Martes, 12 Octubre 2021 00:00

El olvido de la "tierra de muchas aguas"

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El Guainía es el tema de muchos en materia de turismo y prospectiva, pero tristemente siguen las promesas y los incumplimientos. Quienes allí habitan siguen a la deriva y con la ilusión de una mirada.

Por Sally Viviana Riascos Rivas

En la Amazonía colombiana, en los confines del país, en el espectacular oriente colombiano, hay una tierra mágica, sorprendente y llena de colores, agua y toninas. Se trata del Guainía, otrora comisaría que fue convertida en uno de los 32 departamentos por mandato constitucional.

Quienes han ido, lograron encontrar la definición del edén en sus parajes, su paisaje de selva es un canto a la vida, al medio ambiente, a la fauna y a la flora, en sus interminables llanuras se ven soles amarillos y brillantes en las mañanas que se reflejan en las aguas de ríos y morichales. En las noches cálidas el astro rey se torna rojo y enorme, semeja el corazón del universo y la luna llena que sirve de bombilla natural, ilumina los caminos de jaguares, dantas, picures y chigüiros.

Ese paraíso alberga monos, especies acuáticas, pero igual tucanes loros, garzas pavas, delfines rosados, palomas y rápidos gavilanes entre tantas especies de fauna e igual incontables en flora. Guainía es un destino turístico especial y obligado porque acerca al ser humano con los espíritus de la selva, los mismos que saludan y reverencian los indígenas que allí habitan.

Ese contexto arbóreo invita a meditar y replantear el trato que la humanidad le debe dar a los ecosistemas porque hay tala y devastación del mundo animal sin que nadie diga o haga algo desde la institucionalidad.

Inírida es la capital del departamento del Guainía, limita por el norte con las inspecciones de Arrecifal y Sapuara, por el sur con el corregimiento de Puerto Colombia y Sejal, por el oriente con el corregimiento de Cacahual y la República Bolivariana de Venezuela y por el occidente con el corregimiento de Morichal y el municipio de Barranco Minas. Colinda al norte con el resguardo indígena de Coayare, el Coco y el río Inírida de por medio, al sur con el resguardo de Almidón la Ceiba; por el Oriente con los resguardos Puinave Curripaco de los ríos Inírida y Atabapo y con el resguardo Coayare el Coco; limita al occidente con el río Inírida.

Es por eso que este se conoce como “Tierra de muchas aguas” en donde se ve envuelto con sus majestuosos y maravillosos paisajes selváticos, sus bellos atardeceres, las extraordinarias formaciones rocosas, entre ellas las piedras del coco que se componen con jeroglíficos y los cerros de Mavecure de donde se narra la historia de la Reina de Inírida, ríos de aguas rojizas en donde habitan entre lo que se pueden destacar las “TONINAS” o delfín rosados que al finalizar el día y caer la tarde danzan de un lado a otro armonizando su presencia con su sutil gemido.

 

 

Esta tierra también es conocida como la capital de las oportunidades laborales, acogiendo muchas personas de diferentes regiones del país que con sus conocimientos profesionales aportan su granito de arena para que Inírida sea una capital que acoge cada día mejor la docencia, profesiones como la medicina, derecho, contaduría, ingenierías y demás profesiones; Lo que se ha vuelto un ejemplo a seguir para muchas personas nativas e indígenas que aspiran a llegar lejos, sobre la base del estudio, la entrega académica y todo lo que forje profesionales, líderes y representantes de este muy bonito departamento. Hay quienes se hacen llamar representantes, y de verdad aportan, y otros que solo son fachada y que pierden la credibilidad de su gente por medio de promesas que nunca cumplen, apagando las pocas esperanzas que abriga la ciudadanía por tener una mejor calidad de vida.

Aunque los más afectados por estas malas decisiones de los gobernantes son los indígenas que viven en las comunidades que en su gran mayoría están ubicadas en zonas tan alejadas que para llegar a estas reservas toma horas, días o semanas. Quienes corren con suerte pueden hacer su camino más corto llegando hasta ciertos lugares por vía aérea, más puntualmente en avioneta y finalizar su recorrido en canoas, bongos, curiaras o lanchas.

Esta es una situación que no solo afecta a los indígenas, sino también a los profesores a quienes les toca llegar hasta los más apartado para enriquecer de conocimiento a las nuevas generaciones, impacta también a los comisionados de las secretaria de salud departamental en sus visitas; siendo esta una experiencia única y fuerte al ver cómo se agudiza la situación de precariedad de estas zonas apartadas del departamento que lentamente empiezan a desaparecer, a evaporarse por el olvido de sus gobernantes.

El Guainía tiene belleza, recursos, gentes buenas y trabajadoras, al departamento le sobran ganas y empuje para construir y fomentar comunidad, inclusión y tejido social, lamentablemente adolece de dolientes, porque en medio de un paraíso y de una tierra soñada, la pesadilla de la escasez y la desatención acompaña con juicio y sin falta a las personas que increíblemente, aún usan la palabra creer.

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