Domingo, 27 Agosto 2023 00:53

Arnulfo Rivera Naranjo: urgente sacar a Guainía de la penumbra

Por

La región, como todas en Colombia, es proclive a la corrupción, la precaria inversión y desatención de las necesidades básicas en comunidades. La propuesta ya seduce.

Es característico en el Guainía ver empresas surgir y brotar emprendimientos de todo tipo, la región cuenta igualmente con asociaciones de indígenas que impulsan la comercialización de artesanías, pesca, turismo y muchas otras actividades que van desde el sector primario y las bondades de la selva hasta un valor agregado y la transformación de bienes. Igualmente, es fuerte la logística y la prestación de servicios de transporte fluvial, un modo esencial en esta región del país y la única forma de conectividad de las comunidades o etnias.

Este departamento mágico y colorido por donde se le mire es la casa de 2.499 especies de flora, 160 mariposas, 28 coleópteros coprófagos, 15 abejas euglosinas, 418 peces, 42 tipos de libélulas, 617 aves, 56 anfibios, 97 reptiles y 198 mamíferos. Es común ver los monos aulladores, y toda una gama de primates, lo que incluye al pequeño tití, en la zona es un espectáculo ir al río y sentir la compañía de toninas o delfines rosados, observar el mundo de los caimanes, el alboroto de loros y coloridas guacamayas, el juego de las nutrias, pero igual impacta el rugir y la estampa del gran rey, del fuerte y astuto jaguar, un ícono de la jungla y gran responsable del equilibrio ecológico.

Este joven departamento cuenta con dos municipios, Inírida su capital y Barrancominas, de todas maneras, corregimientos con interesante dinámica como Pana-Pana, Puerto Colombia, San Felipe, Cacahual, Morichal Nuevo y la Guadalupe, una punta alejada del país que limita con Brasil.

Esta provincia amazónica tiene muchas historias y hazañas, algunas de epopeya e increíbles, pero otras demasiado tristes en donde queda demostrado que no es fácil vivir en el espeso boscaje, una parte calurosa y húmeda del desafiante Amazonas, la fehaciente prueba de vida y capacidad de algunos en lo más impío del trópico bajo, pero la sepultura de otros que no resistieron los embates de una región complicada para indígenas y colonos, una casa ignota e inclemente que exige aguante y en esencia, muchísima fe porque igual hay que hacerle el quite a malaria, dengue, chikungunya y paludismo, por citar algunas patologías de fácil transmisión.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el empresario, Arnulfo Rivera Naranjo expuso que la compañía de transporte fluvial que fundó para prestar un servicio óptimo a la región y llevar soluciones en abastecimiento y calidad de vida, es el resultado de mucho trabajo y compromiso, una compañía que al afianzarse cristaliza un sueño familiar, no en vano, comentó, don Abelardo Rivera, su abuelo, un recolector de cacao sobre la margen del río Guaviare, inspiró grandes soluciones, un tema que llevó a la familia, tíos y nuevas generaciones a evolucionar en la región ya que se pasó del cambalache así como de la recolección de cacao y pescado a una navegación más sólida. Gracias al empuje de su padre Jorge Rivera, uno de los pioneros en el transporte fluvial, tomó fuerza el proyecto empresarial y es cuando el Gerente y fundador de Servitransportes Rivera asume un rol decisivo en logística y empieza a trabajar en aeronavegación enfocada a carga, en ese momento surge Aerominas, un salto de calidad importante porque el empresario sigue haciendo el curso en ese sector y crece con él a manera de común denominador el conocimiento y experiencia.

El experto en logística entendió que paralelo a su agenda empresarial estaba una retahíla de temas sociales que debían atenderse, entre otras cosas, porque desde la fundación de Pueblo Nuevo se establece un compromiso inquebrantable de su familia con los indígenas, la otra gran familia. Desde allí empezó a recorrer poblados y a comprender los demasiados problemas que tienen las familias ribereñas, llámense aborígenes o colonos.

Arnulfo Rivera Naranjo llevó por la ruta fluvial alimentos para los internados y celebró que logró consolidarse en el transporte fluvial, una actividad que le permitió acopiar aprendizaje por décadas, pero de igual manera adeudo con el departamento, todo un cúmulo de experiencia y observación que lo motivó a lanzarse a la Gobernación porque supo leer los incumplimientos, los desatinos y las crecientes necesidades de las comunidades.

 

 

Servitransportes Rivera supo edificar empresa y hoy la Superintendencia del Transporte la reconoció como una de las mejores y más eficientes firmas, indispensable para el desarrollo regional y vital en subsanar las carencias de una región olvidada.

Nunca olvida que arrancó de cero y reconoció que a pulso la compañía creció, poco a poco fue entrando en la normatividad y actualmente cuenta con sede propia en San José del Guaviare, igual muelle, pero un enorme compromiso con la innovación y todo lo que signifique mejorar para garantizar sostenibilidad.

 

Guainía necesita muelles en los ríos

El Gerente de Servitransportes Rivera, precisó que es visible la falta de muelles en la región, zona que como su nombre lo dice es “Tierra de Muchas Aguas”, algo paradójico porque Inírida no tiene desembarcaderos adecuados para combustibles, carga seca, cargue y salida de pasajeros, dicho de otra forma, el departamento no tiene absolutamente nada.

 

 

Dijo que la buena noticia es que en el Plan de Desarrollo del Presidente Gustavo Petro, la modernización de las terminales fluviales hace parte del segundo punto y ahí, sostuvo, es donde debe enfocarse la región y así potenciar el departamento, sacando todo el provecho de la hoja de ruta palaciega, una vez logre aterrizarse en el Guainía.

Rivera Naranjo, un navegante con todas las credenciales y experiencia, deploró la difícil situación de los indígenas y de las personas que habitan ciudades y selvas puesto que hay hambre, carencias en atención médica, educación y una deuda social que nadie ha logrado bajar pues los índices de miseria crecen y aún no se conoce un plan que corrija las tremendas desigualdades.

Estimó prioritario corregir los agudos inconvenientes en salud que experimentan las comunidades porque en las lagunas de manera increíble hay un índice de desnutrición terrible, así como de enfermedades de la piel y diarrea por falta de agua potable y de un seguimiento, control y prevención que incluya el desarrollo de los niños. Hizo un llamado para reforzar de manera urgente el sistema de salud y volver a las comisiones médicas que un día llegaron, se fueron y no volvieron.

Uno de los compromisos del empresario, que, siendo coherentes, no necesita ir a la Gobernación porque no es político, empresarialmente es una persona realizada que sabe honrar la palabra, pasa más por lo vocacional y por un compromiso con la gran familia del Guainía, la que lo arropó ancestralmente y le dio inspiración para superar escollos y construir de la nada.

 

 

Otro tema que quiere rescatar es el talento escondido o desperdiciado porque hay muchos guainianos que estudian, van a la universidad, hacen maestría y no encuentran opción en la región, eso hace que retornen a Bogotá o simplemente se dediquen a otras cosas porque nadie los tiene en cuenta, un asunto que afecta hombres y mujeres con demostradas capacidades, pero por fuera del llavero de las oportunidades.

 

“Aquí hay mucha gente con ganas de estudiar, de seguir la universidad y salir adelante, pero tristemente los pocos que con mucho esfuerzo hicieron carrera universitaria no han encontrado espacio en el departamento”, puntualizó el señor Rivera Naranjo.

 

El empresario que quiere gerenciar Guainía, tiene el respaldo de muchas personas que sueñan con una región catapultada y cargada de desarrollo. Hace años su familia apoyó la construcción del aeropuerto de Inírida e hizo otros aportes logísticos lo que incluye la pista del aeropuerto de Barrancominas, así como muchos aportes que redundaron en colegios, polideportivos, escuelas, puentes y otras soluciones que vieron una mano amiga en los Rivera.

La empresa es la encargada de transportar el combustible para las plantas de Gensa, termoeléctrica encargada de generar energía en el departamento, sin ir tan lejos un aporte que implica confianza y aportes que vienen de un empresario más no de un político que quiere hacer gestión y mostrar eficiencia en una región en donde está todo por hacer.

Rivera Naranjo, un empresario con sentido de pertenencia

 

 

El operador logístico Arnulfo Rivera Naranjo, un hombre sencillo, amable, generoso y sin tapujos, ha vivido 45 años, pero pareciera, a juzgar por lo que logró construir, que tuviera los pergaminos de los más abnegados nonagenarios del sector privado, es sin duda un empresario joven y con toda la proyección, pero con muchas metas y puertos por alcanzar.

Nació en 1978 en las cálidas y desafiantes tierras de Barrancominas y desde que entró al mundo de la logística supo meter en su mente algunos términos vitales para vivir feliz, trabajo, compromiso, lealtad, amor y pertenencia. Rivera es un enamorado de su región y por eso ha sabido jugársela por ella, es empleador, mecenas y buen consejero.

De su infancia recuerda algo que dice es hermoso, porque allá en Barrancominas, su pueblo natal, se celebraba en familia y en compañía de los amigos fechas especiales, unos cumpleaños con torta incluida, las fiestas de fin de año en donde Navidad y Año Nuevo marcaron una pauta ya que las reuniones eran con los mismos porque se trataba de un pueblo pequeño pero grande en respeto y felicidad.

Aparte de la música de Los Hispanos, el loco Quintero, Pastor López, los 14 Cañonazos, los corraleros de Majagual, los porros y cumbias de Pedro Laza, así como de Lucho Bermúdez y las orquestas venezolanas, La Tremenda, Billos Caracas Boys, Los Melódicos, Súper Combo los Tropicales y los Blanco entre otras, la familia enloquecía con el viejo acordeón que tocaba uno de los tíos, parranda a la que se iban sumando los lugareños atraídos por semejante novedad, no era un maestro, pero la improvisación sonaba bueno y a punta de nota y gritería se estrechaban los lazos familiares.

 

 

No todo en la vida de Arnulfo fue felicidad, quedó huérfano a los seis años, su infancia fue dura y algo nómada porque vivió en Inírida, Puerto López y Villavicencio, esa situación la llevo con arrojo y la tomó como un reto, algo que brindaba oportunidad para muchas cosas, entre ellas, formarse como persona y construir las bases para lo que vendría en adelante.

 

“Yo siempre he dicho algo, si no me quedó grande la vida cuando quedé huérfano a los seis años, con seguridad que nada que quedará grande ahora. No hay mejor universidad que estrellarse con la realidad ni mejor disciplina que vivir el día a día, asuntos que lo van fortaleciendo a uno, la verdad la vida en medio de la adversidad no debe verse como un problema sino como una oportunidad, quizás esa es la base de mi éxito, todo lo vi en positivo y con beneficio de inventario”, señaló el empresario.

 

La señora madre de Arnulfo falleció, precisamente por falta de asistencia, se la llevó una eclampsia, un problema muy complicado, tan de alto riesgo que en 2020 significó que cada día murieran cerca de 800 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Según la Organización Mundial de la Salud en ese mismo año se produjo una muerte materna cada dos minutos.

 

 

Es, seguramente por eso que, Rivera tiene la salud como una bandera y un pendiente en la región, algo que tiene que mejorarse sí o sí, el luctuoso episodio ocurrió 40 años atrás cuando no existían los controles médicos, igual su padre partió sin la atención médica debida y por ello, lo expresó Rivera, lo que le sucedió a él, no le debe suceder a otro guainiano.

Al arrancar la campaña en el Pajuil visitó un niño de cuatro meses, pero la joven madre se negó a ir al médico por temores, dos días después se enteró que el bebé falleció con toda la oportunidad de vivir, pudo más el miedo y la negligencia médica, un capítulo lamentable que exacerbó los ánimos por trabajar por una mejor salud en el departamento.

Si bien no convivió con la pobreza, Rivera Naranjo, tuvo que enfrentar la falta de oportunidad, no conoció las necesidades extremas porque al ser la región extremadamente rica, hambre no se aguanta. Con el tiempo supo que pobre es todo aquel que no tiene visión para enfrentar la vida.

Recalcó en la necesidad de abrir espacios laborales porque lo más común en la región es sin vacilación la falta de oportunidad, algo deplorable porque en el Guainía hay jóvenes comprometidos, valientes, con creatividad y capaces habida cuenta que logran becas en universidades públicas, pero declinan porque no tienen la manera de sostenerse en Bogotá. En su propuesta hay un capítulo especial para que los profesionales retornen, ojalá muchos especializados en el sector salud y otros fundamentales para impulsar la dinámica económica y la inclusión.

 

 

Arnulfo Rivera Naranjo tiene tres hermanos, Johana, Mónica y Camilo quien está dándole continuidad a una tradición familiar, el transporte.

Evocó que cuando la pista de Inírida era en arena, les dieron la opción de pavimentar y de inmediato se manejó el tema del asfalto, un nuevo reto que asumió con su padre y logró sacar adelante con ingeniero que venía de Bucaramanga. Tiempo después salió otro contrato en Barrancominas, los tiempos eran difíciles y los agentes armados ilegales no dejaron llegar el asfalto, decomisaron una máquina asfaltadora e hicieron todo muy complejo. El compromiso era todo y el ingeniero inventó unas calderas gigantes que obligaban a usar unos zapatos de madera, lo que permitió derretir el pavimento, una pista que se entregó más con el corazón que con otra cosa.

Los Rivera empieza con el transporte ribereño en 1952, todo por el cacao que naturalmente prosperaba en Pueblo Nuevo, una jurisdicción arriba de Barrancominas. Al comprar una finca en donde el cacao era entregado por la madre tierra, se hizo perentorio llevar río abajo el alimento, más exactamente a San Fernando de Atabapo, Santa Rita, por el río Vichada a donde llegaban los camiones que descargaban cacao en Villavicencio, después los productores iban de compras, hacían remesas, volvían a San José del Guaviare y navegaban nuevamente río abajo.

Sin duda la familia y el apellido Rivera fue la hacedora de las empresas de transporte cuando recién comenzaba la dura y peligrosa década de los 50, un periodo marcado por la violencia bipartidista, una historia que jamás debió repetirse.

La empresa ha sido vital en el desarrollo regional con sus servicios logísticos, cabe recordar que muchos ingenieros dejaron obras abandonadas, precisamente por falta de logística, es allí en donde Arnulfo Rivera Naranjo se convirtió en un facilitador para que las obras fluyeran y fueran debidamente entregadas en todo el departamento.

 

 

Siempre trae a colación su bonita historia acaecida en 1985 cuando se creó el resguardo de Laguna Colorada y Pueblo Nuevo, por primera vez en la historia del Guaviare un resguardo reconoció a un colono y para el caso de la familia Rivera, los indígenas dejaron 164 hectáreas que siguen siendo respetadas, aunque fueron escrituradas en su momento.

Las comunidades indígenas protegieron a la familia Rivera, fueron acogidos por su gran comportamiento, colaboración y aporte con las etnias que vieron en los fundadores, una mano amiga.

Todos los seres humanos de manera inherente tienen sueños y metas amén de haber logrado mucho en la vida, sin embargo, la finalidad actual de Arnulfo Rivera Naranjo, es dejar un legado, toda una síntesis de trabajo en donde sean reconocidas las comunidades indígenas y el departamento, quiere ser el pionero y pasar a la historia como el hombre que salvó al mundo con la defensa de un pulmón llamado Guainía.

Apuntó que a la región, generalmente la gente nunca llega con la misión o convicción de aportar sino que persiguen la oportunidad, y es por eso que algún día se dirá que hubo una persona llamada Arnulfo Rivera Naranjo que defendió a su departamento, al Guainía, su amado terruño.

Recalcó que Guainía es sin duda Potencia Mundial de la Vida porque es una región verde, llena de agua y con visibles aportes a la humanidad. El plan Nacional de Desarrolló lo firmó en su momento el primer mandatario sobre una maloca o como se dice en Amazonas el Mundo de la Casa Grande, algo importante porque sirvió para rescatar la cultura amazónica y sobre un tronco que significa firmeza y compromiso.

 

La familia es todo

 

 

Muchas cosas son relevantes para el empresario Arnulfo Rivera Naranjo, todo tiene un espacio y hay temas posiblemente inaplazables dada la responsabilidad que tiene y la disciplina que se impone, sin embargo, el activo más valioso para este operador logístico es su bonita familia, a la que se debe, por lo que lucha y algo en el corazón que jamás piensa dejar o cambiar, su hogar lo es todo y el combustible para seguir siempre adelante con una vida llena de razones.

Le produce alegría compartir en familia, aprovecha esos momentos para el gourmet, la atención y consentir los seres que ama y por lo que quiere seguir luchando pues anhela que su ejemplo siga y que no encuentre un punto final, lo bueno de cada ser humano, debe perdurar.

Este buen colombiano se entristece fácilmente, básicamente cuando no puede hacer mucho por la gente, básicamente al ser notificado de agudos líos de salud y los riesgos de cada uno no puede contener el llanto, es humano, sensible y ve a todos en la región como de la casa.

 

“Soy muy familiar, me encanta compartir con mis chinos, ir a baño, inclusive me desconecto un fin de semana para jugar fútbol, dedicarle tiempo a mi hijo a las gemelas y a mi esposa. En esos momentos hogareños es cuando más felicidad me llega, sin duda paso de lo lindo con mi mayor fortaleza y mi más preciado tesoro, mi familia” expuso el Gerente de Servitransportes Rivera.

 

Las travesuras de Bimbo

 

 

 

En la vida muy pocas cosas le genera inconvenientes a Arnulfo Rivera, pero tuvimos la oportunidad de conocer a su perro Bimbo, un can que posiblemente demande tiempo porque ha sido retenido cerca de cinco veces y fue motivo del pago de rescate. Bimbo es un perro hermoso de color café y cabeza blanca, es imponente y dinámico, su vida transcurre en el río, pero cuando baja del barco puede portarse mal o dar papaya, en fin, este inquieto sabueso está muy en el corazón de Rivera.

El perro es noble, juega con los niños y disfruta cuando se lanza al río. En alguna ocasión se perdió en San José del Guaviare, y a los tres días apareció impecable y con corbata, lo traía un finquero que con todo el dolor del alma lo devolvió a su apesadumbrado propietario.

Este es el mundo de una gran persona, de un espectacular empresario que como se dijo, quiere gerenciar al Guainía. Vive en el río, sigue fortaleciendo su empresa y sabe que con logística se mueve el mundo. Vive cerca del aeropuerto en donde muy cerca de sus alrededores es fácil ver venados, picures y otras especies.

Siempre recuerda su encuentro con el gran rey, el jaguar, el llamado gato de la casa, ese poderoso tigre manchado con el que compartió una mirada fija para luego perderse en la jungla, ese día Arnulfo y sus amigos iban a comer en ese lugar, pero el primero en llegar al comedor fue la pantera onca. El ver tan cerca al fuerte depredador le hizo aumentar el respeto por la naturaleza y sus emblemas, lo acercó más sus gatos en la casa, en especial a Charlot la que, en ausencia de la señora Liliana, toma el mando y logra arrancar muchas caricias y atenciones.

Arnulfo Rivera Naranjo, es una persona amable, con buena conversa y un vendedor de turismo impresionante, no deja de invitar inversionistas nacionales y extranjeros, así como al Gobierno para hacer del Guainía un destino amable, apacible y diferenciado. El día del sorteo en el tarjetón relacionó su número, el tres, con la divina providencia, Padre, Hijo y Espíritu Santo, algo que lleva muy a diario pues es un servidor y digno hijo de Dios, un hombre justo, dinámico y en todo el sentido de la palabra, grandilocuente.

 

Visto 4168 veces