Jueves, 02 Mayo 2019 23:18

Páginas, letras, imágenes e ideas, más amenas con aroma y sabor a café

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Por primera vez la Federación Nacional de Cafeteros participa en la Filbo, y la presencia de la institución ha causado grata impresión entre los asistentes que salen enamorados de la grata caficultura.

Eran bonitas las tardes, muy parecidas a los estivales del norte que tienen por característica un cielo azul y la presencia de un sol incandescente. En esas horas amables que se disfrutan al pasar el meridiano, los recolectores empezaban a arrancar la cereza roja y bendita de los frondosos árboles de café. Ya había empezado la cosecha y en medio de tantas angustias el entusiasmo seguía vigente, quizás mejor por ese acompañamiento de lectores que a la distancia iban enterándose de una cultura cafetera añeja, pujante, aguantadora y ejemplar.

Propios y extraños quedaron maravillados ante la presencia de una realidad superlativa, el café de Colombia es el mejor, el más suave y por ello el sello cuesta y el mercado tiene que pagarlo. Por lo menos eso decía don José, un caldense de visita en Bogotá que habló de café mientras sus ojos pardos se perdían orondos en la imagen emblemática de la bonita mula, de la fuerte y leal “Conchita” así como observando la sonrisa placentera y contagiosa de Juan Valdez. El momento fue una epopeya, el escenario el más propicio para decirle a las nuevas generaciones que el café colombiano es un activo que no puede quedar como un recuerdo sino como una realidad esperanzadora para unas regiones que siembran grano y para un país que tiene cédula e imagen gracias al café. “Oh deuda de gratitud”

En un tono literario, poético e histórico, arrancó la Feria Internacional del Libro 2019, una versión muy especial porque la Federación Nacional de Cafeteros, la institucionalidad cafetera por excelencia decidió participar con un especial sitio en Corferias, su stand es nada más y nada menos que el Salón de Protocolo del enorme recinto ferial.

En este rinconcito del café colombiano que acompaña la Filbo, hay lugar para la lectura, para conocer la historia del café en Colombia, igual es un espacio en donde es palpable la loable tarea de los cafeteros colombianos que día a día hacen su mejor apuesta por lograr las mejores notas y por subir la calidad del grano en taza.

La idea de la Federación Nacional de Cafeteros es poner a disposición del público toda esa basta cultura cafetera y propender así con un mayor compromiso de los colombianos que por la vía del consumo del café producido en Colombia, pueden dar una mano importante en este momento de bajos precios en el mercado internacional. En el stand de Café de Colombia no solo hay espacio para la lúdica y el esparcimiento a través de los libros, también hay actividades como catas de café de distintos orígenes y aprendizaje de preparación de café filtrado, un taller dirigido por los mejores baristas.

Sin duda alguna aprendiendo a preparar el mejor café del mundo, quienes tengan esas capacidades de hacer las mejores preparaciones serán sin duda los embajadores orgullosos de las 540.000 familias cafeteras del país.

En ese espacio generoso de Corferias adornado con el paisaje cultural cafetero y dotado del mayor confort para la leer, aprender y tomar café de verdad, hay también show de arte Latte, es decir todo un compendio de talento y creatividad sobre una taza de café con leche.

El reconocido barista y quien conforma el selecto grupo de Café de Colombia, Andrés Camilo Elizalde, le dijo a Diariolaeconomia.com, que la clave para preparar un buen café, lo ideal es contar con una excelente materia prima y por ello precisó que a la gente hay que decirle que en aras de obtener una buena bebida no es necesario contar con equipos complicados, tan solo un café colombiano excelso, suave y aromático.

“En las preparaciones de café lo importante ya técnicamente hablando es controlar variables como la temperatura del agua, es decir manejar temperaturas entre 88 y 92 grados centígrados, controlar que no tenga puntos de molienda muy gruesos el café o que no sea demasiado fino. El resto es buena materia prima, disposición y dedicación para hacer ese inmejorable café”, explicó el señor Elizalde.

Dejó claro que las exageradas temperaturas en el café no son recomendables ya que el agua hervida no es buena amiga porque de acuerdo al trato el café se expresa, es decir que no admite brusquedad ni velocidad, tan solo pasión, amor y una temperatura ideal, solo así, dijo el experto, el café dejará escapar el encanto que hay en cada grano.

Café a voces

Colombia en un país con 22 departamentos cafeteros lo que hace que existan perfiles de diferentes sabores y que además haya existencia de grano durante todo el año, luego decir que uno es mejor que otro no resulta, a su juicio, justo porque el mejor café finalmente es el que más le gusta a uno y esto lo dice quien toma café especial colombiano fresco durante 365 días al año, quizás más.

La preparación del café es la misma sin importar las variedades o los orígenes, el método bien hecho expresará siempre los mejores sabores, pero hay gustos en los consumidores que invitan a buscar granos más acuerpados, más ácidos, con sabores más florales o frutales. El final de un café cualquiera que sea y desde que tenga como origen Colombia, dará al final del ejercicio una tasa ideal y de muy buena calidad.

Para el barista ya va siendo hora que Colombia aprenda a tomar café y que así a través del conocimiento pida cafés de origen porque actualmente los consumidores se están conformando con una serie de mezclas de cafés exógenos, que compiten con el colombiano y lo que es peor con una calidad muy inferior que puede notarse al beber café especial o uno de las marcas que tanto ruido hacen en los medios de comunicación.

“Nosotros cuando tomamos café de Colombia tenemos muchas ventajas porque no solamente disfrutamos de una buena bebida sino que tenemos en taza una serie de propiedades medicinales. Al tomar café cultivado y cosechado en Colombia apoyamos el esfuerzo de 540.000 familias cafeteras que derivan su sustento de esta actividad sin contar con los dos millones de empleos directos que genera un café de calidad y no uno que está hecho de mezclas no muy buenas que arrojan un sabor totalmente diferente al café nacional, ese que es comercializado por los productores a nivel regional o en las tiendas Juan Valdez”, apuntó el barista.

El experto en preparación de café dijo que el asunto no es hablar de la aguda crisis de los caficultores sino plantear la salida al problema de los productores desde la perspectiva de los consumidores. El tema es sencillo porque si compramos un café 100 por ciento colombiano, apoyamos a los cafeteros y con ello ganan también los consumidores que quieren lo mejor y desde luego gana el café de Colombia.

El stand ha tenido incontables visitas, se puede decir que la presencia de la Federación Nacional de Cafeteros fue más que un éxito pues todos los asistentes quieren ingresar, tomar café, saber de café y lo mejor comprometerse con el café.
Resultó halagüeño ver caras felices y metidas en el mundo cafetero. El lugar escogido por el gremio cafetero para mostrar las bondades del bebestible se fue quedando pequeño porque todos, absolutamente todos querían probar un sorbito suave, cálido y especial de la Colombia cafetera.

El sitio decorado con la parafernalia cafetera invita a los colombianos de todas las regiones a ingresar, de un lado por el aroma irresistible de café y de otro lado el ambiente amable y didáctico que ofrece el lugar. Igual lo hicieron los extranjeros que cataron, leyeron y preguntaron mucho sobre el preciado grano.

El señor Diego Rojas, nacido en Bogotá interrumpió su café de origen Valle del Cauca para decir que la diferencia entre un café de origen con uno de los que normalmente se compra en el supermercado es totalmente abismal. Añadió que en su paladar quedó la experiencia de un café mucho más suave y llenos de notas.

“La verdad nada que ver este café colombiano sembrado y cosechado por colombianos con las marcas como Sello Rojo o Águila Roja que suelen ser los más comercializados y que por su inversión en medios durante años han tenido ese perfil tradicional, empero, la verdad hay que decirla y este café con origen 100 por ciento colombiano es mucho más, es Colombia, no hace parte de mezclas y nos pertenece”, aseveró Rojas.

En su opinión los sabores de los cafés empacados y puestos en góndola son muy fuertes y al compararlos con los cafés especiales de Colombia, dejan escapar un sabor poco agradable ya que son muy pesados.

Invitó a los colombianos a tomar buen café, de ese café de origen colombiano que independiente de la región siempre tendrá un hechizo especial pues al tomar café del otro se siente cierto tufillo de engaño, sin embargo dejó claro que eso pasa por la falta de cultura cafetera, asunto imperdonable porque hay mucho por saber sobre el grano producido en el país porque lamentablemente la gente se quedó con lo que anuncian los avisos publicitarios.

Raúl Ávila, un lector empedernido, hijo de Sutamarchán, Boyacá, dijo que luego de tomar café origen Risaralda notó con mucho agrado que la suavidad la concentración en notas, la acidez y el sabor que queda en el paladar, deja muy claro que el café colombiano hay que consumirlo porque es el mejor y porque es sembrado por labriegos del país.

Destacó el aroma y unos sabores apanelados que hacen de la bebida, una verdadera experiencia. Por tal razón dijo que los colombianos deben comprar y tomar café de Colombia porque ese sí es un producto de la casa y no el fruto de una serie de importaciones en donde la calidad no es el común denominador.

“Tristemente nos enseñaron a tomar mal café y es lamentable porque nosotros somos colombianos, los cafeteros, los del grano suave y excelso, los del arábica y en fin los dueños de la gran marca en café. Hay que hacer campaña para consumir lo nuestro y dejar de lado una serie de productos que dicen ser colombianos, pero que finalmente engañan porque traen mezclas con cafés de Brasil, de Centroamérica y del vecindario, la verdad los cafés mezclados no deberían traer la bandera de Colombia porque eso es publicidad engañosa que afecta los cafés con calidad y origen, todo eso hay que revisarlo”, anotó el asistente.

Agregó que en Colombia no solamente hay que premiar a los caficultores sino a “querer lo nuestro”, lo cual se ve en varias regiones en donde hay demanda de cafés especiales con unos mercados regionales que vienen creciendo. “Llegó la hora de apoyar al café y a toda la agricultura porque eso será fundamental”.

El señor Fabio Parra, dijo que no cambia los cafés especiales y con denominación de origen, Al degustar un inmejorable café de Risaralda afirmó que productos de ese talante dan la garantía de la calidad y del sabor.

“Durante muchos años hemos tomado café de muy mala calidad lo cual es visible en el color y en el sabor. Cuando nos toque tomar café del nuestro y para nosotros, sabremos lo que es respetar las calidades y el gusto, de eso no hay duda”, comentó.

Destacó el beneficio de unos cafés especiales que tienen unos procesos naturales y muy confiables que invitan a recomendar tomar café colombiano, ese que tanto orgullo produce.

Finalmente María Camila Muñoz Uribe, una joven lectora, anotó que el café especial tipo Risaralda es mucho más ácido, mucho más floral y con matices espectaculares. Expresó que luego de tomar buen café, queda la satisfacción de poder contar con un producto nacional, muy por fuera de lo convencional y que no le ayuda a los cafeteros colombianos.

“Después de este espectacular momento de café y libros me voy a quedar con el café especial, con ese grano de origen, es, no solamente muy rico y con sabores únicos, sino que tiene el amor de la gente que lo cosecha, pero no solamente me voy a quedar tomándolo, ahora lo voy a recomendar porque los colombianos tenemos derecho a disfrutar de la calidad de nuestro café, ni más faltaba”, concluyó.

Allá en Corferias la gente sigue pasando, sigue entrando al stand de los cafeteros y ve con admiración la marca Café de Colombia, posiblemente ya absorbieron muchos títulos y autores, pero les falta lo mejor del recorrido, una taza de café suave colombiano, el mejor, no en vano se erizan cuando leen ese aviso, “La grandeza del café inicia aquí”.

El cierre de la feria pinta muy prometedor puesto que hay una programación anexa en donde habrá talleres de preparación de café liofilizado y shows de bartenders a cargo de Buencafé, la fábrica de café liofilizado de Colombia, con la exitosa marca Buendía.

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