados pozos cerrándose lo cual conllevará a un agudo problema social por el desempleo que crece y que será a la postre el gran problema que tendrá que enfrentar la región.

Como lo heredado dura menos que lo ganado en términos económicos al Meta al igual que a otras regiones le tocó ver un resultado pos bonanza muy lamentable porque los recursos del petróleo se desbordaron y hoy en el nuevo escenario, los municipios de sexta categoría tienen que enfrentar unas responsabilidades sin los recursos para hacerlo. En ese aspecto la herencia es lamentable porque hay un problema de largo plazo con muchas comunidades.

“Por eso hoy le curso esa invitación a los alcaldes para que trabajemos unidos y de esta forma podamos construir ese Plan de Desarrollo sostenible y sustentable que queremos para el Meta, pero no de manera individual porque de esa forma no será posible llegar a buen puerto.

Los alcaldes han aceptado esta gran convocatoria y por lo mismo puedo decir tranquilamente que tenemos una gran oportunidad en el Meta, que es, dicho sea de paso, Tierra de Oportunidades”, comentó Amaya.

Tanques de guerra por tractores y balas por semillas

Después del terrible “Bogotazo” en 1948, que finalmente se expandió de manera eléctrica por Colombia, llevando muerte, luto, terror y lamentos, el país tuvo un cambio en su estructura política y económica, es por eso que la Colombia de hoy en nada cambia a la de los años 50 o a la de comienzos de siglo cuando el país apenas se paraba de los saldos trágicos de la Guerra de los Mil Días.

Justo en 1949 nacen las guerrillas liberales que comandó el legendario, Guadalupe Salcedo, y que tuvo como base de operaciones el departamento del Meta, en ese momento el país volvía a retomar las armas y el entorno era todo un caldo de cultivo por la proscripción, el asesinato, el boleteo, la exclusión y el estigma en el campo. Nada diferente a lo de hoy, solo que con apertura económica y tratados de libre comercio en pleno vigor haciendo más complicado el panorama rural.

En este punto la Gobernadora del Meta, Claudia Marcela Amaya García, dejó claro que en medio de los precedentes y de la historia compleja del país, Colombia es capaz de sobreponerse, empero demandó compromiso estatal porque al hablar de paz se debe tener claro que se recupera territorio y personas que estaban en el conflicto y otras que quedaron inmersas en ese problema.

“Tenemos claro que retomar esos seres humanos y retomar esos territorios se hace con el obvio acompañamiento del estado, por eso nuestra prioridad es un plan vial en donde carreteras terciarias y secundarias posibiliten la agricultura y su comercialización en el departamento del Meta, porque en el campo vamos a consolidar la paz, pero debemos llegar a él, debemos permitirle que saque todo lo que produce y que el campesino vea en la tierra y en la agricultura una verdadera renta”, afirmó Amaya García.

En opinión de la Gobernadora, no tiene sentido que en pleno siglo 21 y en medio de la globalización de la economía, tema que exige productividad y competitividad, y de todo el afortunado diálogo de paz, municipios como San Juanito o el Calvario no cuenten con vías óptimas y tengan que movilizarse por caminos precarios que en invierno son prácticamente intransitables.

Para este propósito ya se le cursó la invitación al Gobierno central para que apoye el plan vial para el departamento del Meta pues el tema de infraestructura no puede quedar solo en las mega 4-G de doble calzada que serán muy útiles, pero que requieren complementarse con vías secundarias y terciarias para sacar la producción agrícola y pecuaria del departamento.

En aras de avanzar en la resocialización de la región y del mismo país, Claudia Marcela Amaya, considera vital echar mano de proyectos asociativos en donde los productores encuentren apalancamiento técnico y financiero así como de mercadeo para hacer más productivas sus fincas. Ese buen ejemplo lo da actualmente la cadena del frijol que crece y se afianza en las grandes ligas de la oferta nacional de alimentos por cuanto está aplicando también el concepto de diversificación, acopio adecuado y valor agregado.

“El modelo económico y productivo debe necesariamente tomar un giro y entrar por la senda de la asociatividad y el cooperativismo porque solo así, con perspectiva, una región sale del conflicto ya que con ganancia y equidad cualquiera le camina a la paz. Una tranquilidad se consigue y se hace durable con políticas basadas en la tierra, en la ganadería y en la agricultura que son nuestras raíces, ya el sector de hidrocarburos pasa a un segundo plano, aquí la meta es ampliar la frontera agrícola y para eso debe existir el concurso de municipios, Gobernación y Gobierno Nacional”, aseveró.

Sobre el tema productivo, la Gobernadora dijo que muchos precisan erradamente que el Meta es la última frontera agrícola obviando que el departamento cuenta con la altillanura que es en donde se desarrollarán los grandes proyectos agroindustriales sin contar que está también la región del Ariari y las tierras del Meta en la cordillera que son en las que se va a impulsar la seguridad y soberanía alimentaria del país y del departamento.

Entrando al tema de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social, ZIDRES, que han desatado todo tipo de controversia porque a criterio de muchos están diseñadas para los grandes capitales en detrimento del pequeño productor, la Gobernadora fue tajante al aclarar que antes de la reglamentación de las ZIDRES, su despacho invitó al Gobierno Nacional para que en el escenario de un foro se escuchen las diversas opiniones de los metenses y así los ministros de agricultura y del Interior lleven todas estas expresiones para poder adelantar un proyecto que no hiera el interés de los pequeños y medianos productores que lo que están demandando es apoyo y lo buscan justamente en la institucionalidad, en donde no se puede ser inferior.

Sobre los grandes productores, la funcionaria dijo que se está buscando un instrumento legal que facilite las cosas.

Ahí está entusiasta el enorme departamento del Meta, ese que cuenta con un área de 85.770 kilómetros cuadrados, algo más del 7.5 por ciento del territorio nacional. Esta es una tierra de gente recia, trabajadora y con empuje, por las venas del llanero del Meta corre sangre de un linaje aborigen muy especial pues en tiempos precolombinos estas tierras fueron el fortín de huitotos, piapocos y Guahibos, esos que vieron hombres de cuatro patas internándose en la vorágine verde y espesa. Fueron ellos quienes notificaron de la llegada a sus tierras de Diego de Ordaz y Alonso de Herrera, otros observaron como la fiebre de El Dorado, traía a los también adelantados, Nicolás de Federmán, Gonzalo Jiménez de Quesada, Hernán Pérez de Quesada, Juan de Avellaneda, Antonio Berrio y otros, amantes de oro y riqueza.

El Meta, un paraíso natural, rico en agua, fauna y flora tiene los brazos abiertos para la paz y para la reconstrucción de país y región. La que fuera una intendencia nacional en 1905 pasó a ser departamento en 1959 con la expedición de la ley 118, ese territorio siempre marcó a Colombia y su desarrollo porque por el río Meta entró el progreso y salieron las primeras exportaciones.

Ahí están las voces de los vaqueros acompañadas de arpas, cuatro y capachos, de talentosos hombres que se enamoraron de la llanura, de esa que despide el día con tardes de lunas rojas de ensueño.

Hombres y mujeres, niños y niñas le hacen gala a lo que puede ser el principio del fin de una guerra fratricida hoy ahogada en lágrimas de vetustos llaneros que vieron en vano despedir pronto, en ese entonces, a jóvenes y prometedoras vidas.

Hoy está el cansancio de tantos conflictos, quizás fue más venerable el escarmiento que le dio el “catire” Juan Amalio al espanto de las llanuras, al que llaman condenado, tal y como lo hizo Florentino que le dio paliza al diablo. Hoy quedan esas historias y muchas otras en las notas musicales de pasajes, poemas y joropos que enriquecen la cultura llanera, esa que presta está a cantarle a la paz, sin dejar de lado la garza blanca, al caimán negro, el alcaraván, el venado, la danta y el chigüiro.

Allá en las amplias y hermosas tierras del Meta corren nerviosas las manadas de ganado, perseguidas por caballos nobles y aguantadores.

Desde los arboles hacen coro los gritos de araguatos, loros y guacamayas, mostrando biodiversidad y vida, esa vida que se defiende con amor de madres llaneras y con la fuerza del rugir de jaguar que mira furtivo como renace la vida y el apego en selvas, planicies y morichales.
Desde la cordillera o quizás desde la serranía de la Macarena, se escuchan lamentos del ayer que piden sosiego y tranquilidad en un pueblo que como el llanero no soporta más derramamiento de sangre inocente ni pérdida de tiempo en avanzar hacia el progreso. Hoy el llano está más lindo, hoy llega brisa buena y refrescante que empuja desde las nubes el mágico espíritu guahibo para celebrar sublime la llegada de la paz.

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