Viernes, 23 Agosto 2019 10:13

Crisis amazónica: Ambición, mafias, ignorancia y falta de coherencia

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La masacre en la gran selva amazónica no es solamente de árboles sino de buena cantidad de especies de fauna. El daño es irreparable y condena a la humanidad a durar menos.

No basta con ver documentales, con denunciar o con poner los antecedentes y todo lo que implica acabar con los bosques, con los ríos y con las selvas. Desafortunadamente en el planeta tierra hay una especie que resultó más voraz y mucho más dañina que la peste negra, el cólera y muchas patologías más sumadas, se trata de la humanidad, la misma que ha contribuido con su falta de coherencia y consciencia al trauma ambiental que hoy arrincona toda la vida en la tierra.

Es increíble ver que con el embate al Amazonas, muchos le siguen quitando oxígeno al mundo con la gravedad que son notorias algunas complacencias. Allí en ese marco de culpables están la industria de la madera, dueña de aserraderos impregnados de delito en una gran proporción, dejando de lado los cultivos autorizados, algunos gobiernos, verbigracia el de Brasil que sin temor ni prevención alguna le abren la puerta a la deforestación que lleva implícito un exterminio impío y desmedido del bosque amazónico y unos empresarios sin corazón y tóxicos para la vida. El gran problema es de vieja data y preocupantemente las cosas no mejoran, muy por el contrario se agudizan, pero no hay lío porque mientras haya flujo de caja, la vida no es para tener en cuenta, pensarán algunos. 

Hoy el mundo se avergüenza y siente pena por el sacrificio de defensores de la biodiversidad y deja ver que la triste desaparición de Chico Mendes en Brasil por allá en 1988 surtió sus efectos por cuanto fue sistemática y arreglada porque se interpuso a los intereses de unos empresarios y rancheros que terminaron sin juicio alguno siendo los desvergonzados verdugos de la selva.

El tema no para, el asunto se hace cada vez más grave porque a quienes de manera responsable defienden los hábitats y propenden por mantener vigentes y estables los ecosistemas los tildan de insurgentes, de izquierdistas o de malhechores, por el simple hecho de decir que matar la selva es condenar al mundo. Quizás los señores de las grandes industrias y esos que hablan a boca llena de ampliar con afán la frontera agrícola con cargo a la selva útil, no estén sentenciando la corta vida de sus hijos o nietos porque al paso al que va la destrucción de la cuenca amazónica, no habrá derecho a respirar porque sencillamente se les vino en gana a los señores empresarios de Brasil y de otros países que conforman la muy bella selva del amazonas, un espacio que no se merecen.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el directivo de la Fundación Orinoquia, Carlos Heinsohn, sostuvo que en el Amazonas preocupa el tema de los incendios reportados en Brasil, pero indicó que la situación pone al descubierto una realidad que igual sucede en Colombia y en Perú porque la deforestación va a unos pasos agigantados sin que nadie diga, nadie haga o nadie condene. La realidad, dijo, es mucho más que alarmante porque no hay procesos o laudos contundentes que den muestra de que hay autoridad en defensa de los activos ambientales que no son transables porque les pertenecen a cada uno de los seres que dependen de la respiración.

“Todos los años en verano, en la Amazonía hay muchas quemas y eso no se estaba teniendo en cuenta, pero este año el fenómeno ha resultado mucho más intenso y gracias a los registros satelitales, se pudo evidenciar que el potencial de deforestación es demasiado grande y perjudicial porque ya es visible la pérdida de selva y eso gracias a los desplazamientos de colonos hacia la zona amazónica en donde inician procesos de ganadería y siembras de coca”, declaró el experto.

Un punto que igual produce tristeza es la indiferencia de los nacionales y de muchas personas que sabiendo de las consecuencias, guardaron perverso silencio porque con el contribuyeron a legitimar una industria espuria que sin temor alguno fue tumbando selva y asesinando especies claves para el ecosistema y el equilibrio.

Según el analista, lo de Amazonas es un tema político complicado porque a nivel de países desarrollados, ven a la Amazonía como un paradigma del pulmón del mundo y un sitio sagrado, pero lamentablemente no dan ningún apoyo ni prestan ayuda para unos países que tienen unos problemas socioeconómicos grandes en donde las migraciones a nivel regional, cada vez más robustas, ponen en vilo la vida del bosque porque la gente lo ve como el único espacio para subsistir.

El asunto no es de poca monta porque esos nuevos habitantes de la selva, destruyen unas áreas muy importantes y una producción bastante significativa en cuanto a biomasa y en lo que tiene que ver con biodiversidad que es lo más relevante y de igual manera contribuyen con la menor producción de oxígeno porque hay problemas con la barrera de carbono, todo por el afán de buscar un futuro mejor.

“Económica y políticamente en nuestros países hemos ya sobrepasado las barreras de la pobreza y por ello falta una coordinación así como un establecimiento político distinto y con el compromiso de todo el mundo para que estas cosas no sucedan”, señaló el señor Heinsohn.

Como el tema ya tocó fondo y está de por medio la vida de la humanidad, dijo, le llegó la hora a los gobiernos, a las empresas y a las más significativas corporaciones, ponerse la mano en el corazón y ponerle freno al accionar de verdaderos carteles que tienen que ver, no solamente con coca, sino con minería ilegal, ganadería irregular y una ampliación de la frontera agrícola hecha con el sacrificio de la selva amazónica.

El directivo de la Fundación Orinoquia aseguró que justo en este aparte, hay una serie de problemas grandes que no se ven desde un satélite como un incendio como es el tema de la minería irregular que está destruyendo una cantidad de áreas muy importantes de la Amazonía, básicamente en zonas húmedas y afectando fuentes hídricas en donde cada vez son más grandes y alarmantes los niveles de contaminación por mercurio, afectando a peces, mamíferos y desde luego a seres humanos, contando desde luego a las comunidades indígenas que pagan igual los platos rotos.

La inexorable práctica de tala de árboles está arrasando como un tsunami las especies de fauna y según la Fundación Orinoquia y otros versados en medio ambiente y biología, faltan por identificar más de la mitad de las especies de la Amazonía y definir en ese proceso su valor para la humanidad. Lamentablemente, comentó, muchas de esas especies se pierden junto con las ya identificadas en cada arremetida contra la selva, incluidos los incendios.

Desgraciadamente, dijo Heinsohn, puede más el afán de plata que la coherencia y allí es visible la falta de compromiso, no solo de los gobiernos, sino de la misma humanidad por el futuro porque infortunadamente muchos piensan que la Amazonía es como el mar, que no tiene límites para su explotación, pero no se dan cuenta que sí los tiene y que ya fueron sobrepasados.

Natura pide trabajo aunado para restaurar los bosques

A su turno la Fundación Natura alzó su voz ante los acontecimientos que han tenido lugar los últimos días en la Amazonía en donde el bosque tropical más grande del mundo se está quemando poniendo el Amazonas en peligro, obligando, según la ONG, a reaccionar.

La noticia se hizo viral luego de que la NASA, a través de su plataforma de Información sobre incendios para el sistema de gestión de recursos (FIRMS), mostrara una imagen satelital con los focos activos.

Natura lamentó lo que está sucediendo en la Amazonía e hizo un llamado al mundo, a los dirigentes, a los gobiernos, a las organizaciones, para que reaccionen, se movilicen y así se tomen medidas inmediatas para frenar los incendios y restaurar los bosques.

La Directora Ejecutiva de Fundación Natura, Elsa Matilde Escobar, indicó que desde hace siglos, la Amazonía ha sido el hogar de millones de personas, que han construido sus comunidades en la naturaleza y han desarrollado métodos para cultivar y vivir en armonía con la tierra.

“Con la perdida de la selva desaparece el hogar de tribus ancestrales, de especies de fauna y flora, es una cuestión ética que afecta la vida’’, aseveró la señora Escobar.

La Subdirectora de Investigación y Conservación de Fundación Natura, Clara Solano, precisó que la Amazonía es un patrimonio global, razón por la cual, cualquier daño altera el ciclo climático y el hidrológico, conllevando a una pérdida de biodiversidad única del Amazonas. En su opinión es urgente que se tomen medidas para detener el fuego y salvaguardar lo que queda.

“Que las autoridades brasileñas actúen y todos aunemos esfuerzos para incidir en la toma de decisiones sobre este flagelo”, dijo.

La Fundación Natura consideró que proteger la Amazonía es deber de todos, pues desempeña un papel vital en la regulación del clima mundial y la prestación de otros servicios como la purificación del agua y la absorción de carbono. “No podemos hacernos los ciegos frente a lo que sucede en la Amazonía, nuestro derecho es disfrutar de un ambiente sano, nuestro deber es protegerlo y conservarlo para poder hacerlo”.

Según los expertos, en los últimos cinco años Colombia ha perdido más de 400.000 hectáreas de bosque selvático, solamente en 2018, algunas cifras hablan de 300.000 hectáreas de las cuales 200.000 hacen parte del trapecio amazónico.

La deforestación en la selva amazónica perdió su norte y pasó de niveles que superaban las 70.000 hectáreas en 2016 a unos que pasan con creces las 140.000 en 2017. La realidad en 2019 es cruda y mucho más apremiante.

El tiempo corre y el oxígeno se acaba, el hombre en su afán de disparar sus indicadores de ganancias hace hasta lo imposible para lograrlo y ello toca el Amazonas, la selva enigmática que paulatinamente muere para ver sonreír a un grupo de comerciantes ignorantes por demás de las implicaciones de talar árboles y atentar contra la biodiversidad.

Aquí la súplica de vida es de las incontables especies de monos, de los jaguares, de los tapires, ciervos, pumas, delfines rosados, anacondas, caimanes iguanas, loros, guacamayas, aves y muchas especies más. Según los estudios, Amazonas puede tener más de 643 variedades. Algunos dice que de este número, 326 son aves, 185 peces, 67 mamíferos, 37 anfibios y 28 reptiles, pero como se aclaró, aún hay tarea por hacer para identificar un grueso volumen de fauna que incide en la salud del bosque amazónico.

Hoy las alertas ambientales están encendidas en la Amazonía porque como algunos dicen, se tomó la decisión de tumbar selva y matar especies para alimentar ganado y hacer agricultura, una disposición errada, arbitraria y desmedida. A lo anterior se suman los señores de la madera que hacen y deshacen ante la mirada pasiva de las autoridades, casi como con un leonino permiso.

Amazonas es el bosque tropical más grande del planeta ya que su extensión pueda estar por el orden de los siete millones de kilómetros cuadrados que se distribuyen en nueve países, aclarando que Brasil y Perú tienen la mayor extensión. A ellos se suman Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa y Surinam. Si bien esta región es posiblemente la que tiene la mayor biodiversidad en el mundo, muchos ya trabajan de manera juiciosa para acabarla. De nada sirvió que esta región fuera declarada una de las siete maravillas naturales del mundo pues no hizo falta la mano criminal que atentara contra la “Gran Selva”, haciendo que la vida humana empiece con la agónica cuenta regresiva mientras algunos más sensatos ven con horror desde otros escenarios como se extinguen las especies de fauna y flora que le dan razón al bosque y a una Amazonía que llora la tragedia ecosistémica que no para y que tiene como meta borrarla del mapa, con la increíble ignorancia perversa de sus maltratadores que no logran ver que en esa, todavía viviente cartografía, está el secreto para seguir viviendo, pero como siempre pasa, aquí en este mundo coartan hasta el derecho fundamental a respirar.

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